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Alimentación
o dieta mediterránea, apuntes en Congreso de
Nutrición
HAY mil formas de
comer pero sólo una de nutrirse, una alimentación
equilibrada es indispensable para una vida sana,
expresó Pilar Cervera, directora del Centro de
Ensayo de Nutrición y Dietética de la Universidad
de Barcelona.
Debemos comer
cereales, legumbres, frutas y verduras en
abundancia, algunos lácteos, poca leche, aceite de
oliva, frutos secos, poca carne y más pescados para
protegernos de las enfermedades cardiovasculares,
destacó la experta, quien asiste al IX Congreso
Latinoamericano de
Nutrición Parenteral y Enteral, en capital cubana.
Los frutos secos
(pasas, maní, dátiles) tienen un alto contenido en
ácido oleico y linoleico, que se consideran
protectores del sistema cardiovascular, ya que
favorecen la circulación sanguínea, al igual que
la grasa del pescado, agregó.
Por eso, cuando hay
trastornos de los lípidos se deben suprimir las
grasas de origen animal en general, especialmente la
grasa cárnica y de algunos lácteos y aumentar el
consumo de aceite de oliva y el pescado.
Ante una pregunta
de Prensa Latina, Cervera explicó que la conocida
dieta Mediterránea es una forma de comer de los
habitantes de esa región, aunque para otros países
es un tipo especial de alimentación.
Todo comenzó en
1950, recuerda la doctora, cuando dos investigadores
norteamericanos observaron que en los países de esa
área de Europa había pocos enfermos del corazón y
lo relacionaron con el tipo de grasa que consumían
en la dieta.
Hicieron entonces
un gran estudio que abarcó siete países y
detectaron impresionantes diferencias entre la
mortalidad cardiovascular existente en el norte de
Europa, concretamente en Finlandia, respecto a los
países mediterráneos, especialmente en la isla
de Creta, en Grecia, donde prácticamente no había
esta patología.
Al estudiar los
hábitos alimentarios y el modo de vida, los
especialistas encontraron que mientras en el norte
se consumía mucha grasa de origen animal, en Grecia
era de oliva, por lo que pensaron que era un buen
protector del sistema cardíaco, añadió.
Además también
encontraron que ingerían abundantes cereales,
específicamente trigo, además de tomar mucho vino.
Entonces, los
americanos trasladaron este tipo de dieta a aquellas
personas con riesgo de padecer afecciones cardíacas
e impusieron un cambio de patrón de alimentación
como prevención, señaló la experta.
Pero a los
habitantes del mediterráneo no les gusta llamarle
dieta, ya que realmente es su forma natural de
comer, aunque actualmente se están alejando un poco
de ella.
Por tanto, para
ellos es alimentación, y para otras culturas que
comen de otra manera y la quieren imponer como
prevención es dieta, concluyó.
Los nuevos avances
en Nutrición se debaten desde el pasado lunes y
hasta el próximo viernes, por los más de 700
delegados asistentes a la cita provenientes de unos
20 países, en el Palacio de Convenciones, de La
Habana.
Igualmente sesiona
la III Conferencia Centroamericana y del Caribe de
Nutrición Parenteral y Enteral, un Simposio
Satélite, donde a través de Internet se recogen
criterios y opiniones de científicos de todo el
mundo, y una Feria Comercial donde se exponen
productos de uso específico. (PL)
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