Un país no puede separarse de su historia
Entrevista concedida por el
Presidente Fidel Castro Ruz a la prensa nacional y extranjera en la inauguración de la XI
Feria Internacional del Libro de La Habana, efectuada en la Fortaleza de La Cabaña, el 7
de febrero del 2002, "Año de los héroes prisioneros del imperio".
(Versiones Taquigráficas -
Consejo de Estado)
Periodista.- Comandante,
debe sentirse feliz, porque esto de que la Feria llegue a todo el país este año es un
sueño hecho realidad.
Fidel Castro.- ¡Ah!, bueno,
era un sueño el año pasado, y es realidad este año. Sí, de veras que eso nos satisface
mucho; hay más cosas, hay muchos conferencistas, muchas personalidades aquí, está
Heyerdahl, Ramonet y están otros muchos.
¿Ustedes estaban por ahí?
Periodista.- Esperando,
teníamos esperanzas de que se hubiera acabado la huelga.
Fidel Castro.- Estoy en huelga
de lengua caída (Risas).
Periodista.- ¿Cuándo la va a
levantar?
Periodista.- Comandante,
¿habló con Heyerdahl?
Fidel Castro.- Sí, bastante.
Está muy entusiasmado con su trabajo, sus libros. Ramonet también, vino de Porto Alegre.
Dice que aquello es una cosa inusitada, increíble. Claro, eso debe decirlo él (Risas).
Estoy contando lo que me dijeron a mí.
Periodista.- Pero sigue siendo
su gran amigo de siempre Heyerdahl, ¿verdad?
Fidel Castro.- Sí, desde mucho
antes de que lo conociera, cuando leí sus libros, todos los he leído.
¿Ustedes tienen tiempo para leer?
Periodista.- Sí.
Fidel Castro.- ¿Cómo se las
arreglan?
Periodista.- Comandante, ¿se
decidió a escribir el libro de su vida?
Fidel Castro.- ¿Cuánto me
pagan? (Risas.) Si me decido y tengo tiempo.
Periodista.- Usted no tiene
precio.
Fidel Castro.- Muchas gracias.
Si lo dice en el sentido más positivo (Risas).
Periodista.- Comandante, ¿la
situación internacional cómo la ve hoy en América Latina?
Fidel Castro.- ¿En América
Latina? Superinteresante.
Periodista.- Después de las
declaraciones de Powell sobre Venezuela, Colombia.
Fidel Castro.-
¡Superinteresante!
Periodista.- ¿Y se ha enterado
de los últimos eventos en Venezuela?
Fidel Castro.- ¿Cuáles?
Periodista.- Las declaraciones
de un coronel activo.
Fidel Castro.- ¡Ah!, no, sé
que hay muchos coroneles activos y algunos retirados también.
Periodista.- Este es un coronel
activo que ha dicho que el presidente Chávez no puede destruir con sus acciones y con lo
que está haciendo 44 años de democracia, y que no está solo en las fuerzas armadas en
esa posición, muy cómoda.
Fidel Castro.- ¿Y el
despilfarro de 400 000 millones de dólares, una buena parte de ellos robados, es
democracia? Yo pensaba que ese concepto de democracia era más elevado.
Chávez es el más grande demócrata
de toda Suramérica, esa es la verdad; tiene un talento, una capacidad de comunicación
extraordinaria, y siente lo que dice con mucha fuerza. Tengo una extraordinaria opinión
de Chávez, pero no lo digo así porque lo conozca o sea amigo de Chávez, es que lo
pienso y lo admiro.
Periodista.- El Secretario de
Estado dijo que no iba a cambiar la política de Estados Unidos hacia Cuba.
Fidel Castro.- Pero eso no es
nuevo, hace 43 años que están diciendo lo mismo. Eso no es más que repetición de una
vieja política.
Periodista.- ¿Pero usted no
esperaría que, por lo menos, el verbo hubiera cambiado?
Fidel Castro.- Lo más sabio,
lo más aconsejable es no esperar nunca nada y adaptarse siempre a las peores variantes,
esa ha sido toda mi vida mi mentalidad, la adaptación a las realidades; por tanto,
nosotros no hemos andado rogándole a nadie cambio de ninguna cosa. Estamos muy bien, muy
saludables.
Periodista.- Pero parecían
más amables las relaciones de los últimos tiempos, después del 11 de septiembre.
Fidel Castro.- ¿Más amables
cuáles?
Periodista.- No sé, lo dijeron
ustedes en el comunicado oficial: a un comunicado amable de Estados Unidos, una respuesta
amable de Cuba.
Fidel Castro.- Pero en verdad
eso estaba referido a la cosa concreta de los dos mensajes que recibimos allá y aquí.
