|
Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz,
Presidente de la República de Cuba, en el acto
nacional de la segunda graduación de instructores de
arte, en la Ciudad Deportiva, el 28 de octubre de
2005.
(Versiones Taquigráficas - Consejo de
Estado)
Queridos graduados y familiares;
Estudiantes y profesores de las Escuelas de
Instructores de Arte;
Miembros de la Brigada “José Martí” de las
provincias Pinar del Río, La Habana, Ciudad de La
Habana y Matanzas, todos no podían estar aquí;
Cuadros de la Unión de Jóvenes Comunistas;
Artistas, intelectuales y otros invitados;
Compatriotas de toda Cuba:
Habíamos pensado reunirnos de nuevo exactamente un
año después, el 20 de octubre, para celebrar el Día
de
la Cultura Cubana
con la graduación de una nueva hornada de
Instructores de Arte, formados en las Escuelas
creadas por el fragor fundador de
la Batalla
de Ideas, pero los avatares del poderoso Wilma nos
llevaron a posponer hasta hoy este deseado
encuentro.
Una parte de ustedes, los de las provincias
orientales, ya estaban en la capital cuando dos días
antes decidimos posponer este acto ante la cercanía
del peligroso Wilma. Sé que han estado por ello más
de una semana en la capital. Tampoco podíamos
enviarlos de vuelta a sus provincias en medio de la
compleja situación meteorológica.
Hoy se gradúan 3 092 nuevos
instructores de arte de los
3 879 estudiantes que comenzaron en el curso
2001-2002, el segundo de estas instituciones,
inauguradas el 18 de febrero de 2001 con el
propósito de formar en 10 años a 30 000 instructores
de arte.
El 60,4 % de los nuevos graduados son mujeres y el
39,5% hombres. La mayoría de procedencia social
obrera.
Esta nueva fuerza, con conocimientos y experiencia
práctica, fue ubicada en 3 048 centros
educacionales, incluyendo los 26 Institutos
Politécnicos de Informática.
Esta segunda graduación posibilita contar ya con
6 318 instructores de arte, lo que garantiza
disponer al menos de un instructor en 4 898 centros
educacionales de las enseñanzas preescolar,
primaria, especial, secundaria y preuniversitaria.
Es fabuloso el camino que se abre hacia la formación
de sensibilidad y apreciación de las artes entre los
más jóvenes y hacia el ambicioso propósito de crear
una cultura general integral masiva en nuestro
pueblo.
Una cultura no solo artística, sino también
histórica, científica, económica, geográfica,
ambiental y en los más diversos campos del
conocimiento, con profundo sentido humanista.
Nos satisface saber que entre las dos graduaciones
han optado por los estudios superiores 6 147
instructores y entre ellos, por
la Licenciatura
como Instructor de Arte, 3 555. Un rico e inmenso
caudal de conocimientos se acumula en esta fuerza
que será de suma importancia en los altos propósitos
de justicia e igualdad de oportunidades para todos.
Una especial garantía en la formación continua, la
disciplina, la organización y la entrega de los
jóvenes instructores de arte lo es la creación, hace
hoy exactamente un año, de
la Brigada
“José Martí”, que dirigida por el Consejo de Estado,
a través del Grupo de Trabajo de
la Batalla
de Ideas quedó finalmente estructurada el pasado 19
de mayo, aniversario 110 de la caída en combate de
nuestro Héroe Nacional, con la elección de todas sus
estructuras.
La UJC tiene una elevada responsabilidad política,
conferida por
la Revolución,
en el éxito de este programa de formación de
instructores de arte, que una vez tronchó su camino
y es fruto de nuestros sueños de una sociedad mejor
y más plena.
La Unión
de Jóvenes Comunistas es responsable de coordinar el
trabajo de la Brigada “José
Martí”. Debe velar por la calidad de su trabajo, su
constante superación y el cumplimiento del
compromiso de sus brigadistas. El completamiento de
los cuadros que en los municipios y las provincias
atienden el trabajo de
la Brigada
constituye una prioridad impostergable para nuestra
organización juvenil.
Tras un año de trabajo los instructores de arte
atienden a 480 526 niños y adolescentes durante su
horario docente y a 85 599 en talleres de creación
artística. A ese empeño de
educación del talento artístico y apreciación de las
artes se suma el esfuerzo del sistema de Casas de
Cultura, que atiende en sus instituciones a 227 390
niños y adolescentes, cifra que se verá multiplicada
con creces en los próximos años cuando el ejército
de instructores de arte que hoy formamos esté en
todas las escuelas y en todas las comunidades del
país.
Numerosas anécdotas se han recogido a lo largo del
país de las experiencias de trabajo durante el
pasado curso escolar, que muestran cuántas
posibilidades para el mejoramiento del ser humano se
abren a partir del trabajo y la influencia de los
instructores de arte en escuelas, centros de
conducta, prisiones y otros escenarios sociales.
Así dicen algunas de ellas, contadas por los
propios instructores o sus coordinadores:
¿Qué dice Yennys García Betancourt?.
Especialidad Teatro.
Escuela Nacional Urbana “Fernando Cuesta Piloto”.
Municipio Cienfuegos.
Bueno, esta yo no la había puesto, entre varios
casos presentados, pero ya la mencioné, no la voy a
dejar fuera, y fue por una palabrita.
Ella dice: “Mi escuela
está enclavada en el Consejo Popular San
Lázaro, donde muchos de sus habitantes” —y aquí
estaba mi desacuerdo con Yennys García Betancourt.
No quería mencionarla, pero se equivocaron los que
transcribieron mi material, yo la tenía tachada y
pasó. Debe ser una excelente
instructora, pero dijo esta frase:
“Muchos de sus habitantes poseen un bajo
nivel cultural y antecedentes delictivos.”
Eso es mucho, estoy en desacuerdo, sé cómo es
nuestro pueblo y algunos son más humildes y otros
menos humildes; pero todos partimos antes de un
bajísimo nivel cultural. No
sabíamos nada de casi nada, 30% de analfabetos, 90%
de semianalfabetos, cuán lejos estábamos de un
espectáculo como este, tan impresionante, tan
inolvidable; cuán lejos del que tuvo lugar hace unas
cuantas semanas, al graduarse los médicos, cubanos y
de otros países, y al crearse el contingente “Henry
Reeve”, cuyos integrantes, en una cifra superior a
1 000, se encuentran en los dos puntos donde han
tenido lugar las más duras y dramáticas catástrofes
en los últimos tiempos: una,
consecuencia de los huracanes, allá en Guatemala, y
otra, consecuencia de los terremotos, con más de
50 000 muertos y más de 80 000 heridos, el 90% de
los cuales, como norma, con traumas que ocasionan
fracturas en los miembros superiores e inferiores
del organismo o en el cuerpo.
Fácil es enumerarlo así, pero hay que imaginarse
cuán terrible tristeza y sufrimiento implican para
aquellas víctimas, aquellos seres humanos que tienen
que soportar las consecuencias de la tragedia.
Todos recordarán, seguramente, aquel día que, al
participar en la graduación, di un paso en falso; no
miré, estaba mirándolos a ustedes, allá en Santa
Clara me caí y me fracturé en ocho fracciones la
rótula y también la parte superior del hombro, con
algo más que fisuras como entonces creía, quizás
fue la más dura y la más difícil lesión.
Recuerdo los sufrimientos, los recordé
siempre por los demás, antes de sufrirlos; pero tuve
la oportunidad de conocerlos por mí mismo, y es por
ello que hablo con pasión cuando recuerdo tanto
sufrimiento y tanta tristeza que se experimentan
cuando suceden catástrofes.
