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Cuba no retrocede, no se vende,
no se rinde, no se confunde,
no puede ser derrotada
Intervención de
Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones
Exteriores de Cuba, en el VI Periodo Ordinario de
Sesiones de la VI Legislatura de la Asamblea
Nacional del Poder Popular, efectuada en el Palacio
de las Convenciones, el 23 de diciembre del 2005,
"Año de la Alternativa Bolivariana para las Américas"
(Versiones
Taquigráficas — Consejo de Estado)
Compañero
Comandante;
Compañero
Alarcón;
Compañeras y
compañeros:
Para
dar alguna información también sobre lo que este año
heroico que termina para nuestro pueblo ha
significado para el país en la arena exterior,
quisiera brindarles algunos datos y reflexiones.
La primera
reflexión es que este año consolidó la tendencia de
que la Revolución ha logrado derrotar el plan de
aislamiento internacional de Cuba que el
imperialismo ha aplicado con toda fuerza y al que ha
dedicado todos los recursos.
El país tiene
hoy relaciones diplomáticas con 178 de los 191
países miembros de la Organización de Naciones
Unidas y, además, tiene relaciones diplomáticas y
reconoce a dos Estados que son el palestino y el
saharaui, que no son miembros todavía de la
Organización de Naciones Unidas, pero desarrollan su
batalla por ser un día Estados totalmente
independientes en el control de su territorio.
Tenemos 136
misiones diplomáticas y consulares cubanas en 112
países, el enemigo no ha podido impedir que la
Revolución amplíe su presencia en el mundo, cultive
sus lazos de amistad, de cooperación y de respeto
con otros países. De esas 136 misiones, 109 son
embajadas, pequeñas, de modestos recursos, de poco
personal, pero que con una gran convicción, una gran
fidelidad a su pueblo, desarrollan su trabajo y
llevan el mensaje de nuestro país a los más
apartados rincones del planeta.
Hoy en La
Habana hay 95 misiones diplomáticas y consulares que
representan a 88 países y 7 organismos
internacionales. Cuba es uno de los países, si no el
que más, en toda América Latina y el Caribe que más
representación diplomática exterior tiene. Los
diplomáticos extranjeros en Cuba van a las
provincias cada año, este año han estado en varios
territorios viendo muchos de estos programas en la
práctica y hablando con el pueblo. Ese es un primer
dato.
El enemigo no
ha podido aislar a la Revolución, no pudo, y la
Revolución y el país tienen hoy más prestigio, más
autoridad que nunca, más relaciones y más contactos
que nunca, y recibimos cada vez más visitas, más
delegaciones, más jefes de Estado de otros países, y
se desarrollan nuestras relaciones a partir de la
admiración que ha generado nuestra resistencia,
nuestra victoria en todos estos años de profundo
desafío y crisis del periodo especial.
En segundo
lugar, el rechazo al bloqueo se tornó este año casi
universal. De los 191 países miembros de Naciones
Unidas, 182 votaron contra el bloqueo, una cifra
histórica.
Desde el año
1992, en que por primera vez en Naciones Unidas se
votó contra el bloqueo y Cuba obtuvo 59 votos a
favor de aquella Resolución, se han sumado a la
condena del bloqueo 123 países a lo largo de los
últimos 13 años, ¡ciento veintitrés países se
sumaron! Incluso, aliados de Estados Unidos se han
visto obligados a votar, ante la presión de la
opinión pública, ante la presión en Naciones Unidas,
y este año 182 países votaron contra el bloqueo,
cuatro votaron en contra: Estados Unidos, Israel, su
aliado, y dos países que son virtuales protectorados
de Estados Unidos, Islas Marshall y Palau, dos
pequeñas islitas en el Pacífico que ellos ocuparon
en la Segunda Guerra Mundial y a las cuales les han
dejado ahora una independencia maniatada, como una
especie de Enmienda Platt, en la que ellos deciden
cómo votan en los organismos internacionales, y una
abstención: Micronesia, que teniendo igual status,
de todas maneras resiste y no vota contra Cuba. Hay
cuatro países que no votan, no participan: Nicaragua
y El Salvador en América Latina, ya sabemos de qué
se trata; Marruecos, en el norte de África, que nos
pone como condición que rechacemos nuestra posición
de principios de apoyar al pueblo saharaui y nos
propone el negocio de cambiar nuestra posición
histórica para apoyarnos y le decimos que no, que
basamos nuestra política exterior en principios y
que no renunciamos a la idea justa de apoyar a aquel
pueblo. El otro país es Iraq, ocupado por las tropas
norteamericanas. Son los países que no votan contra
el bloqueo.
Es decir, es
universal hoy el rechazo mundial al bloqueo. El
régimen de Bush está más aislado que nunca en su
política de bloqueo contra nuestro país.
El próximo año,
en septiembre, nuestro país será sede de la Cumbre
del Movimiento de Países No Alineados, 114 países No
Alineados se reunirán en La Habana por segunda vez
en una cumbre y elegirán a Cuba como presidente del
Movimiento de Países No Alineados y a nuestro
Comandante en Jefe como presidente del movimiento
durante los próximos tres años.
Este año, por
primera vez en la discusión del bloqueo en Naciones
Unidas, Estados Unidos se retiró del debate; era tal
la orfandad de argumentos, era tal la falta de moral
que decidieron retirarse de la lista y no hablar y
dejar por perdido su turno.
Este año los
más importantes foros internacionales apoyaron a
Cuba en su lucha contra el bloqueo: la Segunda
Cumbre de los países del Sur, del Grupo de los 77,
que la integran 134 países; la Cumbre de la
Asociación de Estados del Caribe; la Cumbre
Iberoamericana, más de una veintena de países; la
Segunda Cumbre entre Cuba y el CARICOM en Barbados
recientemente, con la participación del compañero
Fidel, hicieron contundentes y explícitos
pronunciamientos demandando al gobierno de Estados
Unidos levantar su bloqueo genocida contra el pueblo
de Cuba.
En tercer
lugar, nuestro país libró este año victoriosamente
una batalla en el terreno de las ideas contra las
campañas de desprestigio y desinformación,
financiadas y organizadas por el régimen imperial
del presidente Bush; desnudamos allí la hipocresía y
la doble moral en la Comisión de Derechos Humanos de
sus aliados de la Unión Europea que, mientras se
prestaron a votar contra Cuba —como explicaba ayer
el Comandante—, sin embargo, hicieron silencio
vergonzoso y cómplice cuando se trató de aprobar una
resolución y votaron contra esa resolución que
demandaba una investigación en el campo de torturas
en que el gobierno de Estados Unidos convirtió a la
Base Naval de Guantánamo, que ocupan ilegalmente y
en contra de nuestra voluntad en la bahía de
Guantánamo.
Este año se
produjo, por primera vez, un llamamiento de más de
5000 intelectuales que lo firmaron, incluidos ocho
Premios Nobel, demandando el cese de las maniobras
de Estados Unidos y de las campañas contra Cuba en
la Comisión de Derechos Humanos; no ha habido ningún
pronunciamiento de intelectuales y Premios Nobel a
favor del régimen imperial de Bush.
Tienen el poder
militar, pero no tienen la autoridad moral, no
tienen apoyo; están aislados en el mundo y es un
signo de la decadencia del régimen que se propone
liderear una "transición" en Cuba y reconvertir este
país en una colonia de Estados Unidos. No pueden, no
tienen apoyo, basan su accionar en la fuerza, la
amenaza, el chantaje, la coerción, no en la moral de
sus actos, no en la limpieza ética de su actuación.
Los temen, pero no los respetan; a nosotros se nos
respeta en el mundo, se nos admira, se nos agradece
cada vez más públicamente y cada vez con más
conocimiento.
