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SCHOLA
CANTORUM CORALINA
La
excelencia de una dirección,
voces, repertorio
Cánteme,
sí, para oírlo
como aquella canción, la que yo hiciera
pero cánteme para aplaudirlo
por lo que ayer, ayer, hoy y después
(Silvio
Rodríguez)
POR
MIREYA CASTAÑEDA —de Granma Internacional—
LA
Habana tiene también su Schola Cantorum, y el
apellido es Coralina. Es un coro de excelencias
desde su creación hace diez años por la maestra
Alina Orraca, una mujer de pequeña estatura, pero
inmensa en el podio, y con una sonrisa de alegría,
esa que refleja intensa satisfacción y plenitud.
Su
quinto CD, Cánteme (Sello Unicornio), está
integrado por 19 canciones de Silvio Rodríguez,
entre ellas la que le da título, un número
inédito hasta este momento del famoso trovador y
compositor. Esta "ofrenda discográfica"
recibió varias nominaciones en el Cubadisco 2003 y
fue premiada por el vídeo-clip de Venga
la esperanza.
Precisamente
en uno de los confortables salones de los estudios
Abdala pudo este semanario conversar con Alina
Orraca, y lo hizo por tres válidos motivos, un CD
dedicado a la música de Silvio, el premio y su
décimo aniversario.
GI:
Hagamos historia.
AO:
Como dices, Coralina ya lleva diez años. Empecé a
hacer el coro en la entonces Fundación Pablo
Milanés. Pablo me dijo de hacer un proyecto donde
yo hiciera lo que estimara, lo que fuera mis
sueños, ésas fueron sus palabras. Yo quería hacer
un coro y tratar de que los niños tuvieran
educación musical, no porque fueran con condiciones
para la música, sino simplemente para desarrollar a
un ser humano integral, ya que todo niño, toda
persona puede cantar, asumir la música, eso está
probado, lo que hay que practicarla. Ese fue el
proyecto.
GI:
Sin duda, al inicio el nombre resultó diferente, y
hasta difícil para algunos.
AO: Se
me ocurrió ponerle Schola Cantorum porque es un
nombre de una institución que existe desde el siglo
cuarto. Adjunto a las catedrales en Europa se
crearon escuelas de canto y respiración para que
los niños, en aquel momento los varones,
aprendieran a cantar para sus coros. Es por eso,
porque el proyecto era enseñar a los niños a
cantar, el nombre de Schola Cantorum. Actualmente
existe en muchos países, por ejemplo en España hay
nueve, y hay una famosa, la Schola Cantorum en
México, en Caracas. En Cuba nunca hubo una schola
cantorum, por eso se me ocurrió, es decir escuela
de canto, claro, tenía que ponerle un apellido.
Empecé a buscar, si de La Habana, si de Cuba, pero
me parecía que no me pertenecía. Yo dirigí el
coro de cámara de la ENA (Escuela Nacional de Arte)
desde 1979. Siempre la gente le llamó el coro de
Alina, pues mezclé entonces coro y Alina, de ahí, Coralina.
Es cierto que al principio muchas personas lo
encontraban un poco extraño, pero enseguida
prendió y eso me alegra.
GI:
Hablemos del repertorio, sus líneas de trabajo.
AO:
Nosotros hacemos todo tipo de repertorio realmente,
interpretamos música sacra, hacemos música
contemporánea, popular, cubana y de otros países,
fundamentalmente latinoamericana. Son las líneas
que más nos gusta trabajar, pero no por eso dejamos
de hacer música barroca, romántica, clásica.
Trabajamos por proyectos. El año pasado hicimos un
proyecto de música antigua con el maestro catalán
Josep Cabré, junto al grupo Ars longa. Hace
años hicimos un proyecto con música de Franz
Schubert en su 200 aniversario.
GI:
¿Y cuál es el proyecto actual?
AO: En
estos momentos estamos enfrascados con el maestro
Luis Carbonell para un CD de música coral mezclado
con la poesía, recitada, a partir de una obra que
hicimos del maestro Harold Gramatges, en el
centenario de Nicolás Guillén. En ese caso no era
el poema completo, sólo la musicalización de las
tercetas del poema Puedes. Ahora el maestro
Carbonell trabaja las preguntas recitadas y nosotros
las respuestas, con una introducción que hizo el
propio maestro Harold. A partir de ahí empezamos a
pedir obras de este tipo, y tenemos al maestro
Calixto Alvarez, quien hiciera el Son número 6,
con textos de Guillén, y le pedimos al maestro
Roberto Valera, que lo hiciera para el poema Caridad,
de Marcelino Arozarena, que Luis recita. A ver si al
final hacemos un disco.
GI:
Pero no es secreto que los discos corales no son
verdaderamente comerciales.
AO:
Claro, son más difíciles de lograr. Quiero decir
que Abdala tuvo la valentía este año de hacer
cuatro discos de música coral, que efectivamente
todos sabemos que no es música que se vende con
facilidad, no en Cuba, en ninguna parte del mundo, y
yo pienso que ellos rompieron un hielo, porque
hacía mucho tiempo que la música coral no era
grabada en Cuba. Primero hicieron el disco Aires
Nocturnos, con la música de Beatriz Corona, que
grabó Vocal Leo y el Coro Polifónico; después se
lanzaron con dos discos del coro Entrevoces, con un
disco de Exaudi y con el disco de Coralina. En un
año, yo pienso que eso es un reto muy grande, y
creo que Abdala merece una gran felicitación.
GI:
¿Su mayor satisfacción en estos diez años?
