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Cuba
denuncia en la OMC
el bloqueo de EE.UU.
NUEVAMENTE
denunció Cuba, en un escenario multilateral
relevante, el bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto por los Estados Unidos de
América a su pueblo. Esta vez fue en el marco de la
5ª Conferencia Ministerial de la OMC que se
celebró en Cancún del 10 al 14 del mes en curso.
Menuda paradoja, en
un sitio donde se aboga incansablemente por el libre
comercio, confluyen miembros (victimarios), que por
consideraciones políticas aplican unilateralmente
medidas a otros miembros (víctimas) de la presión
y coacción económica, violando no sólo los
principios del Derecho Internacional, sino también
las reglas de juego fundamentales de la OMC.
Más allá de la
retórica que se repite a favor de un trato especial
y diferenciado para los países en desarrollo, en
este caso, también se corrobora el hecho de que el
comercio en el mundo no sólo permanece inequitativo
e injusto, sino que puede ser usado para presionar a
aquellos países pobres que, aunque respetando a la
comunidad internacional, han escogido su propia
forma de vivir.
Fue el ministro
Ricardo Cabrisas, jefe de la delegación cubana en
la Conferencia, quien en su discurso, formulara la
denuncia al bloqueo y apuntara a la necesidad
urgente de que se reforme profundamente el sistema
multilateral de comercio para que el intercambio
entre países ricos y pobres pueda ser más
equilibrado, y el desarrollo sea una dimensión que
no se limite a un grupo de recomendaciones, sino que
permee todos los acuerdos que se tomen, por ser un
derecho.
Asimismo,
describió la situación de deterioro conque se
comportan muchos de los indicadores sociales de los
países en desarrollo que haciendo un esfuerzo por
cumplir las recetas diseñadas para lograr un
crecimiento económico sostenido, entre las que se
encontraba la liberalización de sus mercados a
ultranza, no sólo no crecieron, sino que perdieron
el rumbo de sus políticas sociales y el control
sobre sus estrategias nacionales de desarrollo.
El ministro
Cabrisas fue enfático sobre la necesidad de que los
países en desarrollo mantengan la unidad en la
defensa de sus intereses en el transcurso de las
negociaciones que tienen lugar, y ratificó la
solidaridad firme de Cuba en la batalla por un mundo
mejor.
La sala plenaria no
estaba colmada, pues a medida que avanzaban los
días las delegaciones centraban su atención en las
negociaciones que transcurrieron de forma
simultánea en salas aledañas, pero el discurso fue
particularmente aplaudido y luego seguido por
numerosos medios de prensa que de inmediato se
acercaron a la delegación cubana para hacerse de
una versión.
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