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No creo en ninguno de los preceptos del catecismo
del
Fondo Monetario Internacional
Para no decir muchas cosas, voy a decirles que no creo en ninguno de los preceptos del catecismo del Fondo Monetario Internacional, es la ruina.
Escuchaba hablar al economista, Presidente de Costa Rica, y él estaba quejándose de que las reservas se disminuían. No se disminuyen, de la noche a la mañana desaparecen. Países, como Malasia, que tenían 40 000 millones guardados y desaparecieron en dos días, tuvieron que rebelarse; y las reservas de uno de aquellos famosísimos tigres, la de Corea, desaparecieron en unos minutos; y la de Tailandia desaparece en unos minutos; y la de Brasil, si no se dan cuenta Occidente y Estados Unidos de que aquello iba a ser ya el principio del fin, y fueron en ayuda de Brasil, que ya ustedes saben lo que ocurrió, de 70 000 millones quedó reducido aquello a 35 000. El valor de todas las privatizaciones, de la telefonía, de los grandes yacimientos de minerales que eran, incluso, empresas rentables, desaparecieron en tres semanas.
Esas son verdades del mundo. Nadie tiene ahora ninguna seguridad de lo que va a pasar. Leonel hablaba de las industrias de alta tecnología; pero es que ya esas industrias que fueron desarrollando en esos países del sudeste asiático, en cuestión de días bajaron de 2 dólares a 10 centavos los chips de las computadoras, porque pusieron a todo el mundo a producir computadoras, televisores y hasta automóviles, como si no fuese suficiente la capacidad de producción existente.
Tú dijiste muy bien (refiriéndose a Leonel) y preguntabas dónde estaban los clientes. Pues sí, nosotros sabemos que se producen pantalones de vaqueros. Nos ponen a producir pantalones de vaqueros, zapatos y cosas de esas artesanales, mucha mano de obra, pero los clientes no se sabe dónde están.
Pantalones de vaqueros se pueden producir 40 000 millones. No hay ningún orden en la economía mundial. No sé si el Fondo Monetario o alguien tenía que haber hecho algo, o si un día habrá una cierta coordinación. El desarrollo mundial hoy es un caos, una anarquía, ponen a todo el mundo a producir pantalones de vaqueros hasta producir 40 000 millones de pantalones; pero les van a sobrar 30 000 millones de esos 40 000, porque los africanos no pueden ponerse pantalones de vaqueros, ni pueden usar computadoras, como sueña Clinton lo dijo allá en la OMC, lo escuché a unos pocos metros.
Nos recordó a Carlos Marx (Risas). ¿Saben por qué? Porque Carlos Marx soñaba con una sola clase y Clinton también; pero Marx soñaba con una clase de trabajadores y Clinton sueña con un mundo convertido en clase media, estilo California, Los Angeles, San Francisco: todo el mundo con computadoras, dos automóviles, una casa, cinco teléfonos; y se sabe que Tokio tiene más teléfonos que toda el Africa, y que Manhattan tiene más teléfonos que toda el Africa con 700 millones de habitantes, y que sin teléfonos no hay computadoras, ni hay computación, ni hay Internet.
Se sabe que en América Latina solo el 2% de las personas tienen acceso a Internet, eso es para ricos. ¿Y cuándo vamos a lograr ese mundo?
Hace unos días estuve reunido con el Presidente de Níger que, desgraciadamente, falleció o fue muerto hace muy poco, por accidente, o no se sabe todavía cómo, y me dijo que su tasa de mortalidad infantil era de 213 niños por cada 1 000 nacidos vivos cada año. ¡Increíble!
Algunos comprenderán, o casi todos, en mayor o menor grado, lo que significa eso; pero es que también estaban los datos de un 87% de analfabetismo y una cobertura de solo el 16% de la enseñanza. ¿Cuándo van a aprender los de Níger a comunicarse por teléfono, a utilizar Internet y a convertirse todos en capas medias?
De vez en cuando les pregunto a algunos de los países ricos cómo se va a resolver el problema del SIDA en Africa, donde solamente para que sobrevivan allí los que están contagiados de ese virus un poco más de años, necesitan 300 000 millones de dólares al año, a partir de los precios que tienen esos medicamentos en Estados Unidos. Eso es lujo de países ricos.
En Cuba antes se decía lujo de blancos. Pero en Estados Unidos, que es rico, los negros no tienen esas facilidades, ni los indios, ni los mestizos. Eso es de ricos nada más; son sueños de ricos, como la conquista de Marte y todo eso, y muchos de nuestros pueblos no tienen ni una escuelita.
