Cuba denuncia actividades subversivas y de espionaje de la Oficina de
Intereses de EE.UU.
Discurso pronunciado por Felipe Pérez
Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en la Tribuna Abierta de la Revolución,
en la Plaza de África, en Alamar, el 6 de abril de 2002, "Año de los Héroes
Prisioneros del Imperio".
(Versiones Taquigráficas - Consejo de
Estado)
Querido compañero
Fidel;
Queridos Comandantes de la Revolución; Compañeros de la dirección de nuestro Partido,
de nuestro Gobierno, de la Juventud Comunista; Compatriotas de La Habana del Este;
Compatriotas de la capital y de todo el país:
Un mar de pueblo capitalino, en nombre de la
Patria, en la mañana de hoy condena enérgicamente el ultraje, la difamación a nuestros
símbolos más queridos, al Apóstol de nuestra independencia; el pueblo que en la mañana
de hoy, indignado, rechaza la patraña y la conspiración contra la Revolución, ha venido
a dar una prueba de que nosotros sí hemos demostrado que "un principio justo desde
el fondo de una cueva vale más que un ejército".
La batalla que en estos días
nuestros diplomáticos, acompañados por su pueblo, libran en la Comisión de Derechos
Humanos, en Ginebra, donde el imperio nuevamente intenta imponer por la fuerza una condena
contra Cuba, prueba que la Revolución es indoblegable, que su prestigio y su autoridad en
el mundo crecen, y que es imposible ya confundir con mentiras, e imponer mediante la
amenaza y el chantaje una condena contra nuestro país.
Sin embargo, el imperio, obcecado, humillado en su
incapacidad para lograr su objetivo pese a su poderío, intenta allí, mediante las
presiones que hemos venido denunciando e informando al pueblo, imponer a cualquier precio
una condena contra Cuba. Este año le va resultando más difícil; pero estamos seguros de
que al final, muy probablemente usando el terror, intentarán una nueva maniobra contra
Cuba.
Estados Unidos no tiene autoridad
moral para acusar a Cuba, no tiene autoridad moral para intentar juzgar a nuestro pueblo y
a la Revolución Cubana. El mundo sabe que el gobierno de Estados Unidos que intenta
condenar a Cuba en Ginebra es el mismo que ha protegido al régimen de Israel, el que le
ha suministrado el armamento con el que hoy reprimen y asesinan a los niños y a la
población civil palestina, es el mismo que lo ha sostenido económicamente, es el mismo
gobierno que se opone a su condena en Ginebra, que maniobra y usa su influencia para que
la comunidad internacional no condene la actuación genocida del ejército israelí en los
territorios ocupados. Por eso la comunidad internacional excluyó a Estados Unidos de la
Comisión de Derechos Humanos, y este año no son miembros, como castigo, como prueba de
la reprobación con que la comunidad internacional ve su actuar prepotente, injerencista y
unilateral.
Estados Unidos busca, mediante
presiones, que en América Latina aparezca un nuevo Judas que presente contra Cuba la
resolución, intenta buscar patrocinadores. Nuestro pueblo tiene amplia información sobre
eso, ha recibido la verdad, como siempre habla la Revolución y nuestro gobierno.
Ayer denunciamos maniobras para
tratar, usando la mentira, de encontrar un patrocinador y fabricar un documento con el que
condenar a Cuba. Esta mañana traemos nuevas noticias desde Ginebra para nuestro pueblo y
para la opinión pública.
