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N O T I C I A S

La Habana. 30 de septiembre de 2003

BLOQUEO DE ESTADOS UNIDOS
El objetivo de Washington es “causar hambre, desesperación
y el derrocamiento del Gobierno”


 POR RAISA PAGES —de Granma Internacional—

ALGUNOS lo llaman embargo, para otros es bloqueo. Pero ni uno ni otro apelativo refleja en toda su dimensión  las acciones del Gobierno de Estados Unidos desarrolladas contra Cuba desde 1959.

Fue el Secretario de Estado Cristian Herter quien utilizó los verdaderos calificativos sobre las medidas propuestas  en una reunión del Departamento de Estado, efectuada el 24 de junio de 1959, cinco semanas después de promulgada la Primera Ley de Reforma Agraria por la Revolución cubana. Herter evaluó que esas acciones eran una guerra económica contra Cuba, política que no se ha dejado de aplicar durante los últimos 44 años.

 “(…) Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba…”, expresaba un documento oficial suscrito el 6 de abril de 1960 por L.D Mallory, importante funcionario del Departamento de Estado. Y añadió: “(...) Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

 Desde entonces, no ha habido sector económico y social de la nación cubana que no haya sentido el rigor de la política agresiva del Gobierno de Estados Unidos. Pero dentro de todo ese arsenal punitivo, el bloqueo de los alimentos hacia la Isla y las medidas para perjudicar la producción de azúcar y otros productos agropecuarios  han tenido un carácter terrorista por su modus operandi.

 La supresión de la cuota azucarera en el mercado norteamericano fue el primer golpe para que la economía cubana sufriera una depresión. Se pretendía ocasionar que gran cantidad de personas quedaran sin trabajo y comenzaran a pasar hambre.

 Los propósitos desestabilizadores contra  la Revolución cubana, incluyeron sabotajes contra la agricultura, la ganadería y la pesca cubanas. Dos bombas incendiarias fueron lanzadas el 26 de octubre de 1959 contra la fábrica de azúcar Niágara, en el territorio de Pinar del Río, en el occidente; ese propio mes el ingenio Punta Alegre y central Violeta, en Camagüey, en el centro-oriental cubano, fueron  objeto de varios ataques con  bombas desde el aire.

 En pleno desarrollo de la zafra azucarera, en enero de 1960, se multiplicaron los vuelos sobre cañaverales. En ese mes el saldo de los cañaverales incendiados en algunos puntos, fue de  casi un millón de arrobas de caña y destruyeron dos viviendas campesinas del Norte de la provincia de Villa Clara, en el centro de la Isla.

 Este tipo de terrorismo económico se repetiría una y otras vez. Se estima que las pérdidas originadas entre 1960-65 por la quema de caña por ataques piratas y la acción de bandas mercenarias financiadas por Estados Unidos, ascendieron a  un millón y medio de toneladas de azúcar, sin incluir los perjuicios a las instalaciones de la industria azucarera en el proceso productivo y de exportación de ese producto, ejecutados por agentes al servicio de Estados Unidos.

 El incidente provocado durante un ataque lanzado el 18 de febrero de 1960 contra el central España, en la provincia de Matanzas, donde una bomba estalló dentro de la propia avioneta, ocasionó la muerte del piloto, el ciudadano norteamericano Robert Ellis Frost y del otro tripulante, Onelio Santana Roque, ex miembro de los cuerpos represivos de la tiranía de Fulgencio Batista. Ambos habían participado en varias incursiones aéreas terroristas contra Cuba y su base de partida era el aeropuerto de Tamiami, en la Florida.

 No menos de 46 fábricas de azúcar recibieron daños directos de manos de los agresores.  Durante el proceso de presentación de pruebas en la Demanda del Pueblo Cubano contra el Gobierno de Estados Unidos por los daños económicos ocasionados a Cuba, presentada en enero del 2000, se constató que en la producción de azúcar las pérdidas ascendieron a más de 11 mil millones de dólares por los sabotajes y las agresiones biológicas.

 MERMAR LA PRODUCCION DE ALIMENTOS

 Los saboteadores también se dirigieron a dañar las granjas agrícolas y avícolas que se fomentaban en el país para producir alimentos.   Sólo entre 1960-80 se registraron 34 sabotajes y ataques a la producción agropecuaria. 

