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El
neoliberalismo es la causa de los problemas económicos
que enfrentamos
Palabras
del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba,
Felipe Pérez Roque, en la mesa redonda Logrémoslo
celebrada en la Cumbre de Desarrollo Sostenible,
Johannesburgo, septiembre 3 del 2002
Señora
Presidenta:
Creo
que el Presidente de Venezuela ha abordado con
agudeza un tema clave: ¿Podemos en una
Conferencia como esta acordar cambios al actual
sistema económico y político mundial, cambios
que necesariamente afectarán los intereses de los
países desarrollados, principales beneficiarios
de este orden? ¿Es eso posible hoy? ¿Están
dispuestos los países desarrollados a renunciar a
parte de sus privilegios? De eso se trata.
Trataré,
Señora Presidenta, de responder a la pregunta que
Usted nos ha hecho: ¿Cómo implementar los
acuerdos de esta y otras Cumbres?
En
primer lugar, necesitamos dinero, recursos
financieros frescos, adicionales, con condiciones
preferenciales y sin condicionamientos.
Necesitamos esos recursos de manera estable, no
por una vez, para que sea sostenible. Después
volveré sobre esta cuestión: ¿dónde está el
dinero?
Requerimos,
además, acceso a la tecnología, que ya se dijo
aquí está cada vez más inaccesible. Pero para
usar las tecnologías se requiere una población
educada. Concuerdo con el Primer Ministro de Japón
en que hay que invertir en educación, pero, y
otra vez: eso requiere dinero. Hacen falta
recursos para invertir en escuelas y en formación
de maestros. ¿Cómo podrán hacerlo los países
pobres?
Se
require, además, acceso de nuestros países a los
mercados. Ya se reconoció aquí que los países
desarrollados se niegan a abrir sus mercados y a
dar un trato especial y diferenciado a los países
subdesarrollados. Esto sería esencial.
Ahora
bien, ¿Por qué los países subdesarrollados no
tenemos dinero?
-
Porque
dedicamos el 25% de nuestros ingresos por
exportaciones a pagar la deuda. Nuestra deuda
era de 1,4 millones de millones de dólares en
1990, hemos pagado ya 3 millones de millones y
debemos 2,5 millones de millones ¿Es eso
acaso sostenible?
-
Se
habla mucho de la Ayuda Oficial al Desarrollo,
pero debo aclarar que este año los países
subdesarrollados recibiremos 53 mil millones
de dólares de esa Ayuda Oficial al Desarrollo
y pagaremos de deuda en cambio, 330 mil
millones. Por cada dólar de Ayuda Oficial de
los desarrollados, les pagaremos 6 de deuda.
-
¡¿Cómo
vamos a tener dinero?!
Pero,
además, estamos obligados a guardar nuestras
reservas financieras en los bancos de los países
ricos y comprándoles títulos de su deuda. Esas
reservas nunca alcanzan para proteger nuestras
monedas de los especuladores y las turbulencias.
En
fin, los países pobres somos emisores netos de
recursos financieros para los países
desarrollados. Los financiamos, les pagamos su
tren de vida, de derroche. ¡Esa es la verdad!
Coincido
con el Presidente Cardoso en que se necesitan
nuevas instituciones. El FMI, con su actual descrédito,
no puede enfrentar las soluciones que necesitamos.
Surgió para aplicar políticas keynesianas en épocas
de crisis. Surgió para inyectar liquidez cuando
había recesión y ha hecho todo lo contrario: ha
impuesto elevar las tasas de interés y recortar
los gastos, con lo que ha creado una espiral
negativa en los países con crisis.
El
FMI ha sido el instrumento para imponer el
neoliberalismo a los paises subdesarrollados. Y el
neoliberalismo es la causa de los problemas económicos
que enfrentamos.
Apoyamos
la propuesta del Presidente Chávez, como otros lo
han hecho aquí, para crear un Fondo
Internacional, que se nutra de los pagos de la
deuda, de los gastos militares, del dinero
incautado, etc.
Usted
pregunta, Señora Presidenta: ¿qué método
emplear?
Hay
que fortalecer el multilateralismo, hay que
fortalecer el papel de las Organizaciones
Internacionales, hay que fortalecer la autoridad
de las Naciones Unidas. No es el camino de las
decisiones unilaterales de los países poderosos
lo que nos llevará a la solución de los
problemas.
Por
último, señora Presidenta, creo que la cuestión
de fondo aquí es si los países desarrollados están
dispuestos a renunciar a parte de sus privilegios
para propiciar que tengamos el dinero que permita
implementar lo acordado aquí, y en otras
reuninones internacionales. Esa es la cuestión. Y
eso ocurre en un momento en el que —como expresó
la Dra. Brundtland— las urgencias en atender los
problemas de salud no pueden seguir esperando, en
un mundo con 40 millones de infectados de SIDA y 2
millones de muertos por tuberculosis; en un mundo
donde morirán este año, Señora Presidenta, 11
millones de niños menores de 5 años por
enfermedades prevenibles.
Esa
es, Señora Presidenta, nuestra respuesta a la
pregunta que Usted ha planteado.
Gracias
Cumbre
de Johannesburgo
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