AO: La
mayor satisfacción que tenemos es haber fomentado
un movimiento coral grande en la Ciudad de La Habana
que ya está en todo el país, el movimiento de las
cantorías, el haber logrado que los niños empiecen
a amar la música coral y detrás de los niños
todos los padres. Donde antes no se podía hablar de
la música coral porque no era de interés ninguno
para la población, ya es un interés primario
dentro de la cultura cubana y eso no quiere decir
que lo haya hecho yo, pero pienso que la Schola
Cantorum Coralina ha tenido mucho que ver, porque
año tras año trabajan con nosotros alrededor de
500 niños, que son mil padres, cuatro mil abuelos,
y no sé cuántos tíos y hermanos. O sea, cuando
vienes a ver es una población que está trabajando
porque los niños canten y canten en coro, no a
nivel individual, que es muy bonito, todo el mundo
aspira a cantar solo, todo el mundo sueña cuando es
chiquito verse en la televisión cantando solo, pero
sin embargo ya los niños sueñan en verse en la TV
cantando en un coro y muchos adultos también. Yo
pienso que eso es lo más lindo que hemos hecho.
GI:
Alina, pero están las grabaciones, la música para
películas, las giras, las presentaciones.
AO:
Bueno, sí, también. Algo que nos marcó muy
fuertemente fue la Misa del Papa cuando vino a La
Habana (1998), porque fue un hecho histórico
imborrable. Hicimos un trabajo muy serio para que
cantaran aficionados, fueron 400 aficionados, más
Coralina y el Gran Coro Arquidiocesano, acompañados
por la Orquesta Sinfónica, quienes cantaron la
Misa. He podido constatar que sonó en el mundo
entero, a todo el mundo le llamó la atención el
alto nivel musical que tuvo la Misa, con una
cubanía muy grande. (Luego Coralina fue invitada a
participar como coro principal en la audiencia
pública del Papa en la Plaza de San Pedro del
Vaticano y en la Misa presidida por el Pontífice en
San Juan de Letrán, de Roma.)
GI: Cánteme
es un regalo magnífico.
AO: Ya
hemos grabado varios discos. Cánteme, con la
música de Silvio, yo pienso que es un disco donde
se le da otra visión a su obra, que es tan
internacional, que es una poesía grande, profunda,
con un trabajo melódico, también muy profundo.
Pienso que más allá de una canción se ha
convertido en una obra importante dentro de la obra
clásica cubana. Por ejemplo en este CD las
versiones de Andrés Alén, la argentina Liliana
Cangiano, René Baños, el venezolano César
Alejandro Carrillo, Octavio Marín, Mónica
O´Reilley, Yaniel Fernández, Marta Santibáñez,
el argentino Eduardo Correa, y de Beatriz Corona.
Son muy interesantes y donde se ve cómo los temas
de Silvio pueden dar otra panorámica. No es
simplemente la canción del cantautor trovadoresco.
Con ello quisimos dar la visión de que las
canciones de Silvio pueden ser, y son de hecho,
obras corales como cualquier madrigal del siglo XVI.
GI:
Ahora díganos quién es Alina Orraca.
AO: Es
alguien que empezó en la música cuando tenía 7
años, ahora tengo 45 años. Empecé estudiando
piano y le agradezco muchísimo a los maestros de
piano que me enseñaron, pero que un día me dijeran
que no podía continuar el piano porque tengo la
mano muy pequeña. Les agradezco mucho que no me
dejaran continuar. Le agradezco a Tomas Fortín y a
Enrique González Manticci, maestros en la ENA, que
me dijeron, ¿por qué no te dedicas a la dirección
orquestal? Pero yo pensé que mas fácil iba a
encontrar voces, que no instrumentistas e
instrumentos para hacer una orquesta. Me decidí por
la música coral y realmente me hace muy feliz,
porque me gusta mucho estar rodeada de personas, me
gusta mucho compartir mis cosas, a pesar de ser hija
única, me gusta que todo lo que tengo, profesional,
material, sentimental, lo tengan todas las personas
que están alrededor mío, y dirigir coro me ha
proporcionado estar alrededor de muchas personas.
Soy una persona que trabaja incansablemente. Tengo
una familia muy linda, mi esposo, que es músico, es
oboísta, cantó durante 9 años conmigo en
Coralina. Tengo dos niñas que estudian piano en la
Alejandro García Caturla, una estudia también
canto coral y la otra flauta. Mi padre, que tiene 83
años, era mecánico, y mi madre, tiene 74, era
profesora de bioquímica de la universidad. Provengo
de una familia no de músicos, pero sí musical. Mi
abuelo me cantaba habaneras, aunque nació en Cuba
vivió gran parte de su vida en Cataluña. Mi abuelo
era un electricista que vivía cantando. La obra
más antigua que recuerdo en mi mente es la habanera
Tú, eso yo lo aprendí con tres años
sentada en sus piernas. Mi padre canta mucho punto
guajiro, y esa influencia la he tenido, pero yo he
sido la que he formado una familia de músicos. A
veces me arrepiento de no haberle dado el gusto a mi
mamá de haber sido bioquímica, y me gusta la
ciencia, pero lo primero que hizo mi mamá fue
ponerme en un kindergarten musical a los tres años,
así que yo creo que ella fue la responsable.
Coralina,
con sus cinco sopranos, cinco contraltos, cinco
bajos y cuatro tenores, bajo la batuta de la maestra
Alina Orraca, proporciona desde hace diez años
momentos de gozo estético con sus interpretaciones,
sea escuchando sus CD o en sus conciertos.
No
fue, sin duda, una casualidad que Silvio le
ofreciera a la Schola Cantorum Coralina su canción
inédita Cánteme, escrita en la década del
70, pero vino a resultar premonitoria de la
excelencia de esta agrupación: Cánteme, para
salvarlo/ entre las cosas que me identifican/ pero
Cánteme para premiarlo/ por el mejor haber, en el
amanecer.
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