GRANMA INTERNACIONAL

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8 de Febrero de 2001

Cuba no puede ser sacrificada en el altar de las limosnas que da Estados Unidos

Días antes del encuentro del Canciller argentino con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, un cable de la agencia AP, fechado el pasado 30 de enero en Buenos Aires, publicó que el gobierno argentino reiteraría este año "su voto condenatorio a la política de derechos humanos ejercida por Cuba". Se agregaba que "el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini adelantaría la posición argentina al nuevo Secretario de Estado norteamericano en un encuentro que mantendrían ambos en Washington el 5 de febrero".

Esta información, no desmentida por el gobierno argentino, dio lugar a las palabras del compañero Fidel 72 horas más tarde, el 2 de febrero, en la clausura del Tercer Encuentro Internacional de Economistas, denunciando esa burda maniobra.

La respuesta a la denuncia de Fidel, transmitida de forma sintética por algunas agencias cablegráficas, dio lugar a una intensa y grosera campaña contra Cuba, instigada por declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, quien desde Washington, donde ya se encontraba, tomando fragmentos aislados y distorsionados del discurso de Fidel, lanzó una andanada de ataques presentando la posición de Cuba y las palabras de Fidel como una grave ofensa contra el pueblo argentino.

Tan demagógica e hipócrita campaña, con la que el responsable de la política exterior argentina trataba de justificar el paso infame, decidido de antemano, de apoyar por segunda vez la cínica y agresiva política de las sucesivas administraciones de Estados Unidos contra Cuba, dio lugar a que Granma en su edición del 6 de febrero publicase los textos del discurso de Fidel sobre la crítica situación en Argentina, que contenían las palabras a las cuales las agencias cablegráficas se habían referido.

La publicación de Granma coincidió con la entrega a las 11:00 de la mañana de ese mismo día 6 de febrero de una insolente nota de la Cancillería Argentina a la Embajada de Cuba en Buenos Aires en la que se refería a lo que calificaba de "juicios y expresiones agraviantes, injustas y despectivas respecto de la República Argentina y de sus autoridades", considerándolas "una ofensa mayor para el pueblo argentino" y amenazando con el anuncio de "un detallado análisis de la relación bilateral, con el fin de determinar los cursos de acción a seguir".

En realidad esta nota se refería a nuevas medidas de represalia, pues ya se habían adoptado varias de ellas.

Ayer, 7 de febrero, en horas del mediodía, la amenazante nota fue devuelta a la Cancillería por nuestro Embajador en Argentina, quien convocó después a las 4:00 de la tarde de ese día a una reunión con la prensa, a la que asistieron los medios de prensa de Buenos Aires, los principales medios nacionales y corresponsales internacionales acreditados en Buenos Aires.

A continuación, Granma publica las declaraciones del compañero Alejandro González Galiano, embajador de Cuba en Argentina, en dicho encuentro con la prensa, efectuado en la sede de la Embajada cubana en Buenos Aires.

Primeramente quiero agradecerles a todos los amigos de los medios de información la gentileza que han tenido de concurrir a la convocatoria de esta conferencia de prensa.

Todos aquí sabemos el asunto que nos reúne. Hemos estado observando las declaraciones públicas del Canciller argentino desde Washington, así como las anunciadas medidas adoptadas que afectan las relaciones bilaterales y la amenaza de posibles medidas ulteriores.

Ayer por primera vez se me citó en la Cancillería para presentarme formalmente una nota de protesta, cuyo contenido han filtrado algunos diarios de hoy. Debo decir que hasta ahora, con serenidad y ecuanimidad, esta misión diplomática se ha abstenido de realizar declaraciones públicas sobre este incidente, pero la circunstancia de que las posiciones de la Cancillería y concretamente del Canciller están siendo ventiladas públicamente a través de los medios, nos libera de todo compromiso sobre la debida discreción conque el uso diplomático suele manejar estas situaciones. El uso que se está haciendo de los medios de información aconseja además algunas aclaraciones necesarias.

