| Las ideas son y serán siempre el arma más importante Discurso pronunciado por el Presidente
Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto para conmemorar el
aniversario 45 del desembarco de los expedicionarios del Granma y el nacimiento de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la Plaza "Antonio Maceo", de Santiago de
Cuba, el 2 de diciembre del 2001, "Año de la Revolución victoriosa en el nuevo
milenio".
(Versiones Taquigráficas - Consejo de
Estado)
Compatriotas:
La inquietud era grande. Las
noticias públicas del levantamiento del 30 de noviembre, que debía producirse después y
no antes, de nuestro arribo, ocurre a la inversa debido al ímpetu incontenible de los
combatientes santiagueros y al atraso de 48 horas en el riesgoso y largo viaje de 1 235
millas; un hombre que caía al mar agitado y oscuro en la madrugada del 2 de diciembre,
que no podía ser abandonado, aun robando al escaso tiempo minutos de vida o muerte, eran
circunstancias que multiplicaban la impaciencia por arribar antes del amanecer al punto
exacto programado de las ansiadas costas de nuestra Patria.
Con el infinito aliento del rescate,
divisamos tierra con las primeras luces del amanecer y un grupo de boyas luminosas donde
la costa oriental, viniendo de Santiago, dobla hacia el norte en dirección a Manzanillo.
Nuevos e inesperados obstáculos: dos
veces intentó el capitán que conducía el Granma, un ex comandante de la Marina de
Guerra cubana incorporado a nuestro Movimiento, seguir la ruta adecuada por el laberinto
que indicaban las boyas, y dos veces regresó al punto de partida. Intentaba hacerlo por
tercera vez. Imposible continuar la desesperante búsqueda. De combustible quedaban unos
pocos litros. Era ya pleno día. El enemigo exploraba sin cesar por mar y por aire. La
nave corría gran riesgo de ser destruida a pocos kilómetros de la orilla con toda la
fuerza a bordo.
Veíamos la costa cercana y
visiblemente baja. Se ordena al capitán enfilar directamente hacia ella a toda máquina.
El Granma toca fango y se detiene a 60 metros de la orilla. Desembarco de hombres y armas.
Duro avance por el agua sobre fango movedizo que amenazaba tragarse a los hombres
sobrecargados de peso. La orilla era aparentemente sólida, pero metros después un
terreno fangoso similar al anterior en extensa laguna costera se interponía entre el
punto de arribo y la tierra sólida. Casi dos horas duró la travesía de aquel infernal
pantano. Acabando de arribar a terreno firme, se escuchan ya los disparos de un arma
pesada contra el área de desembarco en las proximidades del solitario Granma. Había sido
avistado y comunicada su presencia al mando enemigo, que reaccionó de inmediato atacando
por mar la expedición y ametrallando por aire la zona hacia donde marchaba la pequeña
fuerza expedicionaria: 82 hombres.
Nada añado sobre la debilidad, el
cansancio físico y el hambre de siete días. No hace falta dramatizar lo que obviamente
fue dramático, pero soportable para hombres dispuestos a ser libres o mártires, como
había sido prometido.
Eso estaba ocurriendo a esta misma
hora hace exactamente 45 años, el 2 de diciembre de 1956. De los que participamos en
aquel episodio, solo unos pocos, por caprichos del azar, hemos tenido el raro privilegio
de vivir hasta hoy y continuar luchando.
En un acto como este, en que se
conmemora aquella fecha y en el que compañeros muy queridos de aquellos días me pidieron
encarecidamente que hiciera uso de la palabra, no puedo por elemental pudor enaltecer, y
menos aún glorificar, los hechos y la historia que siguió a ese día en que se reanudaba
la lucha iniciada hace hoy exactamente 48 años,
4 meses y 6 días, el 26 de julio de 1953.
Sólo en forma de telegrama
proseguiré mis palabras, única forma de hablar con la brevedad necesaria en un acto como
este. Corresponderá a otros juzgar los acontecimientos en los que nos vimos envueltos
como participantes activos.
Diciembre 5. Ataque enemigo por
sorpresa en un pequeño bosque donde se esperaba la noche para proseguir la marcha hacia
la Sierra Maestra. Terrible revés, dispersión total; tenaz búsqueda y persecución de
los hombres dispersos; costo enorme en vidas de combatientes, en su inmensa mayoría
asesinados después de caer prisioneros; casi todas las armas perdidas.
Con siete hombres armados, que logran
reunirse el día 18 de diciembre, se reanudaría la lucha.
Nuevos compañeros del Granma se van
incorporando. Cada uno había vivido su propia y dramática odisea. Algunas armas
dispersas son recuperadas.