 En la agricultura hubo que cambiar toda la tecnología al no tener acceso a los equipos y piezas de Estados Unidos. También los suministradores de insumos como fertilizantes, pesticidas y semillas se reorientaron hacia mercados más lejanos. Se estima que por concepto de fletes más caros y cambios tecnológicos los daños a la producción agropecuaria rebasaron los 2 mil millones de dólares.

 Otras de las vertientes de la guerra económica fue el ataque a embarcaciones pesqueras de diversa capacidad. Casi 300 naves  fueron agredidas. Barcos de capturar atún, langostas camarones y de pescar otras especies de escamas, se convirtieron en blanco del terrorismo económico.

 Hundimiento y destrucción de embarcaciones mermaron la producción de alimentos  para los cubanos y también redujeron los acopios de productos de exportación, como la langosta y el camarón.

 Entre las numerosas acciones desatadas desde la década de 1960, el 10 de octubre de 1972 los tripulantes de dos lanchas artilladas abordan a los pesqueros Aguja y Plataforma IV, cerca de la isla de Andros. Secuestran a los pescadores, dinamitan las naves y las hunden. Once tripulantes cubanos fueron abandonados en una lancha al garete y rescatados por un helicóptero  de Bahamas el día 13.

 Un año después, el 4 de octubre de 1973, los pesqueros Cayo Largo 17 y Cayo Largo 34 son atacados por dos cañoneras y asesinan al pescador Roberto Torna y abandonan a los demás tripulantes de las naves en balsas de goma sin agua ni comida.

 En esta historia de terrorismo marítimo  la muerte enlutó a varias familias cubanas. Fueron asesinados, además, los pescadores Bienvenido Matriz Díaz y Luis Orlando Díaz Pérez, el 6 de abril de 1976. Numerosos tripulantes fueron heridos en diversos ataques.

LA CRUEL TAREA 21

 “La CIA someterá el 15 de febrero un plan para provocar fracasos en las cosechas alimentarias en Cuba”. Ese sería el embrión de la guerra biológica contra la Isla. La cita aparece como la Tarea 21 del documento presentado el 18 de enero de 1962, con el nombre de Proyecto Cuba, donde se exponían los objetivos y las 32 tareas originales de lo que después se llamaría la Operación Mangosta.

 Ese mismo año se daría el primer golpe de guerra biológica de Estados Unidos contra Cuba. La contaminación de una vacuna de viruela aviar con la enfermedad de Newcastle, un mortal virus que afecta la población avícola, provocó la muerte de un millón de aves.

 Los daños económicos de esta epidemia ascendieron a 3,36 millones de pesos por las pérdidas de carne de ave y los gastos para desinfectar las naves de pollos.

 El siguiente paso en la operación de ocasionar carencia de alimentos en la población cubana llegó en 1971 cuando cerca del aeropuerto de la capital de La Habana se manifestó un virulento brote de fiebre porcina africana. No sólo perjudicó los rebaños de cerdos de La Habana sino de la cercana provincia de Pinar del Río.

 Informaciones del propio agente de la CIA que introdujo esta enfermedad confirmaron que el virus provino de la base militar norteamericana de Fort Gullick, en la zona del canal de Panamá. Medio millón de cerdos fueron incinerados para evitar la propagación del brote. Este crimen, enlazado con las consecuencias de las otras medidas, lograban el objetivo buscado: causar hambre en el país.

 Esa misma enfermedad, la fiebre porcina africana, aparecería de nuevo en enero de 1980, en los municipios contiguos a la base naval de Estados Unidos en Guantánamo. En esta ocasión se sacrificaron casi 300 mil animales lo cual perjudicó el avance futuro de la producción de carne de cerdo, uno de los alimentos de mayor preferencia en los hábitos nutritivos de la Isla.

 La caña, en aquel momento el principal producto de exportación de Cuba, fue el siguiente objetivo de guerra biológica. En septiembre de 1978 en el territorio oriental de Holguín apareció la Roya, plaga que rápidamente se propagó por todo el país. La variedad principal, de alto rendimiento en azúcar, la Barbados-4362, fue virtualmente destruida. Hubo que demoler el 34 % del área plantada de caña en la Isla y empezar a reponer esa variedad por otras que nunca obtuvieron el rendimiento agroindustrial de la Barbados-4362, añorada por los cultivadores de caña. Por esta plaga se dejaron de producir un millón de toneladas de azúcar en la siguiente zafra. Los estudios sobre la aparición de la Roya de la caña evidenciaron que no apareció por causas naturales.