Continúo con la explicación de lo que dijo la
compañera Yennys, que es muy interesante.
Dice:
“Al principio sentí un poco de temor al tener que
enfrentarme con niños de tan singular procedencia.
Comencé con un grupo de cuarto
grado, caracterizado como el más difícil de la
escuela. Con todo mi asombro recibí las muestras de
cariño más insospechadas” —imagínense esa niña, es
una niña, prácticamente, porque recuerdo muy bien
cómo escogimos a los estudiantes, fueron estudiantes
que terminaban la secundaria básica, que iban a
realizar un bachillerato especial de cuatro años, a
vivir como internos en las escuelas de instructores
de arte que se crearon ese año, en un solo año.
Recuerdo el programa, cuando lo discutimos una por
una cada asignatura, hasta que ya quedó
confeccionado y está en vías —como es lógico, y como
en todo— de perfeccionamiento; pero eran jovencitos,
ustedes son los graduados, por lo general, más
jóvenes que tenemos.
Graduábamos, por ejemplo, a los trabajadores
sociales, que no sé cómo será el día en que los
reunamos aquí, porque hacen falta, sin los
familiares, más de dos estadios o, como le llamen,
Palacio de los Deportes, un coliseo como este, con
una capacidad de 15 000 para albergarlos, y son
también una tremenda fuerza que hoy está ya
incidiendo extraordinariamente en nuestra sociedad,
¡y qué fuerza! —no se le ocurra a nadie, y mucho
menos a los nuevos ricos y a los ladrones,
desestimarla, porque con esa fuerza, realmente, se
eliminarán unas cuantas lacras que todavía sufre
nuestra sociedad, en busca de un mundo mejor, más
cerca que nunca de un pueblo, de lo que lo ha estado
nunca, a lo largo de la historia.
Que nadie piense que son bobos, o que son
analfabetos, o que son ignorantes, porque son ellos
los que hoy ya trabajan y en este momento comienzan
a garantizar que el país cuente con cientos de
millones de dólares que hoy se pierden o se
malbaratan; y un poco más lejos, incluyendo
electricidad, incluyendo todas las energías,
incluyendo muchas cosas más, la suma de lo que
nuestro país dispondrá en muy breve tiempo, es mucho
más que la cifra que mencioné, y ningún ciclón podrá
detenernos.
Ya pasó uno y está olvidado, o más bien aplastado
por la obra que nuestro pueblo está realizando, y
pasó también el otro que convirtió a La Habana en
Venecia, y el mundo se intimidaba, mientras miles de
cubanos, con todos los recursos disponibles, en
cuestión de días iban restableciendo la situación, y
aviones conduciendo brigadas del contingente “Henry
Reeve” marchaban hacia el suroeste en dirección a
Guatemala, o hacia el sureste, a larga distancia, en
dirección a Paquistán, para llegar a un territorio
que está a 3 000 ó 4 000 metros de altura en las
laderas de la cordillera del Himalaya, de donde
emerge el Everest, como símbolo de una cumbre a la
que, en el terreno social y en el área de la
justicia, aspiran a llegar los pueblos, y entre
ellos el nuestro, sin que nunca alguno haya
alcanzado la meta a lo largo de miles de años; pero
pienso que en estos tiempos, más difíciles que
cualquier otro, ningún país como el nuestro se
acerca tanto a esa meta.
De este modo, la naturaleza no podrá doblegar, ni el
imperio podrá doblegar el espíritu de nuestro
pueblo, ni podrá impedir nuestras metas.
Continúo de nuevo lo que decía esta jovencita que
recordaba hace un rato, es como una niña.
Es por eso que no podemos ser críticos, ni
mucho menos, si una frase se escapó, porque ella
escribió eso, y no para ser publicado, no lo
escribió para nadie más, los que lo transcribieron
para un posible discurso, en el apuro tal vez ni
repararon. No tiene importancia.
Ella dice: “Comencé con un grupo
de cuarto grado, caracterizado como el más difícil
de la escuela. Con todo mi asombro recibí las
muestras de cariño más insospechadas”, en esos niños
de aquel barrio que seguramente es muy pobre y debe
tener muchos sitios donde las condiciones de vida
son sumamente duras.
Hassan debe recordarlo, porque con los estudiantes
de medicina visitó las zonas más pobres de la ciudad
en los años de la batalla de ideas, y buscando
experiencias y ayudando a decenas de miles de niños
recorrió esos lugares, y de esos lugares teníamos
noticias todos los días.
Ella continúa: “...y los cautivó
tanto el teatro que con la mayoría de ellos conformé
el grupo de teatro Abracadabra, que hoy representa a
la escuela. La parte más difícil
fue convencer a los padres con mil razones para que
les permitieran ensayar en horas extracurriculares.”
¿Qué quiere decir esto, sábado, domingo, por
la tarde, por la mañana? ¿A qué
hora, antes de los apagones o después de los
apagones? (Risas.) “Contar con
su apoyo para las obras que preparamos fue algo
inesperado, a pesar de haberme reunido con ellos en
varias ocasiones.
“Uno de mis niños tenía a su mamá presa.”
Es triste, ¿no? Pero no
por eso el pueblo o el barrio es un barrio
delictivo. La que cometió los
delitos fue la sociedad, porque esos barrios no
nacieron de la nada; fue el mundo civilizado y culto
que nos conquistó y nos explotó durante siglos, y
trajo, además, la esclavitud, y hasta el triunfo de
la Revolución en 1959 había establecido una sociedad
de abismales diferencias, la que va desde gente
rica, rica, rica, muy rica, que no vivían allí en
San Lázaro, vivían primero por allá por la Víbora
—quedan algunos restos, ya no, ya hay pueblo allí—,
y después fueron para lo que hoy es Plaza, y después
fueron para lo que antes era Miramar y hoy es parte
de Playa, o por allá por el Country Club cuando
triunfó la Revolución, que había muchos de esos
lugares allí, estaban ya, como recuerdo, por allá,
cerca de aquella escuela de cadetes en Ceiba, más
allá de Caimito. Ya estaban repartiendo las fincas
por aquellos lugares, lo más lejos posible del
barrio aquel, barrio de extramuros.
“Mi escuela está enclavada en el
Consejo Popular San Lázaro, Municipio de
Cienfuegos.” Me equivoqué, lo he
confundido todo. ¿Dónde estará
la compañerita?, debe estar por ahí.
¿Dónde está la muchachita .
No es La Habana. Yo no sé
lo que hay allí; pero tampoco, aunque sea allí,
dondequiera que sea hay que ser cuidadoso.
Hablé de San Lázaro aquí, es la historia
real, debe haber un barrio igual en otras partes,
como en Santiago, el barrio de Cuabita.
¿Dónde están los santiagueros?
Acuérdense del barriecito aquel o el
barriezote aquel que está cerca de donde estaba el
campito de aviación y el cementerio de Santa
Ifigenia, esos barrios están en todas partes.
Ya que estaba hablando de Yennys García, ¿dónde está
Yennys? Yennys, ¡corre!, para
que me acompañes aquí y me ayudes.
No hay mal que por bien no venga, dice el
refrán .
Cuéntanos aquí, ¿tú te atreves?
Ella me dice que sí, que se atreve a explicarlo,
pero sin mencionar el nombre del niño.
Yennys García.-
Lo que sucede es que, como decía el
Comandante, la extraordinaria experiencia es que
empecé a trabajar con ese grupo que era de muy
difícil acceso. Ustedes saben
que todos los niños son intranquilos, alegres, pero,
bueno, aquellos niños tenían sus características.