Una pequeña fuerza de no más de 18
expedicionarios y varios jóvenes campesinos de la Sierra, alcanza las primeras victorias
los días 17 y 22 de enero de 1957. Se ocupan armas.
Fuerte reacción enemiga. Duros días
de persecución implacable y mortales riesgos de exterminio. Resistencia tenaz; apoyo
invalorable de Manzanillo en recursos y personal; campesinos que se suman; refuerzos de
combatientes de Santiago de Cuba y varias decenas de armas. Exploración amplia del
territorio. Marchas incesantes. Entrenamiento para la lucha en las duras condiciones de la
Sierra Maestra.
Feroz y arriesgado combate el 28 de
mayo de 1957, cinco meses después del desembarco, contra fuerzas fortificadas enemigas a
orillas del mar. Victoria costosa. Ocupación de numerosas armas. De nuevo, muy fuerte
reacción enemiga. Resistencia exitosa.
Creación de la segunda fuerza con
personal de la Columna Uno, y la incorporación de varios campesinos, bajo el mando del
Che, el 17 de julio de 1957. Muere Frank País el 30 de ese mes. Conmoción profunda.
Numerosas acciones combativas en la Sierra a lo largo de meses. Aprendizaje continuo.
Creación de una tercera Columna el 27
de febrero de 1958 bajo el mando de Raúl, con la misión de atravesar el llano, y crear
el Segundo Frente Oriental en el macizo montañoso del noreste de la antigua provincia de
Oriente. Ese mismo día, creación de una cuarta fuerza bajo el mando de Juan Almeida con
la misión de operar en el área de la Sierra Maestra, próxima a Santiago de Cuba. Ambas,
formadas por combatientes experimentados y queridos de la Columna Uno, marchan juntas por
la Sierra hacia el este un largo trecho.
Multiplicación de los combates ya en
cuatro importantes zonas de operaciones.
Una pequeña fuerza bajo el mando de
Camilo es enviada a operar en los llanos del Cauto y las proximidades de Bayamo.
Huelga de abril. Conducta heroica.
Revés fuerte. No obstante, en apoyo de la huelga, las fuerzas de todas las columnas
realizaron acciones militares decididas y exitosas.
Estimulado el enemigo por el fracaso
de la huelga y el desaliento que provocó en las filas del pueblo, cree llegada la hora de
un golpe decisivo a las fuerzas guerrilleras. Concibe y organiza lo que sería su última
acción estratégica. Concentra 10 mil hombres con apoyo de tanques, artillería, medios
aéreos y navales, y lanza una poderosa ofensiva que comienza el 25 de mayo de 1958,
contra la Columna Uno, en cuya área se formaron todas las demás columnas y donde estaban
ubicadas la Comandancia General, Radio Rebelde, un importante hospital y otras valiosas
instalaciones y servicios.
Casi simultáneamente, otra ofensiva
contra el Segundo Frente Oriental Frank País con fuertes ataques por dos direcciones
principales, que son rechazados con elevadas bajas y pérdida de armas enemigas en varias
semanas de combate.
En el frente de la Columna Uno,
alrededor de 300 hombres, incluido el refuerzo de las columnas del Che y Almeida y los
hombres de Camilo convocados a ese punto, luchando durante 74 días consecutivos, primero
a la defensa y después contraatacando vigorosamente, destrozan la ofensiva y ocasionan
más de mil bajas a las fuerzas elites del adversario. Se capturaron 443 prisioneros, más
de medio millar de valiosas armas y decenas de miles de balas.
Las viejas y nuevas columnas de la
Sierra Maestra y del Segundo Frente Oriental penetran en la totalidad del territorio
oriental, donde se crean nuevas áreas de operaciones.
Dos columnas al mando de Camilo y el
Che son enviadas al centro del país: una con 94 hombres y otra con 142. Después de la
proeza de recorrer más de 500 kilómetros por terreno llano, pantanoso, difícil y
riesgoso, arriban exitosamente a la meta.
El mes de septiembre se crea en la
Comandancia General de La Plata el primer pelotón femenino de combate "Mariana
Grajales", que entra en acción con la Columna 1 ese mismo mes.
Fuerte ofensiva del Segundo Frente
Oriental desde octubre ocupa importantes posiciones enemigas y captura numerosas armas.
Ya situadas en el centro de la Isla
las fuertes y experimentadas columnas del Che y Camilo, la Columna Uno, con una pequeña
vanguardia armada y llevando consigo mil jóvenes voluntarios desarmados de la Escuela de
Reclutas, inicia su avance el 11 de noviembre por el norte de la cordillera hacia Santiago
de Cuba. Pequeñas unidades se van incorporando. Dos pelotones de las fuerzas enemigas
entregan voluntariamente sus armas.
