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"Tenemos el deber de estudiar los hechos y hacer lo necesario para encontrar a los culpables', sostuvo el congresista Gilman.

"Los congresistas republicanos pretenden que el gobierno, por medio del Pentágono, la CIA y el FBI, ayude a identificar a los supuestos torturadores cubanos.

"Estos cubanos fueron reclutados por Hanoi para utilizar todas las medidas necesarias para destruir física y psicológicamente a un grupo de 19 militares estadounidenses', agregó Ros-Lehtinen, al indicar que debe buscarse la forma de que sean sancionados.

"Gilman dijo que los `delitos cometidos' por los supuestos torturadores cubanos no han prescrito, por lo que `tampoco debe haber un límite en el compromiso de descubrir la verdad en este caso'."

Este es el famoso caso en que acusan a Vecino, nuestro ministro de la enseñanza superior, de ser el jefe de los torturadores, y, además, hay uno de esos pilotos que asegura que ese es Vecino y fue uno de los que estuvo torturando a los pilotos allí, y resulta que Vecino nunca ha estado en Viet Nam.

Pero es groseramente mentiroso y cínico afirmar semejante cosa, salirse ahora con eso, cuando todo el mundo conoce la historia de nuestros combatientes en todas partes.

Sí, en Viet Nam hubo unos pocos compañeros que fueron a ver las experiencias de la guerra, e incluso alguno murió allí bajo los bombardeos. Y nos interesaban muchísimo las experiencias de Viet Nam, y nos siguen interesando, ¿entienden?

Afirmar esto es ignorar algo que todos aquellos que han conocido a combatientes cubanos lo deben saber. Y, por ejemplo, soldados sudafricanos que estuvieron prisioneros de los cubanos, cómo se alegraban de caer prisioneros de los cubanos, porque en todas partes donde estuvieron —y estuvieron en unas cuantas partes—, los cubanos fueron, en todos los sitios, predicadores del ejemplo con que hicimos la guerra y promotores de la única política sabia e inteligente que se pueda hacer en cualquier guerra, que es la de respetar la integridad de los prisioneros.

Así ganamos nuestra guerra, miles de soldados hicimos prisioneros allí, como en Girón, como en otras partes; y nosotros no le pusimos un dedo encima a ninguno de los 1 200 mercenarios de Girón, nosotros que conservamos no se sabe cuántos años los cadáveres de pilotos norteamericanos que murieron en los combates cuando la invasión. Y ese ha sido nuestro mayor orgullo, nuestro tratamiento a los prisioneros.

Muéstrennos que un cubano haya torturado en Viet Nam a un norteamericano, y nosotros estaríamos dispuestos a ser juzgados, ¡todos nosotros! Muestren uno solo, prueben que un cubano hizo eso en Viet Nam.

Vean el colmo del descaro; y la misma gente, la misma mafia, la misma alianza extremista de la extrema derecha con esta mafia terrorista. Y todas estas cosas en un solo día.

Yo pensaba hablar de esto al final del encuentro con los periodistas, en el pleno de la UPEC pensaba que iba a ser posible el primer día; pero esa jornada se prolongó, y al otro día también se extendieron los debates, entonces dije: "Es mejor no abordar este tema en el encuentro"; porque allí se habló mucho sobre los temas del Congreso de la UPEC, y preferí buscar una oportunidad de hacerlo. Es una de las causas de esto, y por lo tanto hago mi primer alto.

Nidia Díaz (Granma).- Comandante, usted precisamente se ha referido a que por los propios triunfos de Cuba y la consolidación de Cuba en el escenario internacional, hay desesperación e histeria, no solamente entre la mafia anexionista de Miami, sino, incluso, entre algunos personeros del gobierno de Estados Unidos. Incluso hace unos días el propio portavoz del Departamento de Estado, hablando en nombre de la Albright, dijo que ellos están instando a las personalidades políticas norteamericanas a que no se entrevisten con usted.

Nosotros quisiéramos que usted nos comentara un poco sobre la reciente visita que hizo a nuestro país el Gobernador de Illinois, el señor Ryan, y la casi imposición por parte de Estados Unidos de algunas actividades paralelas a esta personalidad política norteamericana. Nos gustaría que nos hablara de esas actividades paralelas que la Oficina de Intereses casi le impuso al gobernador Ryan, y que forman parte también de esta histeria y de esta desesperación a las que usted hacía referencia.

Fidel Castro.- Sí, yo tengo materiales sobre eso. Tengo materiales de todo tipo aquí, y de las principales locuras y las principales ridiculeces también.

Por ejemplo, debo decir que la visita del Gobernador de Illinois tiene los antecedentes en la Resolución No. 547 de la Cámara de Representantes de Illinois. Aquella Cámara aprobó, y el Gobernador suscribió, una resolución presentada por varios representantes: López, Acevedo, Erwin, Rutherford, Currie, Howard, Johnson, siete de aquellos legisladores.

