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EE.UU. necesita desesperadamente el pretexto de esta resolución para mantener el bloqueo

Conferencia de prensa ofrecida por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, a la prensa nacional y extranjera, en la sede de la Cancillería, el 11 de abril del 2002.

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

Felipe Pérez.- Muy buenos días.

Les agradecemos a todos haber venido. 

Queremos darles a ustedes algunas nuevas noticias, además de lo que se ha estado publicando hasta ahora. 

La principal información es que por fin, finalmente, después de grandes esfuerzos y duras presiones, el gobierno de Estados Unidos encontró algunos países dispuestos a presentar el Proyecto de Resolución contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra; es decir, existe ya un Proyecto de Resolución sobre Cuba, presentado en la Comisión de Derechos Humanos. Eso ocurrió ayer miércoles, a las 5:45 de la tarde, hora de Ginebra, eran las 11:45 de la mañana en La Habana, faltaban apenas 15 minutos para que venciera el plazo establecido por la Comisión para presentar el Proyecto de Resolución.

 Fue inscrito en la Comisión por el Embajador de Uruguay en Ginebra. Inscribió ese texto Uruguay en la Comisión de Derechos Humanos cuando faltaban 15 minutos, en un final de suspense, y lo hizo por interés expreso, por supuesto, y bajo la dirección del gobierno de Estados Unidos. Presentó allí el proyecto que se ha estado fraguando desde octubre del año 2001, realmente.

De esta manera el gobierno de Uruguay asume el inglorioso papel de presentador de la Resolución contra Cuba y sustituye a la República Checa que renunció a seguirlo haciendo, en medio de la burla y el escarnio público por su actitud en los últimos tres años. De manera que este año ya no es la República Checa, es la República Oriental del Uruguay, es el gobierno uruguayo quien presenta el texto contra Cuba.

Este texto deberá ser votado el próximo 19 de abril. El 19 de abril es el día fijado para efectuar la votación sobre este proyecto en la Comisión de Derechos Humanos, que integran 53 países.

Se inscribieron como copatrocinadores de este texto, en primer lugar, Perú y Guatemala, además, Panamá, Nicaragua, El Salvador y Honduras, que no son miembros de la Comisión de Derechos Humanos, a pesar de ello se inscribieron como copatrocinadores. Me parece que sobre estos últimos cuatro huelgan los comentarios. Después Argentina y Canadá se sumaron también al copatrocinio, y, finalmente, el Presidente de Costa Rica anunció en San José, en una conferencia de prensa conjunta con el Presidente uruguayo, que Costa Rica también copatrocinaría el texto.

Tengo por aquí su declaración. Hay un cable de la agencia EFE, fechado en San José: "El presidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, dijo hoy que para su país es un honor y un orgullo estar al lado de Uruguay en la resolución que se va a presentar." Lo declaró y, bueno, hoy ya en la mañana fue formalizada esta decisión de Costa Rica, por supuesto, no inesperada para Cuba, de copatrocinio del texto.

Ahora bien, me interesa subrayar, porque nadie debe confundirse, que este es un texto del gobierno de Estados Unidos, redactado según los intereses del gobierno de Estados Unidos y minuciosamente dirigido en todo el proceso, desde su nacimiento hasta su registro final, por el gobierno de Estados Unidos. 

Los países de América Latina que han estado involucrados en este asunto no harían algo así si no estuvieran bajo la presión brutal del gobierno de Estados Unidos. Los que lo han hecho han actuado con el permiso y bajo la dirección del gobierno de Estados Unidos. 

Nos interesa subrayar eso. Y me interesa comentar, por ejemplo, las declaraciones oficiales de la Cancillería del Perú. 

Aquí hay un cable de la agencia Notimex, por ejemplo, que expresa que el gobierno peruano admitió hoy haber presentado, junto a otros nueve países de la región, un proyecto de resolución. Ya vimos que quien presentó realmente el proyecto fue Uruguay, con el copatrocinio de Perú y otros países. Eso tiene una explicación, porque hasta ayer creíamos —como ustedes recuerdan—, se publicaba en la prensa, que iba a hacerlo Perú. A ese misterio me voy a referir dentro de unos minutos.

En un comunicado de la Cancillería peruana se dice que este documento es "una fórmula constructiva para promover la democracia en la región", la iniciativa "apuesta por una fórmula constructiva", y se presenta este documento como algo positivo y nuevo; y me interesa aclarar eso.