En el trayecto se produce la batalla
de Guisa, muy próxima a Bayamo, sede del mando de las fuerzas de operaciones enemigas. De
nuevo 180 hombres, cuyo número crecía a medida que se ocupaban armas, combaten durante
diez días y derrotan a las fuerzas elites adversarias. Guisa es ocupada el 30 de
noviembre. Esta vez la batalla se libra en terreno con escasas alturas y carretera
asfaltada, contra fuerzas que en conjunto alcanzaban la cifra de 5 mil soldados, con apoyo
de tanques ligeros y pesados, artillería y aviación.
En los primeros días de diciembre las
fuerzas del Frente número Uno se enlazan con las fuerzas del Tercer Frente y del Segundo
Frente Oriental. Ese último mes del año 1958 todas las columnas rebeldes de oriente y el
centro, en plena y audaz ofensiva, ocupan numerosas ciudades, cercan a Santiago de Cuba y
atacan la ciudad de Santa Clara.
Solo 24 meses después del desembarco,
el pequeño ejército había adquirido una colosal experiencia. A fines de diciembre, ese
pequeño ejército, que contaba en ese momento con apenas 3 mil hombres equipados con
armas de guerra cifra que está por precisar con toda exactitud, más del 90
por ciento de las cuales arrebatadas al enemigo en combate, y luchando contra fuerzas bien
instruidas, con todo tipo de armamento y compuestas por aproximadamente 80 mil hombres,
había derrotado al enemigo.
En reunión sostenida con el alto
mando rebelde el 28 de diciembre de 1958, el general en jefe de las fuerzas de operaciones
enemigas reconoce que ha perdido la guerra y solicita fórmula para poner fin a los
combates, que fue elaborada con toda precisión y aceptada por él. Su no cumplimiento dio
lugar al desenlace final con la participación de los trabajadores y todo el pueblo, que
siempre nos acompañó en la lucha. El Primero de Enero, con su apoyo decisivo a la
acción indetenible de las tropas rebeldes, fue aplastado el último intento de la
oligarquía y del imperialismo para impedir el triunfo de la Revolución: el golpe de
Estado en la capital.
Instrucciones a las tropas
revolucionarias de continuar su avance sin aceptar alto al fuego y llamado a la huelga
general fue la respuesta inmediata. El país se paralizó de un extremo a otro. Las
estaciones radiales se enlazaron con la radio rebelde, transmitiendo las instrucciones del
mando revolucionario. De ese modo pudo asestarse un contragolpe demoledor a la burda y
desesperada maniobra para escamotear el triunfo. A las 72 horas, todas las ciudades
habían sido ocupadas, aproximadamente 100 mil armas cifra también a precisar con
exactitud por los historiadores y todos los equipos militares pesados de aire, mar y
tierra estaban en poder del pueblo.
Mención especial por su valor
insuperable y su papel callado y anónimo merecen en esta breve síntesis los luchadores
clandestinos. Los nombres de Frank País, Celia, Vilma, Haydée, Melba y otros muchos,
justifican este merecido reconocimiento en una fecha como la del 2 de diciembre.
Nuestro pueblo, su gran masa todavía
sin los elevados conocimientos y la cultura política de hoy, pero con valor y patriotismo
sin límites, fue por primera vez libre, y nuestra nación, ya formada y con grandes
tradiciones históricas, fue por vez primera independiente. La nueva lucha comenzó
entonces, prosigue con fuerza creciente y aún está por decidir su destino futuro, hoy
enlazado con el destino del mundo.
El Escambray, Girón, la Crisis de
Octubre, la total derrota de la guerra sucia, la neutralización y disolución de cientos
de organizaciones contrarrevolucionarias, la reducción al mínimo de los actos de
sabotaje y terror promovidos y apoyados desde el exterior, el enfrentamiento eficaz a
cientos de proyectos para eliminar físicamente a la dirección revolucionaria, la
práctica consecuente del internacionalismo desde Argelia hasta Cuito Cuanavale, las
decenas de miles de médicos, de maestros y otros profesionales que durante cuarenta años
prestaron sus servicios a hermanos pueblos pobres, los miles que aún en período especial
lo continúan haciendo, son victorias inspiradas en la misma filosofía que nos guió
aquel 2 de diciembre, hace 45 años.
Supimos seguir adelante cuando todo un
sector del mundo progresista emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a
principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbó ante el viejo
adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito
la anacrónica ideología, y las sucias mañas del sistema opresivo y explotador que se
pretendía superar para cambiar al mundo.
