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DIGITAL. La Habana. Cuba
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En Cárdenas hay una población de decenas de miles de habitantes que lo conocen bien a él y a la familia: profesores, maestros de la escuela, y otras muchas personas decentes y honestas. ¿Qué ocurría con él? No le dejaban ni de día ni de noche un minuto de descanso. El tiene teléfono en su casa y todo el mundo lo sabía, todo el mundo lo llamaba, era un enjambre de reporteros, y llamadas de día y de noche. Estaba el impacto del hijo que le han secuestrado, creyendo, con toda razón, que tiene todo el derecho a ese niño, al que ha cuidado y atendido con esmero. Es más, muchas veces dormía con la familia de él, porque a veces la madre tenía que trabajar hasta tarde, 2:00 ó 3:00 de la mañana, y el niño dormía con el matrimonio; él tiene un nuevo matrimonio y un niño de tres meses, y el pequeño Elián dormía con ellos en la misma cama de la pareja.
En el certificado del hospital consta lo siguiente: "En caso de cualquier emergencia, avisar al padre." Así que es un padre que se ocupaba de verdad, yo diría que obsesivamente del niño.
El es el que escribe la carta solicitando apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Nadie le dijo: "Escribe una carta." La escribe a las pocas horas de tener la noticia de que el hijo estaba en un hospital en Estados Unidos. El hombre estaba afectado terriblemente, por la intimidad que tenía con el niño, realizando llamadas constantes al niño ausente, cuando le permitían comunicarse con él.
Cuando yo visité la escuela, él estaba agotado; la señora, que le estaba dando el pecho al niño que acaba de cumplir tres meses, estaba tensa y enferma, el niño llevaba tres días con diarreas, ¿comprende? Entonces, él se separó de su casa y ha estado fuera de su casa con su esposa e hijo. Nosotros lo que hemos hecho es informarle, paso a paso y detalle a detalle, la evolución del problema.
El conoció la carta que le enviaron del Servicio de Inmigración de Estados Unidos, con todos los detalles que edían. Desde que se desató el problema, ha transcurrido muy poco tiempo. La primera respuesta llega el día 8, es decir, al cabo de 11 días; la respuesta nuestra se produce el día 9 a las 3:12 de la tarde. La nota nuestra contenía observaciones y varias preguntas relacionadas con los temas tratados, determinados conceptos legales y jurídicos contenidos en aquella respuesta.
El día 9 a las 4:20 p.m. se produce una conversación en Washington entre funcionarios del Departamento de Estado y nuestro Jefe de la Oficina de Intereses que dura alrededor de dos horas. El contenido amplio de esa conversación, sobre las observaciones y preguntas de nuestra nota, la recibimos el día 10 por la mañana.
Ese mismo día se elaboró otra nota nuestra de unas 7 u 8 páginas a dos espacios, exponiendo con toda claridad nuestras posiciones al Departamento de Estado. Tuvimos que esperar alrededor de 50 horas la respuesta a ese mensaje, que llegó el día 12, es decir, el domingo, alrededor de las 10:30 de la mañana; era una nota breve, y en esa nota es donde planteaban, insistían en la importancia decisiva del encuentro con el padre. Se había explicado que él le había dado un poder a la madre. No se rechaza totalmente la posibilidad de aceptarlo, pero fíjate, nos afirman que lo más importante, lo que sería decisivo es el contacto con el padre por parte de los funcionarios de la Oficina de Intereses.
En la nota con que se le responde se le diría y se le reiteraría nuestras posiciones y argumentos en respuesta a esa tercera nota que llegó el domingo por la mañana. La respuesta fue al atardecer, después de buscar una serie de datos indispensables, incluso, a través de nuestra propia Oficina de Intereses, en Washington; pero en la nota que se le envía se responde que en relación con el punto concreto de la reunión con el padre, que ellos planteaban, se les informaría esa misma tarde. Nosotros teníamos que consultar con la familia, porque no era una cuestión de hacer una nota y decirles que sí, sin que aquella y esencialmente el padre expresara su criterio.