Entonces llegué, me propuse la tarea de
cambiar un poco ese criterio e insertar el arte, que
es la gran tarea que tenemos todos los instructores
de arte, para eso se dio a luz este proyecto;
mezclar a los niños y ayudar a que se relacionaran
mejor, se comunicaran mejor, y entonces, nada, me
atreví y empecé a trabajar con ellos.
Fue muy difícil al principio para todos los
instructores, porque al llegar a las escuelas es
algo nuevo, algo inesperado, pero los niños me
recibieron con muchísima alegría.
Para mi asombro, los padres, después que se
fueron dando cuenta de la importancia y del cambio
que el teatro y el arte llevó a cabo en sus niños,
me empezaron a ayudar con las cosas de la obra que
presentábamos, con los ensayos de la unidad
artística.
Tenía un niño, que también trataba por la comunidad,
que tenía a su mamá presa y tenía ciertos problemas
familiares. Lo importante fue
que logré vincular a ese niño y mezclarlo con el
arte y ayudar a que su medio lo aceptara mucho mejor
por manifestarse artísticamente.
Eso es lo importante de la experiencia, que creo que
todos los instructores tenemos experiencias
parecidas, porque siempre hay personas y siempre hay
niños, todos los niños tienen esa fantasía escondida
en algún lugar, y para eso estamos nosotros aquí,
para eso nos crearon a nosotros, para apartar la
negrura del mundo, la negrura de los problemas, de
mil trastornos que puedan tener y sacarle esa parte
bella al niño. Creo que eso es
lo más importante de cada experiencia.
Cmdte.-
Bueno, faltaba una frase y ella explicó muy
bien. Y qué suerte que el desvío
ha servido para ver en acción aquí una instructora
de arte explicando su tarea.
Lo que faltaba decía: Para nuestra satisfacción.
Ella salió de pase precisamente el día que
presentamos la obra y pudo ver el fruto del arduo
trabajo de su pequeño, con una profe tan joven.
No me equivoqué, ustedes la vieron aquí.
¿Qué expresó, por ejemplo, Carlos?
Carlos Ruiz Silverio, municipio Placetas,Consejo
Popular Guaracabulla Jagueye, especialidad Música,
Escuela Primaria “Enrique Villegas”?
“A raíz de mis talleres, encontré en la escuela una
niña espléndida que me llenó de alegría.
Quien no la conoce y la escucha cantar puede
llegar a decir que viene de una escuela de arte,
pero no es así. Es una guajirita
que no conocía siquiera lo que era un instrumento
musical; en cambio, la voz
impresionaba a todos. Decidí
que uno de mis alumnos que tocaba guitarra la
acompañara en una canción que monté.
El resultado de ese trabajo fue magnífico;
quienes lo presenciaron se mostraron muy
emocionados por el talento de esta niña que había
florecido y con el asesoramiento técnico ya estaba
dando hermosos frutos.”
¿Qué ocurrió con Oslendys Baño Rodríguez, municipio
Güines, especialidad música, escuela “Félix Varela”?
Este instructor tiene montado un repertorio que
abarca desde el Himno Nacional hasta los principales
chachachás cubanos. Montó una
banda de música en estas escuelas, luego las unió y
el resultado que logró fue una gran banda que hizo
sonar el 19 de mayo por todo el casco urbano del
municipio y que provocó que amas de casa, vecinos,
obreros y otras personas de la comunidad quedaran
impactados y asombrados de ver cómo niños tan
pequeños eran capaces de interpretar estas
sonoridades.
¿Qué se cuenta de Eliécer Fernández Rodríguez,
especialidad Artes Plásticas, escuela primaria
“Jesús Martínez”, consejo popular “Niceto Pérez”,
zona rural, municipio San Cristóbal, montaña?
Dicen los vecinos que desde su llegada a la
comunidad la vida es diferente.
Creó un grupo que tiene aptitudes para la artesanía,
logrando mejorar el entorno de este apartado lugar
mediante la confección de objetos artesanales y
murales con elementos naturales.
Nos cuentan que gracias a él han podido ver y
apreciar una obra plástica y hasta celebrar eventos
en la montaña donde han ganado premios.
Dice Eliécer que tuvo la dicha de hacer sus
prácticas en esta zona y, aunque confiesa que el
principio se resistió, después de llegar y constatar
que tenía la oportunidad de cambiar la vida de
aquellas personas, no lo pensó y allí está ahora.
Siente que ha ganado en sensibilidad y ama lo
que hace profundamente.
Otro ejemplo es el de Yuderquis Martínez Sardiñas.
Especialidad Artes Plásticas. Consejo Popular “Juan
Delio Chacón”. Escuela Especial de Conducta No 1
“Omar Antonio Bautista Ramírez”.
Fue difícil para mí, dijo, comprender la necesidad
de trabajar en una escuela de conducta, teniendo en
cuenta las características particulares de estos
centros. He visto que mi labor con ellos ha
facilitado la comunicación y se han hecho más
sociables. Parece que el arte tiene magia.
Yuderquis menciona el nombre de uno de sus alumnos,
y añade: tiene un ojito de
cristal; con él he desarrollado
un amplio trabajo, pues tiene aptitudes para las
artes plásticas.
“Me siento complacida con mis resultados.
Creo que ese niño nunca me va a olvidar y
quizás hasta me compare con su
mamá, sabiendo que yo sin serlo le brindo todo el
cariño para ganarme un lugar en su
corazón, y creo que lo estoy logrando.
¿Qué narra María de los Ángeles Hartermar?.
Especialidad Teatro. Consejo Popular Gerona Centro.
“No voy a negar que estaba un
poco asustada al llegar allí. Nunca había trabajado
como instructora de arte en una prisión. Me asombró
la aceptación de nuestra presencia; para
ellos fue muy agradable la iniciativa. Les tocó
romper el hielo y lo hicieron con fuerza. Nos
presentaron un grupo musical con instrumentos no
convencionales (palos, latas, cubos). De verdad que
se escuchaba bien. Uno de ellos
se me acercó, quería enseñarme una obra de teatro
que había escrito él solo y que reflejaba parte de
su vida como recluso y la lección que estaba
recibiendo en aquel lugar. Esto me ha enseñado
que no debemos subestimar a las personas
siempre que estén dispuestas a cambiar y el arte los
ayude.”
Tras las experiencias acumuladas en
un año de labor, como las que acabamos de
ver, 123 de los mejores brigadistas pasarán a formar
parte de los claustros de profesores de las Escuelas
de Instructores de Arte, los cuales se han
fortalecido y cuentan hoy con 2.950 profesores; de
ellos 799 son de las asignaturas de formación
general y 2.151 de las asignaturas de las
especialidades.
Más de 370 recién graduados de las especialidades de
Educación Musical y de Educación Plástica de los
Institutos Superiores Pedagógicos se han incorporado
también a los colectivos profesorales de las
Escuelas.
Valioso ha sido el aporte de artistas e
intelectuales que se han incorporado a esta labor
formativa. Mucho más aún necesitamos de la
vanguardia artística, en el empeño de forjar a estos
jóvenes que son ya una fuerza imprescindible en la
batalla colosal por lograr una cultura general
integral en nuestro pueblo.
En Mayo del 2000, cuando se decidió comenzar este
programa, apenas contábamos con unos 2000
instructores en todo el país. Hoy, entre estudiantes
que realizan sus prácticas en el sistema de
educación y graduados incorporados a dichos centros,
contamos con 22.025 jóvenes integrados a este
programa.
