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Debates
de las cuatro comisiones de la Primera
Conferencia Nacional
Sin
formalismos ni metas
Fidel Rendón Matienzo
y
Oscar Sánchez Serra
Más de 65 380
propuestas recibió el capítulo 4 del
documento base a esta Primera
Conferencia Nacional, dedicado a la
relación del Partido con la UJC y las
organizaciones de masas, lo que generó
que, de los 17 objetivos previstos,
fueran reformulados 16. Las cifras
bastarían para ilustrar con suficiente
nitidez el carácter democrático y
ampliamente participativo del proceso,
sin embargo, van todavía más allá.
Y
es que este segmento de la Conferencia
tocó el estratégico tema de la
continuidad de la Revolución, que se
sustenta justamente en el vínculo del
Partido con la UJC y las organizaciones
de masas, en lo cual se centraron muchas
de las intervenciones.
"Son los jóvenes
los que van a garantizar el futuro de
nuestro pueblo. Eso se dice muy fácil,
pero si no los preparamos, si no estamos
conscientes de que hoy somos deficientes
en ese trabajo, sobre todo en el orden
cualitativo, no alcanzaríamos el
objetivo de priorizar esa atención.
Tiene que ser efectiva la vinculación de
la que hablamos", expresó Ulises
Guilarte, delegado por Artemisa.
Preparación
integral; lo más importante ya no es el
qué, sino el cómo llegar a una efectiva
atención a la UJC; los cuadros tienen la
principal responsabilidad en la
preparación de la UJC y las
organizaciones de masas; que lo anterior
no solo se aprende en una escuela, es en
el día a día, en el trabajo frente a
temas complejos, fueron algunas de las
opiniones en relación con el estratégico
asunto.
En ese sentido,
Rolando Vázquez, delegado habanero,
planteó que la vinculación no es solo
que a las reuniones de los Buroes del
Partido en todas sus estructuras, desde
el municipio hasta la provincia, asista
la UJC o que a ese nivel en la
organización juvenil se tenga la
presencia del Partido. "No se trata solo
de estar con ellos (los jóvenes), sino
de enseñarles las herramientas para el
trabajo. Podemos estar 24 horas junto a
los militantes de la juventud y no
enseñarles nada".
Sobre cada
intervención era transversal un elemento
clave en el tema de debate, el ejemplo.
A ello se refirió el delegado de la
provincia de Guantánamo, Luis Torres
Iríbar, cuando expresó que todo se
decide en el núcleo y en el comité de
base, es decir, se refería a los
cimientos de ambas organizaciones. Y
dijo que "es como en la formación de los
niños en la casa, hay que ser ejemplo,
si los padres no influyen, no se forjan
las cualidades que aspiramos tengan
nuestros hijos. Los jóvenes tienen que
creer en nosotros, pero desde su
juventud, desde sus vivencias, con sus
herramientas, con su responsabilidad y
autonomía".
Liudmila Álamo,
primera secretaria de la UJC, valoró que
"nos acostumbramos a decirles a los
jóvenes qué asuntos tienen que discutir
y en ese sentido hemos sido formales,
esquemáticos, no se han tenido en cuenta
los intereses, las necesidades y
problemáticas de los comités de base, lo
cual incide en la falta de motivación".
Plena conexión
con esa visión tuvo la discusión en
torno al objetivo 80, en el que una
simple palabra que se propuso cambiar
expresa la amplitud y la diversidad de
cara a la sociedad. Textualmente decía
así: "Concentrar la labor de la UJC en
la atención a los pioneros, adolescentes
y jóvenes, para contribuir sin
improvisación y con objetividad a formar
valores y convicciones. Desarrollar
acciones, sin esquemas ni dogmas,
dirigidas a lograr en ellos una conducta
social adecuada y responsable".
La modificación
planteada y aceptada fue la de cambiar
pioneros por niños, fundamentada en que
el universo no puede ser exclusivo.
Todos en la sociedad han de alcanzar una
conducta adecuada y responsable tengan o
no un atributo, pertenezcan o no a una
organización, lo cual obedece a diversas
causas como la práctica de determinada
creencia u otras. Y fue del consenso en
la comisión que en ese sentido la UJC
tiene una gran responsabilidad.