La familia fue informada, él tenía que tomar una decisión; no fue él solo, fue él y toda la familia, todos los que viven en el núcleo, y recibieron, ya tarde en la noche del domingo 12, un recuento completo y detallado de todo lo que había ocurrido, desde que él envió su nota al Ministerio de Relaciones Exteriores hasta el contenido de la última nota que llegó el domingo, la respuesta que se dio por la tarde, donde en un párrafo se hablaba, como ya dije, que con relación al encuentro con él, se le respondería más tarde. Antes de dar esa respuesta era imprescindible el contacto con toda la familia, explicarles la situación y pedirles una respuesta. Me veo obligado a explicarle un mínimo de los puntos de vista discutidos; no deseo revelar el contenido de las notas intercambiadas.
Andrea Michell.- Ahora bien, si este impasse se alargara, si la situación no se resolviera, ¿qué haría Cuba?, porque hay cierto temor en Estados Unidos a que ustedes abrirían las fronteras y que de pronto habría de nuevo un gran éxodo de refugiados. ¿Sería esa una opción?, porque existe ese temor en Estados Unidos.
Fidel Castro.- Yo no pienso que esa sea una opción, porque estamos tratando este asunto con mucha seriedad, conscientes de la trascendencia que tiene. Como usted ve, ayer se discutieron, sosegadamente, razones y argumentos frente a razones y argumentos, durante todo el día. No se obstaculizó la reunión migratoria, que está muy asociada al problema del niño. Sin Ley de Ajuste Cubano, famosa, no se produciría ni este caso ni otros muchos.
El caso de ese niño es un ejemplo dramático de las consecuencias de esa Ley de Ajuste Cubano, que tiene 33 años; han sido 33 años de incitación a la emigración ilegal.
Nosotros tenemos separado este problema, del problema migratorio, y una cosa no estorbó la otra, ni siquiera se insinuó; porque vea, razones de sobra habríamos tenido para suspender esa reunión, sin embargo, no nos parecía constructivo suspenderla y empezar a mezclar los acuerdos migratorios con el problema concreto del niño secuestrado, aunque todo lo que ha ocurrido con ese niño y los familiares, las personas que murieron en ese naufragio está, realmente, asociado a esa ley y otras disposiciones migratorias que sirven únicamente para incitar las emigraciones ilegales de cubanos.
Si en el mundo hay cientos de pueblos y miles de etnias, hay un solo pueblo y etnia mezclada a la cual se le aplica una política migratoria que no se le aplica a nadie más.
Nos preguntarán: ¿Ustedes quieren que cese eso? A nosotros nos parecería lo más constructivo, porque si deciden que permanezca esa ley, entonces habría que pedir una ley de ajuste para todos los países latinoamericanos, ley de ajuste para mexicanos, centroamericanos y sudamericanos. No somos tan egoístas que queramos para nosotros solos esa ley.
Andrea Michell.- Pero es que el gobierno de Estados Unidos piensa que ustedes son el único país comunista todavía, el único país donde no hay elecciones libres, donde no hay libertad de expresión, eso piensan en Estados Unidos.
Fidel Castro.- Si entramos en ese tema, no van a alcanzar todos los rollos fílmicos que su equipo tiene ahí. No creo que debemos abordar estos puntos, a mi juicio, y me perdona. No quiero hablar ahora, no quiero hacer comparaciones. No creo que ayude mucho. Sobre ese tema se puede estar hablando un día entero, 10 horas de entrevista.
Lo único que le digo es que no acepto la afirmación de que somos el único país comunista y que aquí no hay elecciones libres. Acepto con orgullo que somos un país comunista, pero no el único, no tenemos tan alto honor como ser el único país comunista. Por nuestras ideas socialistas y comunistas, hemos logrado crear un sistema social, un sistema que, a nuestro juicio, a nuestro modestísimo juicio y lo podemos demostrar matemáticamente, es mucho más humano y tiene mucho más apoyo interno que ningún sistema en ninguna parte, porque es más solidario, más fraternal, no tiene nada de egoísmo y en cuya construcción y desarrollo participa realmente todo el pueblo. En los demás países del orden capitalista vemos una guerra de cada individuo contra los demás, es una cosa bien conocida. Desde Adam Smith hasta este mundo casi globalizado de hoy, hemos tenido oportunidad de ver lo que ocurre en el mundo y lo que no ocurre aquí.
