LA XXI Feria
Internacional del Libro le está dedicada
al crítico literario, ensayista, editor,
narrador y guionista de cine, Ambrosio
Fornet. Este autor, Premio Nacional de
Literatura y de Edición, ha destinado su
obra a la crítica desde 1964.
Dentro de ese género ha publicado varios
títulos como "En blanco y negro", un
acercamiento a la cuentística cubana en
la República, y "El libro en Cuba:
siglos XVIII y XIX", investigación que
abarca el desarrollo y movimiento
editorial de la Isla, el fomento de la
imprenta y el proceso de recepción del
libro en la sociedad de la época.
El autor Ambrosio Fornet señala que el
ejercicio de la crítica sigue
adoleciendo en la actualidad del poco
reconocimiento que realmente merece.
"La crítica y el ensayo padecen una
especie de crisis de identidad y a veces
no se sabe dónde, ni cómo alinearlos.
Cuando se da un caso como el mío donde
yo pongo interés y énfasis en lo que yo
mismo hago llamar la sociología de la
literatura, o estudios culturales a
propósito, entonces se empieza a dudar
sobre si el género ensayístico y la
crítica son literatura o forman parte de
las ciencias sociales o de la historia
de la cultura."
En ese caso, aclara el autor, esa
especie de validación del género como
literatura no hace más que hacerle honor
a una tradición cubana que comenzó a
desarrollarse en el siglo XIX con mucha
fuerza, y que se remonta a José Martí,
pasa por Enrique José Varona, Enrique
Piñeiro, Juan Marinello, Jorge Mañach,
Cintio Vitier y por todo un conjunto de
escritores que son consagratorios del
género como verdadera literatura.
Fornet también ha estado
vinculado al mundo del cine. El
guionista de filmes como "Retrato de
Teresa", "Habanera" y "Mambí", por sólo
citar algunos, comenzó a incursionar en
el mundo del séptimo arte, a partir de
la realización de algunos documentos
didácticos.
"Ahora, en nuestro medio la
especialización absoluta es quizás
posible, pero antes no. Si uno sabía
leer o escribir, entonces se tenía la
posibilidad, y de cierta modo la
obligación, de hacerlo todo; se daba por
descontado que uno pudiera practicar el
multificio. Yo había hecho críticas y
ensayos, y un buen día Marcia Leiseca,
la Vicepresidenta de la Casa de las
Américas, me invitó a que hiciera cine
educativo en el Centro de Producción
Cinematográfica del Ministerio de
Educación, y fue a partir de ahí que
empecé a hacer documentales sobre
"Cecilia Valdés", "Nicolás Guillén" y la
llamada la literatura de campaña.
Fornet recuerda que a
partir de esa incursión suya en el cine
educativo, comenzaron a llamar
directores como Pineda Barnet y Pastor
Vega. Así le propusieron hacer guiones
de algunas películas, a los que él llama
hoy risueñamente como cinelitura.
El escritor cuenta que
desde ese momento aparecieron los
guiones de películas como "Aquella larga
noche" y "Retrato de Teresa". Fornet
refiere que después de la película de
Pastor Vega, vino "Habanera", también
del mismo realizador. Esa cinta no
tendría el mismo éxito, precisamente
porque el público quería encontrar en la
trama a otra Teresa que jamás llegó,
señala Fornet al pensar en aquellos
días.
Después de aquel fracaso para él, el
autor no volvió más al cine, hasta que
en 1998 unos directores de Tenerife le
proponen hacer una película sobre la
presencia de los isleños en las guerras
de independencia, pero del lado de los
cubanos, porque durante esas contiendas
precisamente muchos isleños participaron
junto a nosotros.
Así surge la película "Mambí", su última
colaboración como guionista, pues según
Fornet, el cine de la misma forma que es
apasionante, en esa medida es igual de
absorbente, por lo que a él le era muy
difícil congeniar su trabajo
cinematográfico con lo que realmente es
su razón de ser: la investigación.
Asegura que el cine le enseñó a trabajar
en equipo, algo que a su entender los
escritores no conocen, porque
normalmente crean solos y casi siempre
apartados. Además tiene una amplia
proyección social, asegura el autor,
como suele ocurrir con los medios.
Fornet aprovechó la ocasión de que en
Cuba está sesionando el Premio Casa de
las Américas para hablarnos de su
conexión con esa institución cultural.
La Casa lo acogió cuando este
ensayista regresó a Cuba, tras vivir en
España, convirtiéndose ese lugar en el
primero donde trabajó a su vuelta.
"Aquí conocí a todas
estas personas que trabajan o trabajaron
en esta Casa -explica el autor mientras
mira cada rincón de la sala Che Guevara.
Aquí conocí a Haydee, a Marcia, a
Retamar. Y cuando pasé a trabajar en
asuntos editoriales, si bien dejé de
estar aquí físicamente, lo seguí estando
de otra forma. Ahora por parentesco
continúo vinculado a este lugar, porque
mi esposa Silvia y mi hijo Jorge
trabajan aquí".
A este narrador, ensayista, crítico y
editor se le dedica este año todos los
festejos de la Feria del Libro. Una
persona que se ha empeñado en su
quehacer diario, a enriquecer el legado
cultural cubano. (Tomado de Cultura,
Radio rebelde)