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6 de Febrero de
2001Palabras
de Fidel sobre el secretario de Estado
Colin Powell
Según cable de la AFP
fechado en Washington, un vocero del Departamento de Estado declaró que Adalberto
Rodríguez Giavarini, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, y Colin Powell,
secretario de dicho Departamento, tomaron como un honor haber sido blanco de las críticas
de Fidel Castro. Sí, realmente sería un honor, en especial para personajes como
Giavarini, ya que era tal vez la única forma de que la historia lo recuerde alguna vez.
Pero en realidad Colin Powell no ha recibido el honor de esa crítica. Sin duda, se trata
de un error de su vocero. Fidel lo mencionó en su discurso al clausurar el III Encuentro
Internacional de Economistas. Hizo una reflexión sobre él en su cargo como responsable
de la diplomacia de su país, una breve referencia a sus primeros pininos como Secretario
de Estado, donde ha incurrido en la repetición de algunas frases rutinarias y trilladas
sobre Cuba.
Para quien sepa leer entre líneas, lo que hizo Fidel
fue criticar el racismo imperante en Estados Unidos, que bloqueó la posibilidad de que
Colin Powell hubiese sido tal vez el primer afronorteamericano que llegara a la
Presidencia de Estados Unidos. Su origen étnico, al parecer, constituyó un insalvable
obstáculo.
"Hemos dicho que no queremos tirar la primera
piedra. Ellos andan tirando algunas; incluso Powell, el nuevo Secretario de Estado. Hemos
leído hace años, después de traducirlo, el libro con su autobiografía, dónde nació,
su origen jamaicano. Queríamos saber cómo había sido toda la guerra y conocer al
personaje. Pudo ser Presidente y no lo aceptó. La propia familia, la propia compañera de
Powell, no quería, tenía mucho temor. Es militar, tiene conocimientos militares y
experiencia, pero lo han puesto ahora a dirigir la diplomacia norteamericana. Ya
gratuitamente ha lanzado algunos darditos; los guardo, no voy a decir nada. Lleva unos
días en ese cargo y él irá aprendiendo cómo es la diplomacia. No lo tengo por un
guerrerista, aunque hace guerra. Le ordenaron hacerla y la hizo. Tenía 250 000
hombres y él quería ir al seguro. Allá (en Washington), desesperados para que atacara
rápido, y él dijo: "No, necesito otros 250 000 más." Y así se inició
la guerra del Golfo. No digo nada más de los detalles; él cuenta muchas cosas en su
libro. No acepta después aspirar a la Presidencia, una tradición de mucha fuerza en
Estados Unidos. Cuando la guerra, él hablaba, se comunicaba, demostraba confianza en sí
mismo y ganó gran popularidad. No habrían podido frenarlo si hubiese aspirado.
"Todos los militares que participan en una
guerra como jefes principales siempre terminan como presidentes. Teodoro Roosevelt, aquel
del `gran garrote'; Eisenhower, en el siglo XX. Con anterioridad, Jackson, Grant y otros.
Todos los que han estado en alguna guerra, no importa si es justa o injusta, todos fueron
candidatos; hasta McArthur, aquel que quería lanzar las bombas atómicas en la guerra de
Corea, deseaba postularse, tuvo un colosal recibimiento cuando regresó a Estados Unidos.
"Ahora, no era un norteamericano blanco, era un
norteamericano negro, hijo de un inmigrante jamaicano. Uno lee, trata de conocer la
psicología de las personas. Lo han mandado para allá (el Departamento de Estado) y él
es militar. No sabemos si tiene vocación diplomática, ya ha lanzado algunos dardos. No
hay que apurarse en responder, no queremos guerritas privadas con el general Powell. Vamos
a esperar, hay que tener mucha paciencia para ver qué hace cada cual. Cuando tenga sus
primeros tropiezos, a lo mejor aprende; no hay que apurarse."
Palabras de Fidel sobre la crítica
situación en Argentina
Respuesta a
la denuncia de Fidel
III
Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo
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