Este año marcó
una profundización, y es la cuarta idea, sin
precedentes de la cooperación de Cuba con el Tercer
Mundo: mientras ellos hacían el bloqueo más duro,
mientras aplicaban el ciento por ciento de las
medidas aprobadas en el plan de Bush, que el año
pasado las había firmado, mientras ellos apretaban
el bloqueo, mientras perseguían a las empresas,
mientras financiaban generosamente a sus grupos
mercenarios en Cuba, mientras perseguían cada
negocio, cada iniciativa de Cuba, mientras hacían
todo eso, este año, como se explicó aquí, fue el año
de la Operación Milagro, 208 000 pacientes operados
de la vista, contando a nuestros compatriotas; este
fue el año en que graduamos 1 612 médicos de 27
países en la Escuela Latinoamericana de Ciencias
Médicas, en lo que se convirtió virtualmente en una
cumbre aquí de Jefes de Estado y de Gobiernos, de
países que vinieron a agradecer el gesto de Cuba y
el ejemplo que Cuba da.
En total, en
este curso escolar que terminó en el verano pasado,
nuestro país graduó a 2 422 estudiantes de 115
países en nuestras universidades.
Hemos graduado
a más de 45 000 jóvenes de 120 países a lo largo de
la Revolución, ¡cuarenta y cinco mil!, más de 32 000
de ellos africanos. Por eso usted va a los países
africanos y encuentra dondequiera un ministro que se
graduó en Cuba, el director de una empresa
importante, un médico destacado graduado en Cuba,
porque se han graduado en Cuba más de 32000 jóvenes
africanos, que han formado en esos países
asociaciones de amistad con Cuba, que agradecen, que
hablan español, y que todavía preguntan por los
equipos de la pelota cubana, que usted le dice: "¿De
dónde es?" Y le dicen: "De Camagüey, de Santiago o
de La Habana", porque estudiaron aquí en esas
universidades. La misma tierra africana adonde
fueron nuestros compatriotas a combatir.
Este fue el año
en que celebramos el aniversario de la Operación
Carlota, en que asistimos emocionados al tributo y
el homenaje que nuestro pueblo brindó a nuestros
combatientes internacionalistas, donde cayeron 2 000
compatriotas en la lucha frontal contra el
colonialismo, contra el apartheid. Y de esos mismos
países donde nuestra sangre generosa se regó, más de
32 000 jóvenes se han graduado en nuestro país. Este
año graduamos de todo el mundo más de 2 400
estudiantes y en este momento estudian en Cuba
becados gratuitamente por la Revolución, más de 19
000 jóvenes de países del Tercer Mundo.
Este fue un año
que marcó, además, un incremento como nunca antes en
los servicios médicos de nuestro país; como se dijo
aquí, más de 25 000 compatriotas colaboradores de la
salud, que trabajan hoy en 68 países, en 28 de ellos
a través del Programa Integral de Salud. Este fue el
año del contingente "Henry Reeve". En Paquistán tuve
el privilegio de verlo directamente trabajando.
Cuando se
hablaba de las compañeras y del papel de la mujer, a
la que la Revolución redimió y que hoy desempeña un
papel insustituible y clave en todas las tareas de
la Revolución, como explicó aquí la compañera
Yolanda, recordaba que un jefe militar paquistaní
—los militares paquistaníes están muy cercas del
trabajo de nuestros médicos, son los testigos
principales de lo que han hecho allí nuestros
colaboradores— me contaba que cuando informó al
Estado Mayor que las mujeres cubanas, cuando
llegaron al lugar en que no pudo seguir el yipi
porque la carretera estaba cerrada, habían cargado
las mochilas en el hombro y habían caminado cinco
kilómetros para llegar a las poblaciones, porque la
carretera estaba cerrada, y los militares cuando
vieron aquello decidieron seguir con ellas
caminando, desde el Estado Mayor le pidieron
rectificar: "Mira a ver, que parece que hay un
error. ¿Tú dijiste a pie? Sí, sí, a pie, salieron
caminando. ¿Y tú dijiste mujeres? Sí, dije mujeres."
Eso me lo contó. Me dijo: "Nuestra admiración de ver
la manera en que ustedes caminan por esas montañas a
las que ustedes no han venido nunca, buscando a una
mujer embarazada, buscando a un paciente enfermo,
yendo a ver a un paciente al que ya ustedes trataron
con antelación."
Este ha sido un
año, yo diría, en el que la colaboración de Cuba con
el mundo, que es histórica, y ha sido uno de los
pilares del ideario de la Revolución, este año en
particular, ha tenido una profundización y una
ampliación que, sin embargo, es pálido al lado de
los planes que ya desarrollamos y que vienen, y que
han sido explicados aquí por el compañero Fidel.
Mientras todo
eso ocurría, como se explicaba aquí, el presidente
Bush decide apretar el bloqueo; la señora
Condoleezza Rice preside esta reunión, en la que
dijo que era la hora ya y que para mayo presentarían
nuevas medidas al presidente Bush. Como ustedes
saben, el régimen de Bush aprobó aquel plan, cuyo
primer capítulo son todas estas medidas que se han
aplicado: apretar el bloqueo, impedir los contactos
familiares y todo lo demás; encima de eso están los
capítulos que son para la "administración" de Cuba.
Ya nombraron al hombre que sería el gobernador en
Cuba, al nuevo Leonardo Wood de este siglo, que
ejercería aquí como el gobernador yanki, bueno, todo
eso ya lo hemos discutido.
Este año dimos
más de 600 reuniones en el país, en todas las
provincias, 170 000 compatriotas participaron
directamente discutiendo todos esos temas.
Mientras esto
ocurría, mientras el país hacía este enorme
esfuerzo, no solo dentro de Cuba y por nosotros,
sino en el exterior de manera desinteresada, noble,
generosa, como pueblo alguno en la historia ha
hecho, mientras eso ocurría, el régimen de Bush
profundizaba su descrédito.
Cuando el
compañero Fidel decía ayer y hoy en la mañana: "No
pueden, no pueden llevar a la práctica esa amenaza"
—ya la prensa lo ha estado reflejando. Dice este
cable: "Puede haber cosa más trasnochada que poner a
la loca esta a hablar de transición a esta hora",
citan. Detrás de esa frase no hay un arranque, no
hay una reacción emocional, hay una convicción
profunda, basada en hechos, de que ellos no pueden
cumplir su amenaza. No solo en el plano militar, no
pueden porque no tienen el apoyo, no tienen la
legitimidad, no tienen la base mínima sobre la cual
fabricar contra Cuba un pretexto y lograr un mínimo
de apoyo en su opinión pública o en el mundo, porque
este régimen de Bush, este precisamente, es el que
aprovechó el 11 de septiembre para ejecutar los
planes que ya tenían elaborados, se supo todo
después.
La decisión de
invadir Iraq, la decisión de proclamar: "El que no
está conmigo está contra mí", la decisión de lanzar
como teoría militar y como doctrina la de los
ataques preventivos contra 60 o más países, todo eso
fue pensado antes, no por Bush, lógicamente, que no
piensa para eso; pero sí colaboradores cercanos,
águilas fascistas, tipos que venían pensando, que
elaboraron un documento que se llamaba el Proyecto
para el Nuevo Siglo Americano, que era su visión de
que el siglo XXI era el de ellos, porque ellos eran
la única superpotencia, habían triunfado en la
Guerra Fría y ahora todo el mundo tenía que venir a
arrodillarse ante ellos.
