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DIGITAL. La Habana. Cuba
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Nuestro país ha graduado a lo largo de 40 años más de 50 mil técnicos y profesores de educación física y deportes, y dispone hoy de 32 mil 514 técnicos y especialistas trabajando activamente en ese campo; ningún país posee un número tan elevado ni que se acerque siquiera a los que posee Cuba con relación a la población total: 2 mil 932 técnicos y especialistas por cada millón de habitantes. Somos ampliamente el país con más técnicos, instructores, profesores y otros especialistas de educación física y deportes per cápita en el mundo: 1 por cada 341 habitantes. Habría que ver si alguien indaga quién ocupa el segundo lugar en esta olímpica competencia, y ver exactamente cuántos tiene. No creo que Estados Unidos se acerque a la cifra de 800 mil 630 especialistas en este campo, que serían los necesarios para equipararse a Cuba.
Habrá en los países muy ricos hasta instructores privados que entrenan o ejercitan a individuos ricos; a personas pobres, por supuesto, nunca. Aquí esos 32 mil 514 técnicos y especialistas, la inmensa mayoría jóvenes y con nivel universitario por haber cursado estudios hasta graduarse como licenciados en el Instituto Superior de Cultura Física, están en todos los rincones del país, al servicio de todos los ciudadanos desde que ingresan en la escuela primaria.
Cuba como ustedes saben cuenta con un sistema excepcional de juegos escolares que culmina en una gran competencia nacional, lo que constituye una fuente inagotable de atletas de alta calidad. Ignoro si algún otro país aplica un sistema integral semejante. Tenemos escuelas de iniciación deportiva en todas las provincias, donde la educación general básica se combina con la práctica intensiva del deporte, en las más variadas disciplinas, y centros de enseñanza de nivel medio y superior con jóvenes atletas de alto rendimiento que complementan la generalización de la educación física y el deporte entre niños y jóvenes y contribuyen a la forja de equipos juveniles y selecciones nacionales, cuyo nivel de calidad se mide en las competencias internacionales. Hay actividades en este campo que por su belleza constituyen a la vez deporte y arte de elevada calidad.
El sistema de formación de atletas en nuestro país se aplica de forma absolutamente gratuita y masiva, porque ni la educación básica general se cobra, ni la educación física y el aprendizaje deportivo se cobran, lo cual trae grandes beneficios al carácter de nuestros niños y jóvenes. El deporte requiere disciplina, y disciplina mucho al niño y al joven, lo enseña a ser resistente, estable, tenaz y valiente; influye en su carácter, ayuda a su salud y a su desarrollo físico y mental.
En nuestro país cualquier atleta que se destaque especialmente puede tener, en determinadas disciplinas, él solo un instructor. Imagínense, en Estados Unidos u otro país desarrollado, cuánto costaría un instructor dedicado a entrenar a un atleta destacado; cuánto le costaría a ese atleta, o a su familia, o a cualquier joven que quiera jugar bien tenis, practicar gimnasia, salto alto o largo, esgrima, pesa u otro deporte similar de carácter individual que requiere instrucción especializada y constante. Su costo seguramente nunca sería menos de 50 mil dólares por año.
Si usted va a medir en dólares lo que cuesta en esos países el trabajo de nuestros 32 mil 514 técnicos e instructores de educación física y deportes, habría que buscar una computadora para calcular realmente cuánto costaría ese servicio en un país rico. Una razón moral adicional en favor de nuestro país al juzgar lo realizado por Cuba, sin otro recurso que la voluntad, la abnegación y el talento de sus hijos.
