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Presidenta brasileña
resalta importancia de crear la CELAC
LA
presidenta brasileña, Dilma Rousseff,
afirmó hoy que con la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)
los países del área reafirman el deseo
de actuar juntos sin tutela externa,
sobre la base de una agenda trazada por
la propia región.
"El entorno regional seguirá siendo
prioridad en la política externa
brasileña. Los países del continente son
valiosos aliados políticos y económicos
de Brasil", aseveró Rousseff en mensaje
al Congreso Nacional, con el cual abrió
el período legislativo 2012.
En el texto, presentado por la ministra
jefa de la Casa Civil, Gleisi Hoffmann,
la mandataria apuntó que con el MERCOSUR
(Mercado Común del Sur) y la UNASUR
(Unión de Naciones Suramericanas)
estamos avanzando en la coordinación en
las esferas política, energética, de
infraestructura, de defensa,
tecnológica, de salud y de combate al
narcotráfico.
Ello, subrayó, revela el deseo de la
región de enfrentar de forma conjunta
los desafíos de la globalización.
"Nuestra política externa es un
componente esencial de un proyecto
nacional de desarrollo que articula
crecimiento e inclusión social, asocia
la preservación del medio ambiente a la
atención de las necesidades materiales
de nuestro pueblo y busca superar el
subdesarrollo en un marco de pleno
respeto y profundización de la
democracia", sostiene.
Asimismo, señala el texto, seguimos
estrechando nuestras relaciones
diplomáticas y abriendo nuevos canales
de diálogo político y de cooperación con
los continentes africano y asiático, así
como con el Medio Oriente.
Con el grupo Brics (Brasil, Rusia,
India, China y Suráfrica), prosigue,
reforzamos la concertación entre los
principales países emergentes, y añade
que Estados Unidos y Europa seguirán
representando importantes aliados con
los cuales mantenemos intensas
relaciones constructivas y equilibradas.
En un mundo de rápida transformación es
inaplazable lidiar con la reforma de la
gobernanza global, indica y agrega que
la crisis financiera internacional
comprobó que es inadecuada la
concentración del proceso decisorio en
manos de unos pocos.
Destaca que sin la participación activa
de los países emergentes en el G-20 (las
20 mayores economías del mundo) los
desequilibrios globales no serán
resueltos.
La llamada primavera árabe y el
persistente conflico del Medio Oriente
demuestran que la búsqueda de la paz y
la seguridad no pueden depender de la
acción de pocos países y de recetas
tradicionales, puntualiza la presidenta
brasileña.
"Necesitamos reformar la Organización de
las Naciones Unidas para hacerla más
eficiente y legítima. El Consejo de
Seguridad debe reflejar las realidades
actuales del mundo multilateral y
multipolar que se consolida en el umbral
del siglo XXI", acotó.
Exaltó que Brasil sabe, por experiencia
propia, que el desarrollo sostenible es
la única forma de legar un mundo más
seguro y pacífico a las futuras
generaciones. (Tomado de Prensa
Latina) |