Ese documento
es la filosofía, la base doctrinal que esperaba un
momento apropiado, y cuando vino entonces el 11 de
septiembre se aprovecharon de eso, y aprovechándose
del sentimiento de simpatía internacional, del
propio sentimiento de temor del pueblo
norteamericano, en medio de todo eso se montaron
entonces para ejecutar muchas cosas que estaban
previamente acordadas y decididas, y que no fueron
sus respuestas airadas y equivocadas a un acto
terrorista como aquel, sino la ejecución de un plan
previamente elaborado.
Este fue el año
en que se conocieron sus torturas y crímenes;
tortura, trato inhumano y degradante, prohibido por
las convenciones de Naciones Unidas y que defienden
públicamente Bush, Cheney, Condoleezza Rice.
Ella ha viajado
a Europa a mentir diciendo que no torturan y en las
pantallas de televisión saliendo los hombres que
fueron secuestrados, transportados encapuchados de
un continente a otro, de un lugar a otro, que
mostraron las espaldas con las marcas de los golpes,
que hicieron los cuentos de cómo los metían de
cabeza, las mismas torturas que se oyeron en este
salón cuando se hizo el evento sobre el terrorismo y
se rememoró la Operación Cóndor, que ellos
organizaron; los hombres puestos de cabeza, metidos
hasta la sensación de ahogo dentro de tanques de
agua, colgados hasta el desmayo por las
extremidades, las torturas más degradantes, el abuso
sexual lascivo contra los prisioneros. De todo eso
se vieron imágenes, películas, confesiones y
cuentos, incluso, de los que se atrevieron a contar
después de haber sufrido toda esa tragedia.
En tercer
lugar, ellos han sido los responsables y los líderes
de la carrera armamentista, revisaron la estrategia
nuclear de Estados Unidos, establecieron que podían
usar las armas nucleares, incluso, contra un país
que no las tuviera; son los que han perfeccionado
las armas nucleares, les han dedicado más dinero,
han desatado entonces la idea en algunos de que para
estar seguro hay que tener armas nucleares, porque
ellos han sido los líderes en volver a impulsar todo
eso, los que más han gastado, han superado ya más de
500 000 millones de dólares en un año en gastos
militares.
Al mismo
tiempo, invadieron ilegalmente a Iraq, y después
allí les han repartido los contratos de la
reconstrucción a sus amigotes, a los que
contribuyeron con dinero a sus campañas; hablan del
capitalismo y del libre mercado pero reparten allí
los contratos a sus compinches, a sus amigos más
cercanos, esa es la realidad. Han perdido la
autoridad en el mundo, se considera que aparecer al
lado de ellos es de mal gusto, lo hacen sus aliados
porque no tienen otro remedio. Se fueron del
Protocolo de Kyoto, volaron en pedazos la idea de
detener las emisiones de gases contaminantes, de
proteger la capa de ozono, quieren explotar,
incluso, las zonas protegidas de Alaska para sacar
petróleo, obedeciendo a los intereses de sus amigos
y de los lobbistas, de los que están más cerca de
sus campañas y los han estado apoyando.
Aprobaron y han
defendido la aplicación de la Ley Patriota, nombre
de patriota para una ley que lo que hace es
recortarles los derechos y las libertades a sus
ciudadanos, que autorizó el espionaje, que autorizó
el desmontaje de derechos que habían sido
conquistados, por lo menos para una parte de la
población, durante largos años de lucha por los
derechos civiles en Estados Unidos.
Ahora se supo
que autorizaron y ejecutaron el espionaje
telefónico, ilegalmente, en contra de la legislación
de Estados Unidos; han aplicado, y ahora se proponen
aplicar, nuevas medidas vergonzosas contra los
inmigrantes. Un país que se formó sobre la base de
recibir inmigrantes, y que los necesita porque hacen
los trabajos que la población local no realiza; un
régimen que aplicó la mordaza a la prensa como no se
ha conocido antes, que persiguió hasta la cárcel a
la periodista que se negó a revelar sus fuentes, que
presionó tanto hasta que logró cerrar el canal Al
Jazeera en Iraq, porque no quería que las noticias
de Al Jazeera, que era independiente, de lo que
pasaba en Iraq, se vieran. ¿Por qué no querían?,
porque le mienten a su pueblo y le tratan de dar una
imagen de normalidad de una guerra en la que están
empantanados, en la que han muerto más de 2 000
jóvenes, sin sentido. Esa es la verdad.
Bush habló por
teléfono con Tony Blair de que iba a bombardear a Al
Jazeera, el documento se filtró a la prensa en
Londres, y ellos han tratado de decir que no, que
fue bromeando. El gobierno de Qatar les pidió
explicaciones, la cadena Al Jazeera le pidió
explicaciones, en el mundo árabe hubo una ola de
indignación, y ellos han hecho con eso lo mismo que
con la pregunta de: ¿Por dónde entró Posada
Carriles? ¡Silencio! Como dijo ayer el compañero
Fidel, su solución es el silencio, no tienen qué
decir.
Hablaron de
bombardear el canal Al Jazeera, llevan a los
periodistas en sus tanques de guerra y en sus
vehículos blindados, para que cuenten lo que ellos
dicen; aplicaron la censura. Encima de eso, se
conoció ahora que pagan con dinero del gobierno a
periodistas para que hagan artículos positivos, para
que mientan sobre lo que está pasando en Iraq. Y
están empantanados, ocuparon el país, han llegado a
tener ahí 170 000 soldados, pero ahora no pueden
dominarlo.
Alguien muy
bien informado nos dijo: "por el día salen y dan una
vuelta y más o menos controlan; por la noche los que
controlan son los guerrilleros, los combatientes,
que van saliendo, y se habla de que hay 30 000
combatientes de la resistencia contra las tropas
ocupantes". Y en Estados Unidos el debate es que ya
están en un nuevo Viet Nam. Esa es la realidad.
Son los que
aprobaron la teoría, y la han querido aplicar, de la
guerra preventiva: "el que no está conmigo está
contra mí y, por tanto, lo ataco ante la idea y la
sospecha de que me pueda atacar".
Protegieron a
Posada, mientras torturan a nuestros Cinco Héroes.
Han hecho a los ricos más ricos en Estados Unidos y
a los pobres más pobres.
El Gobierno que
tiene esta poca moral, que fue sacado de la Comisión
de Derechos Humanos, cuando el voto fue secreto, por
su falta de autoridad —y todavía no se conocía todo
esto—, y que para regresar a la Comisión de Derechos
Humanos tuvo que hablar con Aznar y con Berlusconi
para que España e Italia no participaran y entonces
hubiera el mismo número de candidatos que plazas
para ocupar, para poder ellos retornar. Ahora se
está discutiendo cómo va a ser el futuro Consejo de
Derechos Humanos, que sustituirá a esta comisión
desprestigiada, en particular por el esfuerzo y la
denuncia de los países del Tercer Mundo, entre los
que Cuba ha desempeñado un importante papel. Y en
esa comisión inmoral del doble rasero, de la
hipocresía, donde se ha visto retratado el nivel de
degradación moral y ético al que ha llegado no solo
este régimen de Bush, sino los gobiernos de la Unión
Europea, que han sido sus cómplices en esto; los
políticos europeos, que han tenido que pasar la
vergüenza ante el mundo hace una semana de que se
supo que en Europa había cárceles clandestinas de la
CIA, donde se torturaba y se interrogaba en
silencio, sin que nadie supiera, a detenidos que
eran llevados de un país a otro, en países de Europa
del Este; vuelos clandestinos transportando esos
hombres drogados, amordazados.
Se supo todo
eso en Europa, hubo un gran escándalo de la opinión
pública. Condoleezza Rice fue allí, se reunió con
los cancilleres de la Unión Europea, con los 25, y
de la reunión salieron los 25 diciendo: "Estamos ya
satisfechos, ella nos ha explicado, hemos entendido
sus explicaciones, confiamos en lo que nos ha
dicho."
