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Están en desarrollo ideas y posibilidades con las cuales ni siquiera soñábamos

Discurso pronunciado por el presidente Fidel Castro, en la Tribuna Abierta de la Revolución, efectuada en Buey Arriba, provincia Granma. Contiene algunos datos añadidos por el autor, relacionados principalmente con los combates contra la última ofensiva de las fuerzas de la tiranía y la ofensiva final del Ejército Rebelde. 30 de marzo del 2002, "Año de los Héroes Prisioneros del Imperio".

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Queridos compatriotas de Buey Arriba, de Granma y de Cuba:

Quiso el azar que en estos últimos días se convirtiesen en realidad, simultáneamente, cuatro importantes programas de la Revolución, fruto de la gran batalla de ideas que estamos librando.

Este acto tiene, realmente, para todos nosotros, para todos los orientales y para todo el país un extraordinario simbolismo.

Los programas de que hablaba eran, en el orden en que fueron realizándose las inauguraciones en Granma: primero, la terminación y la puesta en marcha de la Escuela de Artes Plásticas de Manzanillo, que lleva el nombre de un ilustre pintor e intelectual, Carlos Enríquez, y no era fácil escoger un nombre, porque son muchos, y cada vez más los pintores ilustres; segundo, el programa de formación integral de jóvenes (Exclamaciones), que alcanza ya la cifra de casi 80 000 jóvenes cubanos; tercero, el programa de la instalación y de la creación, podemos decir, de salas de video en aquellos poblados rurales que no poseen ningún tipo de electricidad; cuarto, el colosal programa de la instalación de laboratorios o, en los casos de escuelas pequeñas, máquinas computadoras para la enseñanza de la computación en el nivel medio superior, en las secundarias básicas y en todas las primarias, incluidos los alumnos de prescolar.

No sé si habrá algún otro país en el mundo que haya logrado un programa de esa extensión y de esa magnitud en la enseñanza de la computación, y seguramente los niños de prescolar, primaria y secundaria básica de este municipio de montaña —no sé si tendrán aquí algún centro de enseñanza media superior— están recibiendo esas clases; y si en el mundo existiera algún país que haya podido aplicar un programa tan amplio, tan ambicioso, tan preciso, tan exacto, lo que puede afirmarse, con toda seguridad, es que nadie lo hizo nunca, y tal vez nunca nadie lo hará, en ocho meses (Exclamaciones de: "¡Viva Fidel!"), con la preparación del personal docente y la creación de más de 12 000 empleos decorosos, que alcanzarán un gran reconocimiento social en los años futuros, a medida que ese programa ofrezca sus frutos y a medida que esos miles de jóvenes que hoy están enseñando adquieran más y más conocimientos (Aplausos).

Quiso también el azar, además, que unas horas antes de viajar nosotros hacia Manzanillo, en La Habana se proclamara otro hecho extraordinario: la erradicación del virus del dengue (Exclamaciones) y la reducción casi a cero del peligroso vector Aedes aegypti.

Muchas cosas podrían decirse de lo que significan estos cuatro programas. Cuando hablo de la escuela de artes plásticas inaugurada en Manzanillo, es una de las siete que la Revolución está creando en el curso del 2001 al 2002; de las siete, hay dos terminadas, otras cuatro se terminarán antes del próximo septiembre, aunque están funcionando ya en determinados locales provisionales, pero tendrán las edificaciones pertinentes para esa fecha, y tal vez antes de fin de este mismo año estará la séptima. A ello se añade la reconstrucción y ampliación de otras escuelas de este tipo, que en su conjunto duplicarán el número de estudiantes de artes plásticas que hoy se forman en las actuales escuelas.

Hablo de las artes plásticas, porque es la representación, en este caso, de otro colosal movimiento, la explosión cultural que se está produciendo en nuestro país y que se manifiesta en otras ramas artísticas e intelectuales. Lo vemos en todas las tribunas abiertas, en niños, en adolescentes, en jóvenes, en toda la población, como lo demostró la reciente Feria Internacional del Libro, fiesta que se extendió a toda Cuba en 17 de las principales ciudades, un fenómeno que tampoco se puede presenciar en cualquier otro país. Es la expresión del movimiento en la danza, la música, el teatro y otras ramas del arte y la intelectualidad en nuestra Patria.

