Portazo
al sistema binominal atiza agenda
política en Chile
Tania
Peña
SANTIAGO DE CHILE 30 de
enero (PL). — La determinación del
gobierno chileno de eludir entre sus
prioridades la demandada reforma al
sistema electoral binominal encendió aún
más el ya crispado escenario político en
el país.
El presidente Sebastián Piñera notificó
que no cumplirá con su palabra, nos ha
dicho que no habrá cambios al sistema
electoral, que seguiremos con el
binominal, manifestó el timonel del
Partido Socialista y vocero de la
opositora Concertación, Osvaldo Andrade,
en alusión a las declaraciones del jefe
de Estado la víspera.
Piñera ha optado por la UDI (Unión
Demócrata Independiente), no por Chile;
el presidente está preso de la UDI, el
presidente propone y la UDI dispone,
comentó Andrade.
"Hay otras prioridades más urgentes que
cambiar el binominal", había afirmado el
titular del Ejecutivo en entrevista al
diario local El Mercurio. "No podemos
esperar para implementar la reforma a la
educación, el ingreso ético familiar, la
reforma a la salud o enfrentar la crisis
económica", argumentó.
La tajante aseveración de Piñera
refrendó la postura que La Moneda ya
había adelantado una semana atrás a
través de su vocero, Andrés Chadwick,
luego del llamado Comité Político, del
que salió vapuleado el timonel de la
oficialista Renovación Nacional (RN),
Carlos Larraín, por salirse del libreto
de la también gobernante y
ultraderechista UDI.
Larraín había presentado una propuesta
conjunta con la opositora Democracia
Cristiana (DC) para sustituir el régimen
presidencial por uno semipresidencial y
cambiar el binominalismo por un sistema
proporcional corregido.
Otra iniciativa,
orientada también al cambio del régimen
político heredado de la dictadura, fue
entregada el último jueves en La Moneda
por el conglomerado de partidos de la
opositora Concertación.
Al alinearse con la UDI, única fuerza
política en Chile que rechaza el
binominal, el Gobierno está desoyendo la
voluntad del 60 por ciento de la
ciudadanía, cifra que según las
encuestas quiere cambiar el sistema
electoral, anotó Andrade.
El binominalismo, que fue diseñado
durante la dictadura de Augusto Pinochet
(1973-1990), es fuertemente criticado
por su sesgo excluyente.
Al utilizar el mecanismo de mayoría
relativa para seleccionar a los
congresistas por circunscripciones y
distritos genera una sobrerepresentación
en el Parlamento de las dos fuerzas
políticas principales y desdeña la
representatividad electoral de otras
agrupaciones políticas, sostienen los
expertos.
Se le atribuye además una
desproporcionalidad mayúscula porque el
principio base se aplica por igual para
todos los distritos, independientemente
del volumen de su electorado.