Aquí están los Por Cuanto, en el primer párrafo dice:

"Por cuanto: El embargo de Estados Unidos contra Cuba impuesto hace 35 años ha promovido penurias físicas cada vez mayores para el pueblo de Cuba, privándolo de medicinas y alimentos y exponiéndolo, incluidos los niños, a los efectos de la malnutrición y otros severos problemas de salud,

"Por cuanto: La reciente visita a Cuba del Papa Juan Pablo II atrajo la atención del mundo hacia las necesidades del pueblo cubano y apeló a la reconciliación mutuamente beneficiosa y al levantamiento del embargo estadounidense contra Cuba,

"Por cuanto: Muchos cubano-americanos residentes en Estados Unidos como ciudadanos norteamericanos tienen familias sometidas a tales penurias que desearían ayudar sin violar las leyes de Estados Unidos,

"Por cuanto: El estado de Illinois, paladín de la educación, el comercio, la agricultura y la tecnología puede beneficiarse del desarrollo económico y el comercio potencial que podría establecerse con Cuba,

"Por cuanto: El Congreso de Estados Unidos examina en estos momentos la HR-1951 y la S-1391 que favorecen el levantamiento del embargo contra Cuba con el propósito de hacer llegar a ese país ayuda humanitaria en forma de medicinas y alimentos, que así sea,

"Resuelvo: En nombre de la Cámara de Representantes en su Noventa Asamblea General del estado de Illinois, instar a que se aprueben y promulguen la HR-1951 y la S-1391 para el levantamiento del embargo estadounidense por razones humanitarias y que se permita la entrega de alimentos y medicinas al pueblo cubano; instamos así mismo que tales ajustes de nuestra política exterior reflejen el humanitarismo de Estados Unidos, más allá de ideologías políticas, y que este se amplíe.

"Resuelvo: Que se envíen copias de esta Resolución al Presidente de Estados Unidos, al Presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, al Presidente pro tempore del Senado de Estados Unidos, y a todos los miembros de la delegación de Illinois.

"Adoptado por la Cámara de Representantes a los 21 días del mes de mayo de 1998.

"Firmado: Michael J. Madigan, presidente de la Cámara.

"Firmado: Anthony D. Rossi, secretario de Actas de la Cámara."

Tengo entendido que esto se aprobó de forma unánime por demócratas y republicanos, fue presentado por siete de los miembros, y con una resolución que se aprobó ya en mayo de 1998. Tiene una lógica que el gobernador recién electo —debe haber sido por aquellos días, creo que tiene un año de electo—, adopte la decisión de hacer el viaje con el consentimiento del Parlamento, con el consentimiento de todas las fuerzas que allí lo apoyan, cumpla todos los requisitos y solicite permiso. Primero consulta con nosotros, como es lógico. Nosotros de inmediato le extendimos una invitación y él cumplió todos los requisitos: solicitó permiso.

Pero desde el momento en que se habló de que el Gobernador venía a hacer una visita a Cuba, se armó la guerra contra él por parte de la gente de extrema derecha y por parte de la mafia terrorista cubano-americana y comenzaron las declaraciones de todo tipo, con la insolencia con que suelen hablar ellos. El Gobernador se mantuvo firme en su idea, o sea, una de sus características es la firmeza. Decidió venir, se organizó un programa, él envió su avanzada. Era, sin duda, la más alta autoridad en ese país que nos visitaría en estos 40 años.

Aquí han venido senadores a lo largo de estos años, y últimamente un número mayor; representantes han venido muchos; han venido todo tipo de personalidades, muchas personalidades académicas, dirigentes de iglesias de las más diversas denominaciones, de iglesias evangélicas. La Presidenta del Consejo de Iglesias Evangélicas ha estado varias veces aquí, incluso habló en la Plaza de la Revolución; nos han visitado cardenales, obispos y líderes de otras religiones de Estados Unidos; aquí ha estado hasta Farrakhan que es islámico.

Recuerdo cuando vino Jackson, que también es un predicador de una Iglesia evangélica.

Pero el Gobernador de Illinois es la personalidad, digamos, al nivel de un estado y de un importante estado norteamericano que posee creo que más de 20 votos electorales federales, y que, además, es republicano. Se trataba, incuestionablemente, de una visita importante, y nosotros, a los buenos gestos, siempre respondemos con buenos gestos, y nos propusimos atenderlo con todas las consideraciones que merecía.

Envió una avanzada a concretar todo su programa en medio de la guerra allí en que se cuestionaba si se iba a reunir conmigo. Y el Departamento de Estado dándole instrucciones, yo diría que exigiendo. Bien, en esas condiciones se prepara y se produce la visita, que creo que empezó el 23. ¿Cuándo tuvimos nosotros el huracán? Fue unos días antes; sí estábamos todos ocupándonos de eso, había un grupo de compañeros atendiéndolo.

