Demandamos respeto y no traiciones
Rebate el Presidente del Consejo de Estado con profundo análisis
respuesta del gobierno mexicano a declaración política cubana
Jamás sentiremos desprecio por el pueblo de Uruguay
POR JOAQUIN RIVERY del diario
Granma
El presidente Fidel Castro deshizo anoche, uno por uno, los
pobres argumentos presentados por el gobierno de México para contestar a la declaración
política presentada por él mismo un día antes para demostrar la veracidad de las
denuncias sobre los sucesos de Monterrey.
En el estudio donde normalmente se realiza
la Mesa Redonda y acompañado por los periodistas Randy Alonso, Rogelio Polanco, director
de Juventud Rebelde, y Lázaro Barredo, Fidel comenzó diciendo que le pareció extraño
que la respuesta de México se produjera con tanta rapidez y que, en su impresión, no se
había analizado bien, no se había meditado, porque era imposible que en una hora se
hubiese tomado una decisión y era imposible que pudiera ser una respuesta con un
análisis serio.
"Se hace una serie de afirmaciones sin
solidez alguna, sin argumentación alguna, precipitada", expuso el Presidente de los
Consejos de Estado y de Ministros, para decir que la reacción cubana se produce después
de haber estado trabajando fuertemente en lo dicho.
Después, dio lectura al comunicado leído
por el portavoz de la Presidencia de México y señaló que lo más importante es que el
texto reconoce que no hubo ni un átomo de mentira en la declaración cubana, que al
gobierno azteca no se le ocurrió intentar desmentir la veracidad de la conversación, no
impugnaron ni una coma, algo positivo sobre lo que no hay que discutir más.
Rodeó los puntos dos y tres, los más
esenciales, para analizarlos más adelante, y afirmó que el día de la llamada de Fox no
sabía hasta qué punto iba a ser hiriente, irrespetuosa y humillante la conversación,
para preguntarse inmediatamente cómo se podía enjuiciar la frase en la que se califica
de "pretendida" la visita suya a Monterrey y señalar luego que "uno no se
explica cómo se puede afirmar que yo podía rechazar aquellas proposiciones o que yo
tuviera alternativa de hacer otra cosa".
Fox habló de seguridad y no ha habido una
sola Cumbre subrayó Fidel donde no hayan preparado uno, dos o tres atentados.
Había que ir a un país, dijo, donde era evidente que el Presidente no quería que fuera,
y el poderoso vecino del Norte tampoco.
Explicó que no podía tomar aquello como
causa para no moverse y el argumento de la falta de habitaciones dio risa. En Panamá,
argumentó, se sabía que tenían el atentado preparado y lo que propuso fue tratar de
pescarlos. La mafia tiene allí puestos clave, detalló, y habían desempeñado su papel
en las elecciones. Ahora, añadió, están presos allí Posada Carriles y sus cómplices,
casi casi absueltos, y la señora Presidenta de Panamá coauspicia la condena a Cuba en la
Comisión de Derechos Humanos.
Después recordó la ola de atentados
terroristas cometidos contra Cuba por órdenes de la Fundación Nacional Cubano-Americana
y la serie de intentos de asesinato preparados contra él con impunidad total.
El Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros indicó que Vicente Fox es una persona sincera con la que se puede conversar y
por la que no siente animadversión y recordó pasajes de la historia de México, el
territorio arrebatado y el heroísmo de los niños cadetes de Chapultepec, para reiterar
que Fox es una persona decente, sin experiencia política, sino más bien con influencia
de los Chicago boys, con una dependencia total, sobre todo de su ministro Castañeda, que
nadie sabe por qué está ahí.
Hizo hincapié en que México ocupa el
primer lugar en neoliberalismo en el hemisferio y que en el país se había producido un
desastre en la agricultura porque no puede competir con la elevadísima productividad de
los agricultores norteamericanos y eso estaba acabando con el cultivo del maíz, y que si
se acaba el maíz, se termina hasta la cultura mexicana.
Relató Fidel que, después de decir que lo
iba a recibir, no estaba cuando llegó y no hubo ni siquiera una llamada tampoco al hotel
donde la delegación cubana tenía separadas veinte habitaciones, de las 40 que tenía la
instalación, y que habían sido ofrecidas por la administración del centro, pero que
tomarlas era como delatar que su viaje se produciría.
Rememorando la conversación con Fox, el
Comandante en Jefe recordó que la intención de que no asistiera está desde las primeras
palabras del diálogo telefónico con el Presidente de México y preguntó cómo era
posible que dijeran que no hubo ninguna presión si por muchos derechos que tuviera,
debía tomar en cuenta lo que el Presidente del país anfitrión dijera, cuando incluso,
20 segundos antes de finalizar la conversación le vuelve a repetir que debía irse
después del almuerzo. "Dónde está mi alternativa, qué opción tenía",
interrogó, para agregar que se puede escribir así cuando no han leído lo que dijo.
II PARTE
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