| 8 de Enero de
2001 Lo que más se podría
resaltar es la fuerza indestructible de la unidad de este pueblo
que la comenzó Martí y la concluye Fidel
Transcripción de conversación sostenida con el Ministro
de las FAR, General de Ejército Raúl Castro Ruz, por la periodista Marta Moreno, de los
Servicios Informativos de la Televisión Cubana, a propósito del aniversario 42 del
triunfo de la Revolución, en la que participaron los Comandantes de la Revolución Juan
Almeida Bosque, Ramiro Valdés Menéndez y Guillermo García Fría, y el compañero Jaime
Crombet Hernández Baquero, vicepresidente de la Asamblea Nacional
Marta Moreno: Se termina un año, un siglo,
el milenio. Nosotros los cubanos hemos tenido el privilegio de asistir a esta gran batalla
de ideas este último año y qué mejor que personalidades históricas como ustedes
pudieran hablar del fenómeno de masas que siempre ha existido en nuestro país desde el
mismo triunfo de la Revolución. ¿Qué semejanza o características observan entre aquel
fenómeno de masas del triunfo de la Revolución en 1959 y esta actual batalla que
libramos hoy?
Raúl: Yo pienso que en aquellos primeros
años, en aquel movimiento de masas que nació con la Revolución se puede decir
predominaba la emoción, predominaba la alegría del triunfo contra la tiranía que asoló
el país durante siete años. Gran entusiasmo. Yo creo que la diferencia con esta etapa,
no sé qué pensarán los compañeros, es que ahora hay el mismo entusiasmo, una emoción
más moderada porque es más profunda, pero sobre todo ahora hay mucha más conciencia que
la que teníamos en aquel momento y no digo solamente la población, nosotros mismos. Y
las características del cubano. Su alegría permanente. No lo olvides que siempre en
medio de momentos históricos como ese acompañado de una gran alegría como es el triunfo
de una Revolución. Y en momentos muy difíciles también como, digamos, la amenaza de
agresión cuando la crisis de los cohetes en 1962, al cubano nadie le ha quitado su
alegría. ¿No es así? Ni Almeida ha dejado nunca de hacer canciones desde una Lupita
allá por México hasta la última. ¿Cuál es?
Almeida: El toro negro de Pachi. (risas)
Raúl: Eso se lo publicas otro día. (risas)
El toro negro de Pachi. Es decir, que yo veo
mucha más conciencia, más organización. Una Revolución cuando triunfa predomina el
caos sagrado de las revoluciones. Y eso lo pudimos vivir nosotros muy de cerca. Realmente
lo que hemos visto en el último año y unas semanas antes de este año que mañana
culmina, con el caso de Elián y la lucha que ha librado nuestro pueblo por recuperar a un
niño, un niñito, eso entraña un simbolismo gigantesco. Aquí se cumple aquello de todos
para uno. Un simbolismo gigantesco que no se le ha escapado a nadie ni siquiera a nuestros
adversarios. La gran victoria que eso representa. Ha demostrado nuestro pueblo, en primer
lugar, y al resto del mundo, en segundo lugar, sobre todo a nuestros vecinos del norte, la
fuerza de la Revolución.
Suele decirse que las revoluciones se
agotan, fuimos testigos hace diez años cuando se disolvió la Unión Soviética, cuando
se cayó el campo socialista, como en Cuba había cientos de periodistas extranjeros
esperando la caída de la Revolución. Como fueron aquellos primeros años difíciles del
comienzo de esta década hasta pasada la mitad de la década, 1995-96.
No olviden el año 1994. No olviden el
estado de ánimo que existía ya en aquel momento, pero había serenidad en los dirigentes
y en el pueblo. Siento que también había algún desánimo que se captaba. Nosotros
mismos viajamos el país de un lugar a otro y dimos, mandado por el compañero Fidel,
aquellas asambleas o reuniones territoriales con el Partido y los gobiernos locales y
concluimos aquí con una reunión en occidente en la Sala Universal del Ministerio de las
Fuerzas Armadas. Aquellos fueron momentos difíciles. Nuestro pueblo hoy celebra el 42
aniversario del triunfo de la Revolución junto con momentos que tienen un gran
simbolismo, no es un fin de año cualquiera ni un aniversario cualquiera. No es la
conclusión de un año sino de un siglo y de un milenio. Tiene un peso importante.
