Como oportunamente se informara a
nuestro pueblo en ocasión de la visita a Washington del Canciller de Argentina y las
infortunadas e insultantes declaraciones de su Vocero, están en curso nuevas maniobras
contra Cuba en el seno de la Comisión de Derechos Humanos (CDH), que comenzará a
sesionar el próximo 18 de marzo en Ginebra.
En esta ocasión, el enorme desgaste y desprestigio
internacional que ha tenido el gobierno checo, autor por encargo del proyecto contra Cuba
en los últimos tres años, ha llevado a los Estados Unidos a tratar de buscar nuevos
"auspiciadores" de su engendro anticubano, concentrando esta vez sus presiones
sobre algunos gobiernos latinoamericanos.
Sin embargo, son pocos hasta ahora los resultados que
ha logrado el Departamento de Estado. El Presidente de México, Vicente Fox, ha dejado
claro que su país no auspiciará ninguna medida de esta naturaleza; el Presidente de
Chile, Ricardo Lagos, ya desde el año 2000 indicó sin ambages, y lo ha reiterado
recientemente, que su país tampoco se involucraría en una nueva acción anticubana; los
Gobiernos de Brasil, Venezuela y Ecuador tampoco han apoyado ni apoyan la injusta maniobra
que se quiere protagonizar una vez más en Ginebra.
Los métodos de influencia ejercidos por los Estados
Unidos para el logro de este objetivo son los mismos de siempre: las presiones, el
chantaje, y el condicionamiento político y económico.
Como sustento a sus gestiones, Estados Unidos ha
"circulado" en varias capitales latinoamericanas con toda precaución para
evitar que fuera del conocimiento de Cuba una Ayuda Memoria, en la que solicita la
adopción de un nuevo proyecto que condene a Cuba en la 58 CDH. Sin embargo, hemos podido
conocer que en dicho texto se pide evitar que la ausencia de una acción de esta
naturaleza pueda ser interpretada como "la aceptación por la comunidad internacional
de la política de derechos humanos de Cuba y haga sentirse en el abandono a la pequeña
comunidad disidente" dentro de la Isla, esto último en referencia clara a los
desacreditados grupúsculos contrarrevolucionarios creados y sostenidos por los propios
Estados Unidos.
En la Ayuda Memoria de referencia, se insta a los
países latinoamericanos a presentar un proyecto contra Cuba en la próxima CDH,
indicándose que el mismo debería "pedir una visita a la Isla para investigar la
situación de derechos humanos en Cuba", con lo que resulta evidente que Estados
Unidos persiste en sus intenciones de reinstaurar un mecanismo de monitoreo a Cuba, luego
de que el mandato del llamado Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos
en el país desapareciera con la derrota de la resolución anticubana en 1998. Las
versiones posteriores impuestas por la fuerza por Estados Unidos en Ginebra no han podido
incluir esta figura.
Las gestiones norteamericanas por condenar a Cuba en
Ginebra vienen involucrando a importantes funcionarios de la actual Administración
republicana. Ello ha incluido ya gestiones en Nueva York y Ginebra, cartas y llamadas
telefónicas, y el crudo tratamiento del tema en cada contacto sostenido en Washington o
en ciertas capitales latinoamericanas.
Todo el mundo coincide en que la presión desde el
Norte está arreciando. Como parte de esos esfuerzos, se ha anunciado que los días 23 y
24 de marzo, el Presidente norteamericano George W. Bush, visitará a El Salvador y Perú,
respectivamente. Existen informaciones acerca de la intención de utilizar esas visitas,
en las cuales tendrá la oportunidad de reunirse con varios dignatarios latinoamericanos,
para tratar de comprometerlos a votar contra Cuba, y alejarlos del espíritu de
cooperación y hermandad que debería unir en esta hora a los pueblos latinoamericanos.
Cuba sigue con particular interés los preparativos y los eventuales resultados de dichos
encuentros.
Estas gestiones se producen en un contexto en que se
ha acentuado la vulnerabilidad de los países de América Latina con respecto a los
Estados Unidos; cuando se negocia el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA);
cuando los países andinos aspiran a que se les prorrogue el régimen de preferencias
arancelarias de que disfrutan con los Estados Unidos; cuando hay países latinoamericanos
que aspiran a acuerdos económicos bilaterales con Estados Unidos; cuando se producen en
nuestra región agravadas por la recesión internacional situaciones críticas
que, como la Argentina, requieren masivos niveles de asistencia de las instituciones
financieras internacionales que los Estados Unidos controlan absolutamente.
El Gobierno de la República Checa, por su parte,
reiterando su vocación de entrega y subordinación, ha enviado una delegación de gira
por varios países latinoamericanos, implorando un compromiso de algunos países de la
región que le permita librarse del lamentable mandato anticubano que le impuso Estados
Unidos.
El Vicecanciller para Asuntos Multilaterales, Sr.
Pavel Vosalik; un funcionario de la Oficina del Presidente checo, el Sr. Peter Burianek, y
Pavel Fischer, Jefe del Departamento Cuba de la Cancillería checa, conforman la
delegación que ha visitado a México, Perú y Chile.
Se ha conocido, adicionalmente, que ante el eventual
fracaso de las gestiones estadounidenses para encontrar a un nuevo país o grupo de
países dispuesto a asumir el encargo anticubano, la República Checa estaría dispuesta
nuevamente a hacerse cargo de la presentación del proyecto condenatorio a Cuba en la
Comisión de Derechos Humanos.
Las gestiones anticubanas se producen precisamente en
la coyuntura en que Estados Unidos, por primera vez en la historia, no será miembro de la
Comisión de Derechos Humanos, a la cual no resultó electo en el año 2001, como
consecuencia directa del descontento de la comunidad internacional con las posiciones y
acciones de ese país en el ámbito de los derechos humanos, particularmente en lo que se
refiere a Cuba, y en otros escenarios internacionales.
Cuba considera que no existe motivo legítimo alguno
para incluir de manera selectiva esta cuestión en el programa de la Comisión de Derechos
Humanos. Cualquier resolución o iniciativa, independientemente de que asuma un texto
"edulcorado", como piden algunos, singularizaría a Cuba de manera injusta en
los trabajos de la Comisión, y solo podría ser entendida como una respuesta a la
necesidad imperiosa de Estados Unidos de encontrar alguna "justificación" a su
política de hostilidad y bloqueo contra Cuba.
No debe existir duda alguna de que el pueblo cubano
está preparado para dar esta batalla, en tanto le asiste la fuerza de la razón y la
experiencia de más de cuatro décadas de lucha.
Sabemos que podremos contar con la solidaridad que
genera en los pueblos latinoamericanos la decisión de Cuba de defender su identidad e
independencia, la igualdad por la que luchamos cada día y el disfrute pleno y verdadero
de todos los derechos humanos, convertidos hoy, gracias a la Revolución, en conquistas en
cuya defensa está comprometido todo nuestro pueblo.
El documento del que Cuba no debía enterarse, las
gestiones del más alto nivel de Washington con las capitales de América Latina y la gira
latinoamericana de los personeros checos, dan una idea clara de la desesperación que ya
empieza a percibirse, como en años anteriores, en los pasillos del Departamento de
Estado.
Como resulta obviamente imposible para los
organizadores de estas maniobras mantener en secreto sus planes, el Ministerio de
Relaciones Exteriores le seguirá informando a nuestro pueblo sobre los diversos episodios
de esta noveleta de enredos, en la que ya comienza a dar pena el triste papel de sus
promotores y actores.