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Cuba
no se limita solo a dar una pastilla para quitar
el dolor
Intervención
del Ministro de Salud Pública de Honduras, señor
Elías Lizardo Zelaya, en reconocimiento al pueblo
cubano por la colaboración prestada en la lucha
contra el dengue en su país. Teatro "Karl
Marx", 9 de septiembre del 2002.
(Versiones
Taquigráficas — Consejo de Estado)
Comandante
en Jefe Fidel Castro;
Representantes, ministros y otros del gabinete de
gobierno de Cuba;
Dignatarios de otros países;
Jóvenes
todos:
Cualquier
cubano, de cualquier profesión, donde va es un
maestro y en los últimos meses en Honduras nos ha
correspondido vernos acompañados de 301 maestros,
301 embajadores de la salud que nos han visitado y
no se puede escribir la historia de Honduras sin
escribirle, por lo menos, un par de capítulos de
reciente edición, a la cooperación médica
cubana.
A
finales de 1998, llegaron los primeros apóstoles
de la salud desde Cuba a ayudarnos a resolver los
abundantes y abrumadores problemas que en materia
de salud nos dejó el huracán Mitch.
Estos
médicos llegaron comprometidos a ejercer su
vocación en los lugares más postergados, muy
pero muy remotos en nuestro territorio, y hoy en día
viven muy pero muy cerca, viven en nuestros
corazones.
En
1999 un grupo de más de 200 jóvenes hondureños
encuentra puertas abiertas en la Escuela
Latinoamericana de Medicina en La Habana, Cuba,
para poder realizar inquietudes intelectuales que
en Honduras, por alguna u otra razón, no habían
florecido y hay 567 hondureños en la ELAM, es el
contingente internacional más numeroso que allí
existe en estos momentos. Ellos tienen la
oportunidad de escribir su propio capítulo, si no
varios, en la historia de Honduras y han
comenzando haciéndolo de la mano de la cooperación
médica cubana en Honduras, y lo han hecho también
de la mano de sus colegas estudiantes de Medicina
hondureños, a la par también de todo el personal
de salud, equipo al cual esperamos ellos se logren
incorporar a partir del año 2005.
En
junio de este año la cooperación médica cubana
fue la primera en brindar a Honduras su apoyo
durante nuestra reciente epidemia del dengue. Más
de 80 colaboradores, entre pediatras,
intensivistas, epidemiólogos, entomólogos,
enfermeras, en fin, toda una serie de
profesionales que desde el primer momento, o mejor
dicho, desde la primera noche llegaron y se
sumaron al caos organizado que nosotros teníamos
en nuestro sistema de salud, porque la demanda era
de miles de personas que estaban llegando a
nuestros centros de salud, a nuestros hospitales;
y no habían terminado de desempacar cuando el
excelentísimo doctor Elis Alberto González
Polanco, estaba atendiendo un llamado de
emergencia de nuestra Directora Regional
Metropolitana, para poder dar cobertura de 24
horas en el centro de salud más concurrido de
nuestra ciudad capital.
Así
pues, encontramos nosotros una respuesta en la
cooperación médica cubana, en los médicos, en
esos amigos, la identidad, el calor que solamente
encontramos nosotros cuando estamos atendiendo el
problema de un hermano, el problema de un pariente
muy, pero muy cercano, de alguien que tenemos
adentro de nuestro corazón.
Es
interesante que Cuba no se limita —por hablar
metafóricamente— solo a dar una pastilla para
quitar el dolor. En Cuba encontramos, en educación,
en salud, visión amplia, y encontramos entonces
soluciones integrales; no solamente preocupa curar
o eliminar el efecto, sino que también existe la
responsabilidad y el compromiso de identificar la
causa y corregirla. Y es así entonces que la
cooperación cubana nos ayuda en el control
larvario, la fumigación, eliminación de
criaderos, y hoy día, precisamente en la mañana,
nos apoya dándonos un recuento amplio sobre la
campaña de sostenibilidad, aquella campaña que
debe llevar también un sello indeleblemente
hondureño; el cambio de hábitos, el cambio de
estilos de vida que nos van a proteger de no tener
epidemias en las proporciones que las hemos tenido
en años anteriores y en este año. Así que hemos
encontrado esa apertura de hermanos aquí en Cuba.
Gracias
a la ayuda recibida y a las innumerables lecciones
que al trabajar juntos recibimos nosotros cada día,
les puedo confirmar que en Honduras iniciamos ya
una revolución, la revolución de la salud, y en
esa revolución participan ya 567 compatriotas,
inspirados, más que por la riqueza académica de
la ELAM, que no dudamos abunda, por el espíritu
de colaboración, amistad y entrega que a diario
encontramos en el pueblo cubano.
Comandante
en Jefe Fidel Castro Ruz; ministro Damodar Peña;
ex ministro Carlos Dotres; Raimundo Navarro,
Francisco López, Elia Rosa, Gretel, Tony Broches,
allá por San Pedro y sin faltar el excelentísimo
doctor Elis Alberto González Polanco, todos sus
colaboradores allá, acá los líderes laborales,
sindicales también, Isidora Gordon, Teresa
Perdomo, Elisa Núñez, Vladimir Delión, muchísimas
gracias (Aplausos).
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