Renuncia de vicepresidente peruano
cierra capítulo
LIMA, 1 de febrero (PL).
—La formalización de la renuncia del
segundo vicepresidente de Perú, Omar
Chehade, cierra un escándalo político de
posible tráfico de influencias, aunque
el caso sigue siendo investigado por el
Ministerio Público.
El Congreso aceptó por unanimidad y sin
debate la dimisión de Chehade, siendo
imposible otro desenlace, ya que había
sido presentada con carácter
irrevocable.
La renuncia fue presentada el 16 de
enero, un día antes de que la Comisión
Permanente del Congreso descartara, por
falta de pruebas, enviarlo a los
tribunales para que lo juzguen por
auspiciar intereses privados.
Con anterioridad, el pleno congresal lo
sancionó como legislador con una
suspensión de seis meses por infracción
ética, al haber convocado en octubre
pasado a una sospechosa cena con tres
generales de la policía y dos allegados
suyos.
En la cita, según uno de los
uniformados, se trató sobre el posible
desalojo policial de una cooperativa
azucarera, para que la controle el grupo
empresarial Wong.
"Para el bien de la democracia en el
país es un capítulo agotado. Yo creo que
tenemos que mirar para adelante a y
tratar de enfocarnos en las verdaderas
necesidades de la población", dijo el
presidente del Congreso de la República,
Daniel Abugattás, tras aprobarse la
renuncia de Chehade.
Añadió que el ahora ex vicepresidente
perdió el cargo por haber incurrido en
un "comportamiento inadecuado" y dijo
esperar que, tras la suspensión, regrese
al Congreso con otra actitud y se
rehabilite.
Sin embargo, el
Ministerio Público tiene abierta una
investigación en la que interroga a los
participantes en la cena convocada por
Chehade y, de encontrar indicios de
delito, puede pedir que el todavía
legislador sea despojado de su inmunidad
para ser procesado.
El renunciante se había resistido a
dejar el cargo tras el escándalo, pese a
que el presidente Ollanta Humala le
había pedido públicamente que diera "un
paso al costado", ante lo cual solo se
declaró en una especie de licencia.
El jefe de Estado lo declaró fuera del
Ejecutivo y de cualquier actividad
gubernamental, en tanto que la bancada
del bloque gobernante Gana Perú lo
separó de sus filas hasta que su
situación fuera definida.