Hace unos días comenzó el sexto curso de nuestras 15
Escuelas de Instructores de Arte.
Son estudiantes que han ingresado con una mayor
noción sobre las especialidades en las que se
prepararán. Si de los jóvenes que iniciaron el
primer curso de estas escuelas solo el 7% había
recibido alguna formación previa, ahora el 41% de
los nuevos ingresos en este curso escolar ha estado
vinculado al arte a través del movimiento de
aficionados, ha sido preparado por un instructor o
proviene de las Escuelas Vocacionales de Arte.
Las muchachas continúan predominando
entre los estudiantes con un 64.5% de la matrícula,
y alrededor de la mitad de los futuros instructores
de arte son de procedencia obrera.
Cumpliendo el principio de justicia e igualdad que
inspira nuestra obra, se ha facilitado desde la
creación de las escuelas el ingreso de jóvenes
discapacitados, para los cuales
se han realizado adecuaciones en los planes de
estudio que les permitan vencer los objetivos sin
disminuir la calidad de su formación.
En el curso recién concluido contábamos con
43; de ellos 18 con discapacidad físico-motora, 8
ciegos, 2 sordos, 7 sordomudos, 4 débiles visuales y
1 con discapacidad visual y físico motora. Ocho de
esos jóvenes se gradúan hoy y se incorporan con todo
derecho al noble y emprendedor ejército de los
Instructores de Arte,
demostrando que para el ser humano todo es posible.
El plan de estudio ha continuado perfeccionándose;
se han modificado los programas de las
especialidades de Música, Teatro y Danza para lograr
una mayor integralidad en función de la actividad
que desarrollará el instructor. En todas las
especialidades se realizan talleres de apreciación
de las restantes ramas del arte.
Se han incrementado considerablemente los medios
audiovisuales y de computación, herramientas
extraordinarias para la enseñanza. Hay ya una
computadora cada 15 estudiantes.
Se utilizan los 8 software educativos con los que
cuenta el resto de la enseñanza media superior y,
además, uno elaborado específicamente para la
asignatura de Apreciación e Historia de las Artes,
que se imparte en las Escuelas de Instructores de
Arte.
La investigación no es ajena al aprendizaje, la
apreciación y la enseñanza de las artes.
Los eventos científicos que en cada curso
reúnen a los docentes y los miembros de
la Brigada
“José Martí” propician la creación de medios de
enseñanza para el desarrollo de los talleres,
contribuyen a perfeccionar el proceso docente
educativo y develan enriquecedoras experiencias en
el trabajo con niños y adolescentes de los
instructores graduados.
Continúa el desarrollo del proceso de mantenimiento
constructivo de las 15 escuelas, en su mayoría
asentadas en antiguas instalaciones educacionales
recuperadas como parte del febril proceso
constructivo generado por los programas de
la Batalla
de Ideas.
Debemos prever cada detalle para que estas escuelas
sean modelo de educación, disciplina, creatividad,
ética, moral.
Aspiramos a que todos los graduados del primer curso
que permanecen en sus puestos sigan siendo fieles al
compromiso de trabajar durante no menos de cinco
años como Instructores de Arte, tal como se acordó
primero, y que los que se gradúan de ahora en
adelante permanezcan durante 8 años, como
prometieron después, en esta hermosa labor que
aporta riqueza espiritual y conocimientos por todos
los puntos de la nación, y muy
particularmente entre niños y adolescentes, garantía
de un futuro mejor y de más sabiduría para el pueblo
cubano.
Los organismos de
la Administración Central
del Estado deben respetar ese compromiso, y no
volver a incurrir en la bochornosa práctica del
pirateo de los instructores de arte, como se hizo en
el pasado, porque no se les permitirá bajo ningún
concepto.
Y escúchese bien, con esto y con otras muchas cosas,
ahí están los instructores de arte, por ejemplo;
también están los que se van graduando como
profesores de educación física y deportes y lo
relacionado con la piratería. El
que esté limpio de culpa, que lance la primera
piedra.
Sí, hay muy pocos que no hayan practicado la
piratería de los cuadros.
Nuestros cuadros revolucionarios, sí, querían serlo
y lo eran, pero no sabían nada, no tenían
experiencia, no existía ni siquiera una verdadera
experiencia en la construcción del socialismo y así
estuvieron enredados en todo tipo de manías y
errores burocráticos; pero la piratería es una falta
de ética revolucionaria. “Este
es un buen profesor, yo me lo llevo porque sabe
mucho.”
Así también se robaban muchos maestros, eran los que
sabían en los primeros tiempos de la Revolución;
buscaban a alguien que supiera leer y escribir.
Arrancaba uno de aquí, el otro de allá:
“Yo te doy esto”, “tú estás más cerca”.
Todos se hicieron una guerra feudal, hay que
decirlo.
Por ejemplo, en el caso del Banco Central de Cuba,
una institución importantísima y cada vez más
importante, preparaban programadores, cuadros que
manejaban la computación, y los demás organismos,
que no preparaban nada, venían y decían:
“Yo tengo un hotelito allí muy bueno, allí
hay un sueldo, allí hay propinas.”
O decían: “Mire, ese
profesor me lo llevo para que enseñe esto y lo
otro.” Siempre tentando a la
gente, siempre ofreciendo, y esos son vicios del
capitalismo, hábitos del capitalismo, nadie se
imagina qué cantidad de cosas de este tipo se
hacían.
Una sociedad que quiere ser distinta, una sociedad
nueva que trata de alcanzar altas metas, arrastra
todos los vicios de aquella sociedad corrompida que
quiere cambiar. Eso pesa.
Solo el paso del tiempo y el efecto del
trabajo, si se trabaja bien... Y
nada ha existido más común y universal en el mundo
que los errores de los revolucionarios, de los que
quieren cambiar la sociedad o de los que quieren
cambiar al mundo. Por eso no son
muchas las revoluciones que avanzan y no son pocas,
entre las pocas, que fracasan a lo largo de períodos
históricos.
Pienso que nuestro país está haciendo un gran
esfuerzo y que quizás eso se debe a la magnitud del
adversario, a la magnitud de las dificultades, que
nos ha hecho a todos, de una forma o de otra,
superarnos. Y es muy posible que sigamos avanzando,
y prácticamente desde posiciones de vanguardia,
hacia las metas, que hoy se llaman Un mundo mejor,
que nos hemos propuesto.
Era una vergüenza aquello que ocurría entre
nosotros, casi explicable al principio porque casi
nadie sabía leer ni escribir. Entonces
iban a una escuela y se llevaban al maestro.
Eso ocurrió durante muchos años y todavía
ocurre. Claro que ahora se
quisieran llevar al profesor universitario; pero ya
el profesor universitario está por allá y no le
pueden ofrecer un puestecito, o un cargo para hacer
algo, aunque sea llenar papeles.
Los organismos de la Administración Central del
Estado deben respetar ese compromiso“...y no volver
a incurrir en la bochornosa práctica del pirateo de
los instructores de arte, como se hizo en el pasado,
bajo ningún concepto”. Yo no sé
para dónde se van a llevar a un instructor de arte
que se embulle o se olvide de su palabra y quiera
hacerse ya artista. Puede tener
excepcionales cualidades, yo no dudo de que muchos
llegaran a ser artistas, y grandes artistas, lo vi
el día que visité aquella escuela de Boyeros.
Bien, pero tienen una tarea, la Revolución
los ha preparado para una tarea y no los encadena
por toda la vida, aunque sabemos que muchos sentirán
tal amor por su trabajo, con jóvenes como ustedes,
toda la vida serán artistas formadores de patriotas,
formadores de revolucionarios, formadores de
excelencias en el arte.