Toda esta historia, realmente, empezó en octubre del 2001. Todo empezó en octubre del 2001. 

Aquí tengo algunos documentos que vamos a entregarles al final. Este es el documento número uno que les vamos a entregar a ustedes (Lo muestra).

Este documento, en inglés, fue entregado por el gobierno de Estados Unidos a las cancillerías de América Latina desde octubre del año 2001. Es una ayuda memoria del Departamento de Estado, con la que comienza la organización del ejercicio contra Cuba. Por ejemplo, en algunas partes del documento se expresa, por ejemplo —párrafos del documento que voy a leer y que les vamos a entregar a ustedes al final—: "Tenemos entendido que algunas naciones latinoamericanas están trabajando en un proyecto de resolución" —ellos lo tenían entendido, porque ya habían hablado con algunos, estaban organizando los inicios del proceso—, "pensamos que una resolución introducida por la región tendría muy buenas oportunidades de ser aprobada por la comisión" —esto decía el Departamento de Estado en octubre del 2001. "Estimamos que una resolución breve, sencilla y no confrontacional, quizás basada en la Carta Democrática de la OEA, que se centre en la situación de los derechos humanos y que solicite una visita a la Isla para investigar la situación, tendría las mayores posibilidades de éxito. Nos gustaría apoyar esa resolución" —dice el Departamento de Estado. "Tenemos la esperanza de que ustedes" —a los gobiernos latinoamericanos— "alentarán a los miembros regionales de la Comisión a presentar una resolución de este tipo y a copatrocinar una resolución si se presenta un proyecto aceptable."

Así empezaron las presiones norteamericanas, tratando de obtener que la resolución sobre Cuba este año fuera presentada por varios países de América Latina. Este es el documento, la prueba; esto fue un documento confidencial que el Departamento de Estado entregó a las cancillerías latinoamericanas, pero al que nosotros tuvimos acceso, y copia de ese original se la vamos a entregar después a la prensa, para que pueda ampliar sobre su texto. 

Este es el inicio de este proceso, Estados Unidos comienza y da instrucciones en América Latina de que aspira a un texto breve, no confrontacional, sencillo, que se base en la Carta Democrática de la OEA, que sea presentado por un grupo de países latinoamericanos, exactamente lo que hemos tenido como resultado final de todo este trajín, en el día de ayer, cuando faltaban 15 minutos para concluir el plazo. Por ahí empezó.

¿Cuál fue la segunda etapa? Después vino, entonces, el intento del gobierno de Estados Unidos de lograr que fuera México quien liderara la presentación de esa iniciativa, aparentemente novedosa, latinoamericana. Ese intento fracasó cuando el presidente Fox anunció que México no presentaría, ni copatrocinaría, ni apoyaría ninguna resolución contra Cuba en la Comisión; fracasa ese intento, la aspiración, el sueño dorado de que un país con el peso, la autoridad de México fuera quien encabezara este ejercicio. Y aquí tengo, entonces, el documento número dos, que también les vamos a entregar. El documento número dos es el texto, todavía en inglés, que el Departamento de Estado elaboró y que aspiró a que fuera presentado por México, y que después estuvo buscando otros patrocinadores.

Este texto, que ustedes recibirán también, tiene todavía en su elaboración bastante contenido del antiguo proyecto checo, que hasta el año pasado Estados Unidos elaboraba y les entrega a los checos para que presentaran, este tiene bastante de eso; sin embargo, ya incluye dos elementos que están presentes en el texto final que acaba de ser presentado: llama a la Alta Comisionada de Derechos Humanos a visitar a Cuba, para investigar la situación de los derechos humanos, y llama, además, al gobierno de Cuba a permitir que la Alta Comisionada tenga la oportunidad de ejercer su mandato totalmente en Cuba. 

Es decir, este texto que Estados Unidos elabora y que es de finales de enero o principios de febrero de este año, ya incluye elementos que han acabado en la iniciativa final, supuestamente latinoamericana. Ya aquí se habla de la visita de la Alta Comisionada, de establecer la visita, lo cual se apartaba del esquema, ya agotado, de presentación del texto por los checos. Este es el segundo documento, pruebas irrefutables de la patraña elaborada desde el Departamento de Estado, con apoyo de algunos gobiernos de América Latina, sometidos a una presión brutal por el gobierno de Estados Unidos.

