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Crítica situación de fármacos
contra el cáncer
POR LILLIAM RIERA -de Granma Internacional-
FOTOS DE ARSENIO GARCIA
CADA año se reportan en Cuba
300 nuevos casos de niños con diversos tipos de
cáncer, a muchos de los cuales no se les puede
realizar el ciclo completo de tratamiento debido al
déficit de medicamentos que sólo son producidos por
empresas de EE.UU. y a los que la Isla no tiene
acceso como consecuencia del bloqueo.
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Cada año
disminuyen
las posibilidades
con que cuentan los
especialistas cubanos
para realizar estudios
de diagnóstico, pues
el 70% de las
empresas productoras
de equipos y reactivos
son norteamericanas,
señala el doctor Renó.
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“Los niños son
algo
muy especial para el
personal de la sala,
que los trata con
mucho amor”,
asegura Caridad
Martínez, cuya hija
está ingresada allí
desde el pasado año.
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El doctor Jesús de los
Santos Renó, jefe del servicio de Pediatría
Oncológica del Instituto Nacional de Oncología y
Radiobiología (INOR), confesó a Granma
Internacional que este año ha sido “crítica” la
situación con los fármacos para el tratamiento de
algunos tumores sólidos del sistema nervioso
central, aunque también han existido dificultades
con aquellos usados contra las leucemias y los
linfomas.
“La compra de los
citostáticos, medicamentos vitales en la
supervivencia de estos niños, se ha visto seriamente
dañada debido a que las transnacionales
estadounidenses han comprado laboratorios
farmacéuticos que tenían contratos con Cuba”, se
señala en el informe presentado este año por la Isla
al Secretario General de las Naciones Unidas sobre
la necesidad de poner fin al bloqueo.
El Jefe del servicio de
Pediatría Oncológica del INOR comentó que “se han
tenido que dejar a medias tratamientos”, lo que “no
garantiza el éxito del control de la enfermedad”.
El 80% de los nuevos casos
que se registran anualmente son leucemias y el resto
tumores sólidos. Renó explicó que solamente los
ingresos en Pediatría Oncológica del INOR “oscilan
entre 50-60 pacientes cada mes”. Esta sala cuenta
con 30 camas (24 de hospitalización, 4 de terapia
intensiva y 2 para tratamiento ambulatorio).
En el doctor Renó se aprecia
un profundo conocimiento de su profesión. Hombre de
gran sensibilidad humana, se refiere con dolor a
cómo el bloqueo se encarga también de que “la
mayoría de nuestros niños aquejados de tumores óseos
sólo puedan recibir tratamiento de quimioterapia de
primera línea, pero no quirúrgico”.
“Cuba -dice- no tiene
posibilidad de adquirir las prótesis que se colocan
en sustitución de los huesos, durante la operación,
y que son ajustables a la talla del paciente”. Las
más sencillas cuestan 30 mil dólares y las más
complejas 50 mil.
Asimismo señaló que los
pequeños con tumor maligno de la retina y que han
respondido al tratamiento con los sueros
citostáticos -que permite su disminución y conservar
el ojo con visión útil- no tienen acceso a la
braquiterapia ocular, que complementa a estos sueros
y consiste en implantar en el ojo, por detrás del
tumor, una placa radiactiva que irradia sobre lo que
queda de él.
Estas placas no han podido
ser compradas. “La compañía norteamericana Varian
Medical Systems adquirió el negocio de equipos de
braquiterapia de la compañía canadiense MDS Nordion’s,
que suministraba estos equipos a Cuba”, dice el
informe presentado por la Isla.
Según el doctor, en la sala
de Pediatría del INOR se reciben anualmente entre 8
y 12 niños con este tipo de cáncer. “En el 2003 a
ninguno se le ha podido aplicar el tratamiento
complementario”.
Cada año disminuyen también
las posibilidades con que cuentan los especialistas
cubanos para realizar estudios de diagnóstico. “A la
falta de fármacos y equipos se une la de reactivos
de laboratorio y marcadores tumorales”, indica Renó.
“Las empresas productoras de
equipos y reactivos para el diagnóstico son, en el
70% de los casos, de propiedad norteamericana. (...)
Beckman-Coulter, Dade-Behring, Abbot y Bayer, no
permiten la venta de sus tecnologías a Cuba, algunas
de ellas únicas de su tipo en el mundo”, se destaca
en el informe cubano.
Renó añadió que estudios de
imagen también se han visto afectados. “El país no
cuenta con tomografía de emisión de positrones (PET),
que posee una alta resolución y permite el
diagnóstico de metástasis pequeñas y cuyo precio en
el mercado está en el orden de los millones de
dólares”.
Para Lorenzo Anasagasti,
vicedirector del INOR a cargo de la Unidad de
Evaluación de Nuevos Productos Antitumorales, “el
bloqueo pesa todos los días, para todas las cosas” y
las afectaciones que provoca “son reconocidas,
incluso, por investigadores norteamericanos en
artículos publicados en prestigiosas revistas como
The Lancet y Policy Analysis”.
