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Una
heredera de lujo para
el feeling cubano
Livhy
Barceló Vázquez
MUCHOS la catalogan como
continuadora del legado de Elena Burke,
de Moraima Secada y Omara Portuondo, por
la sensualidad y versatilidad de su voz
y las emociones que logra trasmitir en
cada una de sus interpretaciones. La
artista, quien se despoja de ataduras y
deja al descubierto su personalidad en
Estaciones Rebelde, se define como una
mujer de temperamento fuerte, modesta y
muy sensible. Para ella lo más
gratificante de su trabajo son los
elogios de su público.
Recuerda
con mucho agrado los fonogramas Anais y
De Lujo, ambos nominados para el
Festival de la Canción de Cubadisco. Ha
recibido disímiles reconocimiento, pero
eso no la hace diferente, pues con una
sonrisa en los labios y un toque de
sencillez expresa" simplemente soy una
mujer que canta".
¿A partir de qué momento surgen tus
inquietudes musicales?
Mi abuelo era propietario de una
academia de música y fundador de la
escuela de arte de Camagüey, junto con
González Allué, Guillermo Cortina y
Vicentina de la Torre. La influencia
musical del medio fue muy intensa, mi
madre, por ejemplo, fue mi primera
profesora. Pasé el nivel elemental de
piano, pese a que mis mayores
inquietudes estaban en la interpretación
coral. En aquella época había un falso
concepto sobre la reputación de las
cantantes, por eso mis abuelos, no
querían oír hablar del tema.
Dediqué 11 años de mi vida a la docencia
en la Escuela Vocacional y Escuela de
Nivel Medio. Durante cinco años fui
profesora de piano y seis de canto
coral.
Durante el periplo como educadora me
presenté al concurso "Todo el mundo
canta", donde alcancé el primer lugar.
En aquella época había que elegir entre
la docencia y la vida profesional,
entonces vine para La Habana e integré
el coro nacional por dos años.
Cuéntame acerca de tu
experiencia como profesora de varias
generaciones de músicos.
Fue una experiencia muy hermosa.
Actualmente me encuentro con jóvenes que
fueron alumnos míos y con mucho cariño
me siguen diciendo profesora. Lo más
reconfortante radica en ver que tu
trabajo sirvió para formar grandes
artistas y en ocasiones he tenido el
placer de compartir la escena con ellos.
Entre mis alumnos te puedo mencionar a
Cesar López, Tania y otros, además me
involucré en el trabajo con aficionados,
entre ellos el ejército, las
universidades y penitenciarías.
En las prisiones hice trabajo coral,
algo muy difícil. Tienes que enfrentarte
a personas con diferentes caracteres y
debes tratar de llegarles a todos. Mi
presencia allí era como un aliciente
para ellos, antes de hacer un ejercicio
de vocalización trataba de conversar,
hacer cuentos, anécdotas, les daba
consejos. Se creó una especia de
camaradería entre nosotros, tanto es
así, que un día me dijeron, "esperamos
con ansia que usted venga a trabajar con
nosotros".
¿Cómo llegas a convertirte en una
cantante profesional?
Después de mi jornada como docente, en
mis tiempos libres, trabajaba con el
movimiento de aficionados. Preparaba mis
coros y cantaba de noche en el Caribe de
Camagüey, donde compartí escenario con
Magaly Tar, Mercedita Valdés, Fernando
Álvarez, me acompañaban Los Duendes y,
una muchacha que era todo un show,
Amparito Valdés y eso me fue nutriendo
de experiencia. Luego me presenté en la
cuarta jornada del festival "Todo el
Mundo Canta" y me seleccionan para la
final, en Varadero. Escogí un tema
fuerte para poder demostrar mis
cualidades y al final gané el programa.
Estuve vinculada a los
telecentros de Holguín, Santiago de Cuba
y La Habana, asimismo participé en dos
concursos del Adolfo Guzmán, donde
obtuve el segundo lugar en 1989 con
preciosos tema de los hermanos Novo.
Debo señalar que el maestro Miguel
Patterson, a quien le agradezco
eternamente, me guardó durante mucho
tiempo la plaza de directora del primer
coro infantil, que tenía que presentarse
en el Guzmán, la cual no pude aceptar
por problemas de salud. Formé parte del
Coro Nacional y posteriormente pasé a
integrar la empresa Ignacio Piñeiro.
Alcanzaste una evaluación alta en tu
desempeño artístico. Cuéntanos lo
ocurrido en aquel momento.
Recuerdo que el jurado estuvo compuesto
por Isolina Carrillo, Mercedita Valdés,
Frank Emilio, Elizabeth de Gracia, todos
cantantes de primerísimo nivel que me
pusieron más nerviosa aún. En mi
presentación me hice acompañar de Cotán
hijo y Cotán padre, este último me ayudó
a seleccionar el repertorio y era muy
interesante, pues en los ensayos siempre
me cambiaba la introducción. Allí canté
temas como Perla Marina, A dos
guitarras, Alfonsina y el Mar, Nostalgia
y Como un milagro. Para sorpresa mía, al
terminar Frank Emilio me dijo, "Tu
afinación es tanta que molesta al oído".
Esa frase determinó la calificación,
"A".
Anaís aparece en el filme Tiburones en
la Habana, una coproducción
franco-cubana, donde interpreta a una
cantante de los años 40. También en Robo
de Bicicleta, coproducción italocubana,
así como en dos documentales, uno de
Octavio Cortázar basado en la música de
Pedro Junco, y otro, basado en la vida
del acuarelista de la poesía antillana,
Luis Carbonell.
Coméntame acerca de tu participación
en la banda sonora de la película
cubano-española Habana Blues.
Considero que la canción Se Feliz me ha
traído muchas cosas buenas y sobre todo,
dio a conocer mi obra ante el mundo. Le
tengo que agradecer muchísimo a Descemer
Bueno por darme esa oportunidad y
confiar en mi trabajo.
¿Cuáles son los sitios donde te estás
presentando actualmente?
Todos los viernes me
pueden encontrar en el café Jade a las
11:00 de la noche y el último sábado del
mes a las 5 de la tarde en el Patio
Jelengue, de la EGREM.
Igualmente estoy inmersa en los
preparativos de un concierto que
ofreceré el día 10 de marzo en el cine
teatro Astral. Allí tendré como invitado
a la agrupación coral Vocale Sine
Nomine, dirigida por Leonor Suárez,
quien tiene preparado un bonito
repertorio. También tengo en mente a
Alberto Carruán Valdés, quien todavía no
me ha confirmado, pero esperemos que
esté. Por demás los exhorto a que vayan.
El 2012 presume ser un año cargado
para Anaís Abreu. Háblame de la gira
nacional que emprenderás próximamente.
Ante todo, las giras nacionales son una
manera de conocer mejor mi país.
Rompemos el 5 y el 6 de febrero en
Baracoa y la casa de la trova en
Guantánamo respectivamente. El martes 7
visitaré Palma Soriano en Santiago de
Cuba y el jueves 9 en el teatro
Manzanillo de Granma. El sábado 11 en
Gibara, Holguín, el lunes 13 en Morón,
Ciego de Ávila, el 14, Trinidad, el 16
en Remedios, Villa Clara, 18 en
Cárdenas, Matanzas y culminaremos en el
teatro Milanés en Pinar del Río. (Tomado
de Cultura, radio Rebelde)
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