Con la experiencia que me da el
privilegio excepcional de haber vivido una revolución que se llevó a cabo en condiciones
ni siquiera imaginables por los grandes ideólogos y protagonistas del socialismo, con la
mayor modestia y humildad de quien es muy consciente del limitado papel de los individuos
en la historia, me atrevo a decirles a nuestros pioneros, a nuestros camilitos, a nuestros
estudiantes, a los alumnos y profesores de nuestras escuelas militares, a los jóvenes
soldados y oficiales, a todos nuestros valerosos combatientes, jefes y soldados en activo
o en la reserva, que en el terreno político y revolucionario nada es ya imposible para
nuestro pueblo. Las ideas justas tienen un poder superior a todas las fuerzas
reaccionarias juntas.
Las tecnologías más sofisticadas con
las que se pretende convertirnos en esclavos o súbditos de un poder imperial universal,
no pueden ni podrán vencer jamás la conciencia y la inteligencia de los seres humanos.
Cuando nosotros con siete armas
reiniciamos la lucha, nadie habría podido concebir posibilidad alguna de éxito. Supimos
adaptarnos a los recursos técnicos y al enorme poder del adversario en relación con las
insignificantes fuerzas y medios de que disponíamos. Las ideas son y serán siempre el
arma más importante. La experiencia vivida nos enseña que si un día nuestro país fuese
agredido e incluso ocupado por fuerzas poderosas, cada hombre o mujer dondequiera que se
encuentre puede ser un ejército (Aplausos); cuando un combatiente o un grupo de ellos
quede incomunicado o aislado, debe y puede asumir la responsabilidad de sus acciones y
continuar la lucha. El invasor tendría que luchar contra un ejército, 10 ejércitos, 100
ejércitos, 1 000 ejércitos, un millón de ejércitos (Aplausos).
No existe arma más potente que la
convicción profunda y la idea clara de lo que debe hacerse. De ese tipo de armas que no
requiere de fabulosas sumas de dinero, sino sólo de la capacidad de crear y transmitir
ideas justas y valores, estará cada vez más armado nuestro pueblo.
El mundo será conquistado por las
ideas y no por la fuerza, cuyo poder para sojuzgar y dominar a la humanidad será cada vez
menor. Sólo la paz y la cooperación entre los pueblos serán capaces de preservar a la
humanidad de la muerte con que la amenazan por la vía del saqueo, la explotación, las
guerras y la destrucción de las condiciones de vida del planeta.
A ustedes les corresponderá vivir el
siglo más difícil y decisivo de la historia humana. Para ello, prepararse es el más
sagrado deber; profundizar en los conocimientos profesionales y políticos es requisito
indispensable. La cultura general integral masiva, algo jamás soñado por sociedad
alguna, es hoy una posibilidad real al alcance de todos los cubanos.
Una profunda formación ética,
humanitaria, solidaria e internacionalista es parte esencial de esa cultura.
Los que un 26 de Julio intentamos
tomar en esta misma ciudad la segunda fortaleza militar de Cuba, y 3 años, 4 meses y 7
días después desembarcamos en el yate Granma para llevar a cabo la tarea que en
síntesis les he contado, envidiaríamos a cada uno de ustedes la lucha que tienen por
delante hoy con objetivos mucho más trascendentes: defender y desarrollar lo que hemos
alcanzado y hacer por la humanidad, en la medida de nuestras fuerzas, lo que nosotros
creemos haber hecho por la Patria.
Ha llegado para ustedes la hora de
luchar bajo la óptica de aquella idea visionaria de Martí cuando exclamó: "Patria
es humanidad". Mas lo que para él entonces, en su lucha por la independencia de una
pequeña y colonizada Isla, no podía ser más que un sueño, un concepto elevado, hermoso
y lejano, constituye hoy para todos los pueblos del mundo una necesidad vital. Sin ella no
habrá patria para nadie. Y no poco ha hecho ya la Revolución por ese camino. Es grande,
mayor que nunca, el prestigio ganado por Cuba en su apoyo a las mejores causas de los
países del Tercer Mundo. Cada día nuestro pueblo será poseedor de una mayor experiencia
y cultura en muchos campos. Ante todo, debe ser ejemplo de justicia social plena cada vez
más perfecta y profunda, y compartir con el mundo su experiencia. Nuestra fuerza estará
en las ideas, y la fuerza de las ideas estará por encima de todo en el ejemplo.
El tiempo es limitado y debo terminar.
Comparto, en nombre de todos los caídos por estos ideales durante medio siglo de lucha,
el deseo ferviente y la convicción profunda de que ustedes lucharán por convertirlos en
realidad, como hemos luchado nosotros desde aquel 2 de diciembre, cuyo 45 aniversario
conmemoramos hoy.
¡Lucharemos sin tregua hasta la
victoria siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación.)
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