PERJUICIOS POR 10 MILLONES
DE DOLARES PARA LA ONCOLOGIA ENTRE 1993-2000
En conversación con GI
señaló que “en el período de 1993 al 2000
los perjuicios en el campo de la Oncología
ascendieron a algo más de 10 millones de dólares”.
El Vicedirector del INOR declaró como perito en esta
rama durante la Demanda del Pueblo Cubano contra el
Gobierno de EE.UU. por Perjuicios Económicos.
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Los ingresos en
la sala de Pediatría del
Instituto Nacional de Oncología oscilan
entre 50 y 60 cada mes.
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Los infantes
con tumor maligno de
la retina no tienen acceso a implantes
de placas radiactivas que
complementan a los sueros citostáticos.
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El bloqueo de
EE.UU. impide muchas
veces que niños cubanos con esta
enfermedad puedan
recibir el adecuado tratamiento.
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Refirió que aunque
establecen los contactos para adquirir los equipos y
productos, no pueden concretar los acuerdos. “Las
licencias para vender, plazos demorados, adquisición
de piezas de recambio y la imposibilidad de que los
técnicos norteamericanos vengan a instalar los
equipos”, constituyen algunas de las trabas.
Sólo dejan dos opciones: no
poder adquirir los productos si únicamente los
fabrican empresas de EE.UU. (con la consiguiente
pérdida de vidas que ello implica) o comprarlos en
otros mercados lejanos y pagar mayor precio, lo que
conlleva un costo de tiempo para el paciente que
puede ser fatal.
Anasagasti destacó asimismo
la incidencia negativa que ha tenido el bloqueo para
el intercambio científico entre especialistas
nacionales y de EE.UU., en la formación de recursos
humanos especializados, así como en la divulgación
de nuestros avances en esta rama de la Medicina.
“Se les niegan las visas a
científicos cubanos cuyos trabajos han sido
aceptados para ser presentados en congresos de EE.UU.
y a representantes de firmas farmacéuticas
norteamericanas interesadas en venir a la mayor de
las Antillas a evaluar productos”, explica.
Es así como una política de
Estado que dura ya más de 40 años ha devenido aliada
del cáncer.
No obstante las dificultades
expuestas -a las que hay que agregar los problemas
con la alimentación de los infantes con cáncer,
sobre todo si son lactantes-, en un recorrido por la
sala de Pediatría del INOR apreciamos un ambiente de
esperanza.
Mientras algunos no tan
chicos confeccionaban juegos sentados en sus camas
bajo la observación de sus mamás que les ayudaban,
los más pequeños alborotaban con los títeres en un
local contiguo.
“Los niños son algo muy
especial para el personal de la sala, que los trata
con mucho amor”, asegura Caridad Martínez, la mamá
de Mariam, ingresada allí desde el pasado año.
Esta joven madre contó que
los médicos no reparan en horarios para atender a
estos pequeños. Incluso, si es necesario, se les
manda a buscar a su casa y acuden solícitos, dice.
Conocimos que profesionales
pertenecientes a la Unión Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC) les imparten clases de
educación artística. Muchas personas y entidades,
nacionales y extranjeras, también contribuyen a
mejorar su calidad de vida en el hospital.
El intelectual Cintio Vitier,
por ejemplo, donó 50 mil dólares del Premio Juan
Rulfo que le fue otorgado, para el confort de la
sala. Mientras, la Cadena Rumbos, Habaguanex, el
Instituto de la Aeronáutica Civil, el Complejo
Aeropuerto (terminal 3), la Federación de Mujeres
Cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución,
se ocupan permanentemente de ellos.
Renó agradeció el apoyo
brindado por Organizaciones No Gubernamentales,
entre ellas la Mediterránea, de Mallorca, “que ha
donado medicinas para tratamientos”, y elogió el
acercamiento profesional que han tenido con ellos
los trabajadores del Boss Children’s Hospital, de
Michigan, “a pesar del bloqueo y de la propaganda
anticubana”.
Los directivos del INOR
pusieron especial énfasis en el extraordinario
esfuerzo del Polo Científico del Oeste de La Habana,
cuyos centros de investigación-desarrollo-producción
continúan ensayando medicamentos a partir de
moléculas biológicas para apoyar estos tratamientos.
En el hospital han sido probados con éxito los
fármacos con perfil oncológico que produce el Centro
de Ingeniería Genética y Biotecnología.
El país, además, sigue
preparando personal calificado para tratar de
mantener, e incluso mejorar, muchos de los
indicadores en la atención a estos pacientes.
El servicio de Pediatría
Oncológica del INOR recibió, en 1994, el Premio de
la Academia de Ciencias de Cuba por la Sobrevida,
porque en un período de 25 años logró la
sobrevivencia de alrededor de un 70% de los casos.
Ahora -dice Renó-, “hemos tenido que abrir una
consulta de pacientes adultos que tuvieron
tratamiento cuando niños”.
En 1996 recibieron el Premio
Iberoamericano de Etica Elena Gil, y este año la
Organización de Pioneros José Martí les otorgó el de
Los Zapaticos de Rosa. |