La visita tuvo una repercusión muy grande. Felipe, nuestro ministro de Relaciones Exteriores, me explicaba la connotación que tuvo en Europa, en Inglaterra —él estaba allí, había ido a Irlanda para establecer las relaciones—, dice que la noticia era noticia de primera página y también todas las actividades del Gobernador. Todas sus solicitudes, todos sus intereses fueron atendidos y con plena libertad para actuar.

El, desde luego, tuvo que librar una tremenda batalla, y a cada rato había que introducir algún cambio en el programa, porque eran presiones allá y presiones aquí por parte de la Oficina de Intereses. A lo mejor más adelante hay que hablar de este tema, pero el hecho es que ha sido en medio de una batalla campal el desarrollo de esta visita, y algunas cosas se proponían y después se cambiaban.

Había algunas cosas que realmente a mí me parecían correctas, de elemental cortesía hacia un Gobernador norteamericano, a los representantes de un estado cuyo Parlamento adopta una Resolución como esta de que hablábamos.

Nosotros éramos, incluso, partidarios de realizar una pequeña ceremonia allí al recibirlo, ya que era no un jefe de Estado, pero sí el jefe de un estado, ¿comprenden? Hacer una ceremonia mínima, elemental, que consistiera en que una banda tocara los dos himnos, el himno de Estados Unidos y el himno de Cuba. Estoy seguro de que mucha gente no habría entendido de inmediato aquello; habría, incluso, que explicarlo no antes de poner el himno sino después, porque las personas no conocían estos antecedentes, los detalles, ni la actitud demostrada por él. Vimos la batalla que estaba librando por venir.

Este Gobernador no es solo gobernador de allí, es presidente de una asociación que comprende no sé si ocho o diez estados, de los estados más importantes del centro de Estados Unidos. El es presidente de esa asociación. Es un hombre influyente, puede influir y lo han nombrado en ese cargo, porque lo respetan.

Los gobernadores participan en una reunión de gobernadores que hay todos los años. Todo eso, a mi juicio, realzaba la importancia de la personalidad que podía venir.

Eso no está en ningún protocolo, pero, bueno, teníamos la idea de una mínima ceremonia que habría que hacer al recibirlo. No pudo ser, porque las presiones fueron tan grandes, que no pudo ser una cosa que beneficiaba más a Estados Unidos que a nosotros, en nada deshonraba a Estados Unidos que su himno se entonara aquí, en ese aeropuerto, a pesar de las cosas que han pasado, las diferencias y los problemas.

A mí me parece que ese hombre era acreedor de ese gesto, pero no pudo ser. Nosotros hubiéramos podido hacer todavía más, una pequeña ceremonia allí con las dos banderas y un himno en un recibimiento; pero el clima creado por los enemigos de la visita lo hacía muy difícil, y quedó limitado solo a la presencia en el aeropuerto del Presidente de la Asamblea Nacional, el compañero Alarcón, y unas palabras de saludo por ambas partes.

Algunos no han entendido por qué se pronunció el discurso en inglés. Bueno, con razón. Sí, yo asumo la responsabilidad, porque Alarcón iba a hablar y me preguntó, y le dije: "Mira, Alarcón, tú no vas a hablar en ese momento para la población cubana." Cuando llegó, recuerdo que no había traductor, la traducción se improvisó, porque no sabíamos hasta último momento si era conveniente o no para él que el Presidente de la Asamblea Nacional fuera a recibirlo. El comprendía bien el gesto, no le desagradaba; al contrario, la primera expresión de él fue de satisfacción. Pero evidentemente no pudo ser por la guerra que le hicieron.

Entonces yo le digo a Alarcón: "Mira, ahí va a estar el Gobernador, van a estar no sé cuántas cadenas de televisión norteamericanas, tú vas a hablarle a él, a su delegación, a los 40 periodistas que le acompañan y a los reporteros, y siempre es mejor dirigirse directamente a ese público en inglés." Esa es la razón por la que el discurso se pronunció en inglés. Me parece que fue absolutamente correcto.

Yo lo llamé cuando iba para allá, le digo: "Habla en inglés", aunque yo sabía que nadie podía comprender, porque es raro que esté hablando en inglés. Es una situación muy especial. Nuestra prensa podía tomar la traducción y 10 millones de cubanos lo habrían escuchado en español y no es un deshonor, ni una deshonra, ni un lacayismo, ni mucho menos. Los hombres que somos verdaderamente libres e independientes como somos los cubanos, los verdaderos revolucionarios no andan con esos prejuicios y esas cosas, hacen lo más correcto y lo más indicado.

Realmente si yo supiera chino, por ejemplo, y llega Jiang Zemin y le tengo que hacer un discurso en el recibimiento, en realidad si sé chino lo pronunco en chino, porque le estoy hablando a él y en su idioma a 1 250 millones de chinos, al mismo tiempo que se hace una traducción al español para los cubanos.

Esa es la razón. Quiero explicarlo ya que todo está asociado, porque todo era una incertidumbre, nadie sabía si a última hora iban a presionar tanto que le impedirían el viaje.


III PARTE


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