Ministro: Buenas tardes a todos y les agradecemos
haber asistido a nuestra invitación. Quiero expresar algunas informaciones iniciales y
después responder algunas preguntas.
Sobre las declaraciones que el Embajador de Cuba
en Argentina, Alejandro González Galiano, realizó a los medios de prensa de aquel país:
Quiero expresamente aclarar que en ningún caso las
expresiones del Embajador cubano constituyen sus opiniones personales. El expresó allí
exactamente las opiniones de la Cancillería cubana, y el Embajador González Galiano
tiene todo nuestro apoyo, tiene toda nuestra confianza para desempeñar el trabajo que
nuestro Gobierno le ha encomendado. Eso es lo primero que quiero dejar esclarecido.
En segundo lugar, se ha publicado que el Canciller
Rodríguez Giavarini ha dado instrucciones al Embajador Torres Avalos, Embajador de la
Argentina en Cuba, de permanecer indefinidamente en Buenos Aires adonde había sido
convocado. Quiero informar que el Embajador cubano, González Galiano, tiene instrucciones
nuestras de permanecer allí en Buenos Aires y seguir trabajando. El ha cumplido nuestras
instrucciones, ha expresado, con respeto por el pueblo argentino, y coherentemente,
nuestras posiciones y tiene instrucciones de permanecer allí en Buenos Aires. Es nuestra
respuesta.
Trabajar y cumplir, hoy más que nunca, su papel de
representante de nuestro pueblo y nuestro Gobierno ante el pueblo argentino, ante sus
autoridades, y especialmente ante el amplísimo movimiento popular de solidaridad con Cuba
en la Argentina, y ante los sectores del pueblo argentino, defensores de la solidaridad
con Cuba y de la independencia y la dignidad nacional de aquel país hermano.
Quiero, por otra parte, rechazar la afirmación del
Canciller Rodríguez Giavarini de que Cuba es quien ha escalado este conflicto y que Cuba
tiene intenciones de escalar este conflicto, mientras él ha tratado de bajarle el tono a
este diferendo. Rechazo esa afirmación porque no es cierta. El Canciller Rodríguez
Giavarini es el responsable de esta situación; no solo porque el año pasado instruyó a
su representación diplomática a sumarse allí en Ginebra a la maniobra norteamericana
contra Cuba, sino porque este año, evidentemente, otra vez estaba preparando las
condiciones para repetir el voto argentino contra Cuba.
El Canciller Rodríguez Giavarini, que fue en una
delicada y presionante misión a los Estados Unidos como ya se ha explicado, evidentemente
quiso llegar allí con un discurso complaciente, coherente con la aspiración de solicitud
urgente de ayuda que pedía, y escogió, evidentemente, como un tema que podía ser grato
a los oídos de algunos de sus interlocutores, el tema de Cuba. De esa manera se
produjeron las filtraciones a la prensa argentina, nunca desmentidas, de qué era lo que
el Canciller Rodríguez Giavarini estaba preparando y organizando. Ese ha sido el origen
de este momento que hemos vivido en las relaciones entre los dos países.
Quiero expresar nuestra firme posición, en el
sentido de desautorizar al Canciller Rodríguez Giavarini, y a cualquier otro, de abordar
la situación interna de Cuba y referir expresiones públicas y discutir en privado temas
que tienen que ver con la situación interna de Cuba y nuestra soberanía nacional.
Cuba no se ha prestado a maniobras contra la
Argentina. Rechazo enfáticamente, el que nuestras afirmaciones y nuestras posiciones
oficiales ofendan al pueblo argentino o lleven como objetivo no respetar a un pueblo por
el que sentimos un particular aprecio.
Realmente el Canciller Rodríguez Giavarini debería
oír lo que está opinando el pueblo argentino sobre el intento de maniobra servil a los
intereses norteamericanos contra Cuba, que entraña el voto genuflexo de condena a Cuba al
servicio de los intereses de la superpotencia imperial.
