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N T E R N A C I O N A L |
La Habana, 6 de Enero de 2012 |
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Admiten
nuevos gobernantes libios trabas para
desmantelar milicias
TRÍPOLI, 6 de enero
(PL).— Asesores del Gobierno libio
apuntalaron hoy la tesis de que desarmar
y reinsertar socialmente a miles de
exinsurgentes asentados en esta capital,
es la fórmula más conveniente para
aplacar tensiones y evitar nuevos
episodios violentos.
Tanto funcionarios como simpatizantes
del autoproclamado Consejo Nacional de
no hay alternativa para ellos", remarcó
Tarhouni.
El tema del desarme cobró fuerza a raíz
de los enfrentamientos del miércoles
entre exsublevados de Trípoli y de
Misratah, la tercera ciudad de Libia,
tras lo cual el jefe de gabinete
interino, Abdel Rahim El-Keib, advirtió
que el país podría caer en una guerra
civil.
"Lo que es innegable es que el gobierno
ha fracasado en involucrar a muchas de
esas organizaciones armadas en un
diálogo dirigido a reducir su capacidad
para esos combates", agregó.
Citado por medios locales que reseñaron
el debate del delicado asunto, el
funcionario afirmó que "si esas milicias
continúan intactas y con sus armas,
entonces el diálogo entre ellas y el
resto de nosotros será
torcido".Transición (CNT) comentaron
aquí declaraciones hechas en Washington
por el consejero gubernamental de
seguridad Alí Tarhouni, quien abogó por
un "enfoque integral" del tema.
Pese a incumplirse sucesivos plazos, el
Gobierno nacional y el de Trípoli fueron
incapaces de evacuar hacia sus lugares
de origen a los milicianos agrupados en
brigadas, en particular de Misratah y
Zintan, dos de las más poderosas y
estructuradas.
Tarhouni alertó de que un revés en ese
delicado proceso de reordenamiento
podría derivar en una "violencia
desestabilizadora" y dañar el pretendido
desarrollo político de Libia, por lo que
sugirió dar a los jóvenes exinsurgentes
una "perspectiva para el futuro".
La precaria situación económica y el
abandono social son dos de los
principales problemas que enfrentan
ahora los hombres que se levantaron en
febrero de 2011 contra Muamar El-Gadafi,
alentados y apoyados por la Organización
del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Ante el fracaso de las presiones, el CNT
pareció inclinarse por reforzar la
perspectiva social, aunque el exprimer
ministro de Libia admitió "no estar
seguro de que esa es realmente la vía".
"Tú necesitas mirar sus necesidades en
términos de trabajos, al problema de
entrenarlos, atender los aspectos
educativos y de salud. La mayoría de la
gente desea regresar a su vida normal,
el asunto es que no hay alternativa para
ellos", remarcó Tarhouni.
El tema del desarme cobró fuerza a raíz
de los enfrentamientos del miércoles
entre exsublevados de Trípoli y de
Misratah, la tercera ciudad de Libia,
tras lo cual el jefe de gabinete
interino, Abdel Rahim El-Keib, advirtió
que el país podría caer en una guerra
civil.
"Lo que es innegable es que el gobierno
ha fracasado en involucrar a muchas de
esas organizaciones armadas en un
diálogo dirigido a reducir su capacidad
para esos combates", agregó.
Citado por medios locales que reseñaron
el debate del delicado asunto, el
funcionario afirmó que "si esas milicias
continúan intactas y con sus armas,
entonces el diálogo entre ellas y el
resto de nosotros será torcido".
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