También hubo unas declaraciones por la noche. Me parece que a un gesto amable, otro gesto
compensatorio. Es lo que puedo decir. Hemos dicho que a cada gesto amable responderemos
con un gesto amable.
Periodista.- Comandante, ¿qué
opinión le merece el presidente Fox, ahora que concluyó su visita aquí, después de que
conversó con algunos activistas?
Fidel Castro.- ¿No habíamos
quedado en que no íbamos a hablar de política? (Risas.)
Periodista.- Es que ya rompió
la huelga, Comandante, ahorita hablando.
Fidel Castro.- No, fuiste tú
el que rompió la huelga (Risas).
Periodista.- ¿Cambió su
opinión, Comandante, en torno al Presidente, a su figura?
Fidel Castro.- No, no la he
cambiado.
Periodista.- ¿Hubo algún
desagrado, Comandante, por ese encuentro?
Fidel Castro.- No, fue muy
normal durante el viaje; pero de esos temas conversamos mucho, de muy diversos temas, él
mismo los ha mencionado. Tuvimos una buena reunión y me acuerdo de todos y cada uno de
los temas enfocados en nuestras conversaciones.
Yo no he hablado todavía con la
prensa, no quiero estar improvisando; no me gusta improvisar, confío en mi retentiva en
cada uno de los temas. Pero puedo decir que fue todo el tiempo muy amable.
Periodista.- ¿Satisfecho con
la visita y con todo lo que conversó con él, Comandante?
Fidel Castro.- Sí, satisfecho
con la visita. Han quedado en el aire algunas ideas, algunas cosas, algunos temas, sobre
los cuales nosotros no hemos dado opiniones; ya más en detalle, tendrá que ser en
ocasión ulterior.
Para citar un ejemplo nada más, él
menciona que hablamos sobre Venezuela, que hablamos sobre Colombia y que hablamos sobre
Argentina. Es cierto eso totalmente; pero yo he hablado de cada uno de esos temas en
virtud de preguntas que él me hizo, no me considero con derecho a estar hablando a un
visitante sobre cualquier otro país.
Desde luego, al presidente Chávez lo
llamé para felicitarlo por el día 4 y tuve ocasión de explicarle, porque no me
considero con derecho a estar abordando temas relativos a otros países con ningún
visitante. Me limité a responder preguntas que él me hizo. Es conveniente que yo lo
aclare, para que nadie crea que estoy dando opiniones a diestro y siniestro sobre la
situación de otros países. Lo que he hecho con relación a esto es responder a preguntas
que él me hizo, a opiniones que él me pidió y que yo gustosamente respondí.
Por ejemplo, un puntico. Estas cosas
son muy delicadas y cualquier país se puede disgustar de que, incluso, se convierta en
tema de conversaciones con algún visitante. Detallitos de esos, simplemente que habría
que explicar, y aprovecho que ustedes me preguntan para esclarecerlos, si no los países
van a decir que yo convierto la situación de ellos, los temas de ellos en tema de
conversación con cuanta persona visita a Cuba. Efectivamente, di opiniones, a instancias
de él, que me preguntó sobre eso.
Hay algunos detallitos que han dado
lugar, tal vez, a ciertas confusiones, porque él no me habló en absoluto de presos
contrarrevolucionarios, ni una sola vez, ni me entregó ninguna lista de presos. Ese es un
método que nosotros lo hemos dejado atrás hace mucho rato, la práctica de los
visitantes que traían una lista. Él fue muy respetuoso, muy cuidadoso, solo que cuando
nuestro canciller Felipe Pérez lo despidió, lo acompañó hasta el aeropuerto, por el
camino el presidente Fox le entregó una lista que yo no he visto; pero, realmente,
compañeros, él no habló de presos en absoluto, ni me entregó ninguna lista. Es verdad
que en cierto momento uno de los cables dice que le entregó la lista al gobierno y otros
dicen que me la entregó a mí; pero lo dice muy pegado a la mención de la entrevista.
Él no me abordó en absoluto ese tema.
Periodista.- ¿Y de la reunión
con los grupos opositores le habló algo?
Fidel Castro.- De la reunión
con grupos de opositores el último día, por la noche, cuando tuvimos una reunión
privada, a última hora conversó sobre ese tema; mas no me dijo que se iba a reunir con
ellos.
Periodista.- Sí se lo dijo.
Fidel Castro.- No me dijo que
se iba a reunir, me dijo que su Canciller se iba a reunir por la mañana con ellos en la
embajada de México y que él se limitaría solo a saludarlos. Eso no fue motivo de
problema, y tengo entendido que más o menos ocurrió así. Creo que ha habido mucha
publicidad en torno a eso. Pero, realmente, me lo dijo por la noche en la reunión
mencionada; después de la recepción y antes de la cena. Ya había transcurrido toda la
visita, y la visita había transcurrido muy bien. Fue de esa forma que él habló, que el
Canciller se reuniría por la mañana y que él desayunaría en la embajada y posiblemente
los saludaría. Eso fue todo, fue por la noche que me lo informó.