Esa situación que ha habido en Níger es similar. Nosotros le propusimos a Níger un programa de ayuda en la salud, se lo estamos proponiendo también a toda una zona de los países más pobres del norte de Africa, porque lo que queremos es probar lo que puede hacerse con recursos humanos. No tenemos dinero, no nos pidan a nosotros prestados 10 dólares, porque les aseguro que no se los podemos prestar; pero tenemos cierto capital humano, con el cual podemos cooperar con los países del Caribe, de Centroamérica, pero también con otras partes del mundo que no podemos olvidar, con las que debemos estar unidos.
Aquí nos reunimos nosotros, se pelean los centroamericanos con los caribeños por la cuestión del plátano, se pelean los latinoamericanos del resto de los países que pertenecen a la Convención de Lomé, porque la OMC suprime todas las preferencias, ¿qué nos queda?
Los países ricos dan cada vez menos para el desarrollo. Se habló de un 0,7% en épocas felices, en que todavía había guerra fría y competencia; cuando todo eso se acabó ya no se habla ni de 0,8%, ni de 0,7%, ni de 0,5%; dan apenas el 0,4%. Y el que menos da es el más rico de todos, Estados Unidos, que aporta solo el 0,1% ó 0,2%, esa es la verdad, mientras la especulación crece a niveles tales que la compra y venta de moneda diariamente alcanza un millón de millones como cifra mínima, especulando con las monedas, especulando con las acciones, especulando con todo.
Por lo menos debemos empezar por reunirnos, trabajar juntos, esclarecernos
Tú mencionaste (refiriéndose a Leonel) la palabra casino. Sí es un gigantesco casino este mundo, y un caos. Y no digo esto para desanimar a nadie aquí, ni mucho menos, sino, realmente, para trasmitir el criterio de que por lo menos que debemos empezar es por reunirnos, para trabajar juntos, esclarecernos.
En cada una de estas reuniones, yo me esclarezco mucho, aprendo, escucho, veo problemas, preocupaciones, puntos de vista. Y hay que gritar bien alto que tenemos que unirnos no solo los del Caribe y los de Centroamérica, sino también unirnos con Suramérica, ellos lo necesitan tanto como nosotros, porque aunque casi todos son grandes y tienen mejores economías, al lado de los gigantes ricos, desde el punto de vista tecnológico y de recursos financieros, no tienen nada. Tenemos necesidad de unirnos, y hay que darle toda la importancia que tiene este encuentro en Río con Europa. Creo que es un gran avance que se hayan acordado de nosotros y podamos buscar un margen de maniobra al menos, al no tener una sola dependencia del norte. Tiene una enorme importancia, y creo, Leonel, realmente, que si de aquí se saca el acuerdo de que grupos de trabajo se pongan intensamente a preparar las posiciones comunes de Centroamérica, el Caribe y Suramérica en la reunión de la Unión Europea, sería lo mejor que podemos hacer de aquí a junio, o julio, no sé ya cuándo será la reunión, porque se ha cambiado varias veces.
Ese es un momento histórico, en que todos nos reunamos allí con Europa, porque Europa también se siente amenazada. Guerreó durante 500 años, pero se une ahora porque no puede vivir separada. Hasta Suiza, que es tan individualista, tan independiente, quiere unirse al euro y quiere integrarse a la Unión Europea. Ellos, que son riquísimos, no podrían sobrevivir en este siglo del que se habla si no se unen. Esta es la real lección. No quiero extenderme más, solo decirles que, realmente, he escuchado con mucha atención y mucho interés todo lo que se ha dicho; creo que cada uno de los que han hablado ha dicho algo interesante.
De manera especial creo que ustedes estarán de acuerdo conmigo merece un reconocimiento algo que ha sido motivo de alegría, y es la presencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que con un mar de pueblo detrás está decidido a cambiar las condiciones de vida de su país; un país que pudiera ser hoy, realmente, más desarrollado que Suecia, tiene muchos más recursos que Suecia, tiene talento, tiene universidades. Y él sabe muy bien, y lo sabemos todos él lo dijo, que el índice de pobreza crítica en Venezuela está por encima de 80%, las capas medias no avanzan hacia una estandarización, el tipo C de las clases medias pasó ya al sector de la pobreza. Son increíbles las cosas; él quiere cambiar todo eso. Pero me parecieron muy nobles sus palabras, muy sanas, muy espontáneas.
