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Nunca como en estos tiempos podemos apreciar el inmenso valor de un libro

Discurso pronunciado por el presidente Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la inauguración de la imprenta "Alejo Carpentier", en Ciudad de La Habana, el 27 de abril de 2002, "Año de los Héroes Prisioneros del Imperio"

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Querida Lilia, viuda de Alejo Carpentier;
Distinguidos invitados;
Compañeras y compañeros:

Se han dicho tantas cosas valiosas e interesantes en la tarde de hoy, que yo me he quedado, prácticamente, sin nada que decir, quizás algunos datos. Bueno, casi todos están dichos. A mí lo que me prestaron fueron los datos y los demás traían ya su discurso elaborado y muy buenos por cierto.

Ya se dijo lo que ocurrió el 31 de marzo de 1959, fecha en que se crea la Imprenta Nacional de Cuba, y que en 1962 se crea la Editorial Nacional de Cuba, dirigida por Alejo Carpentier. Es difícil encontrar mejor escritor y mejor ser humano, entre tantos y tantos, como los que posee o poseyó nuestro país, que el nombre de Alejo Carpentier para ponerle a esta imprenta.

A mi memoria venía aquella tarde, hace un número de años, cuando la escasez de recursos era tal, o tal vez el olvido, en que él llegó con los 40 000 dólares que le entregaron junto al primer premio "Miguel de Cervantes" que se concedió y lo llevó para donarlo. Nadie se lo había solicitado, nadie lo había planteado. Recuerdo también que aquellos 40 000 dólares se entregaron para comprar pinceles y materiales para los pintores, había gran escasez. 

No puedo precisar ahora el año exacto, fue en el setenta y tantos. ¿Cuándo se creó el premio "Cervantes"? (Le dicen que en 1978.) No estábamos tan mal, de modo que la palabra olvido no está mal empleada. Sí, porque a veces nos olvidamos de cosas que no deben ser olvidadas.

El 23 se celebró el Día Mundial del Libro, el 27 de abril se creó el Instituto Cubano del Libro, queríamos inaugurar esta imprenta, más o menos, como homenaje también a esas dos importantes fechas para el libro en el mundo y para el libro en Cuba.

En los cuatro primeros años del Instituto Cubano del Libro, se editaron más de 3 000 títulos de autores cubanos. Debo señalar que con los libros que se editaron ya, en el 2001 y el 2002, se completaron los 1 000 millones de libros editados por la Revolución. Mil millones de libros en 43 años es una cifra que impresiona, a pesar de que durante casi 10 años el total de volúmenes que pudieron imprimirse para el pueblo, para la población, incluidos los libros escolares, que en conjunto un año llegaron a ser 50 millones, quedó reducido a menos de 
10 millones, y en otro fue alrededor de 5 millones. Ya el pasado año 2001 se alcanzó la cifra —por aquí están estos datos, y esto me pasa por cambiar el orden de las cosas— de más de 19 millones de libros; en el 2000 habían sido casi 10 millones, este año esperamos sobrepasar aquella cifra.

Con seguridad que será un motivo de satisfacción para todos la inauguración de esta imprenta. A mí me trae el recuerdo del mes de julio de 1977 cuando se inauguró una importante imprenta en Guantánamo; después, en diciembre de 1983, se inauguró otra importante imprenta en Palma Soriano. Son los antecedentes que recuerdo, durante la Revolución, cuando se inauguraron, o yo participé en la inauguración de una moderna y gran imprenta. Debe haber habido otras imprentas y talleres o modernización de los mismos.

Ciertamente se alcanzó una capacidad de 50 millones de libros, en un año llegaron a imprimirse —después me encuentro por ahí el año exacto de los cincuenta—, y ahora esta; pero esta, a mí, por lo menos, me produce una especial satisfacción, porque nunca como en estos tiempos podemos apreciar el inmenso valor del libro. En aquellos tiempos teníamos una idea, ahora tenemos una plena conciencia. A esa satisfacción se une, además, el hecho de que es una joyita de oro esta imprenta.

Antes de comenzar el acto la recorrimos, pudimos ver en unos minutos cada una de las máquinas. Realmente, hace falta más tiempo para ver la actividad de los trabajadores, que parecen ya veteranos y es un colectivo nuevo, del cual una gran parte, más de la mitad, quizás el 60%, tiene menos de 35 años, y algunos que tienen menos de 20 años; fueron bien preparados, hay otros que tienen ya más experiencia. Son 140 trabajadores en total y tienen una jornada de trabajo fuerte.

(Le dicen: "¡Fidel te queremos oír y no podemos!")

Bueno, ¿si no me oyes cómo te puedo contestar? (Risas.)

¿Hay muchas personas por allá? (Le dicen algo.) Bueno, defiéndanme, que yo no tengo ninguna culpa si no pusieron un buen altoparlante por allá.

Les hablaba del grupo de trabajadores, un excelente grupo, estoy seguro de que le van a sacar el máximo de provecho a esta planta. Son excelentes máquinas, con gusto le entregamos al representante de la industria de Alemania, esta tarde, ese reconocimiento. Allá creo que se inventó la imprenta y allá hemos adquirido una excelente imprenta.

Desde luego, aquí Alvariño explicó cuándo se decidió crearla a finales de marzo del 2001. Sí, se trabajó rápido, se buscó un local, había espacio, se construyeron obras civiles adicionales; es decir, se amplió la edificación que estaba aquí y, además, se reconstruyó la que existía.

Se ve limpia, sin ocupar mucho espacio, en virtud de la productividad de las nuevas máquinas, y con una capacidad de producción de 15 millones de volúmenes, medidos en volúmenes de 200 páginas; si fueran de 400 sería la mitad, si fueran de un promedio menor serían más volúmenes. Se pueden hacer 150 títulos de 100 000 ejemplares, no habrá que hacerlos todos de 100 000 ejemplares, habrá algunos que puedan sobrepasarlo, e incluso es difícil hacer una planificación exacta, porque hay que dejar una capacidad determinada, como reserva, para cualquier libro, con relación al cual surja la necesidad de imprimir. Tenemos el caso, por ejemplo, de los poemas de uno de nuestros héroes; se han impreso cosas nuevas que aparecen, no se puede planificar la totalidad. Desde luego, tenemos otras imprentas con capacidad, pero esta es la que puede imprimirlos más rápido y a menor costo. Es, hasta ahora, la vanguardia.

Quisiéramos volver a recuperar la anterior capacidad. Ahora tenemos una capacidad de 37 millones, 35 entre esta y las demás plantas, dos de ellas mencionadas, la de Palma Soriano y la de Guantánamo. Hay que incluir las 15 máquinas Risso, máquinas ligeras de impresión, que en este mismo período se instalaron en todas las provincias y que pueden imprimir cientos de títulos.

II Parte

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Javier SotomayorDocumentos | Revistas | Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán
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