El primer curso fueron cinco años, el segundo siete.
Ahora existe la radio y la televisión, no es
norteamericana, no pertenece al gobierno que quiere
presidir la transición democrática en Cuba.
Imagínense una transición hacia atrás.
Eso es lo que tienen programado, y lo curioso
es que el primer punto del plan que un mentecato
—como decía yo anoche—, al que el ilustrísimo
Presidente de Estados Unidos ha nombrado Presidente
de la Comisión, o no sé qué cosa, de transición en
Cuba, es andar ya por Europa, entre los secuaces
europeos del imperio y no pocos mercenarios,
pidiéndole ayuda para la transición.
Allá Europa, la podrida Europa, que venga a
ayudarlos. Nosotros también
decimos: Que venga la podrida
Europa a ver qué hace. Ya una
vez nos insultó, nos ofendió, pretendiendo quitarnos
una ayuda humanitaria que nunca nos dio, era más lo
que robaba con el intercambio desigual y más lo que
se ganaba vendiéndonos productos elaborados y
comprando materias primas. Hay
que ver lo caro que venden cualquier cosa para
sustentar sus altísimos ingresos y comprando barato
materias primas, como níquel, tabaco en rama, ni
siquiera tabaco torcido, o níquel para producir
acero inoxidable, etcétera, etcétera.
Yo calculaba la ganancia de Europa con relación a
Cuba –y de eso hablé allá en Santiago de Cuba, el 26
de julio, en el 50 aniversario— y es más de 200
millones de dólares que les dábamos nosotros a
ellos, y ellos a nosotros tres o cuatro milloncejos
que se gastaban en hoteles cinco estrellas por los
generosos donantes. Les
advertimos: “No necesitamos esa
basura”, y cuando nos siguieron ofendiendo, el
pueblo desfiló ante dos de sus embajadas, más de
500 000 ciudadanos en cada una de ellas, y había
pueblo para un tercer desfile simultáneo, que no se
equivoquen. Y cuando vinieron,
les dijimos: “No, no queremos
ninguna ayuda humanitaria”, si acaso ya nosotros
hasta podemos enviarla a ustedes, porque tienen
menos médicos por habitante que nosotros, y hay
gente allí que está ciega porque no puede pagar una
operación de la vista y no poseen ustedes capital
humano ni pueden enviar una brigada de médicos a
cualquier rincón del mundo. En
todo caso amenazar con intervenirlos, amenazar con
bombardearlos y por allá precisamente anda el
mentecato yanqui pidiendo la ayudita a Europa.
¿Qué puede Europa contra nosotros?
No puede nada. Por suerte
hay un país que puede decir eso.
No necesita al imperio yanki, no necesita de Europa.
Estamos en un mundo que está cambiando y
somos una Revolución fortísima y un pueblo
formidable que sabe luchar contra los adversarios y
sabe luchar contra sus propios errores y contra sus
propias debilidades.
Que sigan en la tontería y el arte mercenario.
Aquí nadie podrá venir a mercenarizar el arte
en nuestro país; tratarán, sí, de robar, y roban en
no pocas ocasiones talentos y artistas.
Los profesores serán ustedes y todos los demás
jóvenes que se forman, artistas sembradores y
forjadores de conciencias, de modo que no surjan
algunos indolentes o inconscientes que olvidan que a
veces a un niño se le enseña una forma de arte desde
que tiene cinco, seis, siete años, gratuitamente
pasa por todos los centros de arte, todos los
centros de enseñanza y llegan a descollar como
talentos, tal como descollarán en masa la enorme
riqueza de talentos de todo un pueblo.
Hay que sembrar conciencia desde muy temprano para
que nadie jamás haga o lleve a cabo la ingratitud de
algunos que, cuando están en la cumbre del arte, un
día llega la noticia: “Fulanito
se quedó”, o “fulanita se quedó.”
¿Y por qué se quedan fulanitos y fulanitas
sino por falta de conciencia, por falta de amor
hacia el pueblo que los formó y lo pagó todo, en
medio del bloqueo, en medio del sacrificio, en medio
de las amenazas? (Aplausos.)
Aquellos trabajadores que cortaron caña, manejaron
equipos industriales y trabajan horas, incesantes
horas, en la agricultura, en la industria, en
cualquier parte; en una escuela para enseñarles la
primaria, la secundaria,
etcétera, etcétera, en una universidad, en todas
partes.
Claro que una revolución es el triunfo de la virtud
sobre el vicio, es el triunfo del honor sobre la
deshonra, es el triunfo de la integridad moral y
patriótica contra el mercenarismo y el vicio, de
modo que lo más que pueden hacer aquellos que no
pueden formar valores sobre bases éticas es robar
talentos, porque en muchos de esos países se forman
los valores espontáneamente, a partir de iniciativas
de los propios ciudadanos, no existen las escuelas
de arte para todo el pueblo como aquí; existen solo
para los ricos y los muy ricos. En nuestro país es
para todo el pueblo, sin excepción ni exclusión
alguna.
Hablábamos precisamente del maestro, de los que
educan, de los que crean para todo el pueblo, y de
aquellos que nos roban y nos quieren robar artistas
y atletas, o inteligencias en cualquier campo de la
ciencia; pero, como en todo, también quisieron
dejarnos sin médicos, y de 6 000 que había, y no muy
bien preparados todos, nos llevaron la mitad, 3 000.
No pudieron impedir con ello que hoy tengamos
70 000; más de 25 000, según cálculo que debo
precisar con exactitud, estudiando medicina; 7 000
que ingresan por año; más de 12 000 en la Escuela
Latinoamericana de Ciencias Médicas; 20 000
latinoamericanos, fundamentalmente de los países más
pobres, en el primer trimestre del próximo año, y ya
al país que quisieron dejar sin médicos tendrán que
contemplarlo con respeto y ver toda una nación
convertida en universidad en muchas ramas, pero
especialmente esa rama tan humana, salvadora de
salud y salvadora de vidas que es la medicina.
El castigo lo decretó ya la historia, lo
decretaron los crímenes que cometieron contra
nosotros. Verán 100 000
estudiantes de esa rama en Cuba, porque estaremos
ayudando a formar médicos para el mundo, cuando
ellos ya no tienen médicos que enviar a ninguna
parte.
Del mercenarismo no sale un
médico internacionalista; del mercenarismo no sale
un miembro del valioso y glorioso contingente,
especializado en desastres naturales, epidemias y
graves enfermedades como el SIDA, que hoy están
golpeando naciones enteras, casi eliminándolas, y
continentes enteros, y ya no pueden impedir que lo
hagamos, porque por cada uno de los médicos que
había aquí, de esos que se llevaron, unos 3 000, hay
en este momento ocho veces ese número cumpliendo
misiones internacionalistas, o ayudando a los
pueblos en momentos de inmenso dolor.
Se llevaron 3 000 primero y después se llevaron
otros más ya graduados; pero eso no pudo impedir que
tengamos en este momento alrededor de 25 000 médicos
de nuevo tipo prestando sus servicios en el Tercer
Mundo. Y aquí en nuestra propia
patria casi 50 000. ¿Cuántas
veces? Quince veces, dieciséis o
diecisiete veces más, y distribuidos por todos los
municipios del país, en cualquier rincón de la
patria, desde Sandino, allá al lado del Cabo de San
Antonio, hasta Maisí, en Baracoa, en las montañas o
en los llanos.
Sabemos muy bien que no es perfecto todavía nuestro
sistema, pero ningún país tuvo nunca tantos médicos
y tan cerca de la población como el nuestro.