Pero como un
castigo divino, bajó entonces Colin Powell, que era
el secretario de Estado cuando eso estaba pasando,
hasta hace un tiempo atrás, y vino y dijo en
televisión —empleó esta frase—: "Lo que son es unos
fariseos, porque allí todo el mundo sabía que eso
estaba pasando."
Todas esas
denuncias fueron archivadas, mientras vienen los
europeos a decir que les preocupa la situación de
Cuba, se alían con los yankis, porque no tienen el
valor, la ética de defender su posición; porque son
sus aliados estratégicos, en calidad de aliados
menores, pero les interesa este gendarme, que a
veces los pone en aprietos, les hace pasar una pena,
pero de todas maneras es el garante del actual orden
que nosotros combatimos.
Por eso nos
persiguen, porque ellos se benefician de ese orden
junto a la superpotencia, porque temen que un día
cambie este orden que les permite a ellos derrochar,
contaminar, mientras, por otro lado: 1000 millones
de hambrientos, 800 millones de analfabetos, todo lo
que sabemos. Ese orden injusto que ellos impusieron,
porque fueron las metrópolis, y que Estados Unidos
es el garante de que se mantenga, es el que nosotros
combatimos. Por eso nos persiguen.
Cuba es un
peligro para el gobierno de Bush, eso es verdad;
pero no es un peligro militar, no es un peligro de
seguridad nacional. Cuba es un peligro por su
ejemplo, es un peligro de tipo moral, ético, porque
Cuba encarna que se les puede enfrentar y vencer,
porque Cuba encarna que se puede construir otro
mundo.
Los países del
Tercer Mundo ven en Cuba un ejemplo, debemos
asumirlo con modestia, como lo hacemos; pero no
debemos olvidar que para votar junto a Cuba en las
Naciones Unidas hay que desafiar las presiones y el
chantaje de Estados Unidos, y que hay países que
pagan su cuota, que no pueden pagar casi, para poder
votar en Naciones Unidas, con tal de ir a votar en
las Naciones Unidas junto a Cuba.
Que el primer
acto del gobierno de Timor Leste como país
independiente en la historia de Naciones Unidas, fue
ir allí a votar contra el bloqueo a Cuba, el primer
día en que votaba en las Naciones Unidas. Y muchos
ejemplos incontables que otras veces se han dicho.
De manera que
cuando decimos que este es un régimen que no tiene
autoridad, que no tiene moral, que está derrotado,
es en el sentido ético-moral, de la opinión que
existe sobre ellos en el mundo y dentro de Estados
Unidos. No es que lo digamos nosotros, cuando lo
decimos nosotros lo decimos porque es la verdad,
porque lo podemos probar, porque no decimos nada que
no podamos probar; pero no somos nosotros, esto es
un artículo firmado por el ex presidente Carter. "Ya
me cuesta reconocer a estos Estados Unidos" es el
título del artículo, que él hizo rompiendo un código
no escrito en la política de Estados Unidos, según
el cual los ex presidentes se limitan de hablar o
criticar al presidente de turno. Y es tal la
vergüenza, es tal el asco en un hombre al que vimos
aquí en Cuba, que tiene determinados sentimientos
éticos, una visión del mundo, aun cuando fue el
presidente de la potencia adversaria que ha tratado
de destruirnos, pero eso no elimina el comprender y
distinguirlo de este tipo que está ahora en la
presidencia de Estados Unidos.
Escribió cosas
como estas:
"En estos
últimos años me sentí cada vez más preocupado por
muchas políticas del gobierno que amenazan hoy
principios básicos: el compromiso con la paz, la
justicia social y económica, las libertades civiles,
nuestro ambiente y los derechos humanos.
"Peligran
también compromisos históricos vinculados con
facilitar a los ciudadanos información veraz,
respetar las voces del disenso.
"En lugar de
abrazar la paz como prioridad nacional, salvo que
nuestra seguridad se vea amenazada de forma directa,
proclamamos una política de guerra preventiva, un
derecho íntegro a atacar a otros países de forma
unilateral.
"Cuando existen
diferencias graves con otros países, los
consideramos parias internacionales y nos negamos a
discusiones directas para resolver las disputas.
"Independientemente de los costos que ello pueda
tener, altos dirigentes estadounidenses" —¿de quién
está hablando aquí? De Bush, de Rumsfeld, de
Condoleezza, de Cheney— "hacen denodados esfuerzos
para ejercer un dominio imperial en todo el mundo.
"Nuestra frase
de `están con nosotros o en contra nuestra'
reemplazó la formación de alianza basada en una
comprensión clara de los intereses mutuos.
"Vemos ahora
que las libertades civiles y la privacidad personal
fueron burdamente violadas". No somos nosotros, este
es Carter.
"De mayor
preocupación es el hecho de que los Estados Unidos
repudiaron los Acuerdos de Ginebra y abrazaron el
uso de la tortura en Iraq, Afganistán y en la bahía
de Guantánamo.
"Resulta
molesto ver cómo el Presidente y el Vicepresidente
insisten en que la CIA debería tener libertad para
perpetrar un trato o castigo cruel contra personas
que se encuentran bajo la custodia de los Estados
Unidos.
"En lugar de
disminuir la dependencia que tienen los Estados
Unidos de armas nucleares y su posterior
proliferación, hemos insistido en nuestro derecho a
conservar nuestros arsenales, a expandirlos y, por
ende, a invalidar o derogar casi todos los acuerdos
sobre control de armas nucleares negociados en los
últimos 50 años. Nos hemos convertido en uno de los
principales culpables de la proliferación nuclear
mundial."
No solo le
dieron las armas al régimen del apartheid para que
las usara contra nuestros combatientes allí, no solo
han ayudado y han apoyado a Israel a convertirse en
una de las principales potencias nucleares, sino que
también sus propios arsenales...; mientras le
intentan prohibir a Irán que construya plantas
nucleares y desarrolle —como le es su derecho según
las leyes internacionales— su capacidad para
producir combustible nuclear y usarlo pacíficamente.
"La protección
del medio ambiente quedó relegada, a raíz de la
subordinación del gobierno de Bush a la presión
política por parte de la industria petrolera y otros
grupos de lobbys poderosos.
"Ha habido una
condena universal contra las políticas ambientales
de los Estados Unidos para el resto del mundo.
"Los
congresistas —dice Carter— se aumentaron su propia
dieta en 30 000 dólares anuales, mientras congelaron
el salario mínimo de los Estados Unidos, que es el
más bajo de los países industrializados."
Y así toda una
crítica, que prueba y refuerza nuestro argumento.
Este mismo ex
presidente de Estados Unidos fue hace unas semanas a
Nueva York, a la Organización de Naciones Unidas, a
participar como invitado en las negociaciones —le
voy a llamar negociaciones, ha sido una batalla
campal allí, en la que los países del Tercer Mundo
han librado una gran resistencia, victoriosa hasta
ahora, aunque no ha concluido la batalla— contra el
intento de Estados Unidos de convertir el futuro
Consejo de Derechos Humanos en una herramienta para
perseguir países y justificar sus agresiones.
El ex
presidente Carter se reunió con los participantes y
dicen que, de pronto, dejando allí boquiabiertos a
varios de los presentes, en los comentarios finales
de esa actividad dedicó 5minutos a hablar sobre
Cuba, y dijo que su experiencia en Cuba fue
excepcional, que encontró en Cuba un país que
garantiza el pleno empleo, donde los niños van a la
escuela y donde existe un elevado nivel de
instrucción; que en sus continuos viajes por el
mundo ha podido ver la abnegación de los médicos
cubanos, salvado vidas y luchando contra el SIDA en
Africa —como él los ha visto—; que en ningún caso
Cuba merecía el trato que se le había dado en
Ginebra, menos aún cuando allí en la Comisión de
Derechos Humanos no se quería hablar de lo que
sucede en Guantánamo.