El pueblo argentino sabe muy bien que hemos sido un
pueblo solidario y amigo de sus más justas causas, y el pueblo argentino conoce muy bien,
y todo político serio y que se respete en la Argentina conoce bien que se van a cumplir
20 años de que Cuba está siendo coautor en las Naciones Unidas de la resolución que
allí se aprueba para reconocer el derecho de la Argentina sobre Las Malvinas. Cuba es uno
de los países que se ha mantenido dos décadas como coautor de ese proyecto que se
aprueba en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, y nuestra posición de
solidaridad con el pueblo argentino, que tuvo que sufrir el drama terrible de los
asesinatos de dictaduras sangrientas, de los desaparecidos y de las consecuencias
también, de la ocupación por la fuerza de aquel territorio, y el pueblo argentino conoce
muy bien cuál ha sido nuestra posición, como lo conocen los miles de argentinos que han
encontrado ayuda y apoyo en nuestro país.
Estoy seguro de que nada ni nadie puede engañar a
este pueblo. Los pueblos son sabios. Nadie podrá enemistar al pueblo argentino contra
Cuba, no hay manera de tergiversar realidad tan evidente.
Por último, quiero dejar sentada la posición de
Cuba de que la actitud de sumarse a la condena que Estados Unidos alienta contra nuestro
país en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, no es otra cosa que plegarse y
colaborar con un ejercicio selectivo, discriminatorio, politizado que los Estados Unidos
han alentado allí con el único objetivo de intentar legitimar su política de bloqueo
contra Cuba. Es imposible explicar públicamente que se rechaza la política de bloqueo,
aislamiento y hostilidad contra Cuba, y al mismo tiempo, votar allí a favor de la
resolución norteamericana contra Cuba. Un mínimo de coherencia política haría no solo
rechazar en Naciones Unidas la política de bloqueo contra Cuba, sino también no
prestarse y no sumarse, como ha hecho un número cada vez mayor de países, al intento de
Estados Unidos de condenar allí a Cuba y buscar un pretexto, mediante la presión y el
chantaje, para intentar justificar su política hacia Cuba, arbitraria, ilegal y
violatoria de nuestros derechos humanos.
La violación de los derechos humanos más grande que
se comete en este hemisferio es la persistencia de la política de bloqueo norteamericano
contra Cuba, los intentos de rendir por hambre y enfermedades a nuestro pueblo.
Por otra parte, creo que sería apropiado que el
Canciller Rodríguez Giavarini pudiera explicarle a la opinión pública argentina el
hecho de que, en virtud de las indicaciones que él dio el año pasado allí en la
Comisión de Derechos Humanos, la delegación argentina votó efectivamente a favor de la
resolución norteamericana contra Cuba; sin embargo se abstuvo y no votó a favor, como
sí hizo Cuba, de una resolución que allí se aprobó que se llamaba "Situación en
la Palestina ocupada", y que se refería a la violación de los derechos humanos de
los palestinos por las fuerzas militares israelíes, en una evidente actitud de
complacencia del Canciller argentino con los intereses norteamericanos allí, que votan en
contra de esta resolución, y que se oponen a que allí sean condenados los crímenes y
las violaciones masivas de los derechos humanos, que se cometen contra el pueblo
palestino.
También la delegación argentina consideró que no
debía apoyar una resolución que se llamaba "Violación de los Derechos Humanos en
los territorios árabes ocupados, incluida Palestina". Se debería explicar por qué
sí se puede votar a favor de la resolución norteamericana contra Cuba y no a favor de
resoluciones que condenan las violaciones de derechos humanos contra el pueblo palestino;
debería preguntarse al Canciller Rodríguez Giavarini, por qué en el caso de otros
países Argentina se abstuvo y se revelarían datos interesantes, se revelarían cómo
evidentemente operan intereses de tipo comercial, económico y que llevaron a la
delegación argentina allí a no votar en favor de resoluciones condenatorias de la
situación en estos otros países.
También se podría explicar, por qué la delegación
argentina, por instrucción del Canciller Rodríguez Giavarini, en Ginebra el año pasado
no votó a favor de una resolución que se llamaba "Consecuencias de las políticas
de ajuste estructural y la deuda externa para el goce efectivo de los derechos
humanos", que me parece que es una resolución que defiende los derechos humanos de
los pueblos de América Latina, del Tercer Mundo, incluido el pueblo argentino, y las
graves consecuencias que para el disfrute de sus derechos humanos tienen las políticas
neoliberales que se impusieron con todo rigor, y el servicio oneroso de la deuda externa,
que es hoy la carga principal en contra del disfrute por nuestros pueblos de una
situación de bienestar y desarrollo económico.