Olga Lidia
Tapia, miembro del Secretariado, expuso
como una de las referencias en el
vínculo entre el Partido y la UJC, y de
la misma manera con las organizaciones
de masas, la obra Abracadabra, de
la compañía de teatro infantil La
Colmenita, que nos llama a ir a las
esencias, en clara alusión a que la
médula del trabajo del Partido tiene que
estar dirigida a tratar a cada ser
humano con sus características. "En La
Colmenita, Cremata le habla a cada uno
de sus integrantes y allí hay niños,
adolescentes, jóvenes, pero cada uno
lleva un lenguaje, un tratamiento",
sentenció.
Particular
atención centró el objetivo 85, el que
recibió el mayor número de propuestas,
no ya del capítulo 4, sino de todo el
documento, con 14 000 planteamientos. En
él se propone valorar la conveniencia de
elevar la edad mínima para ingresar a la
UJC. Al respecto la delegación de La
Habana, mediante una de sus jóvenes,
afirmó que la idea es correcta, permite
llegar a una militancia con más madurez
política, más preparada y en
consecuencia se alcanzaría una
vanguardia más fortalecida.
Guilarte, al
intervenir nuevamente, comentó que hay
que continuar fortaleciendo el
crecimiento de la UJC en los sectores
productivos, entre los obreros. Este
tema se conectó con el debate del
objetivo 86, dedicado a estimular la
incorporación de los jóvenes al estudio
de las especialidades técnicas y de
oficio, sobre lo cual José Ramón
Fernández, vicepresidente del Consejo de
Ministros, abundó.
En una medular
intervención recordó que desde 1884 José
Martí, décadas después Fidel, y más
recientemente Raúl, aludieron a la
importancia del trabajo en el campo, de
no abandonarlo, de generar nuestras
propias riquezas, máxime en las
condiciones de un país agrícola como
Cuba.
"Se requiere
también en la agricultura una mayor
utilización de la ciencia y la técnica,
de ahí la importancia de contar con más
técnicos y obreros calificados", ponderó
Fernández, e insistió en que tiene que
desaparecer cierto rechazo en los
jóvenes a ser técnico de nivel medio u
obrero calificado, tarea en la cual
reclamó el apoyo de la escuela, en su
labor persuasiva también hacia la
familia. "Tenemos mucho que explicar,
persuadir, razonar y convencer", subrayó
respecto a los argumentos que debemos
dar a los jóvenes, sobre todo en un país
donde la Revolución hace mucho por
ellos, y por tanto, está en el derecho
de pedirles.
"Soy de los que
confía y cree en los jóvenes, y tenemos
que ayudarlos, pero con el ejemplo",
dijo el vicepresidente del Consejo de
Ministros, y destacó el trabajo que en
este sentido corresponde a las
organizaciones estudiantiles, a los
propios militantes de la Juventud
Comunista, y a la familia. "Vivimos de
la tierra y es una vergüenza que
importemos frijoles y otros alimentos.
Multipliquemos los esfuerzos, analicemos
y discutamos con los jóvenes, también
desde su lenguaje para llegar a cada uno
de ellos", dijo.
Los miembros de
la referida comisión ovacionaron su
intervención, muy a tono con otro
objetivo del documento básico que se
refiere a la necesidad de fortalecer la
atención de la organización juvenil al
sector productivo y a los que trabajan
en el no estatal.
Yolanda Ferrer,
delegada por Pinar del Río, instó a
romper la reticencia de muchas personas,
pues prevalece con fuerza que
determinados grupos de oficios son
vistos solo para los varones.
Fue ampliamente
abordada la recreación con énfasis en la
creatividad y el uso de los recursos de
los que disponemos, que en no pocas
ocasiones, dijeron los delegados, son
mal empleados para estos fines. Quedó
claro, además, que lo recreativo no
puede verse solo como responsabilidad de
la juventud, ni a esta como un único
destino.
Se analizó el
papel de las organizaciones de masas,
acorde con lo que a cada una le
corresponde. La delegación de Granma
planteó que los CDR y la FMC necesitan
centrar su contenido, sin formalismo y
sin metas, en la comunidad, porque es la
única manera de que se fortalezca el
sentido de pertenencia a ellas. En esa
línea, los principales cuadros de esas
organizaciones, así como de la CTC y la
ANAP, expresaron que en cada una de
ellas se desarrolla un trabajo a su
interior con todo lo planteado sobre el
documento base.
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