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Conferencia
de la ONU contra la
Desertificación y la Sequía
Un hito en el
combate a la pobreza
Orfilio Peláez y Aldo Madruga
La VI
Conferencia de las Partes de la Convención de
Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación
y la Sequía, nos deja la enorme satisfacción de
marcar un verdadero hito en el enfrentamiento a
estos flagelos, muy relacionados con la pobreza, el
subdesarrollo y otras calamidades sociales y
ambientales.
Así
lo expresó la doctora Rosa Elena Simeón, ministra
de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en
conferencia de prensa ofrecida ayer junto con el señor
Hama Arba Diallo, secretario ejecutivo de la
Convención, para evaluar los resultados de la magna
cita que durante casi dos semanas sesionó en el
Palacio de las Convenciones.
La
titular del CITMA destacó que además de contar con
una asistencia récord de 184 países, 31
instituciones de la ONU y organismos
internacionales, así como de doce jefes de Estado y
de Gobierno, y 9 presidentes de parlamentos en su
segmento de alto nivel (también la cifra más alta
para este tipo de encuentro), se adoptaron
importantes compromisos y recomendaciones dirigidos
a promover soluciones concretas frente a esos fenómenos.
Entre
ellos mencionó los acuerdos alcanzados para
facilitar la introducción de tecnologías capaces
de detener la degradación de las tierras, el uso
adecuado de los conocimientos tradicionales, y el
intercambio de información.
Consideró
de muy positivo el reconocimiento por parte de los
gobiernos de que los fenómenos de la desertificación
y la sequía no pueden separarse del cambio climático,
la deforestación y otros gravísimos problemas, que
hoy amenazan a más de mil millones de personas en
el planeta.
También
expresó su complacencia por la activa participación
de representantes de Organizaciones No
Gubernamentales de 76 países, y la realización por
primera vez de un foro de intelectuales y artistas,
lo cual contribuirá a crear una conciencia
universal sobre estas verdaderas tragedias que ponen
en peligro la supervivencia de la humanidad.
El señor
Hama Arba Diallo dijo por su parte que el resultado
de la Conferencia había sobrepasado todas sus
expectativas, y reiteró su más sincero
agradecimiento a los esfuerzos hechos por las
autoridades cubanas para el exitoso desarrollo del
evento.
Calificó
a la reunión de La Habana como un importante punto
de cambio en la aplicación del Convenio, pues se
acogió con beneplácito la iniciativa de que el
Fondo para el Medio Ambiente Mundial, sea el
principal mecanismo financiero de la Convención.
Esto,
precisó, facilitará el acceso a nuevas partidas de
recursos y con ello podremos avanzar mucho más de
lo logrado hasta ahora en la puesta en práctica de
los programas nacionales de lucha contra la
desertificación y la sequía, y en diseñarlos e
implementarlos en aquellos países donde aún no
existen.
Arba
Diallo elogió la nutrida presencia de jefes de
Estado (a la conferencia anterior de Ginebra
asistieron solo 4) y dijo que los intercambios,
debates y diálogos interactivos sostenidos a través
de más de 10 jornadas de trabajo, habían sentado
las bases para alcanzar una mayor cooperación
internacional Sur Sur, pero también Norte Sur.
La
Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación y la Sequía entró en vigor en
1996 y en la actualidad ha sido ratificada por 190
estados. Su Secretaría radica en Bonn, Alemania, y
la Conferencia de las partes es la autoridad suprema
que aprueba las políticas para seguir entre una
reunión y otra, las cuales se celebran cada dos años.
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