Los yankis
quieren que el voto para elegirse como miembro de
ese futuro Consejo no sea secreto. Cuando el voto es
secreto, Cuba no tiene dificultades. Por ejemplo,
este año, se eligió como miembro del Consejo
Económico y Social de Naciones Unidas.
Estados Unidos
mandó tres embajadores, tres torturadores
diplomáticos, a doblarles el brazo a los países, a
amenazarlos con que le quitan la ayuda del Banco
Mundial si votaban por Cuba; pero como el voto era
secreto, Cuba obtuvo 154 votos y se eligió con más
de dos tercios de los votos como miembro del Consejo
Económico y Social.
Entonces para
este Consejo de Derechos Humanos que se va a crear
ahora Estados Unidos reclamó, en medio de la risa y
la burla general, que el voto fuera público y no
secreto, para poder ver lo que vota cada cual.
Recordemos que
el voto contra el bloqueo es público, el que se hace
contra el bloqueo a Cuba es público allí en la
Asamblea; pero las elecciones en Naciones Unidas son
mediante voto secreto, y por eso Cuba se elige y se
reelige, porque los países en secreto llegan y
votan. Cuando llega la hora de la verdad, cogemos
los votos hasta de sus aliados, de parte de sus
aliados. Ellos, sin embargo, primero querían que
fuera más chiquito el futuro Consejo de Derechos
Humanos, que en vez de tener 53 miembros tuviera 25.
¿Para qué? Para que los países del Tercer Mundo no
puedan elegirse, porque para eso hay que tener
dinero, hacer gestiones, tener funcionarios y
embajadas.
Después
reclamaron que el voto fuera público, ¡público!,
para poder presionar allí, apretarle las tuercas a
la gente para que vote por ellos.
¿Ese es el
imperio que se propone "cambiar el régimen" —como
ellos dicen— en Cuba? ¿Ese es el imperio que
pretende derrotar a la Revolución? ¿Ese, que no
tiene autoridad moral? Pero no solo autoridad moral,
no tiene fuerza para ocupar nuestro país, no tiene;
no puede.
Ahora están
prometiendo retirar 9 000 soldados de Iraq para
calmar a los que dicen: "¿Qué hacemos allí y cuándo
nos vamos?" Porque no hay un solo soldado
norteamericano caído en Iraq hijo de un político o
de un millonario, ¿quiénes son los que están allí?
Los hijos de familias pobres, los que andan buscando
que como premio los dejen entonces estudiar en la
universidad.
Los 500 000
estudiantes universitarios de Cuba no tienen que ir
a ninguna guerra injusta e ilegal, no tienen que ir
de mercenarios a ningún país a ocupar otro pueblo,
reciben como derecho, conquistado por la resistencia
de sus padres y de las generaciones anteriores, el
derecho de ir a una universidad; pero en Estados
Unidos tienen que ir de soldados, y aparece todas
las semanas una madre que llora con la foto de un
hijo, o de una hija; vi a una madre diciendo que la
aspiración de su hijo era ir a la universidad; o
recibir la residencia permanente o la ciudadanía en
Estados Unidos, y han ido, entonces, en un ejército
mercenario, como Roma con sus legiones en la
decadencia del imperio romano; es lo que estamos
viendo. No debemos subestimarlo, porque tiene
recursos, fuerza, poder; pero no debemos temerlo, no
lo tememos, en efecto, como no le tememos, porque no
puede.
Cuando el
Comandante en Jefe ha dicho aquí: "Este es ya el
colmo, venir a hablar a esta hora, ¿puede haber cosa
más trasnochada?", es porque lo es, es porque ellos
no pueden. Y esta Asamblea es un desafío, esta
Asamblea pública, vista por millones de compatriotas
y con la prensa, es un desafío; es la pequeña islita
insurrecta diciéndoles: "Ustedes no pueden, no
pueden hacer lo que ustedes dicen que nos van a
hacer; ustedes han perdido estratégicamente su
batalla con Cuba; Cuba es un símbolo y ustedes no
van a poder hacer eso aun si lo intentan; pero
ustedes no lo van a intentar." Y esa es la razón del
desafío del paisito que se les planta delante y no
retrocede, no se vende, no se rinde, no se cansa, no
se confunde y, por tanto, no puede ser derrotado; no
se divide y no puede ser derrotado.
Hay mucho odio
detrás de esas amenazas y detrás de ese aumento de
la retórica, que no es solo por razones electorales
ni para conquistar apoyo en la mafia de Miami, es
también su manera de pensar, es el odio de una
oligarquía corrupta, que llegó de manera ilegal a la
presidencia, a sus puestos, y que no puede derrotar
el ejemplo, y que mientras más ha hecho más dura es
la resistencia y mejor se ve al país saliendo de las
dificultades y enfrentando su bloqueo y sus
amenazas.
Ahora,
finalmente, yo quisiera decir, Comandante y
compañeros, sobre el debate que hemos tenido aquí y
sobre el análisis que hemos tenido no solo aquí en
estos dos días de Asamblea, porque aquí ha quedado
claro que hay un intenso debate en todo el país,
especialmente a partir de su discurso en la
Universidad. Ross dijo que había un intenso debate,
y Leonel también habló de eso, en las fábricas, en
los colectivos laborales; Lugo habló del debate que
están dando en los colectivos campesinos, en las
cooperativas, hay todo un debate en las calles, en
los colectivos, en los barrios. Es decir que el
debate no es solo el de la Asamblea, hay un debate a
nivel popular sobre todos esos temas a lo largo y
ancho de nuestro país.
A mí me parece
que es importante recordar que los yankis apuestan a
la idea, no sin cierta razón, de que las
revoluciones son eventos cataclísmicos que tienen
una energía inicial, pero que después con el tiempo
pierden fuerzas, van languideciendo, a partir de la
historia de otras revoluciones anteriores y dicen:
"Bueno, la que más duró fue la Revolución de Octubre
y al cabo de los 70 años logramos derrotarla y todo
aquello cambió." Es decir, su idea está basada en la
esperanza fallida del cansancio.
Como se dijo
aquí hoy —creo que fue Leonel el que habló de ese
tema—, el problema es que la Revolución cubana no ha
sufrido ese proceso. No propongo llamarle al año que
viene el del 80 aniversario, pero sí creo que
debemos decir que eso no ha ocurrido, especialmente
y en primer orden, por el papel del compañero Fidel,
de nuestro Comandante en Jefe (Aplausos). Entonces,
la Revolución se renueva. Como dijo una vez Gabriel
García Márquez: "La explicación de Cuba es que Fidel
es al mismo tiempo el Jefe del gobierno y el líder
de la oposición"; es el principal inconforme con lo
hecho, el principal crítico de la obra y eso le da
una peculiaridad a nuestro proceso. El enemigo
apuesta a la idea, entonces, de que la Revolución,
como ocurrió antes, porque después de la Revolución
Francesa hubo una contrarrevolución victoriosa, y
así hay procesos que se perdieron, se cansaron, se
desviaron, en el nuestro no ha ocurrido y no ha
pasado poco tiempo, han pasado más de cuatro décadas
y eso no ha ocurrido. Entonces, esa es la idea.
