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N A C I O N A L E S

La Habana. 19 de septiembre de 2003

Crítica situación de fármacos
contra el cáncer


POR LILLIAM RIERA -de Granma Internacional-

FOTOS DE ARSENIO GARCIA

CADA año se reportan en Cuba 300 nuevos casos de niños con diversos tipos de cáncer, a muchos de los cuales no se les puede realizar el ciclo completo de tratamiento debido al déficit de medicamentos que sólo son producidos por empresas de EE.UU. y a los que la Isla no tiene acceso como consecuencia del bloqueo.


Cada año disminuyen
las posibilidades
con que cuentan los
especialistas cubanos
para realizar estudios
de diagnóstico, pues
el 70% de las
empresas productoras
de equipos y reactivos
son norteamericanas,
señala el doctor Renó.

 


“Los niños son algo
muy especial para el
personal de la sala,
que los trata con
mucho amor”,
asegura Caridad
Martínez, cuya hija
está ingresada allí
desde el pasado año.


 

El doctor Jesús de los Santos Renó, jefe del servicio de Pediatría Oncológica del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), confesó a Granma Internacional que este año ha sido “crítica” la situación con los fármacos para el tratamiento de algunos tumores sólidos del sistema nervioso central, aunque también han existido dificultades con aquellos usados contra las leucemias y los linfomas.

“La compra de los citostáticos, medicamentos vitales en la supervivencia de estos niños, se ha visto seriamente dañada debido a que las transnacionales estadounidenses han comprado laboratorios farmacéuticos que tenían contratos con Cuba”, se señala en el informe presentado este año por la Isla al Secretario General de las Naciones Unidas sobre la necesidad de poner fin al bloqueo.

El Jefe del servicio de Pediatría Oncológica del INOR comentó que “se han tenido que dejar a medias tratamientos”, lo que “no garantiza el éxito del control de la enfermedad”.

El 80% de los nuevos casos que se registran anualmente son leucemias y el resto tumores sólidos. Renó explicó que solamente los ingresos en Pediatría Oncológica del INOR “oscilan entre 50-60 pacientes cada mes”. Esta sala cuenta con 30 camas (24 de hospitalización, 4 de terapia intensiva y 2 para tratamiento ambulatorio).

En el doctor Renó se aprecia un profundo conocimiento de su profesión. Hombre de gran sensibilidad humana, se refiere con dolor a cómo el bloqueo se encarga también de que “la mayoría de nuestros niños aquejados de tumores óseos sólo puedan recibir tratamiento de quimioterapia de primera línea, pero no quirúrgico”.

“Cuba -dice- no tiene posibilidad de adquirir las prótesis que se colocan en sustitución de los huesos, durante la operación, y que son ajustables a la talla del paciente”. Las más sencillas cuestan 30 mil dólares y las más complejas 50 mil.

Asimismo señaló que los pequeños con tumor maligno de la retina y que han respondido al tratamiento con los sueros citostáticos -que permite su disminución y conservar el ojo con visión útil- no tienen acceso a la braquiterapia ocular, que complementa a estos sueros y consiste en implantar en el ojo, por detrás del tumor, una placa radiactiva que irradia sobre lo que queda de él.

Estas placas no han podido ser compradas. “La compañía norteamericana Varian Medical Systems adquirió el negocio de equipos de braquiterapia de la compañía canadiense MDS Nordion’s, que suministraba estos equipos a Cuba”, dice el informe presentado por la Isla.

Según el doctor, en la sala de Pediatría del INOR se reciben anualmente entre 8 y 12 niños con este tipo de cáncer. “En el 2003 a ninguno se le ha podido aplicar el tratamiento complementario”.

Cada año disminuyen también las posibilidades con que cuentan los especialistas cubanos para realizar estudios de diagnóstico. “A la falta de fármacos y equipos se une la de reactivos de laboratorio y marcadores tumorales”, indica Renó.

“Las empresas productoras de equipos y reactivos para el diagnóstico son, en el 70% de los casos, de propiedad norteamericana. (...) Beckman-Coulter, Dade-Behring, Abbot y Bayer, no permiten la venta de sus tecnologías a Cuba, algunas de ellas únicas de su tipo en el mundo”, se destaca en el informe cubano.

Renó añadió que estudios de imagen también se han visto afectados. “El país no cuenta con tomografía de emisión de positrones (PET), que posee una alta resolución y permite el diagnóstico de metástasis pequeñas y cuyo precio en el mercado está en el orden de los millones de dólares”.

Para Lorenzo Anasagasti, vicedirector del INOR a cargo de la Unidad de Evaluación de Nuevos Productos Antitumorales, “el bloqueo pesa todos los días, para todas las cosas” y las afectaciones que provoca “son reconocidas, incluso, por investigadores norteamericanos en artículos publicados en prestigiosas revistas como The Lancet y Policy Analysis”.