Lo planteó Chávez ayer y me lo dijo a mí realmente en dos palabras. Nunca habíamos hablado una palabra de eso, ni nunca hemos pedido nada, porque a nosotros no nos gusta pedir, se lo decimos con sinceridad. Nos hemos acostumbrado a no recibir, al aislamiento, al apartheid y, además de eso, a tratar de cumplir con nuestros deberes morales hacia los demás, conscientes de que formamos parte de la especie humana.
Martí dijo que Patria es humanidad, que es un concepto mucho más amplio
Alguien dijo que Martí habló de que la patria es Latinoamérica; Martí dijo más, dijo: Patria es humanidad, que es un concepto mucho más amplio.
El joven Presidente de Venezuela es un bolivariano convencido, y aquí reflejó ese pensamiento. Pero él nos había dicho... Ayer mismo me dijo, y si me da permiso lo digo y si no me callo (Risas). Ya que lo dijiste tú, yo me siento con derecho a decirlo. El dijo que quería incluir a otros países, no sé cuáles serán, me imagino que haya unos cuantos; pero me dijo que quería que Cuba recibiera los mismos beneficios que reciben los países incluidos en el Acuerdo de San José. Me quedé admirado, asombrado, impactado, porque ni se me habría ocurrido pedirle eso, realmente (Aplausos).
Y aún digo más, que sea Cuba el último país por el que se preocupe; si hay otros que tienen menos recursos que Cuba dentro del Caribe, denles prioridad y dejen a Cuba para lo último, sencillamente, para cuando tengan ustedes mejores precios del petróleo y estén en mejores condiciones. Nosotros estamos dispuestos a esperar, llevamos 40 años esperando, Chávez; pero nos conmueve la idea tuya, y estoy seguro de que todos aquí lo van a recibir con gran placer.
Pero observé bien, llevo 40 años observando. Al menos tengo el privilegio de la estabilidad (Risas); a lo mejor Patterson también tiene el privilegio de la estabilidad, y en Europa la Thatcher la tuvo por 15 ó 16 años; Kohl estaba en 16 y quería 20 (Risas). Yo, realmente, no quiero nada, es el destino el que me ha dado un trabajo y lo he seguido, mientras haya consenso, que es el principio democrático esencial; nadie que no tenga el consenso del pueblo y el apoyo del pueblo debe estar en ningún cargo, ni en ninguna responsabilidad, realmente. Entonces pienso esto, que otros han estado tiempo.
A mí me critican porque me han puesto ahí, o me puse yo mismo sin quererlo, no sé; porque se nos ocurrió hacer una revolución a las puertas de Estados Unidos y libramos una lucha muy dura. Nos ha servido la estabilidad para sobrevivir, pero cuando decidan mis compañeros, en primer lugar, o no pueda, tengan la seguridad de que yo no estaré dándoles lata a ustedes aquí, si acaso vendré como invitado casi olvidado, como suele ocurrir cuando ya se dejan los cargos y las cosas. Pero, fíjense, siempre ustedes los premian con un aplausito (Risas), ya lo he visto, y así hemos aplaudido aquí al salvadoreño, con mucho gusto. El no me aplaude nunca a mí, ¿saben?, quiero que lo sepan (Risas), pero yo siempre lo aplaudo; lo cortés no quita lo valiente, y hay que luchar por la unidad y todas esas cosas.
Quiero resaltar eso. Me gustó mucho lo de poner una universidad para el Caribe en Venezuela; entonces tendremos dos, Chávez, cuenta con nuestra colaboración. Nosotros hemos puesto las universidades de Cuba al servicio del Caribe, y los dirigentes del Caribe saben que no tienen meta en cuanto al número de ingenieros, arquitectos, médicos que quieran formar.
En cuestión de semanas, después de los huracanes, se ha creado una escuela de medicina latinoamericana, ya tiene casi 1 000 alumnos. En septiembre comenzarán sus clases alrededor de 1 800 alumnos latinoamericanos, sin incluir los de Haití, porque el idioma nos complica si utilizamos más de un idioma, de manera que vamos a hacer otra escuela para Haití en la zona más próxima a su país, en el extremo oriental, donde tienen que aprender primero el español.
Los caribeños están en todas las universidades de nuestro país y no tienen meta. Y me alegra muchísimo esa idea de Chávez, porque sabe la importancia del capital humano, de la preparación en esta era para llegar a ocupar un lugar en el mundo.
También le agradezco mucho a Patterson su recuerdo y sus palabras, que he escuchado con mucho interés.
Y les agradezco infinitamente a todos ustedes el haber tenido la paciencia de escucharme.
Gracias.
(Ovación)
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