Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      

     

I N T E R N A C I O N A L

La Habana, 4 de Enero de 2012

 

EE.UU., Paquistán y el 26-11

CLAUDIA FONSECA SOSA

¡Que nadie tome a Paquistán a la ligera!, han advertido muchas voces en ese país surasiático, ofendido otra vez por los ataques aéreos de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sobre su territorio, cuyo episodio más reciente acabó con la vida de 24 soldados paquistaníes en Salala.

Manifestación popular frente al consulado estadounidense en Islamabad, tras el 26-11.
Manifestación popular frente al consulado estadounidense en Islamabad,
tras el 26-11.
 

Tal parece que la alianza EE.UU.-OTAN quiere cobrarle alguna deuda a Islamabad, que desde el 2001 colabora con ellos en la guerra de Afganistán. ¿Será el fin de las relaciones bilaterales?

En mayo pasado, un comando norteamericano incursionó en la ciudad paquistaní de Abbottabad con el objetivo de atrapar y asesinar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. La operación secreta fue repudiada por Islamabad —incluidos los miembros del Ejército y de los Servicios de Inteligencia— que la consideraron una flagrante violación a la soberanía nacional.

A finales de septiembre, importantes funcionarios estadounidenses acusaron al Gobierno paquistaní de colaborar con la red Haqqani, una de las más activas del Talibán. Desde entonces mucha sangre civil ha corrido por los "errores" de los drones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). En ambas oportunidades Paquistán habló de disolver alianzas.

Pero el 26 de noviembre último, cuando EE.UU. volvió a mover sus fichas contra la República Islámica, esta no aceptó disculpas y le dio la espalda a su "aliado". Y lo hizo en un momento clave para los norteamericanos: cuando los cañones pretenden apuntar hacia Irán, la Casa Blanca extiende su presencia militar en la región Asia-Pacífico y el Pentágono realiza artimañas para seguir saqueando Afganistán más allá del 2014.

Islamabad dio golpes estratégicos. Bloqueó las rutas por donde transitan el 50 % de los convoyes con suministros para la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) en Afganistán, así como expulsó a los aviones espías de la base aérea de Shamsi, tan próxima a la frontera con Teherán.

Actores políticos como el primer ministro Yousuf Raza Gilani, advirtieron: "Nuestra cooperación con EE.UU., la OTAN y la ISAF se basa en el respeto a la soberanía y la integridad territorial de Paquistán. Bajo ninguna circunstancia aceptaremos otra flagrante violación de nuestro territorio. El 26-11 (como llamó a la agresión de ese día) constituyó un enorme revés para las perspectivas de colaboración entre las partes".

Para Gilani, lo ocurrido en Salala fue un complot bien pensado por parte de EE.UU. y la OTAN, que aseguran haber consultado antes con el Ejército paquistaní para comprobar si sus tropas estaban en la zona; pero en la práctica, los helicópteros siguieron ametrallando los puntos de control incluso después de haber advertido del "error" a uno de los centros de coordinación fronteriza.

"Hace mucho tiempo que a los comandantes de la Alianza se les suministran mapas que señalan los puestos de control paquistaníes", explicó a IPS el exjefe del Estado Mayor del Ejército, general Mirza Aslam Beg. "El ataque tuvo que ser intencionado. No tenían justificación. Tal vez fue un ojo por ojo para castigarnos por el bombardeo de la embajada de EE.UU. y la sede de la OTAN en la Zona Verde de Kabul, hace unos meses", opinó.

"En el 2001 nos unimos a la ISAF en su guerra contra Afganistán y cometimos el peor pecado. Debemos corregir ese error, estableciendo nuestras relaciones con el pueblo afgano y colaborando totalmente con él para reconstruir el país y su modo de vida tradicional", agregó el general.

Las tensiones entre Washington e Islamabad van de mal en peor. ¿Quién perdería más con una ruptura definitiva? En ambos casos median intereses geopolíticos y económicos. No obstante, lo sucedido en la base de Shamsi ha resultado una sorpresa: tanto el Gobierno como el Ejército coincidieron en expulsar al Pentágono de allí.
 

 

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