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90 ANIVERSARIO DE BELLAS ARTES
Belleza
y representatividad
en la Colección Italiana
POR MIREYA CASTAÑEDA/ FOTOS DE AHMED VELAZQUEZ,
—de
Granma Internacional—
PARA
el Museo Nacional de Bellas Artes el 2003 es un
momento especial, pues está celebrando su
nonagésimo aniversario, festejos que tienen como
significado adicional, valorar el segundo
aniversario de una remodelación excepcional que
triplicó sus capacidades expositivas.
Fue
precisamente en julio del 2001 cuando Bellas Artes
dividió sus áreas expositivas, dos edificios
reacondicionados, el original acoge ahora la rica
Colección de Arte Cubano y el antiguo Centro
Asturiano la de Arte Universal, lo que ha permitido
nuevos, amplios, majestuosos y funcionales espacios
para mostrar sus valiosos fondos.
Dado
que nuestra publicación también se multiplica y
comienza su edición italiana, les presentamos en
esta ocasión la Sala Italiana, que al decir de su
curadora, Niurka Fanego, en el contexto del Museo
"es una de las más representativas,
probablemente entre las tres primeras, por la
conformación de sus fondos", que se fueron
integrando, "como otras, en gran medida por
donaciones que recibió desde los mismos inicios de
fundado, por Recuperación de Bienes del Estado, y
préstamos que luego pasaron a formar parte de
nuestros fondos permanentes, depósitos indefinidos
a los cuales se garantiza la integridad de las
piezas y prácticamente se quedan de por vida".
La
colección italiana no fue formada por una sola
cabeza buscando integrar áreas que faltan —recuerda
la especialista — esto es algo que estamos
intentando ahora como Museo especializado.
"Antes del 59 fue un Museo polivalente, y la
italiana, como todas las áreas, se nutrió de
diferentes colecciones privadas, y cada
coleccionista tenía su tendencia y gusto
particular, esto trae de hecho lo que se ve hoy,
unos siglos, unos estilos, y unas escuelas mas
representadas que otras, pero a lo largo del tiempo
se ha logrado ir conformando un núcleo de gran
calidad. Es una de las mejores colecciones italianas
de las Américas".
El
Museo ha recibido igualmente donaciones, de
instituciones, como la Academia de San Alejandro, y
de algunas iglesias, y de coleccionistas privados,
por ejemplo, la Marquesa de Pinar del Río, a
través del Legado Carvajal, estableció que a la
muerte de su hijo pasarían al Museo todas sus
pinturas, entre ellas la obra con ese nombre del
gran Giovanni Boldini, "una pintura de la
década del 20 del siglo XX, pero de la cual no
puede decirse que es moderna, todavía participa
mucho de la estética de finales del XIX".
Para
generalizar, la Colección de Pintura Italiana
"comprende cerca de 300 obras, en su mayoría
pinturas que cubren el período desde el siglo XIV
hasta el XIX" . Del total de piezas se exhiben
permanentemente 57 obras en la Sala .
La
curadora precisa que el Museo cuenta con
"autores, obras del taller de autores
importantes, o de escuelas, como del Tiziano,
Tintoretto, Carpaccio que le dan mayor relieve a la
exposición, además de las esculturas, la cerámica
policromada de Della Robbia y de su taller, más el
fondo de obras sobre papel, dibujos y grabados, que
se va mas allá de las 2 mil piezas, tan sólo la
obra de Piranessi, importante grabador y uno de los
artistas más representativos del XVIII italiano,
pasa de las mil reproducciones".
Naturalmente,
el interés se detiene en conocer siglos, escuelas,
estilos, a los que la especialista reitera que en
los fondos hay " obras desde el siglo XIV hasta
el XIX, cambio del siglo; pero en la exposición
permanente a partir del XV".
La
obra más antigua es la gran tabla titulada La
recepción de un legado (ca.1490) de Vittore
Carpaccio, (Venecia ca. 1455-1525) pero "están
representadas muchas de las escuelas italianas, cada
una con las características que las identifican,
como la veneciana, la boloñesa, la florentina, la
napolitana. Por ejemplo la veneciana con mayor
énfasis en la forma y el color; la napolitana,
busca el trabajo de luces y sombras; la boloñesa
trabaja el color más en tendencia decorativa. Las
escuelas identifican las diferentes regiones, porque
Italia es una pero es múltiple, y esto se ve a
través del arte, como a través de la lengua, la
literatura".
Tal
vez la escuela mas representada sea la veneciana,
con una obra de Bassano (ca.1515-1592), San
Cristóbal, "una de las piezas primigenias
del Museo. Su presencia en Cuba data del siglo XIX.
Esta pintura fue exhibida en 1957 en una exposición
del Bassano en el Palacio Ducal de Venecia.
Pedimos
a la curadora una opinión acerca de cuál considera
la pieza más representativa de la Colección
Italiana, y nos dice: "Sería difícil. Si bien
una escuela como la veneciana por su carácter de
ciudad cosmopolita hizo que el arte en Venecia
tuviera más influencia, lo que no sucedió por
ejemplo con Nápoles hasta determinado tiempo, no
podemos determinar cual es más
representativa".
Considero
no obstante que "por lo representativo de un
autor, sería el San Cristóbal de Bassano,
pero —se preguntó— ¿y el Carpaccio, que es un
autor que aparece en todas las bibliografías de la
pintura italiana?;o Luca Giordano (Nápoles,
1632-1705), gran exponente de la pintura napolitana
con su San Francisco de Asís?
Por
demás, Bellas Artes "tiene la exclusividad,
porque otros museos, como El Prado no cuentan con la
dicha de un Canaletto (1697-1768), y el que
poseemos, El colegio de Chelsea, la Rotonda, la
casa Ranelagh y el río Támesis (1751), es la
mitad de una obra mayor (la otra se encuentra en
Londres), es sin dudas una pieza exclusiva".
Recientemente, gracias a las nuevas técnicas
digitales, se hizo la unión virtual del gran cuadro
del Canaletto.
Entre
las piezas excepcionales, la especialista añadió
la Escena Veneciana I y II de Michele
Marieschi, "un artista que vivió apenas unos
30 años, y desarrolló una obra que llamó Caprichos,
una de las mejores manifestaciones de la Veduta,
la pintura típica del XVIII, y aunque es autor
menor en comparación con el Canaletto, se trata de
un precursor, y en esa medida tiene una relevancia
muy grande, y de los pocos Caprichos que
existen en el mundo, Bellas Artes tiene dos".
Para
responder a la pregunta —concluye Niurka Fanego—,
lo mejor es la Colección en su conjunto.
Fotos
Carpaccio, La recepción de un legado.
Canaletto, El colegio de Chelsea...
Luca Giordano, San Francisco de Asís.
Terracota policromada de Della Robbia.
Vista parcial de la Sala Italiana. |