Ningún país supera a Cuba en la cooperación con el desarrollo deportivo del Tercer MundoMás aún, hemos dispuesto de instructores no solo para nuestros atletas, sino también para atletas de otros países. Sobre la base de cálculos en este caso no he podido contar con los datos precisos necesarios, basándome solo en estimados generales y apreciando el número de instructores cubanos que cooperan con otros países, podríamos afirmar que ningún país supera a Cuba en la cooperación con el desarrollo deportivo del Tercer Mundo. Por ejemplo, en este mismo año, solo en el primer semestre, cientos de técnicos de nuestro país cooperaron en la preparación de muchos atletas para los Juegos Panamericanos de Winnipeg, en que nosotros mismos íbamos a competir. Durante el semestre mencionado, un total de 733 especialistas cubanos prestaron sus servicios en 42 países del Caribe, América Central, Suramérica y de otros continentes; 39 de los 42 son países del Tercer Mundo, y solo tres países desarrollados tenían un número de técnicos cubanos. Más de 600 de estos especialistas lo hicieron en el área de nuestro hemisferio, con atletas que compitieron con nosotros en Winnipeg.
Ustedes pudieron ver, incluso y Sagarra lo sabe muy bien, cómo uno de nuestros mejores instructores, Sarbelio, cumpliendo allí su deber, con gran honradez y sentido del honor, nos arrancó en buena lid dos medallas de oro en el boxeo.
Esos dos atletas argentinos, hay que decir que son dos buenos atletas, en la semifinal eliminaron a dos de los nuestros y ganaron sus combates en la final. Su instructor es uno de los más apreciados, prestigiosos y experimentados técnicos cubanos. Así deben actuar nuestros especialistas que cooperan con otros países.
En los últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en Venezuela el año pasado, eventos en los que Cuba domina ampliamente, atletas entrenados por instructores cubanos obtuvieron 17 medallas de oro. En los Panamericanos de Winnipeg, 45 especialistas cubanos participaron con atletas de otros países que obtuvieron 26 medallas, entre ellas 8 de oro, y numerosas posiciones destacadas en esas reñidas competencias en las que Estados Unidos, Cuba y Canadá participaron con poderosos equipos. Cuando nos ganan medallas, en cualquier deporte, atletas latinoamericanos, centroamericanos, caribeños o del Tercer Mundo, nosotros tenemos que sentirnos satisfechos porque constituye una prueba de la dignidad, el honor, la seriedad y la honradez de nuestros especialistas deportivos. Podríamos preguntarnos cuántos especialistas enviaron dos naciones inmensamente desarrolladas y ricas, como Estados Unidos y Canadá, a esos países para preparar atletas que compitieran con los suyos, y cuánto les habría costado a dichos países esa cooperación.
Son muchas las cosas que honran a nuestro país en el campo del deporte. Le pregunté a Erick hace unos minutos cuándo había comenzado él la gimnasia, y me dice: "Cuando estaba en la escuela, a los seis años." Solo un joven que a los seis años comienza a practicar un deporte puede ganar cinco medallas de oro como ganó él, a pesar de que no pensaba ni competir porque se le reinició una linfangitis, al parecer curada, cuando viajó para las competencias. Al preguntarle cómo se las arregló, me respondió que lo trataron de nuevo con antibióticos y mejoró. Casi hasta el último momento creía que no podría competir, que iba a estar allí solo para darles aliento a los compañeros.
Fíjense si es honrado ese atleta, que como yo había escuchado no vi esa competencia que habían favorecido al atleta georgiano que representaba a Canadá y algunos opinaban que lo habían favorecido, le pregunto a Erick: "Erick, ¿cómo fue esa competencia? ¿Fue limpia?" Dice: "Sí, fue limpia." El ganó en barras y estuvo por encima, quizás no con tantos puntos como le dieron, pero él ganó limpiamente esa medalla. Es un verdadero ejemplo de atleta honesto. Yo salí de mis dudas y me alegró. Me habría gustado que hubiera ganado las seis de oro, y fue el que con cinco de oro y una de plata más medallas de oro ganó en esas competencias.
Este mismo año es posible que Cuba alcance otra vez la cifra de más de mil especialistas en deporte cooperando en el exterior, ya la alcanzó en 1998; están preparándose muchos países para las Olimpiadas.