PERJUICIOS POR 10 MILLONES DE DOLARES PARA LA ONCOLOGIA ENTRE 1993-2000

En conversación con GI señaló que “en el período de 1993 al 2000 los perjuicios en el campo de la Oncología ascendieron a algo más de 10 millones de dólares”. El Vicedirector del INOR declaró como perito en esta rama durante la Demanda del Pueblo Cubano contra el Gobierno de EE.UU. por Perjuicios Económicos.


Los ingresos en la sala de Pediatría del
Instituto Nacional de Oncología oscilan
entre 50 y 60 cada mes.


 


Los infantes con tumor maligno de
la retina no tienen acceso a implantes
de placas radiactivas que
complementan a los sueros citostáticos.
 

 


El bloqueo de EE.UU. impide muchas
veces que niños cubanos con esta
enfermedad puedan
recibir el adecuado tratamiento.

 

Refirió que aunque establecen los contactos para adquirir los equipos y productos, no pueden concretar los acuerdos. “Las licencias para vender, plazos demorados, adquisición de piezas de recambio y la imposibilidad de que los técnicos norteamericanos vengan a instalar los equipos”, constituyen algunas de las trabas.

Sólo dejan dos opciones: no poder adquirir los productos si únicamente los fabrican empresas de EE.UU. (con la consiguiente pérdida de vidas que ello implica) o comprarlos en otros mercados lejanos y pagar mayor precio, lo que conlleva un costo de tiempo para el paciente que puede ser fatal.

Anasagasti destacó asimismo la incidencia negativa que ha tenido el bloqueo para el intercambio científico entre especialistas nacionales y de EE.UU., en la formación de recursos humanos especializados, así como en la divulgación de nuestros avances en esta rama de la Medicina.

“Se les niegan las visas a científicos cubanos cuyos trabajos han sido aceptados para ser presentados en congresos de EE.UU. y a representantes de firmas farmacéuticas norteamericanas interesadas en venir a la mayor de las Antillas a evaluar productos”, explica.

Es así como una política de Estado que dura ya más de 40 años ha devenido aliada del cáncer.

No obstante las dificultades expuestas -a las que hay que agregar los problemas con la alimentación de los infantes con cáncer, sobre todo si son lactantes-, en un recorrido por la sala de Pediatría del INOR apreciamos un ambiente de esperanza.

Mientras algunos no tan chicos confeccionaban juegos sentados en sus camas bajo la observación de sus mamás que les ayudaban, los más pequeños alborotaban con los títeres en un local contiguo.

“Los niños son algo muy especial para el personal de la sala, que los trata con mucho amor”, asegura Caridad Martínez, la mamá de Mariam, ingresada allí desde el pasado año.

Esta joven madre contó que los médicos no reparan en horarios para atender a estos pequeños. Incluso, si es necesario, se les manda a buscar a su casa y acuden solícitos, dice.

Conocimos que profesionales pertenecientes a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) les imparten clases de educación artística. Muchas personas y entidades, nacionales y extranjeras, también contribuyen a mejorar su calidad de vida en el hospital.

El intelectual Cintio Vitier, por ejemplo, donó 50 mil dólares del Premio Juan Rulfo que le fue otorgado, para el confort de la sala. Mientras, la Cadena Rumbos, Habaguanex, el Instituto de la Aeronáutica Civil, el Complejo Aeropuerto (terminal 3), la Federación de Mujeres Cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución, se ocupan permanentemente de ellos.

Renó agradeció el apoyo brindado por Organizaciones No Gubernamentales, entre ellas la Mediterránea, de Mallorca, “que ha donado medicinas para tratamientos”, y elogió el acercamiento profesional que han tenido con ellos los trabajadores del Boss Children’s Hospital, de Michigan, “a pesar del bloqueo y de la propaganda anticubana”.

Los directivos del INOR pusieron especial énfasis en el extraordinario esfuerzo del Polo Científico del Oeste de La Habana, cuyos centros de investigación-desarrollo-producción continúan ensayando medicamentos a partir de moléculas biológicas para apoyar estos tratamientos. En el hospital han sido probados con éxito los fármacos con perfil oncológico que produce el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

El país, además, sigue preparando personal calificado para tratar de mantener, e incluso mejorar, muchos de los indicadores en la atención a estos pacientes.

El servicio de Pediatría Oncológica del INOR recibió, en 1994, el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba por la Sobrevida, porque en un período de 25 años logró la sobrevivencia de alrededor de un 70% de los casos. Ahora -dice Renó-, “hemos tenido que abrir una consulta de pacientes adultos que tuvieron tratamiento cuando niños”.

En 1996 recibieron el Premio Iberoamericano de Etica Elena Gil, y este año la Organización de Pioneros José Martí les otorgó el de Los Zapaticos de Rosa.

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