Este 42 aniversario con las actividades
decididas por el Gobierno de los días libres que se dan hasta el 2 dedicado inclusive a
los niños que bien se lo merecen. Nuestro pueblo va a disfrutar, está disfrutando
independientemente de la lluvia que espero no nos perjudique y sí de un agradable
invierno, de un merecido descanso de una, merecida alegría. Porque nada para
nuestro pueblo ha sido gratis.
Si nos remontamos a la historia, a nuestra
historia. Como todo pueblo fue largo y difícil el camino. Con mucha sangre, mucho sudor,
muchas lágrimas, mucho sacrificio. Cuando ya en la segunda mitad del siglo pasado con el
comienzo de nuestras guerras de independencia se produjo por fin ese parto tan difícil
por escoger un momento histórico del crisol de nuestra, digo en el crisol de esa lucha,
el nacimiento de nuestra nacionalidad, después de tantos años de lucha y lo podemos
decir con orgullo, el país, este pequeño país, cuando apenas contaba con un millón y
medio de habitantes, en aquella etapa ya tuvo que enfrentar al ejército colonial más
grande que existió en este continente, el que jamás España tuvo fuera de su territorio
continental, me refiero a Europa. Probablemente ninguna potencia colonial europea tuvo un
ejército tan grande como los que llegaron a tener aquí. Cerca de trescientos mil. Cuando
Weyler vino con sus macabras intenciones conocidas por todos ya llegó a sumar, contando
los voluntarios que existían en Cuba más las fuerzas anteriores a su llegada, cerca de
trescientos mil hombres contra una población de apenas un millón y medio.
Ya otras veces hemos hablado de qué clase
de correlación de fuerzas. Por cada cinco ciudadanos incluyendo a mujeres, niños y
ancianos, y en ese millón y medio se incluían los españoles radicados aquí, por cada
cinco había un soldado español.
Y después de largos años de lucha la fruta
madura que perdían los americanos con la provocación de la voladura del Maine. La
intervención. La guerra barata que tuvieron hundiendo la flota de Cervera en Santiago de
Cuba. Los combates desde Siboney hasta la loma de San Juan y El Viso en Santiago de Cuba.
Como se sabe, Lenin calificó esa guerra como la primera guerra imperialista porque
sencillamente el mundo ya estaba repartido desde 1895 por las potencias coloniales en
Berlín. Y era imperialista porque para tener nuevas tierras había que arrebatárselas a
alguien. Así es cómo Estados Unidos se hace de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Hawai.
Empieza la intervención. Paso por alto los tristes y dolorosos espectáculos de la
reconcentración de Weyler, que tampoco le gusta hablar a ciertos historiadores españoles
de esa página oscura y tenebrosa de la etapa de la colonia.
El primer soldado norteamericano entra en La
Habana el primero de enero de 1899. Conocemos esa historia, la ocupación. Nos permitieron
un himno, una bandera y un escudo que son los mismos que no hemos tocado nosotros, los
símbolos de la nación porque no había necesidad de cambiarlos. Vinieron esos 60 años
opacos muy duros también. Ahí se quedó anonadado hasta que pasó un cuarto de siglo en
la década del 20. Las organizaciones sindicales, el surgimiento del Partido Comunista.
Unos años más tarde la lucha contra Machado, el triunfo de la Revolución
antimachadista, frustrada nuevamente por la intervención norteamericana, y la naciente
experiencia de un pueblo que había empezado el siglo con esa adversidad señalada
anteriormente. Una Enmienda Platt impuesta. Un ejército libertador desarmado, o sea que
el pueblo se quedó anonadado y salió de ese anonadamiento ni más ni menos como al
cuarto de siglo de estos acontecimientos que menciono.