Los ejemplos que he mencionado sobre el trabajo de nuestros instructores deportivos les dan gran prestigio. Añado que en solo siete años, entre 1992 y 1999, más de 5 mil técnicos y especialistas cubanos han prestado servicios y han ayudado al desarrollo del deporte en decenas y decenas de países llamados emergentes. No sé si algún otro país puede decir lo mismo. Nuestros técnicos han contribuido al desarrollo del deporte a nivel mundial, precisamente allí, donde los pueblos no poseen los recursos económicos, y, salvo casos muy excepcionales, cooperando fundamentalmente con países del Tercer Mundo.
¿Y cuáles han sido los resultados deportivos en nuestro propio país del esfuerzo realizado en estos años? Aquí tengo una hoja, solo una hoja, con datos sobre los Juegos Olímpicos, el tema central sobre el cual estoy argumentando, y el objeto de nuestra solicitud.
Vean:
En este siglo que termina el año próximo desde el año1900 hasta el año 2000, solo tres olimpiadas se suspendieron: una a raíz de la Primera Guerra Mundial, la que corresponde a 1916, y dos durante la Segunda Guerra Mundial, las de 1940 y 1944; en ambas ocasiones se reanudaron a los dos o tres años de finalizar la contienda. Incluyendo la próxima, en Sidney, serán 23 sedes de Olimpiadas concedidas a lo largo de 100 años. A Francia le concedieron dos veces la sede: en 1900 y en 1924; a Estados Unidos, cuatro veces: en 1904, 1932, 1984 y 1996; a Inglaterra, dos veces: en 1908 y 1948; a Suecia, en 1912; a Bélgica, en 1920; a Holanda, en 1928; a Alemania, dos veces: 1936 y 1972; a Finlandia, en 1952; a Australia, dos veces: en 1956 y 2000; a Italia, en 1960; a Japón, en 1964; a México, en 1968; a Canadá, en 1976; a la Unión Soviética, en 1980; a Corea del Sur, en 1988; a España, en 1992.
Como puede apreciarse, en la segunda mitad del siglo, a medida que se comercializaba el deporte y se abandonaba el amateurismo, en solo un período de 12 años, entre 1984 y 1996, le concedieron dos veces casi consecutivas los Juegos Olímpicos a Estados Unidos.
Ustedes saben cómo son esas competencias. Si se celebran en Tokio hay que estar conciliando los programas de juegos con el horario de Estados Unidos a fin de garantizar mayores ingresos por la publicidad comercial. En las competencias de más atracción, el horario que prevalece es el más conveniente para el público norteamericano, sea cual sea la sede. Nosotros, desde luego, no tendríamos ese problema, porque tenemos, más o menos, el mismo horario.
Cifra total: 23 Olimpiadas en este siglo, incluyendo la del año 1900. Bien, 13 de esas 23 Olimpiadas tuvieron su sede en Europa es decir, el 56,5% de las Olimpiadas; 5 en Estados Unidos y Canadá, el 21,7%; 4 en los países más desarrollados y ricos de Asia: 2 incluida la del próximo año en Australia, 1 en Japón y 1 en Corea del Sur, el 17,3%; y 1 de las 23 en un país de Latinoamérica, de los de mayor riqueza y desarrollo económico e industrial en nuestra área: la olimpiada de 1968, en México, que significó el 4,3% de las sedes concedidas, de lo cual nos hubimos de alegrar mucho no solo por su condición iberoamericana, sino por su tradiional política de amistad con Cuba, frente a una hostilidad generalizada contra nuestro país que Estados Unidos logró generar desde la frontera sur de México hasta la Patagonia.
En su conjunto, Europa, Estados Unidos y Canadá han sido sedes del 78,2% de las Olimpiadas de este siglo; si se añaden las de los más ricos de Asia, suman el 95,6% de las sedes concedidas. El restico que quedó, fue para el país latinoamericano mencionado. Vean cuánta "justicia" ha existido en este mundo.
