Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      

Boletines GI | Sólo TEXTO  

C U L T U R A

La Habana. 28 de julio de 2003

Con Luis Mariano Carbonell en sus 80
Único, irrepetible

PEDRO DE LA HOZ

Cejas arqueadas y dicción santiaguera. Los muchos años en La Habana no le han quitado el acento de la gente del Tivolí. Ni el refinamiento de una ciudad que vio nacer a Emilio Bacardí, Elvira Cape y Pablo Lafargue. Gesto preciso y memoria secular. La memoria de la poesía se convierte en su voz en poesía de la memoria, viva, serpenteante, ávida, reflejo de los ecos insondables de la fosa de Battle y erguida como la Gran Piedra desde la que se divisa, en días claros y transparentes, la costa exánime de la Jamaica.

Caballero y duende, señor y güije, hablador y reflexivo, rumba y sinfonía, masa coral y música de cámara, cubano y universal.

Quién te lo iba a decir, Luis Mariano Carbonell, estrenando tus 80 años de joven vida como uno de esos símbolos sin los cuales no se puede explicar la identidad de tu pueblo. Quién te lo iba a decir.

Me permito este viaje a la semilla. Te celebran y te cantan esta semana entre amigos —la más leal, Esther, que se levanta de sus 90 como un relámpago— y te obligan a repetir la gracia que todos saben: Esa negra fuló.

Pasas en este 2003 por República Dominicana y Puerto Rico, entre incesantes pregones de tu nombre. Circula en Santo Domingo el disco Luis Carbonell: la mulata, ñáñigo al cielo y otros poemas, con el que el grupo empresarial León Jiménez quiso conmemorar su centenario. En San Juan te reciben como al hijo pródigo.

Pero de los avatares de este año recuerdas, con particular emoción, tu intervención en la presentación del libro de los discursos de Hugo Chávez en la Feria Internacional del Libro de La Habana. Con Aquiles Nazoa en los labios, el auditorio se deshizo en risas hasta las lágrimas. "¡Qué barbaridad, hasta Fidel estaba doblado sobre sí mismo de tanto reír!"

Solo tú sabes cuanto empeño has puesto para seguir diciendo la poesía. El final de los noventa no fue fácil para la salud. La enfermedad quiso derrumbarte, pero no pudo. La familia te apoyó como nunca. Leonel dejó a un lado sus sueños de emperador de la corneta china y tu cuñada acudió presta para que te levantaras como ese príncipe que eres.

Ibas de recital en recital, con los poemas de siempre y otros que enriquecían el espíritu de quienes te escuchaban. En el tiempo se fue haciendo evidente que eras mucho más que el "acuarelista de la poesía antillana".A los versos del puertorriqueño Luis Palés Matos, del venezolano Andrés Eloy Blanco, del dominicano Manuel del Cabral, del brasileño Jorge de Lima, de los cubanos Emilio Ballagas y Félix B. Caignet les crecieron las elegías de Nicolás Guillén, y las narraciones de Juan José Arreola. Las camisas rumberas pasaron a ser ornamentos complementarios.

Los Papines mostraron sus fundamentos cantabiles a base de tu magisterio. Antes, Los Cañas, contribución silenciosa al nacimiento de la Nueva Trova. El maestro de canto nunca dejó de serlo, riguroso, exigente. Fue lo que Marcelino Arozarena llamó "pedagogía carbonelliana".

Entretanto estudiabas cada verso con ojo de investigador: no solo los secretos de la entonación sino el contexto y la intención de los autores.

Tu fidelidad a los tuyos se puso muchas veces a prueba. En 1959 ya eras protagonista de la cultura cubana. Ese año José Manuel Valdés Rodríguez te había calificado: "Luis Carbonell es un ejemplo de artista inquieto, insatisfecho, deseoso de poner en juego su aptitud creadora. Por eso le debemos muy singulares ejemplos de sensibilidad, de inteligencia, de innovación".

En la televisión, la radio, la escena teatral y el cabaret, los cincuenta fueron años de ascendencia y consolidación. Ya hacia 1952, Alejo Carpentier lo advertía: "Dice ciertos poemas sobre la música producida por un grupo de instrumentos de percusión, haciéndose el iniciador de una técnica dotada de extraordinaria elocuencia expresiva".

El otro y el mismo Luis soltaba riendas en su afán musical, al acompañar a Esther Borja en una de las más tremendas aventuras de la discografía cubana, la de poner hasta cuatro voces en la armonización de los clásicos de la canción insular.

En 1947 esa forma tuya de reinventar la declamación llegó a Nueva York. Serías uno de los ases de triunfo de Ernesto Lecuona.

Recién llegabas a La Habana. En Santiago habías aprendido los secretos del piano y de la recitación.

Nunca imaginaste que la fecha de nacimiento, en medio del carnaval santiaguero, sería algún tiempo después, signo de rebeldía: 26 de Julio.

Cuando viniste al mundo, sin tú saberlo, todos, los que nacimos después, te estábamos esperando.

Boletines GI

IMPRIMIR ESTE MATERIAL


Director General: Frank Agüero Gómez. Director Editorial: Gabriel Molina Franchossi.
HOSPEDAJE: Teledatos-Cubaweb. La Habana
Granma Internacional Digital: http://www.granma.cu/

También en: http://granmai.cubaweb.com/

http://www.granmai.cubasi.cu/

Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán | Italiano | REVISTAS
© Copyright. 1996-2003. Todos los derechos reservados. GRANMA INTERNACIONAL DIGITAL. Cuba.

Subir