El fracaso de la Revolución antimachadista,
todo aquel proceso de fortalecimiento de las organizaciones populares, el proceso de la
Segunda Guerra Mundial. Después aquella primera etapa de Batista que fueron unos siete
años, como el poder detrás del trono que fue del 1940-44, aquellas elecciones amañadas
también, fraudulentas también independientemente de lo que representaría posteriormente
Grau San Martín, pero así fue históricamente. Vinieron aquellos gobiernos llamados
democráticos, conocemos la historia de la estela de corrupción que dejaron. Batista
nuevamente. Y voy a ser sincero. Batista nuevamente por suerte. Para que existiera un
glorioso Primero de Enero de 1959 era necesario que existiera un 10 de marzo de 1952
cuando el golpe de Estado de Batista. Yo era estudiante universitario, Almeida era
albañil, media cuchara, vamos a ser exactos. ¿Ramiro, qué es lo que tú eras?
Ramiro: Trabajador de comercio.
Raúl: Trabajador de comercio allá en
Artemisa. Guillermo, campesino en El Plátano, que queda por allá por el extremo sur
oriental de Cuba, cerca de Cabo Cruz.
Guillermo: Por Ojo del Toro.
Raúl: Allá por donde debíamos haber
desembarcado. Guillermo a veces tenía que ir con caballos con unos serones llenos de
malanga y boniato desde allá a Manzanillo. ¿Cuántas horas de viaje eran, Guillermo?
Guillermo: A Media Luna eran 12 horas
consecutivas.
Raúl: Y muchas veces venía con la mitad de
la mercancía para atrás. Porque no tenía compradores. Vivimos una etapa interesante
hablando como ciudadanos del país.
Concluyendo la idea que te estaba expresando
anteriormente, este pueblo nunca ha dejado de luchar en condiciones muy difíciles y la
última etapa de la lucha contra Batista lo demostró. Pero yo pienso que lo ha demostrado
mejor después. Más masivamente después. Desde el mismo triunfo de la Revolución. Desde
que se tomaron las primeras medidas en beneficio de la población. Empezando por la rebaja
de alquileres.
Marta Moreno: Electricidad.
Raúl: Electricidad.
Marta Moreno: Comunicaciones.
Raúl: Comunicaciones. Esas eran las más
sencillas. La primera medida dura fue la Reforma Agraria. Ya firmada la primera ley el 17
de mayo de 1959. Yo a ese acontecimiento le llamo el Rubicón cubano. O sea, fue lo que
desata con toda virulencia la agresividad americana, la lucha de clases por lo tanto. Ya
por esos días posteriores a la primera Reforma Agraria, antes de la proclamación del
carácter socialista de la Revolución, Eisenhower presidente, Nixon vicepresidente, ya
habían decidido lo que resultó después la invasión de Playa Girón.
La lucha contra bandidos con una gran fuerza
allá en el año 1960, que se quería batir los núcleos fundamentales refugiados en el
Escambray antes de que llegara la invasión de Playa Girón, sabíamos que se estaba
gestando. Los cinco años hasta enero de 1965 de lucha contra bandidos. Esa es una
historia larga.
Llegamos a luchar contra 179 bandas armadas
por el imperialismo simultáneamente en el país.
De diferentes tamaños. A veces se
agrupaban, realizaban una operación. Se separaban nuevamente en grupos más pequeños
para evadir nuestra persecución con más facilidad. Y recuerdo estos hechos que a los que
tienen nuestras edades más o menos les son perfectamente conocidos. Pero probablemente
más de la mitad de la población... Fueron cinco años de lucha. Girón se produce en
medio de la heroicidad, de la primera heroicidad de nuestra juventud que fue la Campaña
de Alfabetización. Recuerden que esa fue una tarea de los jóvenes. Y no cesa la
Campaña. Ni en el Escambray, a pesar de los asesinatos que cometieron con alfabetizadores
y campesinos en dicho territorio.
Se produce Girón, se siguió alfabetizando.
Se concluyó la gran tarea. En diciembre hubo ese gran desfile de los muchachos que
decían a Fidel: "dinos qué otra tarea tenemos que hacer". Eso fue emocionante.
Yo creo que yo estaba por Oriente cuando por la televisión presencié ese desfile. Estaba
en Santiago de Cuba en la organización y consolidación del Ejército Oriental. Almeida
estaba en el Centro, Guillermo en Occidente, Ramiro por el Ministerio del Interior. Jaime
sería un joven estudiante en aquellos momentos.
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