| 18 de
Noviembre de 2000 La denuncia de
Fidel en Panamá
AL llegar a esta histórica tierra
latinoamericana de Panamá, deseo saludar a su patriótico y valiente pueblo, hoy dueño
legítimo del Canal, el que administra mejor que quienes hasta hace muy poco estaban
posesionados de él. En nombre de Cuba, que al igual que todos los pueblos del mundo se
beneficia de sus servicios, le doy las gracias.
He venido, como los demás Jefes de Estado
latinoamericanos, a participar en la X Cumbre con el espíritu de cooperar al éxito de la
misma para beneficio de nuestros pueblos, y de modo especial para los intereses y el
prestigio de Panamá.
Debo cumplir, sin embargo, el deber de
informarles que, como en otras ocasiones en que viajo a estas Cumbres, elementos
terroristas organizados, financiados y dirigidos desde Estados Unidos por la Fundación
Nacional Cubano-Americana, que es un instrumento del imperialismo y la extrema derecha de
ese país, han sido enviados a Panamá con el propósito de eliminarme físicamente. Ya se
encuentran en esta ciudad y han introducido armas y explosivos.
Lo denuncio al llegar aquí y no antes de viajar
para que a nadie le pase por la mente que cualquier peligro o amenaza pueda intimidar a la
representación de Cuba.
En cuanto a la seguridad de nuestra delegación,
no albergamos preocupación alguna; está advertida, posee experiencia y es veterana en la
lucha contra emboscadas, planes traicioneros y otras agresiones del imperio y sus aliados.
Pero en esta reunión participan numerosas delegaciones y Jefes de Estado y de Gobierno y
aunque las autoridades de Panamá han trabajado con esmero para garantizar la seguridad de
todos, sabemos que los elementos terroristas tienen la idea de disparar o hacer estallar
cargas explosivas donde lo estimen útil a sus propósitos, sin importarles en cuál
vehículo colectivo viajen los jefes de delegaciones o dónde se encuentren reunidos para
alguna de las actividades programadas.
El jefe de esos elementos a quien los líderes de
la Fundación Cubano-Americana encargaron la misión, es el tristemente célebre Luis
Posada Carriles, un hombre cobarde, totalmente carente de escrúpulos, autor de la
voladura del avión de Cubana de Aviación al despegar de Barbados con 73 pasajeros a
bordo, el 6 de octubre de 1976, mediante la utilización de mercenarios venezolanos.
Fugado de una cárcel de Venezuela en agosto de 1985, participa activamente en el
suministro de armas para la guerra sucia contra el gobierno de Nicaragua, una operación
dirigida desde la Casa Blanca que dio lugar al escándalo Irangate. Ha sido responsable de
actos terroristas contra hoteles de La Habana mediante el uso de mercenarios de El
Salvador y Guatemala.
En ocasión de la IV Cumbre, celebrada en
Cartagena de Indias los días 14 y 15 de junio de 1994, estuvieron a punto de disparar
contra nosotros cuando recorríamos la vieja ciudad en una caravana de coches tirados por
caballos, que organizaron los anfitriones. Gabriel García Márquez viajaba junto a mí en
ese recorrido. Habría tenido yo, en ese caso, el honor de morir con tan lúcido escritor.
La pandilla de la Fundación Nacional
Cubano-Americana, que planeó un atentado en la isla Margarita a raíz de la VII Cumbre,
celebrada los días 8 y 9 de noviembre de 1997, fue capturada por un guardacostas de
Estados Unidos cuando la embarcación en que viajaba navegaba en las proximidades de
Puerto Rico, al parecerle sospechosa de contrabando de drogas, y se le ocuparon las armas
que llevaba, entre ellas dos fusiles semiautomáticos calibre 50, con mirilla
telescópica, rayos infrarrojos y un alcance de 1 500 metros, que podían ser usados de
día o de noche. Como se sabe, los integrantes del grupo fueron absueltos en un juicio
espurio y fraudulento que tuvo lugar en esa colonizada isla.
Posada Carriles arribó a Panamá el 5 de
noviembre con documentación falsa y sin ningún disfraz. Tiene en Panamá cómplices de
su entera confianza en los cuales se apoya.
Por los antecedentes mencionados, se hizo
necesario hacer pública esta denuncia.
Consideramos que las autoridades del país
anfitrión están en el deber de localizar al jefe terrorista y sus cómplices, impedir
que escapen por cualquier terminal aérea, salida terrestre o marítima, arrestarlos y
someterlos a los tribunales correspondientes por haber violado leyes nacionales e
internacionales. Con toda seguridad harán el máximo para preservar el honor de su país
y el éxito de la Cumbre, que han sido puestos en riesgo por delincuentes internacionales
que han actuado con indignante desprecio y burla hacia las autoridades y el pueblo de
Panamá. Nuestra delegación está en disposición de ofrecerles información de la que
dispone.
Solicitamos, a la vez, la cooperación del pueblo
panameño para que ofrezca a las autoridades cualquier indicio que pueda contribuir a la
captura de los terroristas. Entregamos a la prensa, con el ruego de que las publiquen,
fotos recientes de Posada Carriles.
Esperamos que, a pesar de estos planes
criminales, la Cumbre de Panamá sea un rotundo éxito.
Fidel Castro
17 de noviembre del 2000 |