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Confesión
inesperada
EN una
carta enviada al legislador estatal republicano,
David Rivera, la asistente de Seguridad Nacional de
EE.UU., Condoleezza Rice, confiesa abiertamente que
el arresto de Los Cinco patriotas cubanos
combatientes contra el terrorismo, el 10 de
septiembre de 1998, tuvo por objetivo satisfacer a
los capos de la mafia cubano-americana. En respuesta
a una misiva enviada al presidente George W. Bush,
el mes pasado, por 34 comisionados, tres alcaldes y
dos funcionarios escolares de Miami-Dade, Rice, en
nombre del Presidente norteamericano, enumera una
serie de supuestos logros en la política de
hostilidad hacia Cuba. Y, entre otras pruebas de la
sumisión de la Casa Blanca a la Miami mafiosa, cita…
el arresto de lo que llaman “una red de espías
cubanos”.
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