Ante la preocupación y el temor de
que se acaben los días de plazo para presentar un texto y no haber encontrado padrastro
para la criatura, han decidido crear un grupo de tarea, le llaman un grupo de
funcionarios solo dedicados a la tarea de presionar, amenazar, chantajear, torcerles el
brazo a los diplomáticos de otros países en Ginebra; lo integran: Sheryl Sim, consejera
política de la Embajada de Estados Unidos en Ginebra, que solo se dedica en estos días a
la humillante tarea de tratar de doblegar la voluntad de otros diplomáticos allí; Simon
Henshaw, funcionario del Departamento de Estado que atiende Cuba, y que esta mañana, en
vez de estar allí siguiendo por la radio quizás con algunos de esos radiecitos que
han distribuido lo que aquí se dice, está ahora en Ginebra abandonando sus
funciones y dedicado a amenazar y a tratar de encontrar países que voten contra Cuba;
Yleen Sarmiento de Poblete, nada más y nada menos que asistente de la congresista Ileana
Ros-Lehtinen, en vez de estar ayudando a su jefa a maquinar nuevas patrañas contra Cuba,
está ahora en Ginebra, seguramente en hotel de cinco estrellas y con dinero abundante,
tratando de doblegar la voluntad de otros países.
La delegación norteamericana en
Ginebra se dedica en estos días intensa y desesperadamente a tratar de encontrar
patrocinadores y apoyo a la nueva patraña contra Cuba. Pero no solo eso, presiones
personales del propio presidente Bush, quien dedicó la mitad de su reunión en Lima a
presionar al Presidente peruano sobre este asunto; el secretario de Estado Colin Powell,
que pareciera que dedica el máximo de su atención a este tema, en el que ha dicho que
Estados Unidos tiene máxima prioridad; la señora Condoleezza Rice, secretaria del
Consejo de Seguridad Nacional, pareciera que el único problema que enfrenta hoy es el
intento de fabricar la patraña contra Cuba; el señor Otto Reich, quien ayer,
precisamente, en Washington, seguramente presionaba al Presidente del Consejo de Ministros
del Perú para tratar de que este país asuma la presentación del texto contra Cuba, y
que, al parecer, solo se dedica a esta tarea.
El presidente Bush, lo sabemos muy
bien, declaró públicamente, con motivo de la aspiración de su hermano a reelegirse como
gobernador en el estado de la Florida: "Haré todo lo que mi hermano me pida para que
gane las elecciones en Florida." Parece un verso, pero un verso perverso que muestra
la naturaleza corrupta del sistema político de ese país, y lo que su hermano le pide es
que refuerce la agresión contra Cuba, aumente las presiones, logre la condena de Cuba en
Ginebra, para obtener, a cambio, el apoyo de la mafia terrorista cubana de Miami, de su
dinero, de su influencia política, de sus estaciones de radio, sus periódicos. Eso es lo
que el hermano le pide, y eso es lo que el gobierno de Estados Unidos hoy, rehén de esta
actuación, que lo humilla ante el mundo, está haciendo.
¿Por qué el Presidente de Estados
Unidos no se emplea mejor, por ejemplo, en lograr asistencia médica estable para 43
millones de norteamericanos que hoy no tienen atención médica garantizada: 22 millones
de ellos, negros; 11 millones de ellos, hispanos, y respeta al país que tiene hoy un
médico por 176 habitantes, que ha llevado la mortalidad infantil a 6 por 1 000 nacidos
vivos, menor que la del imperio y tres veces menor que la de los negros y los pobres en
aquel país? ¿Por qué no respeta al país que ha dado una prueba al mundo de cómo
enfrentar un problema de salud como explicó aquí la joven doctora con la
movilización popular, y que ha permitido derrotar la epidemia de dengue y controlar un
peligro que permite hoy vivir con tranquilidad a millones de familias cubanas que no
verán a sus hijos morir de dengue, como está ocurriendo en estos momentos en otros
pueblos de América Latina? ¿Por qué se empeña en condenar al país que concita la
admiración del mundo, que levanta en todo el mundo una ola de reconocimiento y de
simpatía?
Esta mañana, ante este mar de pueblo
de La Habana del Este, proclamamos nuestra seguridad en que Cuba obtendrá una victoria
moral en Ginebra, y que si aun lograran imponer allí, mediante la presión y el chantaje,
una nueva condena contra Cuba, ello no disminuirá en lo más mínimo el prestigio de
Cuba, la autoridad moral de Cuba, la bandera de lucha que Cuba significa hoy para todos
los que creen en que un mundo mejor sí es posible. (Aplausos)
II PARTE
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