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Las
elecciones del 2012 en los Estados
Unidos
¿Galgos o
podencos?
RAMÓN SÁNCHEZ-PARODI MONTOTO (*)
La incuestionable victoria de Newt
Gingrich en las primarias de South
Carolina (Carolina del Sur), reflejo de
la incapacidad de cualquiera de los
aspirantes a la presidencia por el
Partido Republicano de consolidar la
posición como favorito de las bases del
partido, hace recordar la conocida
fábula del español Tomás de Iriarte
sobre los dos conejos que discutían
interminablemente si sus perseguidores
eran galgos o podencos.
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Newt Gingrich y Mitt Romney. |
En este caso la
discordia se centra en las
contradicciones entre los elementos que
controlan la maquinaria del Partido
Republicano, que sin declararlo
abiertamente actúan a favor de Romney, y
las bases social conservadoras y del Tea
Party, que desconfían de los políticos
tradicionales y ponen en duda las
convicciones conservadoras de Romney en
asuntos como el aborto, la oposición a
los programas federales de atención a la
salud, el matrimonio entre personas del
mismo sexo, y en general las ideas de
poner cada vez más en manos del sector
privado la actividad que realiza el
poder estatal y reducir el papel del
gobierno en los asuntos de la nación.
Ejemplo de la
preferencia del establishment
republicano por Romney fue la maniobra
del Partido Republicano de declararlo
vencedor por ínfimo margen del caucus de
Iowa, con lo cual contribuyeron
sustancialmente a impulsar la campaña de
aquel en New Hampshire para, después, el
día antes de la primaria de South
Carolina, tener que emitir una
declaración del Presidente y del Comité
Central del Partido en Iowa
oficializando que el ganador real en el
caucus de Iowa había sido Rick Santorum.
Se ha mantenido
en las primarias de South Carolina lo
señalado en artículo anterior (Lo que
nos dicen Iowa y New Hampshire,
Granma, 13 de enero del 2012) acerca
del descontento de las bases con la
actuación de los líderes y la
incapacidad de los "rebelados" de
presentar un candidato de consenso. Cada
uno de los comicios celebrados hasta el
momento (Iowa, New Hampshire y ahora
South Carolina) ha sido ganado por un
candidato distinto pero, además, en el
proceso los aspirantes han ido cayendo
uno tras otro. En la boleta para las
primarias republicanas de South Carolina
estaban inscritos nueve aspirantes y
solo cuatro estuvieron activos. Las más
recientes bajas fueron Michele Bachmann,
Jon Huntsman y Rick Perry.
A pesar de tener
el estado una población total de solo
algo más de cuatro y medio millones de
habitantes y menos de tres millones de
votantes registrados, la primaria de
South Carolina atrae cierta atención
porque se le caracteriza como la que
"abre" la votación en los estados del
sur de Estados Unidos. Se ufanan los
sudcarolinos de que desde la primera
primaria en 1980, el candidato elegido
por ellos ha sido el nominado como
candidato presidencial en la Convención
del Partido Republicano. Se produjo una
votación record en la historia de las
primarias del estado con cerca de 600
mil votantes, superando en unos 23 mil
votos la del 2000, que había sido la de
más alta votación desde 1980, lo que
señala un alto grado de movilización de
las bases (un 35 % más de votos que los
del 2008).
Más del 71 % de
los que ejercieron el voto se
identificaron como republicanos; el 25 %
como independiente y el 4 % como
demócratas. El 91 % de los votantes
republicanos del estado se
caracterizaron ellos mismos de moderados
a muy conservadores. El 98 % de los que
votaron son blancos (en un estado donde
el 27,9 % de la población es negra).
Con el 100 % de
los precintos contados, Gingrich ganó
con el 40 % de los votos, seguido por
Mitt Romney (28 %), Rick Santorum (17
%), Ron Paul (13 %) y Herman Cain (1 %).
Las preferencias de los votantes se
mantuvieron estables en los 46 condados
del estado y Gingrich fue triunfador en
43 de ellos; solo perdió ante Romney en
los condados costeros de Beaufort y
Charleston y en Richland, donde está
situada la capital, Columbia, lo que
muestra la influencia del respaldo a
Romney del establishment
republicano y es quizás el único aspecto
favorable que el ex gobernador de
Massachussets puede presentar de los
resultados de la votación.
Gingrich ofreció
una demostración de fuerza que le
permite continuar la batalla por la
nominación e intentar consolidarse como
la alternativa republicana a Romney si
consigue una buena votación en las
primarias de Florida el 31 de enero
próximo. Fue ayudado por el hecho de que
quedaban solo cuatro aspirantes.
En South
Carolina los social conservadores, los
evangélicos fundamentalistas blancos y
algunas fuerzas del Tea Party, luego que
Rick Perry retirara su aspiración,
lograron articular a última hora un
remedo de frente unido para apoyar a
Gingrich, marginando a los dos restantes
aspirantes "antiestablishment": Santorum
y Paul.
Los
conservadores y fundamentalistas
constituyeron, como es tradición en
South Carolina, más de las dos terceras
partes de los votantes y de ellos obtuvo
Gingrich prácticamente la absoluta
mayoría de la votación a su favor; 40 %
del voto evangélico vs. 20 % Romney; 50
% de los que afirmaron era importante
que el candidato compartiera sus
creencias religiosas vs. 20 % por Romney.
Sin embargo, el 25 % de los votantes que
se declararon de filiación política
independiente votaron con menor
diferencia: 30 % eligieron a Gingrich,
25 % a Romney y 25 % a Paul. De paso,
Gingrich le propinó una soberana derrota
a la gobernadora Nikki Haley, una figura
de influencia entre los Tea Party, que
apoyó fuertemente a Romney y no pudo
lograr que este triunfara en la mayor
parte de las áreas donde concentra su
fuerza, lo que es una muestra de la
desarticulación entre los grupos del Tea
Party.
Santorum ocupó
un distante tercer lugar en la votación;
no pudo ganar ningún condado; y tampoco
superó a Romney en la preferencia de los
votantes conservadores sociales o del
Tea Party. Resultados que poco ayudan a
su objetivo de usar la primaria de South
Carolina como un trampolín para mejores
desempeños en las de Florida y
siguientes. A pesar de haber anunciado
la decisión de dar la batalla en Florida
y después en Arizona, sus perspectivas
son cada vez más tenues. Posiblemente
Florida diga la última palabra en cuanto
a sus aspiraciones futuras.
En cuanto a Paul,
ya ha dejado ver que no piensa gastar
sus escasos recursos en Florida y ha
puesto la mira en el más modesto estado
de Nevada, reconociendo indirectamente
que abandona de hecho la puja por la
nominación republicana.
Ahora el campo
de batalla se traslada a Florida donde
se llevará a cabo la próxima primaria el
31 de enero. La experiencia de South
Carolina no se repetirá en Florida, un
estado, aunque también sureño, con el 70
% más de territorio y cuatro veces más
población, de una demografía política
bien distinta, que requiere mayor
organización y mucho más dinero para
hacer la campaña.
Fatalmente,
habrá un triunfador entre los tres
candidatos restantes: Romney, Gingrich y
Santorum, pero lo más que puede
esperarse de este próximo evento es que
uno de los tres anuncie su retiro de la
contienda y, las circunstancias indican
que, en ese caso, sería Santorum. Eso
nos dejaría no con dos elefantes sino
con dos conejos.
(*) Fue
Jefe de la Sección de Intereses de Cuba
en Washington entre 1977-1989 y
Viceministro de Relaciones Exteriores. |