Ningún país tuvo nunca algo que ya vamos
teniendo cada vez más: una
cadena de policlínicos, es decir, de centros de
atención primaria, y no solo para proteger la salud,
sino también centros de rehabilitación junto a cada
uno de esos policlínicos que disponen de equipos que
nunca tuvieron, absolutamente nuevos,
estandarizados, que pueden ser mantenidos, que
pueden ser reparados, algo imposible cuando hay 40 ó
50 marcas diferentes como había hasta hace poco en
nuestro país, y esos policlínicos se convierten ya
en un modelo, y además en una sede de formación de
médicos.
Habrá decenas, habrá, mejor dicho, cientos y cientos
de sedes universitarias para la formación de
médicos.
Esto, desde luego, no aparece mucho en los cables,
no, ni en la televisión, ni en la radio, que son
atiborrados con espacios
publicitarios y mentiras oficiales.
Son unos superdescarados esos gobiernos.
Ustedes recordarán que nosotros le preguntamos al
señor Bush: “A ver, señor, diga
por dónde entró Posada Carriles a Estados Unidos,
díganos por dónde fue, en qué
barco, por qué puerto, y quiénes fueron los
responsables y cómplices?” Esta
es la hora, cuando han pasado un montón de meses, y
no dicen una palabra sobre el tema.
Resuelven el problema callándose, no
respondiendo una pregunta, porque allí están muchos
complicados, en el gobierno de Estados Unidos,
autorizando la llegada de Posada Carriles, ese
terrorista, asesino despiadado que hoy apoyan, que
hoy protegen de la justicia. No
han dicho ni una palabra, aunque les hayamos hecho
un montón de preguntas públicas.
Cuando planteamos nuestro deseo de enviar médicos al
pueblo de Estados Unidos, abandonado al destructor
desastre en Louisiana, se callaron la boca, y lo
hicimos por el pueblo de Estados Unidos con toda
razón: Fue el pueblo que decidió
que las tropas de Estados Unidos salieran de Viet Nam;
fue el pueblo que decidió el regreso del niño Elián
a nuestro país; es el pueblo que mucho más temprano
que tarde obligará al imperio a retirar las tropas
de Iraq, donde han muerto ya más de 2 000 jóvenes
norteamericanos en una guerra despiadada e injusta.
Deseábamos apoyarlo en su momento triste cuando allí
las personas jubiladas morían sin asistencia alguna
en los asilos, o morían en los hospitales mientras
prevalecía la anarquía y el grito egoísta de
¡sálvese quien pueda! Quisimos
ayudarlos. Y esos médicos
pudieron haber salvado muchas vidas, sin embargo, ni
siquiera mencionaron que Cuba había sido uno de los
países que había ofrecido ayuda.
Mientras nuestros amigos en el pueblo de
Estados Unidos preguntaban: “Qué
extraño que Cuba no ofrezca nada.”
¡Silencio oficial total!
Nos obligó a decir lo que habíamos hecho, y que
habíamos sido de los primeros en ofrecerla.
Y cuando un segundo huracán avanzaba con fuerza
terrible, no fuimos de los primeros; fuimos de los
únicos que días antes del huracán les ofrecimos
apoyo. Tampoco hubo respuesta.
Silencio.
Ayer expliqué la nota que enviaron ellos hace muy
poco, las palabras del responsable de la Oficina de
Intereses de Estados Unidos en Cuba, que fueron
palabras respetuosas, hablando de la necesidad de la
cooperación entre México, Estados Unidos y Cuba para
enfrentarse a huracanes.
Inmediatamente aparecieron cables anunciando que
Cuba había aceptado la ayuda, y yo demostré ayer con
documentos las palabras y los puntos exactos de
nuestra respuesta. Ahora todo
eso está andando. Pero no
aclaran, como norma no responden a las preguntas
difíciles, todavía no han podido decir, por ejemplo,
ni se han atrevido a decir, ni pueden decir, sin
acusarse a sí mismos, cómo y por dónde entró en
Estados Unidos el terrorista más criminal y más
repugnante del Hemisferio Occidental.
Hoy mantienen presos a los cinco héroes cubanos que
lucharon contra el terrorismo, a cinco patriotas
inocentes, contra los cuales se vertió la saña de la
mafia y la corrupción de los tribunales de Miami, y
fueron sancionados con cadenas perpetuas.
No veo que Europa se desgarre las vestiduras
pidiendo la libertad de esos compatriotas, que
siguen en prisión, a pesar de que un tribunal
absolutamente autorizado declaró en los propios
Estados Unidos que aquel juicio era ilegal, que
aquel juicio era injusto, que aquel juicio no valía
nada; sin embargo, siguen presos.
Esa es la conducta, la falta de ética, la
desvergüenza de ese sistema imperial.
Pero qué fuerte es Cuba ya, que puede mirar de
frente a los cómplices del imperio en Europa, puede
sostenerles la mirada y acusarlos, decirles:
Ustedes son hipócritas, ustedes
son corruptos, ustedes son inmorales, ustedes son
explotadores, ustedes crearon la esclavitud moderna,
en los últimos siglos, después de lo que se llamó el
descubrimiento de América.
Ustedes crearon el colonialismo y lo mantienen hasta
hoy. Ustedes, junto a Estados
Unidos crearon el intercambio desigual; ustedes se
roban las divisas de todos los países mediante el
mecanismo de obligarlos a depositar tanto las
reservas como el dinero particular en los bancos de
los países ricos, huyendo de la inflación, y
refugiándose allí; así disponen de todo el dinero
del mundo. Por eso les digo:
Ustedes son saqueadores, son ladrones y a
pesar de eso, no pueden disponer a su antojo del
dinero de Cuba. Todavía, sin
embargo, el dólar insolente del imperio, que ya ha
recibido algunas lecciones, nos saquea de una manera
brutal.
Eso le contábamos nosotros a Maradona en la primera
entrevista que nos hizo, cuando le demostramos que
en un país bloqueado, donde existe todavía el
racionamiento y donde muchas de las cosas están
extraordinariamente subsidiadas, un dólar insolente,
que envían desde allá y se cambia hoy no por 26,
sino por 24 pesos, ya que nuestro peso se revalúa,
con ese dólar pagan, por ejemplo, más de 150
kilowatts de electricidad. ¿Y
cuánto pagan?, ¿cuánto pagan si el gasto eléctrico
es mayor?, apenas dos dólares por 300 kilowatts.
Cuando lo envían, ese es el poder de compra de ese
dólar, ¿y cuánto se tiene que gastar el Estado
Cubano por cada kilowatt de electricidad?, pues nada
menos que, en el mejor de los casos, si los cálculos
fueran correctos sobre el costo —y posiblemente es
más— 36 dólares, por esos mismos kilowatts.
Es decir, envían uno y nos cuesta 18 dólares
en divisas convertibles; envían dos y nos cuestan 36
dólares. Así hacen con otras
muchas cosas, y en realidad, nuestro pueblo,
mientras nos saquean de esa forma, muchas veces ha
estado recibiendo, como hasta hace muy poco —y
empieza a cambiar—, un pedacito de jabón, racionado,
y sin olor, sin perfume alguno, o un tubito de pasta
de dientes con entregas limitadas, o, incluso, las
íntimas de las mujeres en cantidades insuficientes.
Lo sabemos bien, porque hace algunos meses se
dieron instrucciones a la industria ligera de
producir lo suficiente para incrementar las
cantidades de jabón y ponerle un poco de perfume;
las cantidades de pasta de dientes; las cantidades
de íntimas, de manera que alcanzaran, y ese plan ya
está poniéndose en marcha. Hay
incluso nuevas instrucciones de incrementar
sensiblemente esas cifras.