Nuestro Ministro de Cultura lo explicaba en la inauguración de la escuela de Manzanillo cuando expresó que prácticamente se han duplicado todos los asistentes a teatros, museos, actividades musicales y otras; lo vemos aquí en este municipio de Granma. Lo vemos no solo en sus niños oradores, lo cual es una expresión de intelectualidad y arte, pudiéramos decir, por la facilidad de palabra, por los discursos que nadie les escribe, que escriben ellos. ¿En cuántos lugares del mundo podrán verse esos extraordinarios comunicadores que son nuestros niños? Lo vemos en los que vienen aquí a recitar, en los que vienen a danzar, o los que vienen a cantar, o el dúo de músicos, la pareja que aquí también nos ofreció su magnífica actuación. Es algo que florece por todas partes, y apenas estamos comenzando.

Uno no tiene que preguntar de dónde es ese niño, de dónde es esa niña, de dónde es este grupo, quién cantó aquí. No, no vienen del exterior, no vienen de la capital; vienen de la provincia Granma (Aplausos), una de las menos desarrolladas económicamente, o vienen del propio municipio donde se efectúa una tribuna como esta bella tribuna, digamos; y no me refiero a la tribuna donde estoy parado, sino a la gran tribuna esa que desde aquí observo en este terreno y donde está el pueblo (Exclamaciones), que ha colmado el espacio con más de 25 000 asistentes, cuando se estaba calculando alrededor de 15 000. Dichosos los que desde la televisión pueden ver lo mismo que estoy observando desde aquí, porque ustedes no pueden observarse a sí mismos, no pueden observar esta imagen de pueblo, de banderas, de entusiasmo, de espíritu revolucionario; no pueden observar, apenas, aquellas banderas, los árboles, las colinas y las montañas que tenemos al fondo, a la derecha y a la izquierda (Aplausos y exclamaciones).

De los cuatro programas que les mencionaba muy poco hay que añadir, muchas cosas están dichas; si algo añado es que nos honró mucho la presencia de 81 pintores y escultores, artistas plásticos de los más destacados del país y de las provincias orientales, incluyendo Camagüey (Aplausos), y no son más que una muestra de lo que hay en toda Cuba. Se ve un espíritu nuevo, un aire de alegría en nuestros artistas, en nuestros intelectuales. En la nueva escuela pintaron murales y dejaron recuerdos, allí se veía una institución escolar con todos los recursos más modernos donde, sin duda, aquellos hijos de trabajadores, de campesinos y del pueblo humilde, los que producen los bienes materiales, intelectuales y los servicios vitales para el país, recibirán una extraordinaria educación (Aplausos). Ello constituye un hondo motivo de satisfacción, y las dos principales ciudades de esta provincia, hermanas en la lucha, hermanas en la historia y hermanas en la gloria, Bayamo y Manzanillo, tendrán cada una una escuela como esa —la de Bayamo se concluirá pronto—, con alumnos de todos los municipios; eso es lo bueno que tiene, y cada vez con más participación de jóvenes procedentes de los municipios, en la medida en que tengan tiempo para seleccionar a los alumnos que entrarán cada año en esas escuelas.

Allí en la escuela inaugurada vimos también un teatro ambulante, iniciativa de un joven creador que lleva el teatro, los libros y la música a cualquier lugar. ¡Cuántas cosas y cuántas iniciativas se ven por todas partes!

Del acto de la inauguración del programa de formación integral para jóvenes debo decir que es una de las cosas más impresionantes que he visto en mi vida (Exclamaciones), porque observé aquella multitud de jóvenes que de la vida han conocido lo más duro, que de la vida han conocido sacrificios y dificultades, se les veía allí plenamente conscientes de que se abrieron para ellos las puertas de un futuro luminoso en el campo de los conocimientos, de la cultura, de las letras, de la ciencia (Aplausos); una escuela en cuya entrada hay, puede decirse, un lema que les dice: "Entra y haz de tu vida lo que quieras hacer de ella" (Aplausos). Los que habían tenido, por una razón u otra, muy pocas oportunidades en la vida o la habían perdido, demostraron la pasión, el sentimiento, la dignidad y el orgullo de la sabia y noble decisión de inscribirse en esas escuelas y crear de nuevo las posibilidades de alcanzar profundos conocimientos y llegar a cualquier meta que se propongan (Aplausos).

(Continuación)

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Javier SotomayorDocumentos | Revistas | Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán
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