| 2 de
Octubre de 2000 Nuestro
pueblo los recibe con un profundo orgullo
Palabras pronunciadas por Felipe
Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores, en el acto de recibimiento al primer
grupo de atletas que regresó de Sydney, efectuado en el aeropuerto internacional
"José Martí", el 29 de septiembre del 2000, "Año del 40 aniversario de
la decisión de Patria o Muerte".
(Versiones Taquigráficas
Consejo de Estado)
Compañero Comandante en Jefe;
Integrantes de la gloriosa
delegación de Cuba a la Olimpiada de Sydney;
Sus familiares y amigos:
Hemos venido esta tarde a recibirles
con una profunda emoción, que es la que siente nuestro pueblo al saber que el primer
grupo victorioso y con nuestra bandera en alto, de 250 integrantes de nuestra delegación,
arriba en esta tarde a suelo patrio.
Ustedes fueron a Sydney por la
gloria de la Patria y han regresado de Sydney con la gloria de la Patria conquistada. La
Patria hoy los recibe orgullosa del desempeño de todos y cada uno de ustedes, de todos y
cada uno de ustedes, de los que alcanzaron medallas y de los que no pudieron alcanzar
medallas, de los que conquistaron el triunfo y de los que no lo conquistaron; del
desempeño de cada uno de ustedes, como deportistas hijos de un pueblo humilde que les ha
seguido en cada minuto.
Ustedes han cumplido ampliamente el
compromiso contraído con el pueblo de regresar con la gloria de la Patria engrandecida.
Este es un momento de alegría para
nuestro pueblo. Ningún integrante de nuestra delegación debe sentir en este momento otra
cosa que no sea una profunda alegría y una profunda satisfacción, lo digo porque expreso
con eso el sentir de nuestro pueblo.
En la noche de ayer, en el acto por
los 40 años de la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución, en un acto
emotivo y profundamente revolucionario, el compañero Fidel expresó, refiriéndose a
ustedes, que no solo recibimos a nuestros atletas cuando regresan con la medalla de oro,
recibimos a nuestros atletas en todo momento, y este es un momento de particular alegría
y orgullo para nosotros.
Los recibimos con una profunda
satisfacción, porque ustedes allí, con su comportamiento caballeroso, su respeto por el
rival, su simpatía ante el público, el derroche de coraje defendiendo nuestra bandera,
el esfuerzo hasta límites apenas alcanzados por sus iguales, derrocharon toda la energía
y todo el valor para tratar de conquistar para la Patria el triunfo deportivo.
Si no siempre fue posible, y antes
de irse ustedes habíamos dicho que la victoria era veleidosa y que hay días en que no
puede ser conquistada; sin embargo, ustedes sí han conquistado toda la gloria para la
Patria.
Nuestro pueblo, que es el pueblo del
mundo fíjense bien, del mundo que más horas de televisión y de trasmisión
radial ha podido seguir, más de 300 horas de televisión ha podido disfrutar nuestro
pueblo viendo el desempeño de cada uno de ustedes, algo que no ha ocurrido en ningún
otro país del planeta, incluso, ni en países que tienen muchísimos más recursos y
dinero que nosotros; nuestro pueblo, que ha podido seguir con orgullo el desempeño de
cada uno de ustedes, los recibe con un profundo orgullo. Se siente orgulloso de sus hijos,
que han engrandecido la gloria de la Patria en Sydney, como se lo habían propuesto en su
lema.
En un día como hoy debemos decir
que hay triunfos que nos han sido arrebatados, esa es la realidad. Algunos de los
integrantes de nuestra delegación no regresarán con la victoria, para la que tanto se
prepararon, porque sus triunfos han sido escamoteados.
Reconocemos la derrota, reconocemos
el mérito del contrario cuando, en competencia deportiva limpia, nos vence es algo
que forma parte del deporte, y ustedes lo saben mejor que nadie; pero nos sentimos
profundamente heridos cuando vemos que años y años de entrenamiento, horas y horas
quitadas al descanso, a la familia, una y otra vez entrenando, pueden escaparse por una
mala decisión arbitral.
En los últimos días se ha
desatado, realmente, una verdadera conspiración contra una parte de nuestros boxeadores,
por ejemplo. Mientras ustedes volaban hacia Cuba, ocurrió otra bochornosa decisión, en
la que se le arrebató el triunfo a nuestro boxeador Diógenes Luna. He traído aquí el
cable de la agencia española de noticias, la agencia EFE, que es, por supuesto, imparcial
en el tema, por cuanto Diógenes estaba combatiendo con un púgil norteamericano. Leeré
solamente dos párrafos de lo que dice la agencia EFE y está publicado hoy en el mundo.