 Quizás el impacto de agresión biológica más recordado por los cubanos fue la plaga del moho azul en el tabaco. Un hongo que pronto se diseminó por las plantaciones de esa hoja tras aparecer en noviembre de 1979 por la central provincia de Villa Clara.

 Reportada en Cuba durante 1957 como consecuencia de la importación de tela de uso, para tapar las plantaciones de tabaco tapado, procedente de los Estados Unidos, donde ese hongo proliferaba, en aquel entonces se adoptaron medidas para su erradicación y no se había detectado nunca más su presencia.

 La llegada del moho azul en 1979, 22 años después de la primera contaminación, no era casual. La aparición de focos en un amplio territorio revelaba su infestación por vía aérea. Otra vez la mano de la CIA pretendía estrangular a los agricultores cubanos. Las pérdidas de tabaco fueron de tal magnitud que sólo por disminución de exportaciones y perjuicios en el consumo nacional, se calculan 350 millones de dólares.

 Medidas preventivas de altísimo costo para erradicar el moho azul  y la ausencia del puro cubano en los mercados tradicionales ocasionaron no pocas consecuencias negativas a la venta de tabaco en los años subsiguientes.

  En la década de 1980 cuando en la Isla se desarrollaban programas genéticos de envergadura en la ganadería vacuna, se detectó el 4 de agosto de 1981 la enfermedad  viral conocida como seudodermatosis nodular bovina. En tres semanas la enfermedad se propagó por nueve provincias cubanas. El agente que origina este virus sólo había sido aislado en Estados Unidos e Italia, pero la potencia norteamericana no informó nada a los organismos sanitarios internacionales. En la etapa en que aparece en Cuba se laboraba con ese virus en el laboratorio norteamericano de enfermedades exóticas de Plum Island. Hubo que eliminar casi 3 000 focos y establecer estrictas medidas de cuarentena. El saldo de animales enfermos sobrepasó los 220 000.

 La ganadería vacuna seguiría en la mirilla de la CIA. En la década de 1980 en el país se reportaron las mejores producciones de leche, como consecuencia de los exitosos programas genéticos. Para perjudicar ese alimento buscaron un patógeno de altísima morbilidad y graves pérdidas en el acopio de leche. Introdujeron la mamilitis ulcerativa en abril de 1989 en la provincia oriental de Granma.  Pronto el occidente reportaría focos y aún no ha podido erradicarse totalmente esta enfermedad del rebaño bovino, aun con las medidas preventivas y de saneamiento.

 INTENSA DESPUES DE 1990

 Las acciones para privar de alimentos a la población cubana se intensificaron por parte de Estados Unidos después de la desaparición del campo socialista de Europa del Este.

 La reorientación del comercio de Cuba al anularse con sus antiguos aliados aumentó distancias en importaciones y exportaciones y  se estima que el promedio de recorrido de mercancías se elevó en 11 mil kilómetros, con el consiguiente aumento de gastos.

 Cada vez que en Cuba se anuncia un programa inversionista para incrementar un cultivo, sospechosamente son atacadas las plantaciones, para no permitir el avance agrícola de la Isla y la mejoría en el abastecimiento.

 La introducción de sistemas de riego localizado en el plátano, una de las viandas más consumidas por los cubanos, sobre todo en la región oriental, posibilitaría aumentar los rendimientos. En los momentos en que se realizan inversiones de magnitud en este cultivo, se detectó en octubre de 1990 la presencia de sigatoka negra en la centro-oriental provincia de Camagüey. Sin reportes anteriores en Cuba sobre esta enfermedad  el lugar de su aparición coincidió muy cerca del corredor aéreo internacional Maya. Las plantaciones sensibles a este hongo de plátano vianda se redujeron en un 77 % entre 1990-95. Los gastos originados por esta plaga se estiman en más de 100 millones de dólares. Además, de que esta vianda escaseó durante largo tiempo en la dieta del cubano. Se repusieron muchas áreas con tipos de plátano más resistentes a este mal.