Hemos llegado
hasta aquí. El Comandante decía ayer: "Pero debemos
ver lo hecho hasta ahora como punto de partida",
frase tremenda, que es no regodearnos en lo hecho,
no justificar, no hacer lo que nos falta por hacer
hablando de lo anterior o intentando justificar,
sino proyectarnos, tomar esto de punto de partida,
lo cual es un reto mayor cuando uno no está en el
empezar, cuando han pasado 46 años del momento
fundacional inicial en que se dijo la frase: "Esta
vez sí los mambises entrarán a Santiago."
El hecho de
haber resistido todos estos años, como hemos
resistido y batallado, no da ya garantía de que
pueda ser victorioso el futuro por sí solo, porque
nuestros patriotas en las guerras de independencia
guerrearon y pelearon 30 años, levantaron la
admiración del mundo y de la opinión pública en
Estados Unidos, y, al final, desunidos, cansados,
desanimados, engañados, terminaron imponiéndoles la
Enmienda Platt y nombrándoles un gobernador en Cuba
y convirtiendo a Cuba en una neocolonia
norteamericana.
Es decir, que
la idea de haber resistido todo el tiempo no
garantiza la supervivencia de una revolución, y el
ejemplo doloroso de la Unión Soviética, un pueblo
que luchó de manera ejemplar, que aportó más de
20millones de hijos en la Segunda Guerra Mundial,
que fue capaz de derrotar al fascismo, sin embargo,
después fue derrotado y desarmado sin disparar un
tiro. La idea de haber logrado los éxitos anteriores
en la lucha no justifica la autocomplacencia o la
idea de que eso puede ser eterno.
Nosotros
tenemos un reto. Desde el año 1990, en que se puede
decir que empezaron los primeros momentos del
periodo especial, los jóvenes que tenían 10 años en
aquel momento, eran niños de 10 años en el año 1990
—un millón y medio por lo menos de muchachos cubanos
tenía en el año 1990 más o menos 10 años—, se han
hecho adultos en estos 15 años, conociendo un país
distinto que el que la Revolución construyó y el que
el pueblo pudo desarrollar hasta el momento en que
comenzó el periodo especial, que no fue el que
queríamos, sino el que pudimos hacer, venciendo
todas las dificultades que ya conocemos. Ese millón
y medio de jóvenes está acompañado de otro millón de
jóvenes que en los últimos 10 años fue llegando ya a
edades de la adolescencia y se han criado en una
sociedad en la que se desarrollaron estos vicios,
estas tendencias negativas que el compañero Fidel
denunció en la universidad; no se criaron en un país
en el que cada cual ha estado recibiendo según su
trabajo, han conocido la época en la que en nuestro
país se desarrollaron tendencias al individualismo,
al sálvese quien pueda, tendencias, eso no quita el
ejemplo y no le quita brillo a la resistencia
colectiva, al haber resistido aquí como pueblo,
cuando desapareció el 35% de nuestro Producto
Interno Bruto en apenas cuatro años, cuando nuestras
importaciones decrecieron de 8 500 millones de
dólares anuales a 1 500, cuando nuestra ingesta
calórica cayó de 3 000 a menos de 2 000 calorías
diarias; cuando nuestro país tuvo que enfrentar esos
años que son una proeza que está por escribir y
contar, y que no podrá ser olvidada jamás en la
historia de nuestro pueblo y de este hemisferio.
Cuando todo eso
pasó, sin embargo, se entronizaron esos vicios, esas
prácticas, muchas de estas cosas que el compañero
Fidel denunció en la universidad y nos llamó a
enfrentarlas.
Por lo tanto,
nosotros tenemos un reto, esos jóvenes que tienen
más información y más expectativas de consumo que
los jóvenes que al principio de la Revolución fueron
a alfabetizar; porque al principio de la Revolución
ir a una escuela o recibir por primera vez
gratuitamente asistencia médica, era un privilegio
incomparable con la vida anterior; pero para estos
jóvenes de hoy esos son derechos conquistados sobre
los que no se pregunta de dónde vienen y cómo son
posibles, y sobre los que, además, a veces, estoy
seguro de que a muchas compañeras y compañeros,
cuando han hablado de eso, les dicen: "Oye, pero no
vengas aquí ahora con el mismo discurso de siempre,
que si la salud y la educación."
Lo que más
cuesta en el mundo, lo que más añoran en otros
países; con cuánta gente uno habla en el mundo que
la familia ahorra para ver si el hijo puede
estudiar, o la familia pide ayuda a Cuba porque se
va a morir el familiar y no pueden pagar la
operación.
¿Por qué en
Venezuela, un país con esos recursos inmensos, un
país que diariamente exporta 3 millones de barriles
de petróleo, nosotros hemos operado en un año y
medio a más de 170 000 venezolanos de la vista? ¿Por
qué este año vinieron a Cuba a recuperar la visión
más de 150 000 venezolanos, en un país tan rico,
donde sobran los recursos, el dinero? ¿Cómo es
posible que tengamos que proponernos operar de la
vista a millones de ciegos latinoamericanos?
En Cuba,
generaciones completas, porque hay que recordar que
7 de cada 10 cubanos nacieron después de que el
bloqueo ya estaba impuesto, han visto eso como algo
normal.
Usted oye en
otros países la gente diciendo: "Estamos ahorrando a
ver si podemos pagarle al muchacho los estudios,
porque la universidad..."; pero aquí no, los
estudios universitarios, la vivienda... Es verdad
que tenemos problemas de vivienda, pero los que la
tienen son dueños o pagan poco por ellas; en el
mundo entero es la mitad de los ingresos, lograr
pagar los alquileres, la ilusión siempre de lograr
ser dueño de la vivienda, como era en Cuba antes de
la Revolución. Pero, ¿qué ocurre?, que esas cosas a
veces se olvidan, no se discuten, no se ponen sobre
la mesa en el debate.
Nosotros
tenemos un reto aquí, que es el hecho de que cierta
memoria histórica se ha perdido, cierta comparación
e información con lo que pasa en el mundo se ha
perdido.
Ahora, en las
reuniones que hicimos con muchas escuelas, centros
escolares, en muchos jóvenes se aprecia
desconocimiento; claro, no solo en los jóvenes, en
todas las generaciones; pero, bueno, los jóvenes han
tenido menos experiencia en la vida y pueden tener
menos información sobre esto, menos información para
comparar qué fue Cuba antes del periodo especial.
Pero
periodistas amigos de Cuba, gente de izquierda que
ha venido a Cuba nos han dicho que se asombran del
nivel de ingenuidad que encuentran en alguna gente
en Cuba que se hacen ilusiones con el capitalismo,
gente que cree que uno emigra y llega allí y ya; y
que creen que a Cuba le toca, el día que los yankis
entren a sangre y fuego aquí, el capitalismo de un
país desarrollado europeo, y ellos no se dan cuenta
de que a Cuba le toca Haití, República Dominicana,
un país pobre del Tercer Mundo que Estados Unidos
convertiría en una neocolonia; para no hablar de los
que en Miami todavía hoy piden que de todas maneras
hay que dar primero tres días de licencia para
matar, porque piensan que será un paseo con las
tropas yankis, y porque no captan la idea de que
aquí va a haber que venirnos a buscar, a cada uno de
nosotros, por la punta del cañón del fusil, a ver si
es verdad que ellos van a hacer en Cuba una
transición hacia una colonia norteamericana.
Creo que
debemos prestar toda la atención a ese llamado hecho
por Fidel en la universidad, a esa frase no
pronunciada públicamente antes en la historia de la
Revolución: La Revolución puede ser reversible y no
por el enemigo que ha hecho todo lo posible por
lograrlo, sino por nuestros errores, si nosotros no
somos capaces de enfrentar, combatir victoriosamente
contra errores, peligros internos.
