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16 de Octubre de 2000

Absoluta falsedad la supuesta"flexibilización"
del bloqueo

Intervención de Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de
la Asamblea Nacional del Poder Popular, en Mesa Redonda Informativa
sobre las nuevas legislaciones aprobadas en el Congreso de Estados Unidos,
que endurecen el bloqueo y roban los fondos cubanos congelados.
Octubre 13 del 2000, "Año del 40 aniversario de la decisión de Patria
o Muerte"

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

El otro día ocurrió un doble robo, se puede decir: en la Cámara de Representantes se produjo el robo, el secuestro de todo un proceso que llevaba ya dos años con relación a las llamadas sanciones unilaterales en materia de medicinas y alimentos, mientras en el Senado se aprobaba una ley que implica —como acaba de explicar Taladrid— robarle a Cuba fondos que son de Cuba, que no son de ellos. El Senado no tiene derecho alguno a disponer sobre lo que no es de ellos, ni el gobierno norteamericano, ni ningún legislador norteamericano. Que por cierto, además, si algo útil ha tenido esa coincidencia es que es un argumento adicional para probar la absoluta falsedad de la supuesta "flexibilización" que viene de esa maniobra de la Cámara de Representantes, porque se trata de robarle a Cuba los fondos cubanos, del Estado cubano, de empresas cubanas, de trabajadores cubanos, de trabajadores que tienen allá sus prestaciones, sus pensiones, etcétera, y que no las han podido cobrar porque viven aquí en Cuba, porque están congelados esos fondos allá desde hace 40 años. Y no solamente eso, sino que se abre la vía para que otros fondos cubanos puedan ser mañana congelados y distribuidos entre cualquier terrorista, o provocador, según lo que esta ley está abriendo, porque no pone un límite, no cierra; cualquier fondo que cualquier juez mezquino, venal —y allá sobran—, decida congelar, cualquier bien cubano, y dárselo a quien le dé gana, como hizo el juez King.

Si me permites, porque realmente descifrar estos procedimientos no resulta nada fácil, ya que cuando se oye hablar de un congreso, un parlamento, la democracia, con toda la propaganda que ellos se hacen a sí mismos, cuesta trabajo entender lo que realmente ha ocurrido, voy a tratar de hacerlo muy resumidamente.

Desde el año pasado se presentó en el Senado de Estados Unidos un proyecto de ley para reformar el sistema de sanciones unilaterales que, en esencia, significaba terminar con todas, en materia de alimentos y medicinas. Lo aprobó el Senado el año pasado, 70 votos a 27. Pasó lo que se ha contado aquí, lo hemos contado varias veces, que a pesar de eso al final no llegó a convertirse en ley. Frente a eso, el Senado este año volvió a aprobar el mismo proyecto de ley, la única diferencia es que ahora fue 79 votos a favor y 13 en contra; o sea, aumentó el número de senadores que volvieron a pronunciarse por la eliminación de los alimentos y las medicinas de todas las sanciones contra cualquiera.

En la Cámara de Representantes, al mismo tiempo, el año pasado no se pudo llegar a votar sobre una propuesta semejante. ¿Por qué no se pudo llegar a votar? Eso cuesta trabajo entenderlo, pero es la única explicación: porque no les dio la gana, porque en ese país si el speaker —como le dicen—, el Presidente de la Cámara, dice que no, ¡no! La camarilla que dirige la Cámara sencillamente decidió que eso no iba, porque no le daba la gana, y sobre eso hubo muchas protestas el año pasado.

¿Qué ocurrió entonces? Que aquellos legisladores, de algunos estados agrícolas, interesados en poner fin a estas sanciones por interés de ellos, por necesidad de ellos, empezaron a recoger firmas. Recordemos eso, recordemos que recogieron 220 firmas, que es la mayoría de los miembros de la Cámara. ¿Firmas pidiendo qué? Pidiéndole al Presidente de la Cámara: "Por favor, déjanos discutir y votar nuestro proyecto." ¿Lo lograron? No. A pesar de eso, a pesar de que la mayoría quería poder tener la oportunidad de pronunciarse sobre algo no se le dejó.

¿Qué hicieron entonces este año? Volvieron a presentar un proyecto de ley semejante al que el Senado había aprobado dos veces, lo llevaron a la Subcomisión de Agricultura y se aprobó; de la Subcomisión de Agricultura pasó a la Comisión de Asignaciones y se aprobó. Y se aprobó en esa comisión a pesar de que allí fue uno de los jefes republicanos de la Cámara, uno de los peores enemigos de Cuba, y trató de que en el texto se excluyese, específicamente por su nombre, a la República de Cuba. Viendo que eso se iba aprobar, dijo: "Está bien, pero Cuba no." Esa propuesta se votó y la perdió, la Comisión de Asignaciones decidió mantener el texto de la ley sin discriminar a Cuba. Se pusieron a esperar a que llegase la propuesta de la Comisión a donde tenía que llegar, al pleno de la Cámara, de la misma Cámara que la mayoría desde el año pasado estaba rogando que los dejaran votar sobre eso. Nunca se permitió a los congresistas norteamericanos votar sobre ese proyecto de ley.

Aquí yo tengo lo que dijo la señora Rosa de Lauro, congresista por Connecticut y miembro de la Comisión y de la Subcomisión de Agricultura. Ella describe todo lo que pasó —esto que yo dije, con más palabras—, y resume así: "Esto es una afrenta para todos y cada uno de los miembros de esta Cámara, esto no toma en cuenta para nada lo que hemos hecho durante largos meses de trabajo. Sencillamente, en la oscuridad de la noche, a puertas cerradas, un reducido número de los dirigentes republicanos se aparece con este documento."

Este enredo de lo que son las reglas, etcétera, quiero explicarlo un poco. Todo aquello, lo que era un proyecto de ley dos veces aprobada en el Senado, una vez intentada aprobar en la Cámara, y aprobada ya por sus comités pertinentes, esa ley nunca llega a ser considerada por la Cámara de Representantes porque no lo permitieron los jefes de la Cámara.

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Javier SotomayorDocumentos | Revistas | Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán
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