Dice: "El resultado de la que
perdió Luna [se refiere a la pelea], podría ser la cuarta reclamación que Cuba presente
ante la Asociación Internacional de Boxeo Amateur, por lo que considera una falta
absoluta de imparcialidad en los jueces.
"Una vez más las cámaras de
televisión que siguieron las acciones de la pelea entre Luna y Williams, mostraron con
claridad cómo cuando la puntuación era de 42 a 41, dos golpes clarísimos del boxeador
cubano con la izquierda y la derecha a la cara de su rival, que vieron los espectadores
presentes en el Centro de Convenciones de Sydney, no fueron contados.
"'Nos han vuelto a hacer la
misma jugada que en las peleas anteriores, sencillamente, nuestro boxeador fue el que
tenía que haber ganado la pelea por lo que hizo en el cuadrilátero, pero los jueces
tuvieron otro criterio, el porqué es algo que no necesita explicación', comentó Alcides
Sagarra, máximo responsable del equipo cubano.
"Faltaban 30 segundos para el
final y los jueces dieron dos puntos consecutivos para el peleador estadounidense que se
colocó con 42 a 40, y desde la esquina le dijeron que se agarrase, pero Luna no se lo
permitió y le metió cuatro golpes clarísimos por ninguno del boxeador estadounidense,
pero los que tenían que contarlos solo vieron uno y ahí se acabó la pelea.
"Luego llegó de nuevo el
abucheo de los espectadores a la decisión de los jueces, con gritos de `fuera', `fuera',
mientras coreaban el nombre de Cuba y ovacionaban a Luna, para dedicarle a Williams la
indiferencia y más silbidos que aplausos."
Esta es la descripción que en la
mañana de hoy agencias extranjeras están haciendo del último combate en que fue
despojado uno de nuestros boxeadores. Sin embargo, yo les puedo confirmar a cada uno de
ustedes que nuestro pueblo ha visto, en cada medalla de bronce, una medalla de oro para la
gloria y la dignidad de la Patria; en cada medalla de plata, una medalla de oro para la
dignidad y el sentido de espíritu de combatividad de nuestro pueblo, y ha disfrutado
extraordinariamente las medallas de oro que ustedes han conquistado en el día de hoy.
También se produjo una alegría, en
horas de la madrugada en nuestro país, cuando uno de nuestros taekwondocas, el joven
Angel Volodia Matos Fuentes, conquistó la medalla de oro, en los momentos en que ustedes
volaban (Aplausos).
Debemos decir, porque él lo sabe,
que Angel Volodia ha sufrido una noticia triste, junto a la alegría de su medalla: se
sobrepuso al dolor de la pérdida física de su mamá, y compitió y obtuvo la medalla de
oro para nuestro país. Nuestro pueblo en este momento comparte, tanto la alegría de su
triunfo como el dolor de él y su familia, y él sabrá que en las madres cubanas tiene el
relevo a su mamá perdida, mientras él competía por la Patria.
Nuestros atletas se han podido
sobreponer a muchas dificultades, a la lejanía de la Patria, a las dificultades en los
entrenamientos, a decisiones arbitrales que en una u otra ocasión nos arrebataron un
triunfo, a la calidad creciente de los contrarios, al hecho de que esta sea una olimpiada
de un gran nivel competitivo y técnico.
Nuestro pueblo los ha visto a
ustedes competir con toda valentía, con la misma que les pedíamos cuando ustedes
salieron de Cuba.
En este momento tenemos seis
medallas de oro conquistadas, con la de la madrugada; ocho medallas de plata, y dos
medallas de bronce. En total, 16 medallas, y esperamos que todavía puedan superar esta
actuación. Estamos seguros de que de aquí a que terminen tendremos motivos para nuevas
alegrías.
En este momento nuestro país ocupa
el onceno lugar por países, y somos el único país del Tercer Mundo que se acerca en la
lista a los primeros países que han conquistado medallas. Todos son como ya
vimos países desarrollados, con inmensos recursos financieros, muchos de cuyos
títulos no han sido logrados por sus nacionales, sino por atletas comprados a otros
países.
II PARTE |