LAGE EN SESIÓN DE LA ONU SOBRE EL SIDA
Cuba ofrece gratuitamente su
colaboraciónSeñor
Presidente
Señor Secretario General
Distinguidas Delegaciones:
Ningún país
está libre del SIDA. Unos pocos privilegiados y ricos, han logrado reducir la
mortalidad con medicamentos de alto e irracional precio. Otros muchos desafortunados
y pobres, asisten a una pavorosa reducción de la expectativa de vida de sus pueblos
y a un decrecimiento demográfico que los puede llevar a la extinción.
En varias naciones de África mueren cada
año mayor número de maestros por SIDA, que la cantidad de nuevos maestros que se
gradúan.
Las muertes que han ocurrido ya en el
África subsahariana equivalen a haber lanzado sobre esa región más de 70 bombas como
las de Hiroshima y Nagasaki. Resulta una dramática paradoja que, por el mismo continente
en que apareciera el primer antepasado del hombre hace ya seis millones de años, comience
en este milenio su desaparición.
Cuba sufre también esta enfermedad; existen
en nuestro país
2 565 personas que viven con el VIH-SIDA, de las cuales 388 son enfermos y han fallecido
896 en el transcurso de 14 años.
Nuestro programa de lucha contra el SIDA
garantiza una atención integral a portadores y enfermos, tratamiento gratuito con
antirretrovirales a todos los enfermos, centros de atención médica especializada para
los casos que lo requieren, y lucha sin descanso por la más plena integración social con
todos los derechos y sin discriminaciones.
Se garantiza también acceso a sangre
segura, certificando que el 100 % de las donaciones estén libres de SIDA, hepatitis y
otras enfermedades, pruebas voluntarias al total de las embarazadas, logrando cero
trasmisión madre-hijo desde 1997, y se aplica una estrategia de prevención y educación
dirigida a los grupos vulnerables, a los jóvenes y a toda la población.
Tenemos la prevalencia más baja de las
Américas y una de las más bajas del mundo, con el 0,03 % de la población entre 15 y 49
años.
AUN BLOQUEADOS HEMOS CONTENIDO LA
EPIDEMIA
Aun bloqueados, sin acceso al 50 % de los
nuevos medicamentos que se producen en el mundo porque los fabrican empresas
norteamericanas, hemos contenido la epidemia y, además, alcanzado 76 años de expectativa
de vida y una tasa de mortalidad infantil de menos de 7. Cuba asiste a esta Asamblea como
miembro responsable y solidario de la comunidad internacional a brindar modestamente su
experiencia y ofrecer gratuitamente su colaboración.
El Secretario General de las Naciones
Unidas, en un meritorio y justo empeño, ha propuesto y se ha esforzado por conseguir
entre 7 mil y 10 mil millones de dólares para la lucha contra el SIDA. La cifra no es
suficiente y el dinero solo no resuelve el problema, pero es un comienzo necesario.
¿Puede comprenderse que no sea posible
reunir ese dinero para salvar vidas en un mundo que gasta 40 veces más en droga, 80 veces
más en presupuestos militares y 100 veces más en propaganda comercial?
¿Puede comprenderse que no sea posible
reunir ese dinero para salvar vidas en un mundo donde el 20 % de la población realiza el
86 % del consumo privado y donde 22 personas tienen como fortuna propia, cada uno de
ellos, más que el dinero que solicita el Secretario General y entre todos 43 veces más?
La nación más rica y poderosa de la
historia, que se pretende proclamar campeona de los derechos humanos, incumple sus pagos
con la ONU, intenta reducir su contribución a la OMS, aporta apenas el 0,2 % de su PIB al
desarrollo, vota en solitario contra la Resolución que consagra el derecho de todas las
personas de acceder a los medicamentos del SIDA, mientras arrastra por otra parte al mundo
a una demencial carrera armamentista con la venta de los más sofisticados instrumentos de
guerra a aliados y seguidores, y la iniciativa de un escudo antimisil global total.
