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8 de
Noviembre de 2000 EDITORIAL
FRAUDE ELECTORAL EN LA FLORIDA
UNA REPÚBLICA BANANERA
Sin decidir todavía elección del Presidente de
Estados Unidos
Algo insólito, lo que tal vez cientos de
millones de personas en el mundo y en los propios Estados Unidos nunca imaginaron posible,
ocurrió en las elecciones presidenciales norteamericanas el pasado martes.
Un gran escándalo recorre el mundo. Mensajes de
felicitación enviados apresuradamente por dirigentes políticos de todas partes al
candidato George Bush tan pronto las cadenas de televisión, burdamente engañadas por los
autores del fraude, anunciaron a las 3 de la madrugada del miércoles su victoria, han
tenido que ser rectificados o anulados por los engañados remitentes.
Estados Unidos estaba realmente sin Presidente
electo. El epicentro de este terremoto político, que tanto daña en este instante el
prestigio de ese país, fue de nuevo el Estado de la Florida y especialmente Miami, donde
radica e impera la mafia terrorista cubano-americana que, aliada a los políticos de la
extrema derecha de Estados Unidos, protagonizó el secuestro del niño cubano Elián
González.
En aquella ocasión violaron leyes, desacataron
instituciones y, lo que es peor, torturaron psicológicamente e incluso hicieron objeto de
maltrato físico durante meses a una inocente criatura que apenas había cumplido seis
años de edad cuando fue retenido sin razón o derecho alguno en ese país. Hombres
armados conspiraron, elaboraron proyectos criminales, organizaron planes de resistencia
violenta, perturbaron el orden en la ciudad, y finalmente pisotearon y quemaron la bandera
de Estados Unidos, en furiosa respuesta al rescate del niño que, gracias a la intensa
lucha de nuestro pueblo y al apoyo brindado por la inmensa mayoría de la opinión
pública a los derechos del niño, de su padre y su legítima familia, fue devuelto a
Cuba.
Se vieron en aquella ocasión imágenes que
hirieron profundamente al pueblo de Estados Unidos.
Habían transcurrido apenas seis meses de los
hechos bochornosos mencionados, cuando quiso el azar que el Estado de la Florida se
convirtiese en el factor determinante para la elección presidencial. Esta vez la mafia se
jugó el todo por el todo. Sedienta de venganza, deseosa de recuperar el terreno perdido,
con la complicidad de sus aliados en el Congreso de Estados Unidos, maniobró previamente
para arreciar el bloqueo contra nuestro país, frustrar las iniciativas en favor de la
venta de alimentos y medicinas, convertir en ley la prohibición a los ciudadanos
norteamericanos de viajar a Cuba y lograr el despojo de los fondos cubanos retenidos en
Estados Unidos. Llegado el día decisivo de la reñida elección presidencial se
consideró capaz de decidir quién sería el Presidente de Estados Unidos.
Como se pudo apreciar desde la madrugada de ayer,
no sólo invirtieron cuantiosas sumas de dinero, sino que acudieron descaradamente al
fraude electoral como hacían sus antecesores en Cuba antes de la Revolución. Expertos en
hacer votar hasta los muertos cosa que ya han realizado más de una vez en
Miamirobaron urnas, trasegaron votos, rodearon colegios electorales para presionar a
los votantes, acudieron al truco de cambiar el orden de los candidatos en la boleta
electoral para inducir a error a los votantes, muchos de ellos ancianos retirados que,
deseando votar por un candidato, votaron por otro distinto al que deseaban escoger, y
lloraron después amargamente por la frustración y el engaño de que habían sido
víctimas.
Una nube de oscuridad rodeaba hoy el panorama
político de los Estados Unidos. De nuevo esa nación paga el precio de la política
criminal y genocida de sus gobernantes contra nuestra patria, de la alianza de éstos con
malversadores y criminales de guerra escapados de Cuba, del bloqueo y la guerra
económica, de la Ley asesina de Ajuste Cubano, propiciadora de numerosas muertes y
protectora de lumpen y delincuentes que ingresan a su antojo en ese país sin documento
alguno.
)Qué dirán ahora al mundo? )Cómo apagarán la
indignación, la burla y el escándalo? )Cómo desenredarán el entuerto creado? Ya no
podrán satisfacer a nadie, en medio de tantos trucos, anomalías e irregularidades, con
simples recuentos de votos y otras fórmulas similares que en nada subsanan los resultados
alcanzados y los votos obtenidos mediante el fraude, las presiones y los engaños, para
determinar el verdadero ganador. Pueden recontar mil veces los votos de la Florida y
quedar intacto el fraude.
Dejando a un lado la colosal cifra de 3 mil
millones de dólares en gastos y propaganda electorales, lo que de por sí desprestigia
cualquier pretensión de modelo democrático y gobierno del pueblo por el pueblo, en la
actual circunstancia no les queda a los dirigentes de Estados Unidos otra alternativa que
repetir las elecciones en el Estado de la Florida, para saber quién es el ganador y
mantener la ficción de que en ese país existe algo que se parezca a una democracia y no
lo que tan despectivamente llaman "Una República bananera".
Noviembre 9 del 2000 |