También se debería explicar, por ejemplo, por qué
la delegación argentina no votó a favor de una resolución aprobada en Ginebra que se
llamaba "Promoción de un orden internacional democrático y equitativo", que
precisamente propugna un mundo donde se respeten los derechos humanos y se tomen en cuenta
los intereses de los países del Tercer Mundo. Ni por qué tampoco la delegación
argentina votó a favor de la resolución que allí se aprobó que se llamaba
"Globalización y su impacto en el disfrute de los derechos humanos", que se
refiere realmente a la manera en que la globalización excluyente y neoliberal que estamos
viviendo crea condiciones para la violación de los derechos humanos en nuestros países.
De manera que, cuando veo que supuestamente el voto a
favor de la resolución contra Cuba que el Canciller Rodríguez Giavarini estaba
considerando repetir este año como se hizo el año pasado, es una política de estado o
una preocupación por los derechos humanos, me pregunto si en algún momento se le
explicará al pueblo argentino, a la opinión pública argentina e internacional, sobre
estas cuestiones.
Es lo que quería comentar de inicio, dejando
expresado nuevamente que en ningún momento nos anima la intención de ofender al pueblo
argentino, al que respetamos y queremos, y al que nos unen vínculos históricos y
solidarios muy profundos.
Sobre este tema y sobre otro, si hubiera preguntas,
por favor, puedo contestarlas.
Alfredo Muñoz-Usaín (Cataluña): En términos
noticiosos se traduce lo que acaba de decir el Sr. Canciller en lo siguiente, al contrario
de la decisión del gobierno argentino al respecto de su Embajador en La Habana, el
Gobierno cubano ha decidido que el Embajador cubano en Buenos Aires, permanezca y siga
trabajando. Mi pregunta es la siguiente, ante esta situación que por cierto el Sr.
Canciller cubano ha dicho que "hemos vivido", ¿eso significa que ya murió esa
situación?; y segundo ¿cuáles son las líneas de trabajo fijadas para el Sr. Embajador
cubano en Buenos Aires ante esta situación?
Ministro: El Embajador cubano tiene instrucciones
de seguir trabajando, de seguir esclareciendo la posición de Cuba y tiene la instrucción
de seguir realizando sus actividades normales en contacto con todos los sectores de la
sociedad argentina.
Alfredo Muñoz-Usaín (Periódico de
Cataluña, España): ¿Esto implica que esta situación no ha alterado el
contenido de trabajo del Sr. Embajador cubano?
Ministro: El Embajador cubano tiene
allí que hacer lo que le corresponde hacer como Embajador, que incluye aclarar las
posiciones de Cuba cuantas veces sea necesario, y que incluye salirle al paso a cualquier
intento de desvirtuar las posiciones de Cuba o tergiversar cuáles son nuestras posiciones
sobre este asunto y sobre cualquier otro.
Lucía Newman (CNN; EE.UU.): Sr.
Canciller, en estos momentos en algunos círculos de la opinión pública en Argentina, en
los periódicos, en la radio, etc; se maneja la posibilidad de un rompimiento de
relaciones diplomáticas entre ambos países, ¿qué diría Usted al respecto?
Ministro: En Cuba no estamos
analizando ese tema, lo que el Gobierno argentino vaya a hacer y lo que el Canciller
Rodríguez Giavarini sobre ese tema va a decidir es un tema que debe preguntársele a él.
Marcela Río (El Siglo, Chile): En caso de ser
declarado persona non grata, o ir más allá todavía, expulsar al Embajador cubano en
Argentina, ¿cuál sería la actitud cubana?
Ministro: Bueno, ese es un asunto que
examinaríamos en su momento y una situación que analizaríamos para adoptar las medidas
que consideremos apropiadas.
Andrea Rodríguez (Reforma, México): Ha confirmado
el Embajador Pascoe que ha recibido una serie de anónimos y de amenazas, yo quisiera
saber, ¿cuál es su visión sobre este particular?, y además de eso quisiera saber,
¿qué está haciendo la Cancillería y si ha habido avances en las investigaciones para
saber sobre estas amenazas que son de grupos violentos?