Nosotros no
debemos ignorar y no debemos subestimar que también
entre nuestras filas, en las filas de nuestro
pueblo, hay simulación, hay apatía, hay modorra, y
ahorita cuando el Presidente de la FEU decía:
Tenemos que detenernos a pensar cómo no hay rechazo
muchas veces a lo mal hecho, al delito; cómo ha
habido cierta impunidad y cierta amplitud, al menos
en la convivencia con cosas cuyo origen ha sido
delictivo y todo eso; hay un grupo de factores, que
pasan no solo por las carencias que hemos vivido,
pasan también por la falta de convicciones; porque,
bueno, preparando el Moncada se pasó hambre, se
andaba con los zapatos rotos, y había dinero en los
bolsillos y no se usaba el dinero ni siquiera para
comprar una medicina a un hijo.
Entonces, hay
lecciones de ética. Martí preparó la Guerra
necesaria y se negaba a que le compraran unos
zapatos para reponer sus zapatos rotos.
Tenemos muchos
ejemplos, y todos los días tenemos ejemplos en
nuestro pueblo, y el ejemplo mayor es el resultado
colectivo de poder estar aquí discutiendo estas
cosas y proyectando y soñando hacia el futuro. Pero
no debemos olvidar que el socialismo desapareció en
países de Europa del Este, donde había altos niveles
de vida material y fue derrotado de un día para
otro.
Hoy leí un
cable que decía que Hungría llegará este año al
nivel de vida que tenía en 1972, todo eso recibiendo
ya dinero europeo, que le han prometido, creo, como
3 000 millones por año a partir de ahora.
Este ha sido un
año tremendo, victorioso. Estoy seguro de que muchos
de nosotros no olvidaremos nunca estos días en que
hemos disfrutado todo esto y, sobre todo, cuando
soñamos y les damos vueltas en nuestra imaginación a
lo que viene, a las cosas que podemos hacer, que no
son sueños utópicos, que son realidades, cuando
dicen: "Y todo eso está ya contratado, todos esos
hierros están viniendo y todo eso está almacenado";
es decir, la idea de que nosotros vamos a dar un
cambio enorme a muchas de las cosas que hemos hecho,
que mejorará nuestro nivel de vida, que mejorarán
las condiciones de este pueblo que ha resistido aquí
ejemplarmente todos estos años de bloqueo, de lucha.
Al principio de
los noventa, en Naciones Unidas los diplomáticos se
empezaron a despedir de los nuestros y a darles el
pésame: "Bueno, ya sabemos que ustedes van abajo
también como ocurrió en los demás" y se despedían
con admiración, con dolor, y de pronto la islita les
siguió flameando la bandera ahí y no hubo manera de
derrotarla ni de ahogarla por hambre ni
enfermedades.
Este ha sido un
debate aleccionador, en el que tendremos que seguir
pensando.
Hemos alcanzado
la invulnerabilidad militar, se ha dicho con toda la
autoridad de los que lo pueden decir.
Alcanzaremos la
invulnerabilidad económica. Anoche se hicieron
reflexiones aquí de qué implica alcanzar la
invulnerabilidad económica, e incluso si siguiéramos
bloqueados.
Debemos luchar
también —creo yo, modestamente— por conservar la
invulnerabilidad ideológica y política, que no es
ahora un problema, ahora la tenemos, porque ahora
tenemos a la generación que hizo la Revolución,
tenemos a Fidel y a Raúl.
Hasta el
enemigo reconoce en sus planes que no es posible con
ellos, que no hay arreglo; pero basa su ilusión en
la idea de que a los que vengan después sí los
podrán confundir, derrotar, dividir, comprar o
imponer.
La
invulnerabilidad militar es meta alcanzada; la
invulnerabilidad económica es meta por alcanzar,
pero claramente posible, se ha demostrado aquí; la
invulnerabilidad en lo ideológico y lo político
ahora está, pero después hay que conservarla cuando
no exista la voz que llame cuando los demás no se
dieron cuenta, los que ven antes de que los demás
hayamos podido ver, los que prevean —que es como
decía Martí la política, es prever—, los que
encarnen la idea de que es posible la victoria,
porque si no se cree no se puede alcanzar.
El año que
viene, por estos días, estaremos conmemorando el
desembarco del Granma; en estos meses en que estamos
ahora, hace 50 años, eran un grupo de hombres en
México, pasando hambre, perseguidos y preparándose
tras la conquista de un sueño.
Ahora somos
pueblo en el poder, Revolución victoriosa, pero que
no puede garantizar el socialismo en este país sobre
la base de que lo proclamó en la Constitución. En la
Constitución se proclamó una convicción, pero en los
hechos prácticos hay que defenderla todos los días,
porque en la Unión Soviética se aprobó un referendo,
donde el 85% dijo que estaba de acuerdo en no
desintegrar el país, ¡ochenta y cinco por ciento!, y
seis meses después un grupo de hombres decidieron
ahí —en una noche tormentosa dicen— desintegrarlo, y
ocurrió lo que ocurrió. Y nosotros nos quedamos
solos y estamos aquí.
Debemos saber
que preservar la Revolución victoriosa en el futuro,
cuando esté el hueco que nadie puede llenar y que
tendremos que llenar entre todos como pueblo, porque
no es repetible en la historia de los pueblos que
ocurran eventos de esa naturaleza y porque hay un
papel de la personalidad en la historia, que no es
solo la suma de los cambios cuantitativos que
después van a los cualitativos, está también el
papel del liderazgo que ve más que los demás, que
cataliza, que contribuye a crear las condiciones
sobre la base de audacia y más audacia, porque un
análisis conservador decía que en Cuba no se podía
dar una Revolución, pero el asalto al Moncada y la
muerte generosa de decenas de jóvenes puros crearon
las condiciones, con el liderazgo y la aparición de
una nueva generación, y el Granma, derrota militar a
la llegada, no presagiaba precisamente un triunfo
dos años después de un pequeño ejército de aquellos
mismos jóvenes, campesinos, trabajadores y gente de
pueblo que después se sumó.
Por tanto, un
tema de fondo aquí —que ha estado planeando en esta
Asamblea— es que el enemigo a lo que apuesta su
esperanza no es a la derrota ahora, es después; es
la idea de que no puede con la generación histórica.
Es un momento
de celebración del aniversario de la Revolución, fin
de año, estos días tremendos, históricos para
nuestro pueblo y para nuestra Asamblea, no son para
evocar noticias tristes, ni temas a los que se
rechaza nada más de pensar en ellos; pero nosotros
todos debemos saber que los planes que el enemigo
alienta y que nosotros hoy no solo hemos rechazado
sino que le hemos dicho en su cara otra vez, nuestra
Asamblea, que no los puede cumplir, son planes
reales, no son solo propaganda, son planes que el
enemigo quisiera ejecutar si pudiera; lo que pasa es
que no ha podido, pero intentaría hacerlo y
probablemente intentará hacerlo.
Por lo tanto,
hay tres premisas que considero básicas: la primera,
esta Revolución no puede ser derrotada, si los que
la dirijan lo hacen a partir de la autoridad de su
ejemplo como ocurre hoy, como ha ocurrido siempre.
La Revolución llegó hasta aquí, en primer lugar, por
la autoridad moral de su liderazgo. Se puede tener
el poder y no tener autoridad, es lo que le pasa a
Bush en su régimen, porque la autoridad no viene de
las atribuciones escritas, viene de la ejemplaridad
de los actos. Nosotros, la manera en que entendemos
esa autoridad es esta: "Yo no lo entiendo bien, pero
si Fidel lo dijo, yo estoy seguro de que eso es
así."
