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América
Latina en 1953: a la sombra
de una amenaza
POR MARIA VICTORIA VALDES-RODDA -de Granma
Internacional-
EL 5 de marzo de
1954 Guillermo Torriello, ministro de Relaciones
Exteriores de Guatemala, ante las serias amenazas de
una intervención militar estadounidense, dio a
conocer un discurso preparado para la 10ª
Conferencia Interamericana a modo de defensa del
proceso democrático y popular impulsado por Jacobo
Arbenz y cuya Reforma Agraria del año anterior para
nada gustaron a Estados Unidos.
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En Bolivia,
en 1952, el gobierno de Víctor Paz Estenssoro
nacionalizó el monopolio de las minas de
estaño y su exportación, en poder de
consorcios vinculados con círculos de poder
estadounidenses.
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Entre los
fundamentos
de la gestión de Perón y su
esposa Evita, en Argentina,
sobresalió el sentimiento
latinoamericanista.
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El proceso
democrático y
popular impulsado
por Jacobo
Arbenz en
Guatemala dio
al traste con los
intereses de EE.UU.
y, por lo tanto,
neutralizado.
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La Casa Blanca
pretendió identificar en los años 50 cualquier
proceso social de América Latina como comunismo, y
enemigo de su seguridad nacional.
El objetivo
principal era, en definitiva, neutralizar los
propósitos nacionalistas de gobiernos como los de
Guatemala Argentina y Bolivia. Temía, asimismo, que
esas propuestas encontraran oídos receptivos en los
amplios sectores de Chile o República Dominicana y
se afianzaran aún más en la política interna y
externa de México.
Brasil creó el 3
de octubre de 1953 la estatal Petróleo Brasileiro,
S. A., conocida como Petrobras, por encargo del
mandatario, de procedencia militar, Getulio Vargas,
quien le dio al Estado la prerrogativa, con la ley
2204, de controlar la mayoría de las acciones.
Le preocupaba
además Venezuela. Así lo confirmó un año antes The
Times, del 6 de diciembre de 1952: “Venezuela
es de un valor inestimable para el mundo, porque la
economía de las naciones situadas a ambos lados del
océano no podrían evitar serios descalabros si se
interrumpiera la producción de su petróleo”. Se
refería a la dictadura del coronel Marcos Pérez
Jiménez, llamada a capítulo norteamericano por el
descontento popular de sus asesinatos.
Colombia tampoco
fue una excepción. Entre las preocupaciones de su
política internacional figuró el seguimiento de
ese régimen conservador, enfrentado a una fuerte
resistencia. Estaba Panamán y su Canal,
reivindicado como patrimonio nacional por sectores
progresistas. Puerto Rico, por su parte, alzaba
desde la prisión la voz de Pedro Albizu Campos, a
través de los postulados por la soberanía y en
contra del Estado Libre Asociado (en 1954, los
boricuas Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda y
Andrés Figuero Cordero, inspirados en su ideario,
atacaron el Congreso en la propia capital
estadounidense).
ARBENZ CUESTIONA
INVERSION EXTRANJERA
El universo
guatemalteco se propuso revertir la propiedad feudal
en el campo e instaurar métodos modernos, cuyo
derrotero no podía ser otro que la
industrialización del país. Arbenz nunca se
comprometió con una sociedad socialista y muchas
veces aseguró que no pretendía copiar el modelo de
la Unión Soviética, pues el suyo proponía modos
capitalistas de producción. No obstante, para marzo
del 53 los comités del campo se multiplicaron en la
geografía con la Reforma Agraria, de la cual
saldrían beneficiadas 500 mil personas humildes con
créditos, además, por 18 millones de dólares.
Según el Consorcio
Periodístico de Chile COPESA S.A. y su estudio
sobre la Guatemala de la década de los 50 del siglo
XX, la United Fruit Company había firmado dos
contratos con el Gobierno guatemalteco, uno en 1930
y luego en 1936, con irrisorios aportes al Estado.
