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N A C I O N A L E S

La Habana. 31 de julio de 2003

¿Marx o Whitman?

POR JOSEITO RODRIGUEZ GARCIA -especial para Granma Internacional-

CON motivo de conmemorarse este año el 185º aniversario del nacimiento de Carlos Marx, en Tréveris, Alemania, he considerado oportuno retomar una vieja polémica en torno a los cinco retratos que se encontraban adornando la oficina de José Martí, Apóstol de la independencia de Cuba, en 120 Front Street, esquina a Wall Street, en Nueva York, iniciada en el siglo pasado y que aún en nuestros días no está resuelta definitivamente por los estudiosos e investigadores martianos. La controversia central es determinar si uno de los cinco cuadros era Carlos Marx o del poeta norteamericano Walt Whitman. Algunos especialistas afirman una cosa y otros la niegan.

En el Diario de la Marina, correspondiente al 22 de mayo de 1927, apareció un trabajo del doctor y homeópata cubano, Juan Antigas Escober, titulado Martí y sus contemporáneos. Este especialista, que trabajaba como médico en los barcos de una compañía trasatlántica española, viajaba con frecuencia de La Habana a Nueva York, razón por la que visitaba al Apóstol en su oficina y se convirtió en correo revolucionario suyo entre Estados Unidos y Cuba. Por eso, en el artículo antes indicado comentó por primera vez los mencionados retratos que colgaban en la oficina del Héroe Nacional cubano. Así, al referirse a él y a dichos cuadros, escribió:

(...) No estaba en el muelle y entonces tuve que ir, al día siguiente, a su oficinita en la calle Front, que ha sido tantas veces descrita por otras plumas. No obstante, recuerdo y quiero consignarlo aquí, que reinaba en ella un pintoresco y grato desorden, tras el cual se sentía el equilibrio mental de su inquilino. En la pared, cuadros con retratos de hombres célebres Darwin, Bolívar, Marx, etc... Al entrar pareció no reconocerme enseguida, pero rápidamente, a medida que me acercaba, una agradable sonrisa florecía en sus labios y con voz melodiosa me dijo:

¿Qué tal amigo Antigas? ¿Qué me traes de Cuba?...

...Han transcurrido ya más de treinta años, y hoy al evocarlo, surgen en mi memoria su enorme frente, su mirada triste, su aspecto místico, y más que nada su palabra, suave, razonadora y elocuente y suenan todavía en mis oídos aquellas palabras que me dijo al despedirme en su oficina de Front St... “Recuérdeme a mis amigos de Cuba”.

Inmediatamente después de la aparición del artículo de Antigas, los prestigiosos intelectuales y estudiosos cubanos de la obra martiana, Emeterio Santovenia y Jorge Mañach, ripostaron y afirmaron que se había confundido, pues este último retrato en cuestión no era de Carlos Marx, sino del poeta Walt Whitman, del cual Martí reconocía su valor intelectual.

También participó en esta polémica Gonzalo de Quesada y Miranda, hijo de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, secretario de José Martí y su albacea literario, gran amigo personal de Juan Antigas y con quien se entrevistó al respecto. En dicho encuentro, Antigas le expresó a Gonzalo de Quesada y Miranda que cuando él visitaba a Martí en los años de 1892 a 1894 no conocía a Carlos Marx ni a Whitman y nunca había visto fotos de ellos dos, razón por lo que le preguntó a éste de quién era el retrato del hombre de la gran barba que allí colgaba, y que el Apóstol le contestó que era de un gran luchador por los humildes y los trabajadores llamado Carlos Marx y que además le añadió que era europeo y poco conocido en América.

En estas consideraciones hay que tener en cuenta que al comparar las fotos o rostros de Marx y Whitman de esos años no existe parecido entre ellos, pues el poeta norteamericano está blanco en canas y con barba muy espesa y blanca también, mientras que la barba de Marx era entrecana.

Como político y gran pensador revolucionario latinoamericanista y antimperialista, compartía muchas de las nobles ideas de Marx a favor de los humildes y por un mundo mejor y más justo, aunque disintiera en algunos de sus postulados. Por lo tanto, considero que era más lógico, de acuerdo con sus ideas, que el cuadro que tuviera en su oficina fuese el de Marx y no el de Whitman.

Igualmente debo decir que tuve varios encuentros con el ya fallecido estudioso sobre Martí, Armando Caballero, quien trabajaba en la casa natal del Apóstol y siempre me manifestó su convicción de que el cuadro en cuestión era de Carlos Marx y no de Whitman y según me expresó más de una vez era también la opinión que le había corroborado siempre Gonzalo de Quesada y Michelsen (Gonzalito).

En un artículo de Martí sobre la muerte de Marx, ocurrida el 14 de marzo del 1883, aparecido en La Nación, de Buenos Aires, en mayo de ese mismo año, podemos leer lo siguiente:

“Ved esta gran sala. Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. Indigna el forzoso abestiamiento de unos hombres en provecho de otros. Mas, se ha de hallar salida a la indignación, de modo que la bestia cese, sin que se desborde, y espante. Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas verdes, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones. La multitud, que es de bravos braceros, cuya vista enternece y conforta, enseña más músculos que alhajas, y más caras honradas que paños sedosos. El trabajo embellece. Remoza ver a un labriego, a un herrador, o a un marinero. De manejar las fuerzas de la naturaleza, les viene ser hermosos como ellas.(...) Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. (...) Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha.”

En carta de Martí, dirigida a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, fechada en Montecristi el 1 de abril de 1895, antes de salir hacia Cuba para dirigir la tercera y última guerra de independencia y considerada su testamento literario, entre otras cosas, le orientó lo siguiente:

“De los retratos de personajes que cuelgan en mi oficina escoja dos V., y otros dos Benjamín, Y a Estrada, Wendell Phillips.”

Los cuadros, como ya hemos dicho y tal como puede comprobarse en la cita anterior, eran cinco y según nuestras consultas y verificaciones se trataba de los siguientes personajes: Charles Robert Darwin (1809-1882), científico británico que sentó las bases de la moderna teoría evolutiva, al plantear el concepto de que todas las formas de vida se han desarrollado a través de un lento proceso de selección natural. Simón Bolívar (1783-1830), militar y político sudamericano de origen venezolano, considerado por todos como el Libertador de América. Carlos Marx (1818-1883), filósofo alemán, creador junto con Federico Engels del socialismo científico y uno de los pensadores más influyentes de la historia contemporánea. Abraham Lincoln (1809-1865) político estadounidense, presidente de Estados Unidos de 1861 a 1865, condujo a la Unión a la victoria en la Guerra Civil y abolió la esclavitud. Y Wendell Phillips (1811-1884), gran orador, líder abolicionista estadounidense y fundador del Partido de los Trabajadores.

Es muy oportuno señalar que Martí escribió y publicó hermosas páginas sobre estos cinco personajes y también sobre el poeta Walt Whitman que ha formado parte de la polémica que nos ha ocupado en este breve artículo, pero que a nuestro juicio no estaba entre los cuadros que colgaban en la oficina del Apóstol en Nueva York, como hemos intentado demostrar. Finalmente, con este trabajo, el autor ha querido contribuir al gran esfuerzo que hacen muchos investigadores, especialistas e historiadores cubanos con el objetivo de dar a conocer y divulgar la obra de José Martí en estos tiempos que tanto lo necesitamos y en la misma medida, rendirle el merecido tributo en el 150 aniversario de su natalicio. Ojalá lo haya podido lograr.

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