Ante ese fracaso, ya que Estados Unidos no logra su objetivo, pues el Presidente de México dice que su país no va a desempeñar ese papel, el gobierno de Estados Unidos comienza las presiones sobre el gobierno de Perú. Vistas las circunstancias particulares de Perú, su situación en ese momento, el gobierno de Estados Unidos se lanza sobre la yugular del gobierno peruano.

El presidente Bush presionó brutalmente al presidente Alejandro Toledo, del Perú, como ya he explicado aquí mismo. Sin embargo, la diplomacia norteamericana, chapucera y errática, acostumbrada a obtener lo que quiere en virtud del poder y no de la inteligencia y no del trabajo político, distribuyó, apresuradamente, en Washington, y comenzó a discutir con las embajadas latinoamericanas, atribuyendo la autoría al Perú, un texto en inglés, que ya ustedes conocen. Fue el momento en que dimos a conocer a la opinión pública y defendimos el derecho de la prensa acreditada en Cuba y la prensa internacional a ejercer su derecho de recibir información sobre este asunto que se estaba elaborando en el más estricto sigilo, con una gran secretitividad, para impedir que la prensa y que la opinión pública en los países de América Latina e internacional tuvieran acceso a estos tejes y manejes, y, por tanto, entregamos a ustedes aquel documento. Es el documento que Estados Unidos empieza a discutir con las embajadas latinoamericanas, diciéndoles que es peruano, que Perú lo va a proponer y que Estados Unidos considera que todavía hay que hacerle algunos arreglos más fuertes. 

Ese texto es este documento que les entregamos a ustedes en su momento, con los comentarios del Departamento de Estado.

Como ustedes recuerdan, el gobierno peruano nos negó enfáticamente que así fuera, que en aquel momento esto fuera un texto peruano; y lo creemos, efectivamente creímos en esa explicación. Ellos incluso reclamaron al gobierno de Estados Unidos por haberles endilgado el mamotreto que todavía no era el mamotreto peruano y que hasta ese momento era un texto norteamericano.

La vida, sin embargo, los días posteriores han demostrado que Perú no pudo resistir las enormes presiones del gobierno de Estados Unidos; el gobierno peruano acabó cediendo a las presiones y la fuerza y la amenaza con que el gobierno de Estados Unidos le impuso este ejercicio.

Ya en este texto se perfilan nuevos elementos, el mamotreto ha ido adquiriendo su forma ya más acabada, la criatura se va acercando a su estadío final, y ya se habla no solo de enviar un representante de la Alta Comisionada de derechos humanos, a diferencia del principio, donde se hablaba de la propia Alta Comisionada; se hacen llamados a Cuba a firmar los pactos de derechos humanos. Ustedes se acuerdan de que Estados Unidos decía que de todas maneras esto había que seguirlo endureciendo; llamaba, presionaba, gestionaba, porque consideraba que a esto todavía se le podía hacer algo más.

El 9 de abril, finalmente, es decir, el martes de esta semana, el gobierno peruano ya cede a la presión norteamericana y presenta en Ginebra un texto de manera informal; por primera vez ya aparece un papel en Ginebra, pues hasta ese momento todavía no se había podido ver allí un papel sobre el tema de Cuba, porque se estaba negociando en Washington, amarrando todavía los cabos sueltos aquí, y entonces se produce una cena secreta en la residencia del Embajador peruano en Ginebra —a la que Cuba no fue invitada, pero de la que tuvo conocimiento, por supuesto— y después un desayuno de trabajo, también secreto, con un selecto grupo de invitados, y allí un viceministro de Relaciones Exteriores peruano presenta, por fin, un proyecto de texto.

Es la primera vez que se conoce de esto, el martes en la noche, hora de Ginebra, era el atardecer aquí en Cuba, y ese es este documento número cuatro que les vamos a entregar a ustedes, que es el proyecto de resolución que el gobierno peruano presenta a algunos miembros de la Comisión de Derechos Humanos, bajo la presión norteamericana, e incluso todavía, con intentos finales del gobierno de Estados Unidos de seguirlo cambiando, endureciéndolo, porque eso es un proceso que no había terminado todavía.

(Continúa)

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