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Valdría preguntarse en el seno de esta Comisión de Derechos Humanos, ¿quién autorizó a los Estados Unidos a arrogarse el derecho de asumir, al parecer vitaliciamente, el papel de fiscal contra Cuba?, ¿quién le dio el derecho de autoerigirse como "juez supremo" de los derechos humanos a escala del planeta, también al parecer de manera vitalicia?

¿Por qué hay que aceptar que año tras año el Departamento de Estado elabore por mandato del Congreso de ese país voluminosos informes que califican el actuar de todas las naciones en materia de derechos humanos, exceptuando, por supuesto, lo que ocurre en su propio territorio?

¿Cómo es posible admitir que a lo largo de 5 000 páginas Estados Unidos enjuicie al mundo?

¿Acaso debe consentirse que unilateralmente una nación, que con un desenfrenado consumo de drogas, estimula su producción y tráfico, extienda certificados de "mala conducta" a países productores, expendedores o de tránsito de drogas?

¿Por qué Estados Unidos puede despreciar a la comunidad internacional desconociendo que la Asamblea General de las Naciones Unidas vota una y otra vez contra la política de bloqueo a Cuba?

¿Por qué se permite a los Estados Unidos, que adopte 61 sanciones económicas unilaterales contra un conjunto de países donde habita el 42% de la población mundial sin ser siquiera monestado?

¿Por qué Estados Unidos se opone a que se amplíe el Consejo de Seguridad, y a que países como la India, Nigeria, Sudáfrica, Indonesia, Brasil, México u otros, puedan pasar a formar parte de ese órgano con iguales prerrogativas que los actuales miembros?

Estados Unidos se coloca por encima de todo y de todos para exigir por violaciones de los derechos humanos siendo un país cuyo expediente deja mucho que desear en la materia. En esa nación, la más rica y poderosa de la historia:

•Casi un millón de personas viven en las calles, bajo los puentes o en refugios de emergencia mientras uno solo de sus ciudadanos atesora 80 000 millones de dólares.

•43 millones de ciudadanos no tienen seguros de cobertura médica, y 11 millones de ellos son niños.

•Millones de personas de bajos ingresos, enfermos, ancianos y madres solteras han sido excluidos recientemente de los programas de asistencia social.

En la nación más rica y poderosa de la historia:

•El 20 % de sus habitantes son analfabetos funcionales.

•17 millones de mujeres han sufrido una violación o un asalto sexual y más de la mitad de la población femenina ha sido víctima de la violencia.

•Los 45 millones de pobres en los Estados Unidos son principalmente hispanos, negros y niños. Los niños negros tienen, con relación a los niños blancos, el doble de posibilidades de morir en el primer año de su vida.

•La población negra ha sido utilizada para experimentos que provocaron premeditados daños a su salud con la aprobación gubernamental.

La nación más rica y poderosa de la historia que agrede a Cuba y les pide a ustedes su condena:

•Es la mayor consumidora de drogas del planeta.

•Se caracteriza por la brutalidad policial sobre negros, hispanos e inmigrantes.

•Posee la población penal mayor del mundo y en las prisiones se dispensa un trato inhumano y degradante.

•Aplica la pena de muerte con bastante facilidad, aunque nunca o muy excepcionalmente a un ciudadano blanco, de pura sangre aria. La realidad es que las sillas eléctricas, las cámaras de gas y las inyecciones letales funcionan de manera constante e impresionante para negros, hispanos e inmigrantes del Tercer Mundo.

La nación más rica y poderosa de la historia:

•Tiene más de 100 presos políticos en prisiones de máxima seguridad entre los que se encuentran 15 hombres y mujeres puertorriqueños por su lucha a favor de la independencia de su país. Esto no incluye los cientos de miles de personas sancionadas con excesiva dureza por el simple hecho de ser negros, indios, mestizos o latinos, que viven discriminados y en desesperada pobreza, que los lleva a intrascendentes infracciones, reales o imaginarias, de las normas legales.

•Admite silenciosa una expansión de grupos neofascistas y xenofóbicos que propugnan la discriminación de todo tipo e incrementan sus actos de violencia.

•Ha creado las mas siniestras armas de exterminio y no detienen esa infernal maquinaria.

•Es, entre los países más industrializados del mundo, la que menos aporta al desarrollo y entre los miembros de las Naciones Unidas, la que más le adeuda.

La nación que pretende juzgar al mundo es la que lanzó bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, la que invadió a Cuba por Playa Girón, la que llevó la guerra a Viet Nam y con ella la muerte de casi 4 millones de hijos de ese valeroso pueblo. Es la que invadió Santo Domingo, Granada, Panamá, Somalia; es la de la guerra sucia en Centroamérica, la que apoyó a las más genocidas dictaduras de nuestra región y entrenó en torturas en las escuelas de la CIA a sus sanguinarios jefes. La nación que pretende juzgar al mundo, ha decidido hacer guerras por su cuenta y lanzar cohetes en cualquier dirección para, en todo caso, aclarar después las equivocaciones.

El bloqueo y la guerra económica constituyen un verdadero genocidio. El intento de matar de hambre y enfermedades a un pueblo no puede ser admitido por la conciencia universal. Nuestra Patria lo viene soportando hace 40 años. ¿Alguna vez tan monstruoso crimen ha sido sometido al análisis de esta Comisión?