Debo comenzar por hacer un poco de historia:

—Cuba tiene antecedentes de actitudes inamistosas y ofensivas por parte de algunos gobiernos argentinos, podemos recordar por ejemplo:

* El rompimiento de relaciones diplomáticas a principios de la década de los 60, acto mediante el cual el Gobierno argentino de la época se sumó a la política de agresión y aislamiento de Estados Unidos hacia Cuba.

* El odio visceral hacia la Revolución Cubana resultante de las famosas "relaciones carnales" con Estados Unidos de un gobierno anterior reciente de este país.

*Y últimamente, la puñalada por la espalda al pueblo de Cuba, que significó el voto del Gobierno argentino en la pasada CDH, sumándose a la estrategia norteamericana de agresión contra nuestro país, en un momento particularmente difícil y dramático cuando nuestro pueblo libraba la colosal batalla por recuperar al niño cubano Elián González, secuestrado en Miami.

Por fortuna este último hecho, me refiero al voto anticubano, concitó un amplio repudio no solo en la inmensa mayoría del pueblo argentino, sino además el desacuerdo público de numerosos políticos, intelectuales, profesionales y personalidades honradas en este país que con independencia de signo ideológico y creencias políticas comprenden el daño que pretende ocasionar al pueblo de Cuba el ejercicio cínico, cruel y arbitrario de condenarnos por violaciones de derechos humanos como la única excusa que le queda hoy al Gobierno de Estados Unidos para tratar de justificar su desprestigiada y universalmente rechazada política de agresión y bloqueo contra Cuba.

Obviamente se hacía evidente para el Sr. canciller Giavarini que el nuevo voto con relación a Cuba en la próxima CDH no podía ser sustraído al escrutinio y al debate público del pueblo argentino, de las diferentes fuerzas políticas y del propio Gobierno de la alianza; ni que una decisión de tal naturaleza podría pasar sigilosa e inconsultamente o presentada como un hecho consumado, tal y como ocurrió el pasado año.

Desde mi nombramiento como embajador he explicado a las autoridades de este país la alta sensibilidad que esa decisión provocó en el pueblo cubano, la incomprensión que tenemos sobre la posición argentina del pasado año y el solo reclamo que hacemos de que se adopte una posición soberana e independiente. Solo hemos recibido evasivas, tecnicismos y subterfugios.

La decisión del voto por demás tendría que ser tomada en un momento particularmente sensible de este país cuando desesperadamente se requiere del "blindaje financiero" para poder afrontar los compromisos del pago de su deuda.

Veamos cual ha sido el escenario:

 

Primero: el Sr. canciller Giavarini viaja a Washington para encontrarse con el secretario de Estado Colin Powell. Fuentes de la propia cancillería argentina aseguran que el tema Cuba estará en la agenda. Aquí surge la primera interrogante:

¿Qué tiene que hacer Cuba en la agenda del encuentro Giavarini-Powell? ¿Irán a hablar del bloqueo? ¿Será que el Sr. canciller Giavarini tratará de convencer al Sr. Powell de que condene el bloqueo? ¿Hablarán del modelo de democracia que tenemos en Cuba? ¿Hablarán de los derechos humanos en Cuba?.

No se nos ocurre pensar a nosotros, a Cuba, que ventilaríamos con terceros las profundas aprehensiones que tenemos sobre la situación interna en Argentina, simplemente por el profundo respeto que sentimos por el pueblo argentino. No se nos ocurriría a nosotros, por ejemplo, ir a discutir a la capital de un tercer país, sobre el problema del desempleo en Argentina, problema grave que desafortunadamente confronta este país y que significa la limitación real de un derecho humano tan esencial como poder vivir, trabajar, ganarse el sustento, mantener una familia, vivir decorosamente. No se nos ocurriría a nosotros discutir con terceros las opiniones que tenemos sobre la situación en el sistema penitenciario de este país, lo debo decir, por poner algunos ejemplos.

No se nos puede ocurrir entonces, que el señor Canciller de Argentina deba tener como tema priorizado en sus conversaciones en Washington el tema de Cuba.