De manera que el país está haciendo esfuerzos, pero
mientras tanto, cuánto dinero gasta subsidiando el
dólar, multiplicando el poder adquisitivo del dólar.
No pretendo aquí explicarlo todo, pero lo anuncio,
lo anuncio y lo anuncio con tiempo, porque entre
todos tenemos que trabajar juntos, para derrotar esa
forma de saqueo, esa forma de explotación. No es
suficiente lo que hemos hecho, pero sabemos bien lo
que hay que hacer, basados en el principio del
mínimo de oportunidades para los parásitos; el
mínimo de oportunidades para los que reciben la
moneda aquella que nos saquea, trátese de la moneda
que se trate, porque nuestro país ha acumulado
suficiente experiencia para hacer bien las cosas y
que no vuelvan a ocurrir jamás situaciones como
esas.
Nuestro país marcha hacia la invulnerabilidad
militar y, escuchen bien, hacia la invulnerabilidad
económica; y lo que están haciendo esos miles de
trabajadores sociales, aunque solo es una pequeña
parte la que ha entrado en acción, es librar la
batalla por ese objetivo de la invulnerabilidad
económica, y el principio será lo más posible para
los que trabajan, lo más posible para los que
reciben un salario o una jubilación como obreros en
las fábricas, profesionales, como maestros, como
médicos, como trabajadores en cualquier lugar.
Sí, esos deben ser los que más reciban.
Como Revolución que aspira a un mundo mejor y
a una sociedad mucho más justa y que hoy tiene
experiencia para marchar más rápidamente hacia ese
destino, debemos buscar que el ser humano se gane la
vida con el trabajo, o reciba de la sociedad lo que
merece por haber trabajado mucho tiempo, ayudándonos
a alcanzar las cosas que hoy tenemos a solo un
tercio del camino, de lo que en tiempo no muy lejano
tendremos después, y sin dejar, por ello, de
compartir una parte de lo que tenemos, y
especialmente toda la experiencia y todo lo que
conocemos, con otros pueblos.
Advierto que conocemos unas cuantas cosas de las que
estamos haciendo hoy, debe saberse.
Y no seremos más pobres por ayudar, ni nos
estaremos quitando nada. La
heroica lucha de nuestro pueblo ha hecho ya los
surcos, arando en el tiempo, para que sembremos las
semillas de esa sociedad y ese mundo mejor
del cual forman parte aquellos
médicos que llenaron este coliseo que ustedes llenan
hoy y llenarán mañana los trabajadores sociales, que
no solo son conscientes y luchan contra cosas
absolutamente incorrectas, sino que van conquistando
en el pueblo a aquellos que, sin ser trabajadores
sociales, irán cooperando en esa lucha; porque
cuando en cada consejo popular, en cada parte, cada
ciudadano haga lo que ellos están haciendo hoy y los
miembros de los Comités de Defensa, de las
organizaciones de mujeres, de los combatientes de la
Revolución, de los trabajadores, de los estudiantes,
de todas las organizaciones de masa, y los miembros
de la juventud y del Partido que viven en los
barrios luchen contra lo mismo
que están luchando hoy esos trabajadores sociales
que tienen una pista en la mano, y, sobre todo,
tienen la pista que hay que seguir de los nuevos
ricos que no quieren pagar y de los sobornados que
se dejan sobornar, será cada vez más difícil que
puedan hacer lo que están haciendo hoy.
Por eso con una gran seguridad les digo lo
que les estoy diciendo.
Por ejemplo, al gobierno de Estados Unidos lo
podemos ayudar enseñándolo cómo se protege la
población en caso de desastres naturales, para que
no muera tanta gente pobre.
Creo que ahora Miami está sin electricidad después
del huracán, está sin alimentos,
está sin nada, y lo que sabemos es que aquí los
100 000 ciudadanos que fueron golpeados por la
entrada del mar, han estado recibiendo alimentos
reiteradamente, no les faltó protección alguna y los
trabajadores sociales están allí haciendo el
inventario de todo el daño que les ocasionaron, para
cooperar con ellos y, en el menor tiempo posible,
ayudarlos a recuperar lo que perdieron. Es lo que
sabemos, y es lo que ocurrirá siempre que haya un
desastre.
Sobre la piratería de los organismos del Estado qué
decía: Bueno, ¿acaso la radio y la televisión van a
contratar? ¿Acaso el Instituto de Arte e Industria
Cinematográfica? ¿Acaso los
teatros de los Poderes Populares van a piratear
alumnos o instructores de arte para ponerlos a
trabajar allí?
¿Quién es el que va a piratear?
Nosotros esperamos que nadie.
Ahí estoy viendo a Ernesto, Director de la
televisión, con seguridad que él no va a cometer esa
indisciplina, con seguridad que los presidentes de
los Poderes Populares no van a cometer esa
indisciplina, con seguridad que los organismos de
turismo no van a cometer esa indisciplina, con
seguridad que los organismos del Estado no anden
pirateando jóvenes ya formados, que programan o que
dominan la computación, porque hay 40 000
estudiantes de programación en los politécnicos de
computación, ¡cuarenta mil!, y hay 8 000 en la UCI,
Universidad de la Ciencia Informática, que están
estudiando los niveles superiores como diseñadores
de los programas de computación.
Al que robe hay que cortarle la mano —esto por
decir, ¿no?—, cortarle la mano al ladrón, eso viene
de la época aquella de la ley del Talión.
Yo que estudié derecho y no me acuerdo de
muchas cosas, sí me acuerdo de la ley del Talión,
que ordenaba cortar mano por mano; no, no es cortar
físicamente la mano de alguien, significa que no
debe aspirar a permanecer en su cargo ni un día más
el responsable de piratería de personal preparado.
Fíjense bien, esto lo digo en nombre de la
Revolución, en nombre del Partido, en nombre del
Estado, no debe permanecer un día más en su cargo
aquel que comete una de estas piraterías, o de
cualquier otra índole, y habrá que buscar reglas que
ordenen hablar primero con aquel a quien le van a
llevar a alguien. Es hora ya de
que no vuelvan a repetirse ninguno de aquellos
errores.
Cuba es hoy inspiración y esperanza para muchos. La
vocación humanista y justiciera de
la Revolución
es referencia para quienes creen en la posibilidad
de un mundo mejor al de la barbarie, la violencia,
el egoísmo y el derroche en el cual los poderosos
nos han sumido. En esa batalla por el futuro de la
humanidad nos alienta el respaldo de numerosos
artistas e intelectuales del mundo que defienden con
Cuba su derecho al pensamiento propio frente al
dictak hegemónico; su fe en el hombre frente a la
omnipresencia del mercado.
El amplio movimiento generado en torno al
llamamiento
“Detengamos una
nueva maniobra contra Cuba” (en el 61
período de sesiones de
la Comisión
de Derechos Humanos de
la ONU),
firmado por más de 5 500 intelectuales de todo el
mundo; la firma masiva de una Carta Abierta al
Fiscal de los Estados Unidos reclamando la
liberación de nuestros cinco compatriotas, rubricada
hasta ahora por más de 5 000 personalidades entre
ellas numerosos premios Nobel, y la
creación en México del Tribunal Civil Internacional
“Benito Juárez” para juzgar actos de Estados Unidos
contra Cuba, con la participación de
prestigiosos intelectuales, son hitos de la
solidaridad que despierta la causa de nuestro pueblo
entre gente honesta y de ideas de solidaridad y
justicia.