Muy probablemente dentro de pocas horas se iniciarán brutales ataques aéreos de la OTAN, bajo la égida de Estados Unidos, contra Serbia, cuyo pueblo fue el que más heroicamente luchó en Europa contra las hordas nazis en la Segunda Guerra Mundial. El uso y abuso de la fuerza no puede ser la solución de los problemas del mundo. ¿Quiénes defenderán los derechos humanos de las personas inocentes que mueran bajo los misiles y las bombas que estarían cayendo sobre un pequeño país en la culta y civilizada Europa?

Si el mundo se constituyera en tribunal, Estados Unidos en varios siglos no podría levantarse del banquillo de los acusados.

El gobierno de los Estados Unidos que quiere presentarse como paladín de los derechos humanos, conoce de la existencia en su territorio de organizaciones terroristas que actúan contra Cuba, se relaciona con ellas y se beneficia de su dinero. Voy a explicar un poco más esta afirmación.

Recientemente fueron presentadas en dos juicios realizados en La Habana pruebas testimoniales y documentales que evidenciaron de manera irrefutable que directivos de la bien conocida Fundación Nacional Cubano-Americana y el criminal a su sueldo, Luis Posada Carriles, han participado en agresiones terroristas y otros actos contra Cuba, y mantienen vínculos con instituciones y autoridades norteamericanas. Recuerden que Luis Posada Carriles, que radica actualmente en El Salvador, y Orlando Bosch, que lo hace en la Florida, ambos sin haber cumplido las penas que les corresponden, fueron los autores del sabotaje realizado contra un avión de Cubana en pleno vuelo que costó la vida a 73 personas en octubre de 1976.

Contratados por connotados contrarrevolucionarios de origen cubano y de probados vínculos con la CIA y la Fundación Nacional Cubano-Americana, dos ciudadanos salvadoreños fueron juzgados por la colocación de varios artefactos explosivos en hoteles de la Ciudad de La Habana, uno de los cuales causó la muerte de un joven turista italiano y lesiones a otros ciudadanos cubanos y de otras nacionalidades. El objetivo era afectar el creciente desarrollo turístico cubano. También se proponían colocar bombas en lugares muy sagrados de la historia de la Patria, entre ellos el Mausoleo donde reposan los restos de Ernesto Guevara. La CIA asesinó al Che, pero no pudo matar sus ideas; lo sepultaron, al igual que a otros que junto a él cayeron, en lugares desconocidos, y la humanidad los rescató a casi todos de sus ignotas y dispersas tumbas. Ahora pretendían dinamitar sus restos.

Somos conscientes de que estos juicios y las denuncias que en ellos se produjeron tuvieron una escasa cobertura informativa e insuficiente repercusión internacional.

Por eso es necesario reiterar aquí que la Fundación Nacional Cubano-Americana, organización registrada en Estados Unidos como "no lucrativa, filantrópica y educacional", es en realidad una mafia terrorista cuya elevada fortuna de muy oscuro origen fue amasada con fraude, malversación, privilegios y apoyo gubernamental, y ha sufragado costosas campañas políticas para ayudar a elegir en los Estados Unidos a Alcaldes, Representantes, y hasta Senadores y Presidentes.

Esa organización, que aporta fondos a los partidos Republicano y Demócrata, realiza lobbies, promueve y hace aprobar leyes genocidas contra Cuba; reúne y apoya a los peores terroristas salidos de la CIA; organiza y paga planes de atentados y asesinatos de dirigentes cubanos; concibe y ejecuta crímenes contra trabajadores y turistas. Nunca ha dejado de apoyar cuanto proyecto de agresión e intervención militar pudiera concebirse contra Cuba. Esa es su "biografía".

Los grupos terroristas que desde los Estados Unidos actúan con el propósito de derrotar a la Revolución Cubana se protegen en la hostilidad creciente de ese país contra el nuestro. Desde 1992 hasta la fecha se han aprobado en los Estados Unidos más de 21 disposiciones legislativas, entre las que se encuentran las leyes Torricelli y la Helms-Burton; se enviaron cartas de advertencia y negaron visas para intimidar a empresarios extranjeros con inversiones en nuestro país; se han hecho listas negras de los que comercian con Cuba, y se han negado licencias para operar vuelos a Cuba y para exposiciones de equipos médicos y medicinas. No han faltado los procesos penales, las amenazas y las multas contra firmas y ciudadanos norteamericanos por relacionarse con Cuba y se han denegado hasta donaciones de medicamentos.

¿Puede un país cruzarse de brazos mientras su vecino legisla una ley tras otra y aplica una medida tras otra para colonizarlo nuevamente?

Se habla, a pesar de ello y aunque parezca increíble, de una flexibilización de la política hacia Cuba, con el objetivo de frenar el rechazo creciente al bloqueo de la opinión pública dentro y fuera de los Estados Unidos, desmovilizar el poderoso movimiento de solidaridad con nuestro país, cada vez más fuerte, vaciar el contenido patriótico de nuestra resistencia y engañar al que quiera o le convenga dejarse engañar.

En esa dirección se inscriben las medidas anunciadas por el presidente William Clinton el pasado 5 de enero y que, consciente o inconscientemente, muchas agencias de prensa, gobiernos y personalidades acogieron y comentaron como un gesto para moderar el bloqueo.

Comoquiera que al mandatario norteamericano le está negada, porque renunció a ella, toda facultad ejecutiva sobre este tema, el propio portavoz de la Casa Blanca fue categórico al aclarar que tales medidas no representaban cambios en la política hacia Cuba y hasta la propia Secretaria de Estado se apresuró a ratificarlo.


III PARTE


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