La otra cara de la moneda: el Caribe, Centroamérica y Suramérica, con 403,7 millones de habitantes según datos oficiales del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, de diciembre de 1998, jamás han sido sede de una Olimpiada. Africa, con 778,5 millones de habitantes, jamás ha sido sede de una olimpiada. China, con 1 255 millones de habitantes, jamás ha sido sede de una olimpiada. Un conjunto de países de Asia que fueron colonias y hoy anhelan y luchan por el desarrollo económico y social, cuyos habitantes suman 3 mil 398 millones, jamás ha sido sede de una olimpiada.
Dieciséis países de los más ricos del mundo, excepto México, que aunque ocupa el puesto 15 de la economía mundial tiene ingresos per cápita más reducidos por su numerosa población, con 1 073,7 millones de habitantes, han sido las sedes del ciento por ciento de los 23 Juegos Olímpicos de este siglo; el Tercer Mundo completo, con 4 mil 718 millones de habitantes, 4,4 veces más que aquellos 16, ha sido sede del cero por ciento de esos juegos. A ninguno de esos países le ha correspondido nunca ese derecho.
Profundizando aún más en el tema y viéndolo desde otro ángulo, solo países conceptuados como los más desarrollados y ricos, todos los cuales, con excepción de la Unión Soviética, que no perteneció a ella, pero en 1980 cuando Moscú fue sede de una olimpiada era una potencia desarrollada e inmensamente rica, son miembros de la OCDE, institución que agrupa precisamente a los países de mayor riqueza y desarrollo en el mundo, han sido privilegiados de forma exclusiva a lo largo del siglo con las sedes de los Juegos Olímpicos.
Cinco países entre los más ricos de la OCDE: Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y Australia, con una población de 491,5 millones de habitantes, que equivale al 8,3% de la población mundial, han sido sedes de 12 Juegos Olímpicos, el 52,2% de los 23 juegos realizados.
Entre esos países ricos de la OCDE, el Grupo de los 7, los más ricos de todos, que en conjunto alcanzan casi el 70% del producto bruto mundial, han sido especialmente privilegiados en materia de concesión de sedes olímpicas. En orden progresivo, recordemos que a Italia se le concedió una vez; a Japón una vez; a Canadá una vez; a Francia dos veces; a Inglaterra dos veces; a Alemania dos veces; a Estados Unidos cuatro veces, de modo que este grupo de solo siete, los más ricos de Europa, América del Norte y Asia, obtuvieron la sede de los juegos 13 veces.
¿Quién decide la concesión de la sede para unas olimpiadas? El Comité Olímpico Internacional (COI). ¿Todos los países son miembros del COI? ¡No! Ningún país es miembro del COI.
El COI nombra ante los comités olímpicos nacionales, según sus criterios y libre albedrío absoluto, a un número de personas que lo representan, que en la actualidad se elevan a 104. Estas son las que adquieren voz y voto en el COI desde el instante en que son designadas y pasan a integrar ese comité. No representan a los comités olímpicos nacionales, ni representan al país en el COI, representan al COI en el país y ante el Comité Olímpico Nacional. No en todos los países hay representantes del COI, al contrario, la mayoría de los países no tienen representantes del COI. Existen, por otro lado, no pocos casos de países que cuentan con dos y hasta más representantes del COI. Naturalmente son los países que más influyen en las decisiones de esa institución. Por ejemplo, aquellos que han sido sedes de Olimpiadas tienen por lo menos dos y a veces tres representantes del COI que, como miembros plenos de este, participan en sus decisiones fundamentales.
Ya hemos hablado de los excepcionales privilegios que disfrutan los países más desarrollados y ricos en el Movimiento Olímpico Internacional. La gran mayoría del resto de los países no cuentan con un representante del COI, ni tienen la posibilidad de hacer llegar sus criterios y puntos de vista, o expresar sus intereses al Comité Olímpico Internacional a través de ese representante del COI, que suele ser un ciudadano destacado asociado o amante del deporte del país donde ejerce su representación.
A su vez, los países que tienen el mayor peso en el seno del COI coordinan posiciones y elaboran políticas comunes.
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