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Jóvenes
de Cuba y EE.UU.
Motivos de
lucha y amistad
Sara Más
Pese a
las prohibiciones y el bloqueo, las restricciones de
viajes y campañas mediáticas que se promueven en
Estados Unidos contra Cuba, la vida se encarga de
demostrar que no puede ocultarse tan fácilmente la
verdad ni borrarse los sentimientos de amistad entre
los pueblos de los dos países.
A
esa, entre otras consideraciones, han arribado
algunos de los 300 jóvenes procedentes de 23
estados de la nación norteña que visitan a la Isla
para participar hasta hoy en el III Encuentro
Juvenil Estados Unidos-Cuba.
Varios
de ellos contaron sus impresiones en la Mesa Redonda
Internacional que transmitió ayer la radio y la
televisión cubanas.
De un
lado están los que pintan a la sociedad cubana como
monstruosa, del otro quienes la defienden. No hay término
medio. Así describe Graciano E. Matos,
representante del Grupo de Puerto Rico en Nueva
York, la idea que se difunde de la Isla en otras
partes del mundo. No queda otro camino que venir
hasta aquí, añade, para al final ver impresionado
con mis propios ojos que Cuba no es como la pintan y
sí un lugar digno de conocerse, con un pueblo que
regala bondad y cariño.
Lo
cierto es que Cuba no es ese monstruo ni una
sociedad perfecta, aunque sí vive una situación
muy difícil que sería mucho menos difícil sin el
bloqueo norteamericano, que es un verdadero crimen
internacional, asegura.
Para
Celia González, de Jóvenes Unidos de Chicago, ha
quedado un nuevo mensaje que se llevará de regreso
a su país, luego de esta tercera experiencia en
tierra cubana: No es suficiente hacer las cosas por
dinero, negocio o beneficio de algunos. Hay que
organizarse y unirse en función de que avance toda
la humanidad, como está haciendo el pueblo cubano,
señala.
De
recorridos por diferentes lugares de la Isla,
encuentros con gente de pueblo, sesiones de discusión
y debate con dirigentes y amigos, varias
experiencias han conmovido a Olympia Newton, de la
Juventud Socialista de Los Ángeles. En particular,
el programa de los trabajadores sociales, que
califica de valiosa forma de movilización del
pueblo para solucionar sus problemas y a la vez
profundizar su participación en la sociedad.
La
violencia en los barrios, la exclusión y el racismo
que viven a diario emigrantes y afronorteamericanos,
una educación que les deja ignorantes y alienados,
niños que duermen en las calles mientras los ricos
comen bien y pasean en sus autos, pocos derechos
ciudadanos... son algunos de los problemas y
preocupaciones que motivan a los jóvenes a unirse
entre sí y con otros sectores de la sociedad
norteamericana en una nueva lucha.
Porque
al final del día entonces quieren mandar a nuestros
hijos, sobre todo los negros y pobres, a matar y a
morirse a otros países, dice Jessica Marshall,
representante de la Juventud Comunista de Chicago.
Por eso nos mueve el sentido de justicia y tiene que
haber un cambio, añade.
Una
acción a la que han sumado un nuevo compromiso al
final de este tercer encuentro entre jóvenes de las
dos naciones: el de luchar para que se conozca la
verdad de los Cinco Héroes Cubanos prisioneros en
su país y ellos puedan regresar al seno de sus
familias en Cuba.
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