John Foster Dulles, secretario de Estado
norteamericano en 1953, había sido con anterioridad
el abogado de la compañía y autor de esos pliegos
contractuales. A raíz de la Ley de Reforma Agraria,
Dulles sugirió solicitar 16 millones de
indemnizaciones y no los 627 mil dólares
establecidos por Guatemala, que tomaba como
referencia las fraudulentas actitudes de esa
compañía extranjera durante años.
La Casa Blanca
decretó que Arbenz, apoyado por los comunistas,
actuaba contra el derecho de propiedad, la vida y la
seguridad del hemisferio. Y eso era inadmisible.
Sólo México y la Argentina decidieron no plegarse
a esas acusaciones.
El hermano del
secretario de Estado; Allen Dulles, estaba al frente
de la Central de Inteligencia de América, CIA y
puso los servicios secretos de su país a
disposición de los intereses familiares. La
operación desestabilizadora “PbFortune”, más
tarde “PbSuccess”, se comenzó a gestar en
noviembre de 1953 con el mandato de Harry Truman
(1945-1953). Y según documentos ya desclasificados,
la CIA pertrechó con armas y 225 mil dólares al
militar golpista, Carlos Castillo Armas. Dentro de
los puntos de esa acción estaban previstas alianzas
militares con la Nicaragua de Anastasio Somoza,
Honduras y El Salvador.
GOBIERNO POPULISTA
EN BOLIVIA
Víctor Paz
Estenssoro, líder del Partido Movimiento
Nacionalista Revolucionaro (MNR), y al frente del
Gobierno en La Paz desde 1952, decidió nacionalizar
el monopolio en la exportación del estaño y sus
minas, que estaban a manos de tres grandes
consorcios familiares: Patiño, Aramayo y
Rothschild, donde el último acaparaba el 80% de la
producción nacional y estaba muy vinculado con
círculos de poder estadounidenses.
Aunque Bolivia
producía el 20% de la producción mundial de ese
mineral, era un Estado mendicante. El 6 de enero de
1953 hubo un intento de golpe de Estado a cargo de
los partidos opositores, alentados por “padrinos”
foráneos que iniciaron el boicot norteamericano e
inglés al mercado del estaño boliviano. Se
escudaron en la afirmación de que “las 33 mil
toneladas producidas por Bolivia son dos veces más
costosas de refinar y extraer que las de Asia
Meridional” (Bohemia, 11/ 1/ 1953).
Otro día 6, pero
10 meses después, Bolivia y Estados Unidos, tras la
visita de Einsenhower a La Paz, firmaron un convenio
de asistencia económica que privilegiaba al
oficialista MNR con ciertos tipos de subsidios...
ESBOZO DE
INTEGRACION SUDAMERICANA
El líder del
Justicialismo argentino, el general Juan Domingo
Perón, tres veces elegido Presidente (1946, 1951 y
1973), como muchos otros gobiernos del momento,
trató de detener la ola antipopular desencadenada
al calor de la Guerra Fría. Los años 50 de su
mandato supusieron un baño de dignidad y desarrollo
para el pueblo y la industria nacional con la
exportación de trigo, maíz, carnes, conservas
alimenticias y un incipiente renglón
automovilístico.
El republicano
Dulles, se apresuró a declarar que en “Argentina
se fraguaba una alianza non sancta
peronista-comunista contra Estados Unidos”. (Bohemia,
29/ 3/ 1953)
Entre los muchos
fundamentos de la gestión de Perón y su esposa
Evita, destacada figura política, sobresalió el
sentimiento latinoamericanista, con una marcada
tendencia a la integración con sus vecinos
chilenos. En un viaje del fundador del peronismo a
Santiago de Chile, recogida por Bohemia, del
8/ 3/1953, como histórica, éste le propone al
general Carlos Ibáñez del Campo, dos veces
dignatario en 1927 y 1952, un Tratado de política
de Unidad Latinoamericana y otro de Unión
Económica entre ambos países, con el
establecimiento gradual de un acuerdo aduanal
también con Bolivia y Perú.
Cincuenta años
después, mientras algunos luchan por esa
integración económica latinoamericana, otros
dirigentes se sumen ciegamente en el ALCA, que es su
extremo opuesto.
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