Ministro: Debo decir que hemos registrado con
suma atención estas noticias de amenaza contra el Embajador Pascoe, que él cuenta con
todo nuestro apoyo y solidaridad, que las autoridades cubanas tomarán todas las medidas a
su alcance para proteger la integridad física y la seguridad de los diplomáticos
mexicanos, en particular del Embajador Pascoe en La Habana, de sus familias y de todo el
personal de la Embajada y creo que estos grupos terroristas de cuyas amenazas anteriores,
de cuyos métodos anteriores tenemos pruebas sobradas, son capaces de todo, y no hay que
olvidar que están presos en Panamá en estos momentos cuatro terroristas integrantes de
estos grupos que en Miami "defienden los derechos humanos en Cuba", que
intentaron asesinar una vez al Presidente Fidel Castro y que estaban dispuestos a volar un
teatro donde había mil estudiantes panameños.
Estos mismos grupos, organizadores en estos años de
más de 600 planes para asesinar al Presidente de Cuba, que han alentado el terrorismo,
que han puesto bombas en los hoteles, que han asesinado a diplomáticos cubanos en el
exterior, que no han mostrado ningún tipo de escrúpulos en su accionar desesperado y
terrorista, pueden efectivamente intentar cumplir sus amenazas. De manera que nosotros
tomaremos las medidas a nuestro alcance para contribuir a preservar la integridad física
y la seguridad del Embajador Pascoe, que ha recibido amenazas de estos grupos extremistas,
que forman parte de la estrategia de subversión y de desestabilización de Cuba, otro de
cuyos componentes es la agresióna Cuba en el plano del supuesto tema de las agresiones de
los derechos humanos en Cuba y la política de bloqueo también.
Blach Petrich (La Jornada, México): Acerca de la
votación en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra que se aproxima, ¿qué opinión
le merece a Usted el hecho, de que si podríamos adelantar, de que México va a volver a
abstenerse en lugar de votar en contra de la resolución checo-estadounidense?
Ministro: El gobierno mexicano, en
todos estos años, no se ha sumado nunca a la maniobra norteamericana contra Cuba allí en
Ginebra, comprende que es un ejercicio desacreditado, es un ejercicio que no cuenta con
prestigio. Todo el mundo sabe que los Estados Unidos han logrado imponer sus resoluciones
contra Cuba allí a sangre y fuego, mediante la presión y el chantaje, y nosotros
esperamos que el Gobierno de México sea coherente con esta historia anterior y con las
declaraciones que tanto el Presidente Fox como el Canciller Castañeda han realizado de
avanzar en el proceso de ampliación y de fortalecimiento de las relaciones con Cuba.
Quiero aprovechar este momento también, aparte de
este tema, para expresar nuestra posición sobre un asunto sobre el que se ha estado
especulando y es sobre una posible iniciativa latinoamericana, o de que algunos países
latinoamericanos estarían pensando en llevar un texto de resolución alternativo u otro
texto a la Comisión de Derechos Humanos sobre el tema de Cuba; y quiero decir que la
posición nuestra es de rechazo absoluto a cualquier iniciativa de esta índole.
Consideramos, como todo el mundo sabe, que no hay
absolutamente la más mínima razón para intentar singularizar la situación en Cuba, hay
que entender lo que ha estado ocurriendo en Ginebra todos estos años como un episodio
más de la agresión de sucesivos gobiernos norteamericanos contra Cuba y no necesitamos
ningún tipo de texto allí.
Lo que esperamos de los gobiernos de América Latina
es una posición de independencia y de firmeza, y que no se sumen a esta política de
agresión contra Cuba y que no presten su voto para la maniobra norteamericana contra
Cuba.
Martha Anaya (Milenio, México): Canciller, sobre
este mismo punto que acaba de tocar sobre la posible iniciativa alternativa o como se
llame, yo quisiera saber si ¿México o algunos de sus funcionarios vino a cabildear
precisamente esa postura aquí con ustedes?
Ministro: No. Ningún representante del
gobierno de México ha hablado con nosotros de esa iniciativa.