No haría falta una palabra más para
comprender que el orden económico internacional es criminalmente injusto, que las
palabras democracia, derechos humanos, libertad individual, igualdad de oportunidades y
otras más en boca de los poderosos, suenan huecas y demagógicas.
HACE FALTA JUSTICIA Y SOLIDARIDAD
Sean bienvenidas y agradecidas las
donaciones y la filantropía, que contribuyen a paliar el dolor y los sufrimientos, pero
no son la solución de los problemas de la humanidad: hacen falta justicia y solidaridad.
Creemos que es necesario y posible derribar
los dogmas imperialistas que rigen el mundo, pero será una lucha larga por la que no
pueden esperar los 36,1 millones de enfermos del SIDA, ni el millón que muere cada año
de malaria, ni los 3 millones que mueren de tuberculosis, ni los 35 000 niños que mueren
cada día de enfermedades evitables, entre otros muchos ejemplos que podrían citarse.
Cuba considera que esta Sesión
Extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas debe proclamar:
Que los medicamentos contra el SIDA y
otros también vitales y masivamente necesarios no estén protegidos por patentes. No se
puede lucrar con la vida de los seres humanos.
Que la deuda externa de los países
más pobres sea cancelada, sin perder un minuto, sin condicionamientos ni imposiciones. Ya
ha sido pagada más de una vez.
Que el Grupo de los 7 en su próxima
reunión, en lugar de adoptar las nuevas liberalizaciones de la economía que impondrán a
los pobres y a los menos ricos de este mundo, acuerde reducir sus presupuestos militares y
reunir al menos los 10 mil millones de dólares solicitados por la ONU, que debieran ser
aportados desde hoy mismo sin esperar tranquilamente a que mueran 25 millones de personas
más. Es solo una ínfima parte de la deuda social con el Tercer Mundo.
OFRECIMIENTO DEL GOBIERNO DE CUBA
Traigo la misión de ofrecer, en nombre del
Gobierno de Cuba, para los países más pobres y con mayor presencia de la enfermedad:
Cuatro mil médicos y personal de la
salud para crear la infraestructura que permita suministrar a la población los
medicamentos con las prescripciones y el seguimiento indispensables. Ese mismo personal
podrá formar y entrenar gran número de especialistas de sus propias especialidades,
enfemeras y técnicos de la Salud.
Los profesores necesarios para crear
20 Facultades de Medicina, muchos de los cuales podrán ser escogidos entre los 2 359
médicos cubanos que ya hoy prestan servicios en 17 países como parte del Programa
Integral de Salud. En esas Escuelas se formarían 1 000 médicos cada año en los países
que más lo necesitan.
Los médicos, pedagogos, psicólogos
y otros especialistas que se requieran para asesorar y colaborar con las campañas de
prevención del SIDA y otras enfermedades.
Los equipos y kits diagnósticos
necesarios para los programas básicos de prevención.
El tratamiento antirretroviral para
30 000 pacientes.
Solo sería necesario que la comunidad
internacional aporte las materias primas para los medicamentos, equipos y recursos
materiales de esas producciones y servicios. Cuba no obtendría ganancia alguna y
aportaría los salarios en su moneda nacional, que es lo más costoso para los organismos
mundiales de Salud, y lo más difícil que es el ser humano preparado y dispuesto a
cumplir esa misión.
El SIDA, Señor Presidente, es una guerra
sin bombas y sin ejércitos.
El mundo ha acumulado una inteligencia
extraordinaria en todos los campos del saber. Viven hoy, en un mismo tiempo histórico,
muchos más científicos de los que pudo reunir la humanidad a lo largo de siglos. La
riqueza creada es más que suficiente para asegurar una vida saludable a sus 6 mil
millones de pobladores. Comenzamos, sin embargo, a vivir en un milenio enfermo. La única
cura posible es que pongamos los infinitos recursos de que dispone el planeta al servicio
de la humanidad, sin mezquinos intereses comerciales ni egoísmos nacionales. Lograrlo es
nuestra responsabilidad.
Muchas gracias
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