Cuando hablé de que los personeros del imperio
callaban, podía decir que, como
se conoce por el documento leído en la Tribuna
antimperialista de Cuba hace algunos meses y
suscrito por uno de los más grandes escritores en la
historia de este hemisferio, que es Gabriel García
Márquez, allí él exponía e informaba sobre los pasos
que había dado Cuba, a fin de trasmitir la respuesta
de las autoridades norteamericanas cuando les
informamos que ese grupo terrorista, y teniendo como
centro a Posada Carriles, estaba planeando volar
aviones en el aire donde también viajaban ciudadanos
norteamericanos. Después de
aquella ola de atentados contra los hoteles en Cuba,
que fue descubierta y paralizada, se les crea a los
terroristas una situación embarazosa y ya estaban
pensando volar aviones de líneas regulares que
viajaban a Cuba con el mismo procedimiento:
montar mercenarios en el avión, poner una
bomba que podía estallar 50, 60 ó hasta 90 horas
después cuando ya se habían marchado del país.
Se lo comunicamos al gobierno de Estados Unidos,
ofreciéndoles información, precisamente compartiendo
lo que aquellos compañeros que hoy están presos
obtenían cuando buscaban información sobre los
terroristas para defender a nuestro pueblo.
Ellos, desde luego, no eran los únicos, pero
formaban parte de los mecanismos mediante los cuales
el país se informaba y podía prevenir esos hechos.
Ustedes recordarán lo que ocurrió. Hasta al FBI lo
mandaron a ver, a comprobar, se les dieron todos los
elementos de juicio, y a los pocos días lo que
hicieron fue buscar pista, tal vez algunas ya las
tenían, arrestar a esos compañeros y someterlos al
procedimiento atroz al que los sometieron.
Están solos, no pueden ni conversar entre
ellos, en lugares distintos. Hay
familiares íntimos que no han podido visitarlos.
Los descarados que se rasgan las vestiduras contra
la Revolución que con toda justicia combate a los
mercenarios que apoyan el terrorismo, que apoyan el
bloqueo, que apoyan las cobardes acciones contra
nuestro país no dicen nada de aquellos que están
allí presos. No les quedará la
moral mínima, que hoy está a la altura de las suelas
de sus zapatos, como ha estado siempre a lo largo de
la historia, desde sus existencias como naciones
industrializadas, explotando pueblos, explotando
continentes y explotando al mundo.
Pero cuando contamos aquel episodio sobre lo que
informaba García Márquez, nos quedamos a esperar a
ver qué decían los jefes del imperio, si era verdad
o mentira que se lo habíamos informado al Presidente
de Estados Unidos, si era verdad o mentira.
No han dicho una palabra.
No han dicho una palabra:
yo recibí ese informe, o yo no lo recibí, el
FBI lo conoció o no lo conoció; el FBI viajó a Cuba
o no viajó a Cuba; el FBI recibió tales y tales
informes, muchos de los cuales procedían de esos
compañeros que están allí presos.
Esos compañeros no solo defendieron al pueblo de
Cuba; defendieron al pueblo de Estados Unidos, a
ciudadanos norteamericanos de las acciones de la
mafia terrorista de Miami y de los asesinos de la
banda de Posada Carriles.
Nadie ha escuchado una palabra, no dicen, no hablan,
e informan sobre libertad de prensa, y periodistas
sin fronteras. No es lo mismo
reporteros sin frontera que reporteros sin
vergüenza, carentes de honor, que son los que se
dedican a divulgar las mentiras y viven también del
imperio.
Hay muchos parásitos que van quedando por ahí
viviendo a costa del sudor de los trabajadores y los
campesinos del mundo, y especialmente de los
trabajadores y campesinos del Tercer Mundo, que hoy
constituye las tres cuartas partes de la humanidad.
La respuesta extraordinaria de numerosos
intelectuales del mundo, junto a personalidades
políticas y sociales, a la convocatoria realizada en
apenas días por organizaciones de nuestro país al
Encuentro Internacional Contra el Terrorismo, por
la Verdad
y
la Justicia,
nos ha reafirmado el valor de las ideas en el
combate contra las mentiras y los crímenes del
imperio y el poder de convocatoria de Cuba a la
unidad y la participación en la estratégica lucha
contra la hipocresía, la doble moral y el uso de la
fuerza por parte del poderoso vecino del Norte.
Todo ello es prueba de la admiración y el respeto
que inspira la obra extraordinaria de nuestro pueblo
frente a las más grandes amenazas, y fruto del papel
de vanguardia que la intelectualidad cubana ha
asumido en estos años creadores y fecundos de
la Batalla
de Ideas.
“…la madre del decoro, la savia de la libertad, el
mantenimiento de
la República
y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás,
la propagación de la cultura”, dijo con profundidad
y belleza José Martí.
Los instructores de arte que hoy graduamos llevarán
a sus clases la riqueza cultural de nuestra nación a
lo largo de su historia y prepararán a nuestros
niños y adolescentes para los caminos de cultura y
sabiduría que
la Revolución
les abrió.
Su importante obra se sumará a los esfuerzos de un
país que está viviendo un impresionante momento de
creación en todas las manifestaciones artísticas.
Sería largo enumerar los hechos que en este campo
están ocurriendo.
Baste señalar que contamos con un sistema de
enseñanza artística sin parangón en el mundo.
Se realizó este año la graduación de 1 091
artistas del nivel medio y superior de las escuelas
de arte del país. Un ejemplo son
los talleres vocacionales de arte de
la Escuela Nacional
de Ballet, con la participación de 4 000 niños y
adolescentes, comenzarán su cuarto curso y se
continúa trabajando en el
perfeccionamiento de los programas docentes de
ballet, danza, música y artes
plásticas que allí se imparten.
Como parte de los programas de
la Batalla
de Ideas 1 806 jóvenes, procedentes de los Cursos de
Superación Integral para jóvenes sin vínculo
laboral, egresaron en fecha reciente de los Cursos
de Promotores Culturales que imparten los Centros de
Superación para
la Cultura
de las Direcciones Provinciales de Cultura.
El país es sede de importantes eventos y festivales
que con un mejor diseño, participación popular e
intelectual, han contribuido a la divulgación de lo
mejor de la cultura cubana y se han convertido en
espacios de confrontación, debates y presentaciones
artísticas como: el Festival del
Nuevo Cine Latinoamericano, el Festival
Internacional de Ballet, el Salón de Arte
Contemporáneo, la Jornada
Cucalambeana en Las Tunas; el Festival de Cine Pobre
en Gibara, el Festival Benny Moré de Cienfuegos, el
Festival del Caribe en Santiago de Cuba, dedicado a
Venezuela, las Romerías de mayo y
la Fiesta
de la Cultura Latinoamericana de Holguín.
Los artistas e intelectuales cubanos reunidos bajo
la convocatoria En defensa de la Humanidad, han sido
baluartes de la batalla de ideas a escala
internacional concertando acciones, convocando a
reconocidos intelectuales del mundo, difundiendo el
pensamiento de avanzada y también han sido
esclarecidos combatientes de nuestra lucha por la
cultura, la libertad y la dignidad plenas de nuestro
pueblo.
Al concluir mis palabras, queridísimos instructores
de arte, me complace repetir hoy lo que les dije
hace un año a los graduados del primer curso en la
ciudad de Santa Clara:
¡Adelante, valientes abanderados de la cultura y el
humanismo! ¡Toda una vida de
gloria los espera!
¡Vivan la cultura y el arte!
¡Viva la humanidad!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos! |