Cuánta gente en
el pueblo encontramos que dice: "Si Fidel lo dijo,
él sabe, ya entenderemos." Ese valor, ese tesoro,
esa confianza, o esta otra: "Si Fidel lo dijo, es
porque es así, porque Fidel le habla claro al
pueblo." ¿Cuántas veces nosotros hemos visto eso y
nos han dicho eso? Ese tesoro no se puede perder: la
autoridad que viene del ejemplo.
Por eso Fidel
dijo en la rectificación, que quedó trunca
lastimosamente, porque venía con estos objetivos
cuando comenzó el período especial y muchas de
aquellas cosas no pudieron realizarse en aquel
momento, "el socialismo es la ciencia del ejemplo".
Sin embargo,
cuando veo que en esta Asamblea hablamos de que el
año que viene haremos 100 000 nuevas viviendas, pese
al bloqueo y todos los obstáculos, veo que
rescatamos muchos de aquellos planes, ahora con más
experiencia y sobre bases más sólidas y mejores.
Legitimidad
basada en la autoridad, autoridad basada en el
ejemplo.
Mientras este
país tenga un liderazgo basado en el ejemplo, en la
autoridad que emana de la conducta austera, de la
dedicación al trabajo, de que nuestro pueblo sepa
que los que dirigen no tienen privilegios sino el de
servir más y el de sacrificarse más, que sus
familias no viven distinto que el pueblo, que sus
hijos se educan como los hijos de los trabajadores,
que en nuestro país no se permite y se combate, y se
combate más duro cuanto más alto está el que comete
el error o el que se relaja o el que traiciona y se
corrompe; mientras este país tenga ese tesoro que ha
tenido hasta hoy y que hizo encolumnarse a un pueblo
entero tras la epopeya de resistir al imperio por
más de cuatro décadas, será invencible; hay ahí una
premisa.
La segunda,
mientras nosotros conservemos el apoyo de la inmensa
mayoría del pueblo, como lo tenemos hoy, no sobre la
base del consumo material, sino sobre la base de las
ideas y las convicciones. Porque ya dije cómo los
pueblos fueron desarmados y no salieron a las calles
y no pelearon en los países socialistas cuando les
desmantelaban el futuro y, sin embargo, vimos al
pueblo pobre de Venezuela salir a las calles a
defender el regreso de Chávez cuando le dieron el
golpe oligárquico y militar organizado por los
yankis. Aquellos que no tenían nada se lanzaron a la
calle, y la mayoría de los que se incorporaron al
Ejército Rebelde no tenían nada, eran los campesinos
y los trabajadores pobres; es decir, tienen que ser
las ideas y las convicciones, y no la idea de que la
gente nos va a apoyar más, porque tenga más.
Claro que ha
habido un desgaste, porque tenemos la gente que
dice: "Pero han pasado todos estos años, ya yo tengo
tal edad, lo que me queda es tanto, ¿esto siempre va
a ser aquí el apagón, el transporte?" Está el que se
rinde, está el que se cansa, está el que emigra,
dice: "Bueno, me voy, imagínate." Peor, está el que
traiciona, el que se presenta al enemigo a contarle,
a mentir, a decir lo que le piden que diga. Pero
está simplemente el que abandona el esfuerzo
colectivo, abandona la epopeya, imperan sobre él
otros intereses; y está —porque no debemos
equivocarnos— el que piensa eso mismo aunque no lo
ha hecho y simula, pero no es la mayoría. Nosotros
tenemos la inmensa mayoría del pueblo, y si no la
tuviéramos no podríamos estar aquí, no habríamos
podido resistir al imperio. Tener el apoyo de la
inmensa mayoría significa que la inmensa mayoría
comparta, como ha hecho hasta hoy, las convicciones
y las ideas del proyecto. Es una batalla en el
terreno de las ideas.
La Revolución
no se puede sostener sin el apoyo del pueblo, lo que
no quiere decir que no habría que empezarla otra
vez; pero sería duro que fuera derrotada la
Revolución que ha podido preservarse y que logró
hacer la proeza histórica de preservarse aquí, como
todos estamos convencidos y le hemos ratificado hoy
al Jefe de la Revolución que la defenderemos.
Por último, la
tercera premisa que creo clave es que no podemos
caer en ingenuidades. Al final, el tema decisivo es
quién recibe el ingreso, si las mayorías y el
pueblo, o la minoría oligárquica, transnacional y
proyanki. Al final, el tema es de quién es la
propiedad, si del pueblo, las mayorías, o si es de
la minoría corrupta y plegada a los intereses del
único gendarme en el mundo que podría garantizar
esos privilegios en Cuba: el imperialismo yanki.
En Cuba no
puede haber una burguesía nacional patriótica como
realidades en otros países tuvieron; en Cuba la
burguesía fue siempre, y sería otra vez, si la
dejamos salir, proyanki, protransnacional y
necesitaría la guardia rural, el Ejército de Batista
y los marines yankis para reprimir e imponerse al
pueblo.
Al final,
¿quién garantiza únicamente que la mayoría sea la
que disfrute de la mayor parte del ingreso y que la
mayoría sea la dueña de la mayor parte de la
propiedad? El Estado socialista.
Y el día que en
Cuba el enemigo lograra —que no lo logrará—
desmantelar el Estado socialista derrotando a la
Revolución, aquí se pierde —como se dijo bien ayer—
no solo la Revolución y el Estado, aquí se pierde la
nación, porque Cuba sería absorbida, Cuba sería
convertida en un municipio de Miami.
Eso es lo que
dice el plan de Bush, eso es lo que enfrenta nuestro
pueblo: la disyuntiva histórica, otra vez ante su
historia, de preservar su triunfo, perfeccionar su
socialismo, cambiar lo que haya que cambiar dentro
de las ideas del socialismo y de la fidelidad a esos
principios, y el otro es el camino que hizo que
otros no pudieran un día como hoy proclamar que
viven en un país libre. Imperfecto como toda obra
humana, perfectible con el esfuerzo de todos; pero
un país en el que se siente orgullo de vivir; un
país que cuando se proclama que se es de ese país se
recibe una frase de aliento y admiración; un país
que no obliga a sus hijos a andar por el mundo con
la cabeza baja, que no obliga a sus diplomáticos a
tener que explicar crímenes o ideas no basadas en
los principios, que no ha puesto jamás a un
diplomático cubano en la disyuntiva de tener que
explicar una idea con la que no comulga, que no
comparte; un país donde teoría, principio y práctica
son la misma cosa.
Eso tiene un
gran valor, porque eso no ha ocurrido sino pocas
veces, y siempre por períodos limitados, en la
historia de otros pueblos. Eso es lo que se juega
nuestro pueblo.
Y si se
necesitaban —que no necesitamos los que estamos
aquí— más argumentos, más convicciones para defender
con pasión esas ideas y para estar dispuestos a
batirse y morirse por ellas, creo que estos días que
arrancaron con el discurso en la Universidad, y
antes, de manera más callada, pero ahora con mucho
más conocimiento en nuestro pueblo, estos días nos
han dado todavía más razones y más convicciones para
sentirnos orgullosos de acompañar, modestamente,
desde nuestros lugares, al compañero Fidel, al
compañero Raúl, a la generación histórica de la
Revolución, a nuestros jefes, admirados, queridos,
sobre la base de su historia personal y de su
contribución a la Revolución en todos estos años, y
estamos seguros de que nuestro pueblo tendrá la
madurez, las ideas, la moral, la unidad y la fuerza
para preservar la obra de la Revolución y legarles a
nuestros hijos un país mejor todavía que el que
ellos han defendido y preservado para nosotros
(Exclamaciones de: "¡Viva Fidel!" y "¡Viva Cuba
libre!")
(Ovación). |