Debate
regional de medio ambiente concluye con
Declaración de Quito
QUITO, 3 de febrero
(PL).—Con el desafío de adoptar
políticas comunes y encontrar soluciones
integrales a los problemas ecológicos en
la región, concluirán hoy aquí los
debates de ministros de ambiente de
América Latina y el Caribe.
La capital ecuatoriana acogió durante
tres días la XVIII Reunión del Foro de
Ministros de Medio Ambiente de América
Latina y el Caribe, y el primer
encuentro de titulares de la Comunidad
de Estados Latinoamericanos y Caribeños
(CELAC).
Ambas citas de alto nivel llegarán a su
fin luego de discusiones entre 32
ministros de países del subcontinente,
cuyos análisis serán recogidos este
viernes en la Declaración de Quito.
Los delegados analizaron los documentos
que serán presentados la próxima semana
en Caracas a los presidentes de las
naciones miembros de la CELAC, para que
se evalúe una posición conjunta con
vista a la Cumbre de las Naciones Unidas
sobre Desarrollo Sustentable, Río+20,
programada para junio próximo en Brasil.
Tales discusiones giraron en esta ciudad
en torno a la necesidad de adoptar
políticas medioambientales colegiadas
para frenar el impacto del cambio
climático, la inequidad del desarrollo
entre países y dentro de éstos, a partir
de una agenda medioambiental compartida.
Los delegados coincidieron en la
necesidad de establecer estrategias
consensuadas para la convivencia en
armonía con la naturaleza y la
protección ante del impacto de las
catástrofes naturales y del accionar
depredador del hombre.
El foro promovió el reconocimiento de
los derechos de la naturaleza, los
derechos humanos, la solidaridad
intergeneracional y la inclusión
económica y social, respetando la
diversidad cultural y social de las
comunidades, pueblos y nacionalidades.
El canciller de Ecuador,
Ricardo Patiño, señaló la urgencia de
impulsar los proyectos medioambientales
y reducir al ínfimo la contaminación del
planeta, en el que ya se avizora, por
ejemplo, que de subir el nivel del mar
al menos 31 naciones latinoamericanas
podrían desaparecer.
Patiño llamó a exigir a los países
desarrollados cumplir su compromiso de
aportar para reparar el daño
medioambiental e instó a Latinoamérica y
el Caribe a diseñar un nuevo de modelo,
en el que los derechos de la naturaleza
y del agua como bien público puedan
marcar un hito para la humanidad.
Cuestionó cómo en el mundo no se ha
creado, o al menos propuesto, un
tribunal internacional de justicia
ambiental para velar por el cuidado del
planeta, ante la indiferencia de las
potencias.
Se espera que la Declaración de Quito se
convierta en la plataforma que permitirá
avanzar hacia una posición común
latinoamericana y caribeña en Río+20.