Declaración de Quito, mandato y plan
para América Latina
QUITO, 8 de febrero
(PL).— La Declaración de Quito, suscrita
por 32 países en su XVIII Foro y primera
reunión ministerial de la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),
es carta regional de presentación para
la Cumbre Río+20.
Así afirmó en entrevista con Prensa
Latina y un reducido grupo de
periodistas, la ministra ecuatoriana
Coordinadora de Patrimonio, María
Fernanda Espinosa, tras calificar de
histórico el encuentro de ministros de
Medio Ambiente concluido aquí el pasado
viernes.
El sistema multilateral es tremendamente
complejo, comentó Espinosa, y con la
Declaración de Quito tenemos un claro
mandato y una hoja de ruta, para
profundizar esfuerzos en el tema de
propiedad intelectual, la reducción de
emisiones y el desarrollo sostenible.
Aquí tenemos un plan de trabajo ya
hecho, en el que destacan la nueva
arquitectura financiera con la creación
de mecanismos regionales, el combate a
la pobreza y la inequidad, fundamental
para nuestra región que es la más
desigual del planeta, entre otros temas.
Si ciertas acciones no logran cuajar en
las decisiones finales de la Cumbre
Río+20, donde estaremos los 194 países,
a nivel regional sí tenemos el rumbo
trazado en materia de desarrollo
sostenible, advirtió Espinosa al
subrayar la tremenda fuerza de la CELAC.
En el tema de la crisis
ambiental y ecológica no somos todos
iguales, subrayó, al denunciar que
quienes
sobreconsumen, contaminan y generan la
mayor cantidad de emisiones, no son
precisamente los países latinoamericanos
y caribeños.
Es un problema ético, recalcó, el
generar mecanismos de
corresponsabilidad, "en ciertas cosas
llegaremos a acuerdo y en otras los
países desarrollados dirán no, pero
nosotros diremos sí, con responsabilidad
y una hoja de ruta que ahora tenemos".
Ahora, dijo, estamos discutiendo
nuestros modelos de desarrollo, nuestras
formas de producción y consumo, y la
propia supervivencia del planeta, por lo
cual destacó la importancia de la
reunión de ministros preparatoria a la
Cumbre Ambiental de Doha, Catar.
Esta reunión, precisó, será en Tokio,
Japón, el 1 de marzo próximo, con 10
países entre los cuales está invitado
Ecuador, "por su posición soberana y
creativa, cuestionamos pero proponemos".
Las grandes economías de América Latina
se preguntan al más alto nivel político
cuál es el futuro que tenemos, cómo
podemos reorganizar nuestro futuro para
no acabar con la base material del
desarrollo que es la naturaleza, aseveró
Espinosa.
Desde la perspectiva ecuatoriana,
subrayó, es no sólo la base material,
sino un sujeto de derecho reconocido en
la propia Constitución, la naturaleza
como un espacio de vida.
Muchos de los grandes temas de debate
hoy en el mundo se refieren a conflictos
en zonas geográficas, donde nos preocupa
y duele lo que está pasando, apuntó,
pero este tema importa e involucra a
todos: el cambio climático y la
supervivencia del planeta.
Según las últimas
cifras, informó, hoy tenemos unos 100
millones de refugiados climáticos en el
planeta y si hay una pandemia planetaria
esa es la crisis ambiental, lo cual
explica que se traten estos temas al más
alto nivel político, sentenció Espinosa.