Tengo entendido que ocurrió así, el
Canciller se reunió y él los saludó. Mi preocupación es que tal detalle pudiera servir
para que se hablara mucho más de eso que de los temas fundamentales que habíamos estado
conversando y del significado de la visita.
Además, te digo que hablé muy libre
con él, le expuse muchas cosas y muchas realidades. No quisiera ahora hablar de las
opiniones que yo le di a él sobre cada uno de los puntos que abordamos durante la visita.
La imagen de que su visita fue buena.
Estuvimos en todas partes, caminamos
por todas partes. Él es un hombre que conversa, un hombre que escucha, no altera su
carácter, es una persona con la cual puede hablarse con mucha franqueza. En esos
términos fue que se desarrollaron nuestras conversaciones, y lo último que hizo fue una
decisión de él.
Periodista.- Castañeda decía
que hubo un punto y aparte después de esta visita, que se dejó la relación con la
Revolución Cubana y se empieza a mantener con Cuba la relación.
Fidel Castro.- Sí, yo he
leído algo de eso, pero no le he dado demasiada importancia; porque nosotros tenemos
sentimientos a la inversa. Nos interesan más las relaciones con la Revolución Mexicana
que las relaciones con la república mexicana. Yo no entiendo qué quiso decir él con
eso, como si la República de Cuba pudiera apartarse o separarse de la Revolución. No hay
separación posible, como creo que tampoco México y su historia se pueden separar de la
revolución. O sea que muchas cosas que hoy tiene México se deben a que hubo una
revolución. México tiene hoy cientos de miles de técnicos e ingenieros.
Yo tengo una conciencia muy clara de
lo que significó la Revolución Mexicana, fue la primera revolución social en el siglo
pasado. La primera de todas fue la haitiana, a principios del siglo XIX, revolución
profunda; pero en México hubo una revolución social: se repartieron las tierras, se
construyeron decenas de miles de escuelas, universidades y otras muchas cosas. México
tiene hoy apenas el 10% de analfabetos, apenas, adelantó muchísimo con relación al
resto de los países.
Yo tengo un altísimo concepto de la
Revolución Mexicana como acontecimiento histórico y como revolución social, que llevó
adelante la educación, el desarrollo cultural, el desarrollo económico y otros grandes
avances que no se habrían podido obtener jamás sin la Revolución Mexicana.
Yo no puedo separar el México de hoy
de su historia; porque, además, el México de hoy tiene la historia de un pueblo heroico,
que fue una vez invadido, al cual arrebataron más de la mitad de su territorio. No puedo
separar al México actual de la historia de un país que ha sufrido agresiones,
intervenciones; de un país donde mueren cientos de personas todos los años cruzando de
un lado a otro de la frontera con Estados Unidos. No puedo separar el México de hoy de
los millones de indocumentados mexicanos que están del lado de allá y que no pueden
volver, ni ver a los familiares sin riesgo de perder la vida. No puedo separar al México
de hoy del México de la tragedia de la emigración. Es decir que México tiene su
historia y tú no puedes separar a México de su historia.
A Cuba no la puedes separar de su
historia, a la República de Cuba, que es la República socialista de Cuba, la República
independiente de Cuba; nadie la puede separar de su historia. Y la república no es un
nombre, esta es una república revolucionaria, y sin discusión, la más independiente del
mundo hoy día.
Me limito simplemente a decir que este
país es el menos dependiente y, por lo tanto, el más independiente entre todos los
países del mundo, fíjense bien lo que estoy diciendo. Tú no puedes separar eso de la
historia, ni puedes separar eso de la Revolución. Así que puedo decir estas cosas, un
país no puede separarse de su historia. Y por eso yo digo que cada vez identifico más a
México como un país que es fruto de la revolución, como un país que nacionalizó el
petróleo en tiempos muy difíciles.
No puedo olvidar la veneración,
cuando yo estaba en México, que todo el mundo experimentaba hacia Lázaro Cárdenas. Era
una figura respetada e idolatrada. Fue el México aquel que mantuvo las relaciones con la
República Española durante muchos años después que se había acabado la guerra, un
país que admiro mucho, un pueblo al que admiro mucho. Leí casi todos los libros de esa
Revolución, todas las historias, biografías y autobiografías de sus figuras
históricas.
Es un pueblo al que admiro mucho y lo
admiro por su historia; es el pueblo donde quisieron establecer un imperio y sacudió el
yugo del imperio. Ese pueblo al que le habían arrebatado más de la mitad de su
territorio, derrocó al imperio y más tarde hizo una revolución social de las más
grandes en el siglo pasado. Antes que la Revolución Rusa fue la Revolución Mexicana, y
en 1959 vino la Revolución Cubana en condiciones también sumamente difíciles.