 Los cítricos, una fruta exportable de gran demanda, recibieron los ataques de la guerra biológica en diciembre de 1992 cuando se identificó la presencia del pulgón negro, el trasmisor más eficiente de la enfermedad conocida como Tristeza del Cítrico. El insecto-vector se localizó en el municipio Caimanera, donde está enclavada la base naval de Estados Unidos en Guantánamo. El dañino insecto nunca se había reportado en Cuba.

 Otro raro insecto que no había aparecido en América apareció en 1993 en La Habana, el llamado minador de los cítricos, plaga que cubrió el territorio cubano desde el occidente hasta la provincia centro-oriental de Camagüey.

 Pero la más sonada de las recientes agresiones biológicas ocurrió el 21 de octubre de 1996, cuando se observó una nave aérea norteamericana que regaba una sustancia pulverizada mientras cruzaba el territorio cubano por el corredor aéreo internacional Girón, sobre la provincia de Matanzas, en el occidente de la Isla.

 Dos meses después aparece en ese territorio el insecto Thrips palmi karny, hasta ese momento exótico en Cuba y que devastó las cosechas de papa. Se extendió por las zonas principales productoras de ese tubérculo y en la cosecha de 1998 la recolección se redujo en un 50 %. Para controlar este insecto se erogan cada año casi 3 millones de dólares.

 En el reino vegetal se verificaron desde 1978 y hasta 1996, unas  cinco entidades exóticas en 18 años. Desde 1997 y hasta 1999 se registraron otras ocho afectaciones exóticas, lo cual evidencia que las agresiones aumentaron.

 Este incremento de acciones en el terrorismo económico y, sobre todo, la aparición en la población cubana de diversas afecciones introducidas en la Isla, condicionaron el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate, tras ser advertidas  de abandonar su ilegal incursión en territorio cubano en 1996.

 REFUERZAN PRESIONES

 La aprobación de la Enmienda Torricelli, incluida en la Ley de Gastos para la Defensa del País de Estados Unidos, en 1992, intensificó las medidas del bloqueo al prohibir el comercio con filiales de empresas norteamericanas, radicadas en terceros países. El anuncio de sanciones a las naciones que concedieran asistencia económica a la Isla, provocó mayores problemas en los negocios para adquirir alimentos.

 Pero como la Revolución cubana sobrevivía a estas dificultades, implementaron la Ley Helms-Burton en 1996, dirigida a cortar la corriente de capital extranjero hacia la Isla. Esta legislación de carácter extraterritorial fue repudiada por todos los segmentos progresistas del mundo. Las intimidaciones y sanciones a empresarios por parte de la potencia del norte no impidieron que Cuba continuara realizando negocios con socios extranjeros, aunque algunos se retiraron ante estas coerciones.

 Adquisición de alimentos en lugares más distantes, la obligación de mantener elevados inventarios,  pocas alternativas a la hora de buscar precios más bajos para los productos y otros problemas de financiamiento son consecuencias de la guerra económica contra Cuba.

  COMPRAS EXCEPCIONALES A ESTADOS UNIDOS

Tras el devastador huracán Michelle que azotó a Cuba el 4 de noviembre del 2001, el Gobierno de Estados Unidos  ofertó ayuda. La dirección de la Revolución cubana respondió que sería mejor que Washington vendiera alimentos y medicinas a la Isla.

 Con carácter excepcional se aprobó la venta de alimentos a Cuba, los cuales tienen que ser pagados en efectivo tras cada adquisición. El primer barco con alimentos norteamericanos arribó el 17 de diciembre del 2001. Es un comercio unilateral y de carácter excepcional por las consecuencias de desastre natural.

 Recientemente se informó que las transacciones de alimentos de Estados Unidos a la Isla suman ya 500 millones de dólares, desde el primer cargamento a finales del 2001.

Aunque se ha tratado de presentar este comercio como una cierta ruptura del bloqueo, lo cierto es que Cuba no puede exportar  productos a Estados Unidos ni pagarlos con créditos.

 La guerra económica contra la Revolución cubana tiene un profundo y extendido sentimiento de rechazo en muchos sectores del pueblo norteamericano. Este movimiento sigue creciendo pero tiene un fuerte contrincante: la poderosa ultraderecha y la mafia de  Miami. Estos personajes forman parte de una política que ha sido calificada como uno de los fracasos políticos más sonados del Gobierno de Estados Unidos.

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