Rusia
denuncia guerrerismo estadounidense en
caso iraní
MOSCÚ, 12 de enero (PL).
—Estados Unidos desea convertir a Irán
en una nación leal y por ello empleará
cualquier método para lograr allí un
cambio de gobierno, afirma hoy el jefe
del Consejo Nacional de Seguridad ruso,
Nikolai Patrushev.
Para ello, se pone en práctica un bloqueo económico, un apoyo sustancial
y en todos los sentidos a la oposición
para intentar allí una "revolución de
colores", al estilo de las ocurridas en
el espacio pos-soviético, declara
Patrushev al diario Komersant.
Al mismo tiempo, existe la posibilidad
de una escalada bélica en la zona del
Golfo Pérsico, a lo que empuja en todo
momento Israel, opina.
Sobre la supuesta amenaza nuclear de
Irán desde hace años hablan Washington y
Europa occidental, pero ninguno de ellos
es capaz de explicar o demostrar en que
se basa ese convencimiento, apunta.
Pero afirman de manera unánime que la
creación a lo largo de la frontera con
Rusia de un sistema de defensa antimisil
forma parte de las contramedidas para
enfrentar la creciente amenaza iraní,
señala.
La presencia del elemento militar en el
programa atómico de Teherán nunca ha
sido demostrada, pero ello de ninguna
forma impidió al jefe del Pentágono,
León Panetta, declarar que de todas
forma se asestará un golpe bélico contra
la nación persa, polemizó Patrushev.
Al mismo tiempo, en el
caso de Siria, se conoce que Estados
Unidos y varias naciones del Golfo
Pérsico preparan una acción a la usanza
del esquema aplicado para agredir a
Libia, en marzo pasado, considera el ex
jefe del Servicio Federal de Seguridad.
Las referidas naciones planean pasar de
su intromisión indirecta en los asuntos
internos de Siria a una agresión
directa, mediante grupos armados
preparados en Turquía e incluso con
fuerzas de esa nación euroasiática,
denuncia Patrushev.
Al respecto, revela que Washington y
Ankara coordinan variantes para formar
"zonas de prohibición de vuelos" con el
fin de permitir la concentración de
destacamentos de la oposición armada.
Occidente tiene la intención de
"castigar" a Damasco, no tanto por
posibles acciones bélicas internas de su
ejército, como por su posición de
mantener vínculos estrechos con Teherán,
estima Patrushev.