Yo me siento orgulloso de lo que ha
hecho nuestro pueblo a lo largo de todos estos años, y siempre veré en México un pueblo
hermano.
Conclusión de todo, puedo decir...
Bueno, no voy ahora a ponerme a hablar de cada uno de los temas o puntos de vista con
relación a la visita; si fuese necesario, lo hago un día. Pero respondo a las preguntas
de ustedes, ya que caí en la trampa de tenerme aquí, porque ustedes siempre son gente
muy agradable, muy inteligente y muy hábil como periodistas.
Periodista.- A ver si no nos
acusa de rompehuelgas.
Fidel Castro.- Sí, ustedes son
unos rompehuelgas (Risas). Esa es la verdad, pero yo con mucho gusto, y, dentro de estos
términos, respondo a las preguntas de ustedes y los demás temas no.
Mi impresión personal de Fox es
buena. Ya él había estado aquí, no es la primera vez, una vez estuvimos conversando
siete horas, y me acuerdo uno por uno de todos los temas que hablamos, porque en aquella
ocasión todos fueron sobre el estado de Guanajuato donde era gobernador, sobre los
problemas ecológicos, sobre los planes que tenía; conservaba intactos todos los
recuerdos de lo que conversé con él la otra vez, del mismo modo recuerdo todo lo que
conversé con él durante su visita, los distintos temas, en los distintos momentos. Fue
una visita, digamos, rica, de mucha actividad, de mucho trabajo. En todo momento reinó un
buen ambiente.
Declaraciones más, declaraciones
menos, no me voy a dedicar a responder declaraciones más o declaraciones menos; pero a
mí me parece de suma importancia la declaración que hizo el Presidente con relación a
Ginebra. Fue altamente satisfactoria la declaración de que no apoyaría ni coauspiciaría
ni participaría en ninguna conspiración contra Cuba en Ginebra.
A mí me parece que tiene mucha
importancia que en esta visita se haya esclarecido ese punto. También el Canciller de
México hizo una declaración similar con relación a este tema. Conversó, por supuesto,
con nuestro Canciller bastante. El está por ahí, pero creo que muy pronto nuestro
Canciller estará un larguísimo período de tiempo ausente, tanto como dos semanas.
Periodista.- Usted dice que se
ha esclarecido la posición de México en Ginebra. ¿No estaba clara antes?
Fidel Castro.- Bueno, antes
iban y venían cables, ustedes lo saben bien, porque ustedes, como yo, leen los cables.
Durante ocho días se decía una cosa, un día se decía lo contrario; dos días se decía
de nuevo otra cosa, y al día siguiente lo contrario.
El tema Ginebra y el tema contactos
con los famosos disidentes eran temas llevados y traídos todos los días en los cables;
por tanto, esas eran incógnitas, y nosotros estábamos tranquilos, nada puede ser para
nosotros motivo de preocupación, no hay tema que nosotros no podamos abordar, no hay
argumentos que nosotros no podamos rebatir, no hay hechos que nosotros no podamos
explicar.
Por eso cuando vienen los estudiantes
norteamericanos yo me paro ante ellos y les digo: "Ustedes pregunten todo lo que
quieran." Yo considero que nosotros podemos responder cualquier pregunta, ya en el
terreno público. Ya en entrevistas de prensa siempre es mucho más peligroso, ¿sabe?,
porque después vienen ustedes y escriben, y no es que ustedes escriban mal, pero los
cables tienen que ser muy cortos y todos los matices no están en los cables.
Yo a veces he visto cables que dicen
una cosa en el titular y en el contenido dicen otra. No sé, yo no estudié periodismo,
pero debe ser uno de esos métodos que le llaman gancho o no sé qué cosa. Yo no utilizo
el gancho, pero sé los riesgos que tienen las entrevistas.
Mira, aquí alguien está grabando y
yo la puedo sacar por la televisión, tengo algún recursito para defenderme (Risas).
Periodista.- Comandante, ¿la
base de Lourdes se fue ya?
Fidel Castro.- Ustedes le
preguntaron a Raúl sobre eso hace unos días, y creo que él les dio la respuesta.
Periodista.- Sí.
Fidel Castro.- Yo diría que
está medio ida y medio quedada, pero nada, es cuestión de tiempo. Todo muy bien, todo
excelentemente bien.
Periodista.- Comandante, según
el próximo congreso que va a haber sobre globalización, ¿qué respuesta...?
Fidel Castro.- ¿Cuál
congreso?
Periodista.- La próxima semana
el encuentro de economistas...
II PARTE
|