Por eso, si un día usted quiere conversar, permítame la sugerencia de que no sea en esta ocasión. Sí le puedo ratificar a todo el pueblo de Estados Unidos, que sé que tiene muchos prejuicios, que nos sentimos orgullosos de nuestros ideales, de la sociedad que se ha creado en Cuba, con la cual podemos hacer las cosas de que hablamos anteriormente, después que visitamos la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas; pero no tenemos el honor de ser el único país comunista, es demasiado honor.
Andrea Michell.- No, yo quise decir de este hemisferio.
¿Le parece a usted que el asunto del niño puede convertirse en un obstáculo permanente entre nuestros dos países?
Fidel Castro.- No, porque eso no puede permanecer; no, porque Estados Unidos no puede pagar el terrible costo de mantener ese niño secuestrado, y yo tengo confianza en el sentido común norteamericano, tengo confianza en el sentido común y en la inteligencia de sus políticos más realistas, y ellos no van a persistir en ese error. Por eso no será un obstáculo permanente; será, en todo caso, un argumento terrible para demostrar cuánta hipocresía hay en este mundo y cuán terribles crímenes se pueden cometer, de los cuales este no es más que una pequeña muestra.
Podríamos hablar de los niños que se matan unos a otros en las escuelas. Tenemos miedo de que el niño Elián pueda morir en un conflicto a balazos en una escuela; tenemos miedo a las drogas que allí se consumen y que no hay aquí; tenemos miedo de que a pesar de las cosas buenas que en el orden material existen en Estados Unidos, ese niño no solo pierda su identidad, sino se vea privado de las muchas cosas buenas que en el orden social, moral, espiritual y humano tiene aseguradas en la tierra donde nació. Nuestro pueblo más honesto y patriótico sí teme a la vida en la sociedad norteamericana. Entonces, ese es realmente nuestro criterio. No puede perdurar, usted lo verá. No hay manera de que pueda perdurar eso, lo del niño no se convertirá por tanto en un obstáculo a las relaciones.
Hasta ahora, como usted ve, yo le he explicado que hay importantes sectores de Estados Unidos que quieren que devuelvan el niño. De modo que cuando nosotros, incluso, protestamos y denunciamos ante el mundo lo que está ocurriendo y libramos una batalla, estamos librando una batalla también por aquellos que dentro de Estados Unidos consideran que lo más justo y lo más correcto es devolverle el niño a Cuba. No es una batalla contra Estados Unidos, no es una batalla ni siquiera contra todos los sectores políticos de Estados Unidos; es una batalla contra aquellos que se oponen al regreso del niño, y es una batalla, incluso, en favor de Estados Unidos. Sí, lo digo con franqueza, porque estoy absolutamente persuadido de que cuanto antes resuelvan el problema, más protegerán el prestigio de su país, y mientras más se dilate, más costoso será desde el punto de vista político, desde el punto de vista ético y desde el punto de vista del prestigio de Estados Unidos.
Les ruego a los norteamericanos que no me consideren un adversario de su país, tengo que llamarlos de alguna manera y los llamo Estados Unidos cuando tengo que responsabilizar al país donde tiene lugar este crimen. Pero al menos estamos luchando, digamos, junto a muchos que en Estados Unidos desean que se haga justicia y liberen al niño, y después que eso ocurra habrá que restañar heridas. A nuestro pueblo le quedará únicamente la ventaja de tener un poco más de conciencia y un poco más de cultura política de la que ya tenía cuando se inició este proceso.
Andrea Michell.- Muchas gracias, señor Presidente.
Usted ha sido muy paciente con nosotros.
Fidel Castro.- No he necesitado hacer uso de la paciencia, lo he hecho con mucho agrado, y sabiendo, incluso, que es constructivo.
El tiempo para hablar de otros temas llegará. Cuente conmigo para eso.
Andrea Michell.- Gracias por recibirnos en esta institución. Pienso que realmente hay cosas muy interesantes que contar sobre esta institución y sobre las ideas alrededor de ella, y nosotros lo haremos. Pensamos reportar sobre esto.
Fidel Castro.- Ojalá le alcance el tiempo para editar aunque sea una pequeña parte de todo lo que le he contado (Risas).
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