Segundo: aparece un despacho de una agencia noticiosa argentina rápidamente rebotado por otras agencias internacionales importantes, donde citando "fuentes cercanas a la cancillería", asegura que el canciller Giavarini adelantará al Sr. Powell la decisión del Gobierno argentino de votar nuevamente contra Cuba en la próxima CDH. Ese despacho de prensa nunca fue desmentido con suficiente claridad.

Tercero: el Sr. canciller Giavarini ofendido con "las palabras de Castro" llama a su Embajador en La Habana para analizar la situación y determinar los pasos a seguir.

Cuarto: el Sr. canciller Giavarini, ya desde Washington, considera que "Castro le ha faltado el respeto al pueblo argentino" y requiere una explicación.

Quinto: el Sr. canciller Giavarini, todavía desde Washington, canceló la misión comercial de la cancillería argentina que debería viajar este mes a La Habana y anuncia que "continúan en estudio otras medidas".

Cuba no tiene absolutamente ninguna duda de que se está fraguando una nueva traición, animada particularmente por el Sr. canciller Giavarini y es deber del Gobierno cubano denunciar desde ahora y oportunamente esa intención que pretende arrastrar al Gobierno de la alianza hacia ese nuevo ejercicio contra el pueblo cubano. Las declaraciones y amenazas del señor canciller Giavarini son suficientes para confirmar lo que ya sabíamos de antemano.

El Presidente de Cuba denunció esto con toda claridad y firmeza, tengo aquí la transcripción exacta de sus palabras que serán repartidas a todos ustedes.

Hemos revelado la nueva puñalada por la espalda que se pretende asestar al pueblo de Cuba desde el conciliábulo en Washington, lo cual obviamente ha irritado al Sr. Canciller.

Sobre las palabras del compañero Fidel, quiero expresar lo siguiente:

—Cuba siente un profundo respeto, admiración y cariño por el pueblo hermano, latinoamericano y solidario de San Martín y del Comandante Ernesto Che Guevara. Lo demostró antes que nadie en los días dolorosos y tristes de la guerra de Las Malvinas.

—El Gobierno cubano jamás tomaría acción alguna ni proferiría frase alguna que pudiera dañar u ofender al hermano pueblo argentino.

—Cuba sí tiene el deber de explicar y denunciar ante la opinión pública y ante el pueblo argentino la conjura a la cual se le quiere nuevamente someter con el decidido entusiasmo del Canciller de este país.

—En el día de ayer, repito, fui citado por la cancillería para presentarme formal nota de protesta, que aquí tengo (la muestra), con un tono y espíritu amenazador sobre el futuro de las relaciones bilaterales.

—En el día de hoy he regresado a la cancillería a devolver la nota y rechazarla por inaceptable con los argumentos que a continuación expongo: (lee la nota de rechazo a la nota de protesta de la cancillería argentina)

El señor Canciller debe comprender que Cuba tiene una larga historia de dignidad. Somos un pueblo humilde y solidario que conoce la libertad. Hemos resistido y sobrevivido todas las presiones, agresiones, bloqueo y guerra sucia del más poderoso imperio de la Tierra. Hemos luchado como nadie para preservar nuestra libertad y nuestra soberanía y en la defensa de los pueblos del Tercer Mundo. No aceptamos amenazas, ni chantajes. Podríamos preguntarnos ¿hasta cuáles limites desea llegar el Sr. canciller Giavarini y cuáles motivos ocultos le animan?

Cuba no puede ser sacrificada en el altar de las limosnas que da Estados Unidos.

Estamos seguros que el hermano pueblo argentino no lo permitirá.

Esto es lo que deseaba expresarles por el momento.

Muchas gracias.

noticia.gif (62 bytes) Palabras de Fidel  sobre la crítica situación en Argentina
noticia.gif (62 bytes) Palabras de Fidel sobre el secretario de Estado Colin Powell

noticia.gif (62 bytes) Carta de una madre mapuche al Presidente de Argentina

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